1198 La falacia del costo hundido.


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¿Seguís con ese matrimonio que está muerto desde hace años? ¿Insistís con ese canal de Youtube que no te genera comunidad ni ingresos? ¿Machacás y machacás con ese emprendimiento que no levanta ni a palos? Si te pasa algo como esto quedate hoy veremos La falacia del costo hundido. Atenti!

Bienvenid@s a otro episodio.

Bienvenida y bienvenido a marketing para gente como uno.

Soy Carlos Malfatti, Consultor de Marketing y nos encontramos otra vez para hablar de Marketing, Emprendimiento, Redes Sociales, Contenidos, Publicidad y todo lo que tenés que saber para llegar a más personas, captar más clientes y vender más en internet.

La falacia del costo hundido.

Muy bien, vengo aquí a hablarte de lo que se denomina la falacia del costo hundido o del coste hundido que es una forma de razonamiento erróneo que consiste en tomar una decisión en función de los costos ya incurridos en una situación en lugar de pensar en el futuro.

Suena a chino jeje. Es un sesgo de pensamiento que nos hace seguir creyendo en que una situación que ya no va a salir adelante lo va a hacer en algún momento en el futuro. Esta explicación es un poquito más clara que la anterior.

3 ejemplos de la falacia del costo hundido.

1 El matrimonio, matrimonio o la pareja, la persona que está con alguien y eso es insostenible pero “hace tanto tiempo que estamos que yo creo que esto puede mejorar”. En algunos casos pasa, pero en algunos no.

2 La persona que está estudiando una carrera, que no le gusta, que sabe que no se va a dedicar a eso y sin embargo: “ya estoy en tercer año, no voy a dejar ahora”.

3 En lo que hace al ámbito de los negocios, de la empresa, lo que nos compete en este podcast es el caso, por ejemplo, de una empresa que invirtió una gran cantidad de dinero en un proyecto para desarrollar, vamos a suponer, un producto y después de meses el producto no logró el éxito que se esperaba. Los directivos de la empresa sienten que: “bueno, invertimos tanto en esto que debemos seguir adelante”.

Pero ese seguir adelante va a significar pérdida de dinero, o sea, van a seguir perdiendo igual o más que lo que se ha perdido.

Pivotar y la falacia del costo hundido.

Atención, aquí no se trata de virar, de pivotar, de cambiar, cuando algo no funciona cambiamos para tratar de que funcione, no se trata de eso.

Es correcto cambiar lo que sea necesario para que lo que no está funcionando funcione. Se trata de cuando nosotros tenemos la certeza (o casi( de que esto no va ni para atrás y sin embargo seguimos insistiendo.

¿Y por qué pasa? Bueno, por múltiples razones, pero hay dos que para mí son las principales.

La falacia del costo hundido cuando te enamorás de una idea o proyecto.

La primera, enamorarse de las ideas, hay una relación entre esta falacia del costo hundido y la costumbre que muchas empresas y emprendedores tienen de enamorarse de sus proyectos o de sus ideas.

Resulta que nosotros como emprendedores sentimos tanta pasión por nuestras ideas o proyectos que caemos en la trampa de esta falacia del costo hundido.

Invertimos tiempo, dinero, trabajo, recursos en algo y sentimos que si lo abandonamos sería como renunciar a nuestras metas, a nuestros sueños, a nuestros objetivos a punto tal que estamos dispuestos a seguir invirtiendo a pesar de todas las señales de alarma que nos dicen que la cosa no va a funcionar.

Esto es muy peligroso porque te puede llevar a tomar decisiones irracionales o poco razonadas y terminas poniendo en riesgo tu empresa, tu negocio, ese proyecto que tanto querés e incluso tu propia vida. Por lo tanto, es muy importante que como emprendedor o emprendedora aprendas a separar tus emociones de las decisiones comerciales y te centres en los datos.

“Amo este negocio”, a ver, mostrame la planilla de venta, cero. Bueno, listo, lo amo, pero no funciona. Obviamente estoy siendo muy extremo, pero quiero que comprendas la idea.

