2007 Viralidad buena vs viralidad mala para tu Instagram y tu TikTok.
La trampa de la viralidad que estás copiando
Ves gente haciéndose viral todos los días en Instagram, en TikTok, y pensás que ese es el camino. Entonces copiás el baile, el chiste o la tendencia creyendo que eso te va a traer clientes.
Pero en realidad estás haciendo mierda tu negocio y tu marca, y además te estás igualando a un montón de idiotas que hacen exactamente lo mismo.
Qué es realmente la viralidad
Primero: no es malo ser viral. Segundo: hay que entender qué significa viralidad sacándole todo ese humo del clickbait y los gurú que prometen que te vas a llenar de plata.
Hay dos formas de verlo. Una es por números absolutos: un contenido que llega a millones de personas claramente es viral.
La otra es relativa: si tus videos hacen dos mil vistas y de repente uno hace treinta mil, eso para vos es viral, aunque para el resto del mundo sea poco.
Y no hay nada de malo en eso. De hecho, la viralidad es una estrategia efectiva.
Cómo cambió el juego con los algoritmos
Antes, el contenido se mostraba a tus seguidores. Si hacías contenido de pesca, lo veían personas interesadas en la pesca.
Hoy no. Hoy las plataformas muestran contenido según el interés de cada usuario. No importa tanto el nicho, importa qué tanto engancha el contenido.
Entonces el contenido ya no compite dentro de tu nicho, compite contra todo el contenido del mundo.
La plataforma prueba tu video con un grupo chico. Si lo ven hasta el final, lo muestra a más gente. Y así escala hasta volverse viral.
El dilema: viralidad vs nicho
Si hacés contenido específico de tu nicho, llega a menos gente. Si hacés contenido más masivo, podés llegar a millones.
Y ahí aparece la lógica: aunque solo un pequeño porcentaje esté interesado en tu tema, no es lo mismo el 2% de 3.000 personas que el 2% de 3 millones.
Por eso hay gente que dice: hacé contenido viral. Y en parte tienen razón.
El problema es cuando eso es lo único que hacés.
La viralidad mala
La viralidad mala es la de copiar tendencias. El ejemplo típico: algo se viraliza y todo el mundo lo replica como un mono con celular.
Hoy es una moda, mañana otra. Frutitas que hablan, escenas virales, ganchos repetidos hasta el hartazgo.
El problema tiene varias capas.
- No tiene nada que ver con tu negocio
- Atraés gente que no está interesada en lo que vendés
- No entendés por qué funciona, entonces no podés replicarlo
- Te volvés uno más del montón, indistinguible de los demás
Es pan para hoy y hambre para mañana.
Capaz tenés un video que funciona, pero después no sabés qué hacer. Porque nunca entendiste el mecanismo.
La viralidad buena
La viralidad buena es entender por qué algo se vuelve viral.
Y eso pasa en un solo lugar: en la cabeza de las personas.
Hay ciertos estímulos que hacen que alguien frene el scroll y se quede mirando.
- Preguntas que generan curiosidad
- Contradicciones
- Ganchos visuales o narrativos
- Situaciones que obligan a querer saber qué pasa después
Cuando entendés eso, dejás de copiar y empezás a crear.
No dependés de la tendencia de turno. Podés generar contenido que funcione de forma consistente.
Aprender a generar tu propia viralidad
Esto se aprende. Mirando contenido que funciona y analizando por qué funciona.
Identificando los disparadores, los elementos que hacen que la gente se quede.
No se trata de usar los mismos 50 ganchos que usa todo el mundo. Porque eso se quema rápido.
Se trata de entender cómo funciona la cabeza humana y crear contenido desde ahí.
La diferencia real
Si copiás tendencias, dependés de modas que se terminan.
Si entendés el comportamiento humano, podés generar contenido que funcione siempre.
Ahí está la diferencia entre perseguir viralidad y construirla.
Y cuando lográs eso, hacés que la gente frene, mire tu contenido y lo termine de ver. Y eso vale oro.