2085 Tiempo libre, salud y disfrute son métricas del éxito.
Tiempo libre, salud y disfrute.
Podés facturar más, conseguir más clientes y hacer crecer tu negocio. Pero si en el camino te quedás sin tiempo, arruinás tu salud y te va para la mona, probablemente no valga la pena lo anterior.
Vengo a hablarte de cosas que son importantes: tiempo libre, salud y disfrute. Y esto para mí son indicadores de éxito. KPI, como a veces se dice.
En esto del marketing y los negocios solemos mencionar siempre la facturación, el crecimiento, el aumento de seguidores, la cantidad de clientes, la rentabilidad. Está bien, obviamente. Solemos decir que aquello que no se mide no se puede mejorar.
Aunque acá abro un paréntesis: hay cosas que no necesitan ser medidas. A lo largo de estos más de siete años he hecho varios episodios diciéndote que no cometas la torpeza, la pelotudez de ponerte a medir cómo funcionan tus contenidos si hace cinco días que estás publicando y son una cagada atómica.
Dejá que pasen unos meses para empezar a medir. Y que del resultado de esas mediciones puedas sacar conclusiones para tomar decisiones.
Medir sirve, pero no todo es número.
Dicho esto, siempre que puedas pegarle una medida a las cosas que hacés, te va a servir mucho más. Porque a veces uno para, y es como que si no lo medís, pensás: “ah, me va bárbaro”.
Es como el tiempo. Hoy tengo unos talos grandes y dije: “ah, estuve todo el día”. Y mirás y pasaron media hora.
Porque a veces estás haciendo una tarea que no te gusta y te parece que pasó todo el año, y fueron cinco minutos. Lo mismo a la inversa: si estás haciendo algo que te gusta, el tiempo pasa volando.
“Yo no puedo creer que se me fueron cinco horas”. Sí, boludo, se te fueron cinco horas porque estás haciendo algo que te gusta y estás desatendiendo lo que no te gusta.
Pero esto no es un episodio de productividad. Quiero decir que está bueno tener métricas, sobre todo basadas en números, para poder echar un vistazo a cómo anda tu negocio.
Y hoy, dado que la inteligencia artificial está en nuestras vidas, es muy fácil, por ejemplo, construirte un dashboard. De hecho, voy a hacer un episodio sobre eso: construirte un panel de control con la información de tu negocio.
Poder ir a una URL y ver cómo funcionan tus redes sociales, los clientes, cuáles son tus números, etcétera.
Detrás del negocio hay una persona humana.
Pero un negocio no es solamente número, no es solamente dinero, no es solamente negocio, no es solamente contenido.
Porque detrás está la persona humana. Estoy yo, estás vos, está tu familia, están tus amigos, están incluso tus proveedores y tus clientes.
La gente que anda con los pelos parados, con los cables en cortocircuito, porque no se da respiro, se lleva mal con todo el mundo. Y además de llevarse mal, tampoco piensa bien.
La persona que está abrumada, que está con burnout o estrés, no se pone a pensar ni a tomar decisiones. Se va mandando una cagada tras otra.
Por eso el tiempo libre, la salud, darte un espacio para disfrutar, son importantes. Es más, tendría que añadir a esto darte un espacio para pensar.
Porque si vos querés que a tu negocio le vaya bien, necesitás un espacio para pensar las decisiones que vas a tomar en pos de tu negocio.
No vengo a romantizar el equilibrio.
Acá tampoco se trata de venir a romantizar y decir: “nosotros tenemos que buscar el equilibrio óptimo”. Lógico que lo óptimo sería poder tener una vida equilibrada. Pero, ¿quién tiene una vida equilibrada?
Preguntale a Rafa Nadal cómo fue su vida para llegar a ser quien fue. O a un Ronaldo. O a Warren Buffett. Aunque ese sí tiene pinta de vida equilibrada, con el autito de siempre y la casita de siempre.
Pero tal vez el Warren Buffett de los inicios no tenga la vida que hoy tiene. Así como el Bill Gates de ahora no tiene la vida que tenía en sus inicios. Y qué decir de Elon Musk, que es un ejemplo de falta de equilibrio.
Pero no tenemos que irnos tan lejos. Si vos querés resultados extraordinarios, como suelen decir, las acciones deben ser de la misma magnitud, calidad o característica.
Entonces no es sencillo esto del equilibrio. Por eso no te estoy planteando que tenés que tener una vida equilibrada.
Hay momentos para acelerar y momentos para bajar.
Lo que te estoy diciendo es que, dependiendo el momento y dependiendo lo que estés haciendo, un día vas a tener un sprint y otro día vas a tener un trabajo mucho más tranquilo.
Lo que no puede ser nunca es que postergues tu salud o tu tiempo libre. No estoy invitando a que tengas jornadas de cuatro horas y el resto del día andes trotando por un prado en flor, cual si fueras la de La familia Ingalls. No.
Pero sí decir: “bueno, a ver, tengo que laburar. Si esta semana le tengo que meter 12 horas por día, le meto 12 horas por día. Pero en este mes tengo que acomodar un tiempo para desenchufar, para disfrutar con la ensoriedad, con familia, con amigos, para pensar”.
Y ni hablar de bajar un cambio, bajar decibeles por una cuestión de salud.
Tu negocio puede ser aliado o monstruo.
Tu negocio puede ser tu aliado. Ahora que está tan de moda hacer contenido con inteligencia artificial y tirar personajes, tu negocio puede ser tu aliado en la aventura de tu vida.
Vos sos un caballero, por ejemplo, y tu negocio es el pequeño dragón que te acompaña en el camino, te ayuda, te allana el camino y te hace la vida más fácil.
Porque cuando te va bien en tu negocio generás muchos más recursos. Y cuando tenés más recursos, tu vida va a poder sortear con menor dificultad los problemas que lleguen. O vos vas a poder sortear con menor dificultad los problemas que la vida te traiga.
Ahora, la otra opción es que tu negocio sea un monstruo. Que se divorcie de vos y, cual si fuera un vampiro, te empiece a chupar todos los recursos.
Te chupa la salud, te chupa las relaciones, te chupa el tiempo libre. Y no te chupa nada más antes de que te pongas a pensar en otras cosas que podría chuparte tu negocio.
Se puede transformar en un monstruo. Y ese monstruo puede quitarte la vida definitivamente.
No construyas éxito destruyendo tu vida.
Hay cantidad de ejemplos de personas que dejaron su vida en pos de su negocio. Sí, les fue bien, se llenaron de guita, pero terminaron solos, amargados.
O fueron como una especie de torbellino, como un vórtice que atrajo a todo su entorno a la misma dinámica y locura.
Entonces, la propuesta es pensar en esto: el éxito no sé si conviene medirlo solamente por las típicas variables que decimos todos los que hablamos de negocio y marketing.
Sí, los ingresos, lo que produce. Eso está buenísimo, obvio que sí. Si no, no tenés un negocio. Pero atenti, atenti, atenti: que no se lleve puesta tu vida.
Pensá también en tu salud. Es prioridad. Pensá también en tu descanso, en las relaciones, en el espacio para pensar y diseñar estrategias que mejoren tu negocio.
Todo esto es fundamental.
La moraleja sería que no construyas un negocio de éxito a costa de destruir la vida que vos querías mejorar gracias a ese negocio.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.