Aprendé a decir que No para crecer como persona y profesional.

Necesitamos agradar, lo llevamos en los genes, es parte de nuestra educación sin embargo a veces es necesario decir no. Aprendé a decir No para mejorar como persona y profesional, no permitas que “el Si fácil” te impida crecer.


Aprendé a decir no para mantener tu vida profesional bajo control.

Tal vez por miedo al rechazo, por la manera en que nos educaron o por no parecer egoístas vamos por la vida diciendo a todo y a todos que si.

  • Tenemos que trabajar o estudiar pero alguien nos dice “voy a tomar unos mates a tu casa” y decimos Si.
  • Nos piden ayuda en un asunto que no dominamos bien y decimos que Si por cortesía.
  • Alguien que conocemos nos quiere vender algo y decimos que si para no despreciarlo
  • Una persona nos invita a salir y decimos Si cuando en realidad sabemos que no vamos a ir porque no nos interesa.
  • Llevamos una dieta sana para cuidarnos y nos ofrecen un vasito más de cerveza o una porción adicional de pizza y la aceptamos para no ser “el desubicado de la dieta en la noche de pizza”.

Hay bibliotecas enteras con ejemplos y abundante bibliografía sobre este particular, sin embargo nos seguimos equivocando. Creemos que vamos a ser más valorados por decir si cuando en realidad es lo contrario ya que no hay mejor manera de dejar claro nuestro valor que respetar nuestra forma de pensar, nuestro tiempo  y nuestro trabajo, en definitiva nuestra vida.

Lo que ocurre en nuestra vida personal también pasa en el aspecto laboral. Estamos permanentemente diciendo si a muchas cosas que nos alejan de nuestro objetivo o nos hacen improductivos. Un emprendedor sabe que cada segundo y cada decisión cuentan, no tiene ni tiempo ni lugar para dar pasos en falso.

Decir No es fundamental para el desarrollo profesional.

Cuando trabajamos bajo relación de dependencia son otros quienes nos dicen que hacer, cuando hacerlo y en algunos casos como hacerlo. Pero como profesionales o emprendedores transitamos nuestro propio camino a veces en completa soledad y desamparo. Dependemos de nosotros mismos y de nuestras decisiones.

Nuestro progreso profesional esta íntimamente ligado a las decisiones que tomemos cada día, cada hora, cada segundo. El concepto de “costo de oportunidad” cobra una superlativa relevancia para quienes trabajamos por nuestra cuenta. Si hacemos A no podremos hacer B y así sucesivamente, por lo tanto no tenemos opción, estamos obligados a aprender a decir que No a todo aquello que nos aleje de nuestros objetivos para dar lugar a todo lo que nos ayude a conseguirlos.

Todo ser humano que habita este bendito planeta tiene la misma cantidad de tiempo cada día, ni más ni menos, es por ello que en la mayoría de los casos el éxito puede empezar a explicarse analizando la manera en que cada individuo utiliza su tiempo disponible.

Mejor un No a tiempo que arrepentirse de un Sí.

Si algo tenemos en claro los emprendedores es que somos responsables de nuestra propia vida y de los resultados que obtengamos en nuestra profesión. No andamos por el mundo señalando culpables o buscando excusas, nos hacemos cargo.

Es desde esa perspectiva que reconocemos la importancia de saber decir que no. No estamos tocados por una varita mágica o bendecidos con una inteligencia superior a los demás, simplemente tenemos experiencia.

Una nota distintiva del emprendimiento es la corrección permanente, el saber pivotar cuando las cosas no resultan como pensábamos y en el tema del tiempo y del costo de oportunidad todo emprendedor ha pagado el precio de no saber decir que no.

¿cuantas veces nos arrancamos los pelos gritando palabras irrepetibles al cielo por haber aceptado un trabajo o a un cliente que no debíamos aceptar?

¿cuantas veces nos arrepentimos por haber dicho Si a esa persona que nos pidió una “ayudita” y nos complicó toda la semana laboral?

Decir que si, a lo que debiéramos decir que no tiene un costo altísimo, un costo que en tanto emprendedores evitamos  a como dé lugar porque entendemos que muchas veces se dice Sí por miedo a decir No. Como indiqué en mi artículo “En el mundo del emprendedor no hay miedo ni escasez” solo hay decisiones, decisiones que obedecen a objetivos.

Como aprender cuando y a que decir que no.

Aunque no hay fórmulas mágicas hay un sistema que al menos, en lo personal, me sirve para saber a qué cosas debo decir que si y a cuales decir que no. Se trata, ni más ni menos, que trabajar con los objetivos a la vista, siempre presentes.

Sabemos que todo en la vida es decidir. A cada segundo se nos presentan varias alternativas, desde que nos levantamos a la mañana hasta que nos vamos a dormir nos pasamos el día decidiendo. Decidimos como nos vamos a vestir, que vamos a desayunar, decidimos que hacer y que no, etc, etc.

