2035 Agentes de IA para tu negocio: ¡Cuidado, no hagas cagadas!

No todo lo que reluce es oro con los agentes de IA

Todo el mundo está hablando de los agentes de inteligencia artificial, de automatizar y de crear asistentes que pueden resolver tareas dentro de los negocios. Y sí, hay mucho potencial. Pero también hay mucho riesgo de meter la pata.

Este no es un episodio técnico. Es un episodio estratégico. La idea es ayudarte a pensar y a tener un panorama más claro sobre qué podés hacer con inteligencia artificial dentro de tu negocio y, sobre todo, cómo deberías hacerlo.

Lo primero que quiero decir es que no estoy en contra de la tecnología. Todo lo contrario. Soy el primero en decirte que aproveches la inteligencia artificial, que pruebes herramientas y que incorpores todo aquello que realmente te ayude a trabajar mejor.

Pero también soy el primero en decirte: cuidadito. Porque no todo es como te lo venden.

Cuidado con el humo alrededor de la inteligencia artificial

Hace un par de años que la inteligencia artificial está en tendencia y cada vez que aparece una actualización importante aparecen también creadores de contenido diciendo que llegó la revolución definitiva, que a partir de ahora todo cambia, que es un antes y un después, que nada volverá a ser igual.

Y muchas veces no es así.

Por eso te recomiendo escuchar distintas campanas. Consumí contenido de gente entusiasmada con la inteligencia artificial, pero también de personas que la analizan de forma crítica. No desde la opinión vacía, sino desde estudios, documentación, investigaciones, datos y casos reales.

Está buenísimo contraponer toda esa locura futurista que a veces aparece alrededor de la inteligencia artificial con la realidad concreta de lo que efectivamente está ocurriendo.

Informate. Aprendé. Entendé los alcances y las limitaciones de estas herramientas. Pero tratá de no comprarte cualquier buzón.

Yo uso inteligencia artificial todos los días

Dicho esto, insisto: aprovechá la inteligencia artificial. Yo la uso todos los días.

Este mismo podcast se beneficia de la inteligencia artificial. Me ayuda a preparar ideas, me ayuda con las transcripciones, me ayuda a ordenar esas transcripciones para subirlas a WordPress y forma parte de prácticamente todo mi flujo de trabajo.

Incluso la uso para editar. Hace poco edité diez episodios de un tirón desde consola, sin abrir ningún software. La inteligencia artificial me generó una línea de comandos para utilizar FFMPEG y con eso pude cortar silencios, convertir formatos y guardar archivos donde correspondía.

No abrí Audacity. No abrí ningún editor. No abrí ningún programa gráfico. Con una sola línea de comandos resolví el trabajo de diez episodios en apenas unos minutos.

Por eso te digo que la inteligencia artificial es bienvenida. Pero también te digo que no todo lo que reluce es oro.

La tecnología no arregla procesos mal hechos

Acá entra en juego algo que vengo diciendo desde hace años. Pasó con WhatsApp, pasó con los chatbots, pasó con las automatizaciones y ahora pasa con los agentes de inteligencia artificial.

Si vos ponés un canal de atención y nadie responde, el problema no es la herramienta. El problema es cómo la estás usando.

Estoy cansado de entrar a sitios web donde te obligan a hablar con un chatbot y ninguna de las opciones que necesitás aparece. Son caminos sin salida.

Muchas empresas usan tecnología no para mejorar la experiencia del cliente sino para sacárselo de encima. Lo disfrazan como innovación, pero en realidad terminan ofreciendo un servicio peor.

Si vas a hacer eso, mejor no lo hagas.

Un agente no va a arreglar tu negocio

Cuando hablamos de agentes de inteligencia artificial la cosa cambia porque un agente no es simplemente una respuesta. Es algo que puede ejecutar acciones, interactuar con herramientas y realizar tareas por su cuenta.

Y justamente por eso tenés que tener mucho cuidado.

Un agente no va a arreglar tu negocio. Si tu negocio está patas para arriba, el agente no lo va a ordenar. Va a trabajar sobre el desorden que ya existe.

Si tu contenido es malo y creás agentes para producir más contenido, simplemente vas a producir más contenido malo. Más rápido, sí. Pero malo igual.

Es exactamente el mismo problema que cuando una empresa implementa un chatbot que atiende para la mona. La tecnología no corrige un proceso defectuoso.

Cómo veo yo la evolución lógica

Desde mi experiencia, la evolución lógica empieza usando herramientas como ChatGPT mediante conversaciones o prompts para tareas concretas.

