1985 Tenés seguidores pero no tenés clientes.
Seguidores no es lo mismo que clientes
¿Vos subís contenido? ¿Tenés algún que otro me gusta? ¿Algún comentario? Seguidores nuevos todas las semanas. Poquitos o muchos, pero ahí están. Lo que no está es el dinero. Cuando mirás tu cuenta bancaria, los números no se mueven y te preguntás para qué corno tenés seguidores.
Los seguidores no son lo mismo que los clientes. Podés tener mucha gente que mira tu contenido, pero eso no significa que te vayan a comprar. Esto pasa por muchas razones: porque hacés contenido para entretener, porque hacés contenido para educar, porque seguís tendencias o porque estás acumulando audiencia sin una estrategia.
Contenido para audiencia no es lo mismo que contenido para clientes
Muchas veces estás creando contenido para gustarle a la gente y estás atrayendo audiencia, pero no estás atrayendo clientes. La audiencia te puede comprar, sí, pero tiene que ser una audiencia de calidad, una audiencia que coincida con tu cliente ideal.
No sirve de nada que miles de personas vean tu contenido si ninguno de ellos necesita lo que vos vendés o si no son las personas a las que vos podés ayudar con tu producto o con tu servicio.
Cómo funcionan hoy las redes sociales
Las redes sociales cambiaron. Antes, las plataformas le mostraban tu contenido principalmente a tus seguidores. Entonces tenía sentido hacer contenido muy específico para un nicho muy específico. Hoy ya no funciona así. Hoy las plataformas le muestran tu contenido a personas que no te siguen y lo que importa es si ese contenido retiene la atención o no.
Si hacés contenido demasiado específico desde el principio, el algoritmo se lo muestra a pocas personas, casi nadie interactúa y el contenido muere. Por eso hoy hay que pensar el contenido de otra manera.
El equilibrio entre contenido masivo y contenido de nicho
La idea es crear contenido que sea lo suficientemente amplio como para captar la atención de muchas personas y después llevar a un porcentaje de esas personas hacia tu tema específico, hacia tu producto o hacia tu servicio.
Tenés que hacer dos tipos de contenido: contenido para atraer gente y contenido para demostrar que sabés lo que hacés, para generar confianza y para vender.
Primero captar la atención, después vender
En redes sociales primero hay que captar la atención. Para eso muchas veces hay que usar historias, humor, situaciones cotidianas, temas universales como el dinero, la pareja, el trabajo, la salud o problemas comunes de las personas. Eso hace que más gente mire tu contenido.
Después, una vez que captaste la atención, llevás ese contenido hacia tu producto o tu servicio. Pero también tenés que tener contenido específico donde demuestres tu conocimiento, tu experiencia y tu autoridad en el tema.
Contenido para atraer y contenido para vender
Tenés que encontrar un equilibrio entre contenido para atraer gente y contenido para vender. Uno te da alcance y visibilidad, el otro te da confianza y clientes. Si solo hacés contenido para atraer gente, vas a tener seguidores pero no clientes. Si solo hacés contenido técnico, nadie lo va a ver.
Por eso la estrategia tiene que combinar ambos tipos de contenido. Primero atraer, después generar confianza y finalmente vender.
El objetivo del contenido es que la gente haga algo
El contenido no es solamente para que te pongan me gusta. El contenido tiene que hacer que la gente haga algo: que vaya a tu negocio, que visite tu web, que te escriba, que reserve una consulta, que compre o que avance un paso más dentro de tu proceso de venta.
Si tu contenido no genera acciones, vas a tener seguidores, comentarios y likes, pero no vas a tener clientes. Y el objetivo de un negocio no es tener seguidores, es tener clientes.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.