Si no tenemos claro hacia dónde queremos ir cualquier decisión da igual, un Sí o un No van a tener el mismo valor pues no importa que hagamos pues todas las actividades se encuentran en plano de igualdad.  Decidir en función a objetivos rompe esa absurda lógica.

Sin importar a que te dediques trazá metas, objetivos, hitos, cosas a cumplir. Solamente teniendo objetivos vas a poder tener una jerarquía de actividades relacionadas con esos objetivos o metas y podrás evitar todo aquello que no te sirva.

Por ejemplo, si tu objetivo es bajar 5 kilos en 3 meses tendrás que cuidarte en las comidas y hacer actividad física. Por lo tanto, ante la alternativa de tirarte en un sillón a ver una película o salir a caminar, vas a elegir la segunda pues está alineada con tu objetivo de bajar de peso. De igual modo y por la misma razón vas a decir No a la comida basura y elegir un alimento saludable.

Si establecés para tu vida y tu trabajo metas y objetivos ni siquiera será necesario que aprendas a decir No, ese No saldrá por sí solo pues al tener bien claro en tu cabeza hacia donde querés ir y qué querés lograr tus decisiones van a fluir sin que tengas que hacer ningún esfuerzo, van a ser las desiciones naturales de alguien que no anda por la vida sin ton ni son, serán las decisiones de alguien que avanza hacia un logro.

Mi lista sagrada. A estas cosas digo NO.

Desde hace un tiempo tracé una serie de objetivos personales y profesionales que quiero alcanzar. Algunos objetivos son semanales, mensuales o de largo plazo y todos, absolutamente todos están subordinados a un objetivo mayor que puedo resumir con una palabra:

Equilibrio

Aprendí que nada puede situarse por encima de la calidad de vida. Ningún logro profesional, ni económico, ni de fama o cualquiera que se pueda imaginar debe estar por encima de una vida que valga la pena ser vivida.

Con este paradigma como norte establecí mis horarios y actividades en busca de ese tan ansiado equilibrio entre trabajo, esparcimiento, capacitación, disfrute con amigos, familia y ocio.

Es por lo anterior que cada vez me pongo más celoso con respecto a mi tiempo y mis actividades diciendo No cuando decir Si  puede significar alejarme del modo de vida que quiero, de mi equilibrio y mis objetivos.

  • En horario de trabajo digo No a todo lo que no tiene que ver con el trabajo.
  • En horario de descanso digo No al trabajo.
  • Cuando es tiempo de hacer actividad física digo No a la fiaca, a dormir un rato más o al esparcimiento.
  • A la hora de capacitarme digo No al trabajo, al esparcimiento, al ocio y a la actividad física.
  • También digo No a clientes o posibles clientes que no estén alineados con mi búsqueda de equilibrio y calidad de vida.
  • Lo mismo con respecto a las amistades, hace tiempo dejé de prestar atención a personas, lugares o situaciones tóxicas.
  • Para mantener mi cabeza fresca, mis ilusiones vivas, mis sueños intactos y mi fe inquebrantable digo No a toda información o (des)información, a toda la basura que circula por ahí. No miro noticieros, no leo diarios, ni siquiera miro televisión.
  • No acepto trabajos que no me agraden, que vayan en contra de mis principios.
  • No regalo mi trabajo ni hago “favores” para quedar bien. 
  • Elijo en la medida de lo posible las palabras y digo No a toda palabra negativa que traiga a la mente la idea de un mundo de escasez, de un mundo negativo.

Mi lista es extensa, apenas mencioné lo más relevante para poder graficar la idea fuerza detrás de este artículo. Por supuesto que no es sencillo, es endiabladamente difícil mantener el rumbo por la sencilla razón de que somos seres humanos, imperfectos, bichos de costumbre y en una sociedad que hace un culto (aunque diga lo contrario) de los malos hábitos cuesta adquirir buenos.

Sin embargo se puede. Afortunadamente puedo hablar desde la experiencia y decir con profunda satisfacción que desde el momento en que entendí la importancia de un No a tiempo mi vida mejoró notablemente transformándose en esa vida de equilibrio que vale la pena ser vivida.


Estrategia perdedora: Decir a todo que si por miedo, por cortesía, por quedar bien, por costumbre.

Estrategia ganadora: Entender que no podemos andar por la vida sin rumbo, debemos establecer objetivos, logros y alinear nuestras decisiones conforme a ellos. De este modo diremos Sí a todo lo que nos ayude a alcanzarlos y No a lo demás.

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Aquí te dejo la versión audio.

“Aprender a decir que no para mejorar como persona y profesional” es la versión audio de este artículo. Te dejo el enlace para que lo escuches y te invito a suscribirte a mi podcast

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