Mi trabajo no lo hace cualquiera, por eso lo cobro.

Algunos arrugan la nariz cuando presupuestamos un trabajo, consideran que hacer una página web, sacar una foto o hacer un diseño es algo que puede hacer cualquier persona y por ende no es algo de valor. No te dejes correr con este argumento. Tu trabajo vale como cualquier otro.

De doctores y futbolistas.

En el imaginario popular existen jerarquías de trabajos y de profesionales y muchas veces se cae en la torpeza de hacer comparaciones absolutamente absurdas. Con frecuencia escuchamos cosas como estas:

¿por qué un maestro gana 10, un médico gana 50 y un futbolista que “patea una pelotita” gana 1000 ?  

La respuesta a esta pregunta es sencilla: ¡ Por algo llamado mercado señora !.

En mi artículo “No pierdas tiempo buscando trabajo” hice la distinción entre nuestro valor como personas, como seres humanos y nuestro valor en el mercado.

Un maestro va a ganar lo mismo que un futbolista cuando 45.000 personas paguen su entrada para verlo cada vez que entra a una cancha y su imagen usada para publicitar productos o servicios genere millones de dólares en ventas permitiendo vivir de ello a muchas personas. O bien cuando su conocimiento prestigio y habilidades beneficien a un número significativo de gente lo que dará como resultado un incremento de su valor en el mercado.

Podremos estar de acuerdo o no. Filosofar hasta que salga el sol o ir con una cacerola a manifestarnos por la supuesta injusticia de esta realidad, pero lo que no podemos es ignorarla.

No creo en una casta de elegidos.

Los que opinan como en el ejemplo anterior creen que hay trabajos que solo pueden hacer ciertas personas y que otras tareas pueden ser hechas por cualquiera. De acuerdo a su razonamiento los primeros tienen derecho a ganar bien y los segundos cobrar poco ya que su trabajo no es importante.

Sostienen que un médico tiene que cobrar mucho más que un futbolista porque estudió mucho para ser médico y además su trabajo es el de salvar vidas, en cambio un futbolista no debería ganar mucho dinero porque cualquiera “patea una pelotita”.

A quienes piensan de ese modo me gustaría hacerles notar que  la industria de la medicina, es equiparable al negocio del fútbol y salvo honrosas excepciones nadie mueve un dedo si no le pagan. Lo mismo ocurre en la justicia y en cada sector de la economía modernaQuienes no tienen dinero no pueden acceder a un servicio sanitario de calidad, ni a un buen abogado, ni a un buen arquitecto, ni a un buen contador.

No tengo nada en contra de los  médicos, arquitectos, abogados o ingenieros, simplemente no creo en actividades “sacrosantas” ni en mártires que “regalan” su tiempo en pos de la humanidadEn una economía integrada y dependiente del dinero todas las personas necesitan ingresos para vivir.

Todos los trabajos son importantes y todos los profesionales son necesarios.

No voy a caer en la trampa de hacer odiosas comparaciones del tipo “un médico es más importante que un fotógrafo o un diseñador web” eso es una paparruchada.

Me parece que la mejor manera de abordar este tema es contextualizarlo y entender que cada profesión y cada tarea que un profesional lleva adelante tendrá su importancia en un contexto en el que lo que ofrece es necesario para otros.

El médico es importante para salvar una vida pero si necesita un taxi el taxista también cobra importancia en el contexto de salvar esa vida pues sin él no podría llegar a tiempo al hospital.

Si voy conduciendo por una ruta en pleno desierto y se me rompe el auto quiero que venga un mecánico lo antes posible ¿para que quiero un pianista de renombre o un afamado arquitecto?

Todas las actividades tienen su valor, no está mal cobrar por ese valor. De eso se trata.

Zapatero a sus zapatos.

Me dedico al marketing digital y al desarrollo web y por supuesto que puedo cortar el pasto, pintar una pared o construir una repisa. Pero hacerlo no significa hacerlo bien o en forma eficiente.

Puedo pintar una pared pero quizás  desperdicie mucha pintura, me ensucie todo o elija materiales no apropiados. Hay personas que pintan mejor que yo pues la pintura es su actividad principal, se dedican a eso. Dichos profesionales están especializados en la tarea y merecen cobrar por su tiempo sus conocimientos y habilidades. Es una estupidez pretender que nos regalen el trabajo ya que “cualquiera puede pintar”.

Si somos especialistas en nuestro campo debemos hacernos valer y hacer valer nuestro trabajo, quien no quiera pagarnos puede hacerlo por su cuenta pero necesitará invertir recursos para llegar al mismo conocimiento y trabajar para obtener la misma experiencia que nosotros.  

Tenemos el derecho y la obligación de cobrar por nuestro trabajo, por nosotros y por nuestros colegas ya que las profesiones se jerarquizan por la calidad de los profesionales y por la percepción de valor que proyectan hacia la sociedad. Si regalamos nuestro trabajo nos perjudicamos todos.

Nuestro beneficio está relacionado a nuestro aporte a la sociedad.

No es lo mismo recibirse de médico que aprender a cortar el pasto con una bordeadora. Los conocimientos necesarios, la curva de aprendizaje, las prácticas, el tiempo y dinero invertido son distintos. Es lógico que no valga lo mismo  un corte de césped que una cirugía.

Nuestra retribución estará relacionada a lo que aportemos a la sociedad. Una cosa es la importancia y otra el valor. Hacer una página web, sacar fotos o cortar el césped son actividades necesarias e importantes pero de ahí no se desprende que tengan que valer lo mismo que cobra un médico cirujano por un trasplante de médula.

Lo único que iguala la importancia y el valor es la excelencia. Si logro la excelencia y me convierto en uno de los mejores en mi rubro mi valor se multiplicará en relación, en ese caso y siguiendo el ejemplo anterior un diseño mío costará lo mismo o más que una cirugía. Así funcionan las cosas.

Hay ingenieros que no ganan un peso  e ingenieros millonarios, esto ocurre en todas las profesiones y en todos los países. Existen mecánicos que apenas ganan para pagar el alquiler de su local pero también existen mecánicos que trabajan preparando autos de competición y ganan mucho dinero. La clave es aportar el máximo de valor que podamos a la sociedad.

Cuanto mayor sea el valor de nuestro aporte y más gente se beneficie de él mayor retribución vamos a recibir. 

Un emprendedor no duda de su trabajo por eso lo cobra bien.

Como emprendedores muchas veces nos vamos a encontrar con dudas con respecto al cobro de nuestros honorarios profesionales. La mejor manera de no dudar es confiar en nuestro trabajo, esforzarnos cada segundo para ser mejores, estar más capacitados, más informados, atentos a todos los cambios que se producen en el mercado y en nuestro sector.  

Hacer las cosas de esta forma no solo nos garantizará el poder vivir de aquello que nos apasiona también nos permitirá vivir una vida de abundancia en todos sus niveles.


Estrategia perdedora: Creer que no debemos cobrar por nuestro trabajo porque “cualquiera puede hacerlo”

Estrategia ganadora: Darle valor a nuestro trabajo y esforzarnos para lograr la excelencia.