1941 ¿Por qué cierran tantos negocios?
Abrir un negocio ya no tiene nada de especial
Hoy abrir un negocio no tiene nada de especial. El problema es que muchos siguen creyendo que con abrir la persiana, poner los productos y sentarse a esperar alcanza. Y la verdad es que no. Por eso se arrancan tantos negocios.
Se ve todos los días: cantidad de negocios que cierran luego de haber abierto hace poco tiempo, con todas las ganas, con toda la ilusión. Duran meses, tres meses, seis meses, un año como mucho, y bajan la persiana.
Cuando yo era chico no cualquiera ponía un negocio. En el barrio había una zapatería, una carnicería, una panadería. No había tres o cuatro de cada una. Cuando alguien lograba abrir, casi que hacía la plancha. Con existir prácticamente alcanzaba.
Hoy es al revés. Hoy cualquier boludo pone un negocio. Y si a eso le sumás la capa digital, cualquier boludo pone más de un negocio. El primero que se incluye en esa lista soy yo.
El problema no es la economía, es que no entendés el juego
Antes podías ocultar la incapacidad o la ignorancia sobre cómo funcionaban las cosas. Tenías que mandarte macanas muy grandes para que te fuera mal, o tenía que haber un cambio social o económico que se llevara puesto a todo el mundo.
Hoy todo el mundo vende lo mismo, de la misma manera, en los mismos lugares, diciendo lo mismo, creando los mismos contenidos, con las mismas ofertas y las mismas promociones bancarias. ¿Cómo corno vas a vender, mantenerte y crecer si no hay diferencia entre tu negocio y los demás?
Hay un problema de contexto, que es abrumador, pero también hay un problema de mentalidad. Muchos dueños de negocio siguen con la cabeza de cuando no había internet. Incluso hay gente con mentalidad prepandemia que no se dio cuenta de que la cosa cambió.
En consultorías me dicen: lo que yo vendo nadie lo vende, o la calidad que yo tengo es distinta. Es mentira. El 90% vende lo mismo o algo muy similar. Y mientras no aceptes eso, no vas a poder hacer nada para diferenciarte.
Hay gente que todavía cree que por el solo hecho de existir tiene garantizada la venta. Es como pararte en una esquina y decir: quiero conseguir pareja, pero no hago nada, no me relaciono con nadie, no me integro a grupos, no me doy a conocer. Es una estupidez. Bueno, muchos negocios funcionan así.
No alcanza con tener un producto
No alcanza con abrir el negocio. No alcanza con tener un producto. No alcanza con ofrecer un servicio. Hay cantidad de elementos que hoy son imprescindibles para que al menos tengas chances de mantenerte.
Todo lo digital es importantísimo. El contenido, internet, el marketing. Si esto no lo tenés en cuenta, estás más muerto que vivo. Y muchas veces se le echa la culpa a la economía, a la competencia, al que tiene el precio más barato.
No niego que el contexto influya. Pero si fuera solo eso, todos los negocios del mismo rubro estarían mal. Y no es así. En cualquier actividad hay ganadores y perdedores.
Si todos los restaurantes estuvieran vacíos, si todas las casas de ropa no vendieran nada, si todos los hoteles estuvieran cerrados, te diría que sí, que el problema es externo. Pero siempre hay algunos a los que les va bien.
Puede haber cambios tecnológicos que se lleven puesto un sector, como está pasando con la inteligencia artificial en algunos rubros. Pero incluso contra eso hay formas de sobrevivir y hasta de ganar.
La mayoría abre y cierra porque no entiende de qué va el juego. No sabe leer el contexto, no dimensiona la competencia, no entiende todo lo necesario para aguantar. Ni siquiera te digo para crecer, te digo para no cerrar a los pocos meses.
Hoy gana el que se posiciona y se diferencia
Mientras el cliente te vea exactamente igual a tu competencia o a cualquier sustituto de lo que vendés, te vas a ir a marzo. Antes con existir alcanzaba. Hoy no alcanza.
En este juego gana:
- El que se posiciona.
- El que se diferencia.
- El que crea una marca.
- El que le habla al público correcto.
- El que tiene alcance y visibilidad.
- El que apuesta por contenidos digitales.
- El que hace publicidad y mide resultados.
Aunque sea haciendo una sola de esas cosas y mejorándola poco a poco, podés crecer. De lo contrario, el futuro no es incierto: es bajar la persiana.
No importa la edad que tengas. Veo gente grande con mentalidad del pasado y también pibes de veinte años que abren un Instagram, ponen una frase motivacional y creen que con eso alcanza. No tenés autoridad, no tenés alcance, no tenés marca, no tenés trayectoria. Tus contenidos son lavados, copias de otros.
Este contexto es dificilísimo, pero también es el mejor momento que hemos tenido como emprendedores. Tenés herramientas que pueden hacer que nadie te conozca hoy y que en un año te conozca todo el mundo.
Dejá de pensar tu negocio como uno más. Pensalo como la peor alternativa para tu cliente: el menos conocido, el menos atractivo, el de propuesta más débil. Pensalo así para obligarte a mejorar todo.
Tenés que hacer todo lo que esté a tu alcance para que la gente te elija a vos y no a otro, y que cuando te elijan digan: este es el que mejor soluciona mi problema.
Ya no podés mirar para otro lado. Necesitás formarte en marketing, contenido y comunicación. Esto ya es parte del negocio. Porque los negocios no cierran solo por la economía o la competencia. Cierran los que no entienden el juego y siguen creyendo que alcanza con existir.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.