Lo importante es que tenés que estar dispuesta o dispuesto a cambiar de rumbo si es necesario y tomar decisiones basadas en números, en datos duros, en métricas, no en cosas emocionales.

A ver, esto también tiene su grado de flexibilidad, porque a veces las emociones juegan, tampoco vas a, por ejemplo, caso contrario, si hay algo que no te gusta, pero resulta que te va muy bien, pero te pesa, bueno, dejalo igual.

Quiero decir, la parte emocional, la parte psicológica, la parte de nuestro sentir, nuestra parte humana pesa. Pero ojo, ojo en estos casos.

La falacia del costo hundido y la sensación de fracaso.

La segunda razón que yo veo en aquellos casos en que las personas caen en esto del costo hundido tiene que ver con el sentimiento de fracaso.

Los emprendedores y las emprendedoras y las empresas también, porque no. Cuando invierten tiempo, dinero y recursos en un proyecto, y yo también, ojo, todo el mundo, sentimos la presión para que eso tenga éxito. Si el proyecto no funciona, no da los resultados que esperábamos, sentimos que hemos fracasado y que todo ese esfuerzo ha sido en vano.

En este punto, insistimos, ¿por qué? Porque no queremos enfrentar la posibilidad del fracaso o el sentimiento de sentirnos fracasados. Entonces insistimos con algo que no va y caemos en esta falacia del costo hundido.

Esto se ve, por ejemplo, en el juego. Los jugadores compulsivos que han perdido mucho dinero tienen esa idea de que, “bueno, pero lo voy a recuperar”. Entonces sigo poniendo con la esperanza de recuperar el dinero que me llevo.

Importante, entonces, que no tengas miedo a esta idea de que, “ay, me voy a sentir un frasado”.

Por empezar, si algo fracasa, no sos un fracasado, una fracasada. Simplemente algo no funcionó por múltiples razones, muchas de las cuales no están siquiera bajo nuestro control. Y además, los fracasos y las cosas que no salen terminan siendo algo que nos enseña para que la próxima vez lo podamos hacer mejor.

Conclusiones sobre la “falacia del costo hundido” en el ámbito emprendedor.

Entonces, en conclusión, para que no caigas en esta trampa de la falacia del costo hundido, te comento lo siguiente.

Primero, que analices de cara a lo que ya pasó, a los números, a las métricas del rendimiento, por ejemplo, de tu negocio, de tu proyecto o del crecimiento, tus redes sociales, tu comunidad, lo que sea que veas que querés analizar ahí ante la posibilidad de seguirlo o no seguirlo, que veas cómo te fue y puedas a futuro estimar cómo te va a ir.

Si vas a seguir haciendo las cosas del mismo modo, probablemente los resultados sean iguales o peores y vas a perder. O bien, entonces, cambias, pivotas, mejoras lo que haya que mejorar y si no, de última, desistí.

Segunda sugerencia, ser flexible, tenés que estar dispuesto o dispuesto a cambiar. Si ves que no funciona, cambia, como lo dije recién.

Tercero, no tomes decisiones emocionales, como también te lo dije hace un cachito, basate en datos, en información, no en lo que vos sentís, porque todos nos enamoramos de lo que estamos haciendo y sobre todo a veces hay personas que se enamoran más todavía de lo que no funciona que de lo que funciona.

Y por supuesto, revisá costos y beneficios, principalmente si se trata de un negocio, de algo que vos podés medir en dinero, revisálo de forma regular para ver cómo va el asunto.

De esta forma te vas a evitar sorpresas desagradables. Entonces, tarea para el hogar, revisá todo lo que estás haciendo desde el punto de vista de lo que te está dando resultado, sean estos económicos o no, y de lo que no te está dando resultado.

Si podés mejorar, obviamente, porque ya invertiste mucho tiempo, trabajo, dinero, esfuerzo, pero si no, listo a otra cosa mariposa.

En fin, espero que este episodio haya sido de utilidad para vos y no tengo más que decir por hoy. Mañana sí, así que te espero. Chau, chau.

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