Después aparece una segunda etapa: empezar a diferenciar qué tareas deberían seguir haciendo las personas y cuáles puede hacer la inteligencia artificial.

Yo lo veo muy simple. Todo aquello que la inteligencia artificial pueda hacer mejor que una persona, que lo haga la inteligencia artificial.

Pero eso no significa tirarle todo por la cabeza y desaparecer.

Tenés que guiarla. Supervisarla. Corregirla. Entender sus límites.

Además hay otra variable que muchas veces se ignora: los costos.

Si montás una infraestructura llena de agentes para revisar correos, responder mensajes y automatizar procesos, pero terminás gastando 500 dólares por mes para resolver algo que podrías hacer en pocos minutos, también tenés que aplicar sentido común.

Antes de los agentes vienen los GPTs y las gemas

Una vez que ya venís trabajando con prompts y entendés cómo funciona la inteligencia artificial, podés empezar a transformar esos procesos repetitivos en GPTs personalizados o, si usás Gemini, en gemas.

Son herramientas ideales para tareas recurrentes donde necesitás siempre el mismo tipo de resultado.

Y recién después de recorrer ese camino tendría sentido sentarte a pensar seriamente en agentes.

Porque para ese momento ya vas a entender qué puede hacer la inteligencia artificial, qué no puede hacer, cuánto cuesta, cuáles son sus riesgos y dónde conviene utilizarla.

La seguridad no es un detalle menor

Hay algo que me preocupa bastante de toda esta moda de los agentes y es la liviandad con la que muchas personas están entregando acceso a información crítica.

Pensalo de esta manera.

Si contrataras un empleado nuevo para ayudarte en tu negocio, ¿le darías acceso a tu correo electrónico, a las credenciales de tu banco, a todo tu Google Drive y a tu computadora principal apenas entra?

Por supuesto que no.

Sin embargo, se puso de moda instalar herramientas, conectar servicios y darle acceso a todo porque alguien dijo que eso era el futuro.

Después borran archivos, exponen información sensible, rompen procesos o generan problemas y le echan la culpa a la inteligencia artificial.

No. Muchas veces el problema fue haber avanzado sin pensar dos minutos en los riesgos.

Documentá procesos antes de automatizar

Cuanto más sistematizado esté tu negocio, mejor resultado vas a obtener.

Y para esto no hace falta saber nada de agentes.

Imaginá que mañana entran tres empleados nuevos a tu empresa. ¿Qué documentación les entregarías? ¿Qué procedimientos les explicarías? ¿Qué tareas deberían aprender?

Bueno, empezá por ahí.

Documentá procesos. Escribí metodologías. Registrá procedimientos. Ordená cómo se hacen las cosas dentro de tu negocio.

Después los agentes van a trabajar sobre esa base.

Si vos mismo no tenés claro cómo se hace una tarea, difícilmente un agente la haga bien.

El criterio sigue siendo humano

En mi trabajo utilizo inteligencia artificial para muchas cosas.

Gran parte de la documentación, plantillas, estructuras y tareas repetitivas las hace la inteligencia artificial porque ya tiene contexto, instrucciones y procesos definidos.

Ahora bien, jamás le voy a dejar definir la estrategia de marketing de un cliente. Jamás le voy a dejar definir una propuesta de valor. Jamás le voy a dejar decidir cuestiones centrales del negocio.

Escucho sugerencias. Acepto críticas. Le pido que investigue. Le pido información. Pero la decisión final sigue siendo mía.

Lo mismo ocurre con este podcast. Puede ayudarme con ideas, con estructuras o con investigación. Pero el ángulo, la mirada y la decisión final las tomo yo.

La conclusión

Los agentes de inteligencia artificial pueden ayudarte muchísimo. No tengo dudas de eso.

Pero antes de implementarlos necesitás ordenar tu negocio, entender bien cómo funciona la inteligencia artificial, prestar atención a la seguridad, analizar los costos y documentar procesos.

Si hacés todo eso, los agentes pueden transformarse en una herramienta extraordinaria.

Si no lo hacés, lo más probable es que termines gastando guita, complicando procesos y generando problemas nuevos.

Por eso mi recomendación es simple: incorporá inteligencia artificial en todo aquello que pueda hacer mejor que vos, pero siempre con supervisión humana y sin tirarte de cabeza a algo de lo que todavía no tenés ni puta idea.

Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing
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