2020 No tenés resultados porque no te comprometés.
Probaste de todo y nada te funciona
Resulta que venís y me decís que probaste redes sociales, contenido, publicidad y nada te funciona. Y entonces señalás y decís: no, la culpa es de la competencia, del algoritmo, del chino de enfrente, del contexto, del presidente, de la invasión, del golfo, del estrecho de Ormuz.
Pero la verdad es que no hiciste las cosas en serio. Capaz que sí, no sé. Pero de eso voy a hablar hoy: de la manifestación de que sí, esto es en serio, y de la triste realidad de mucho emprendedor cuyas acciones dicen absolutamente lo contrario.
Hay una diferencia entre el interés y el compromiso. Hacer las cosas a medias no sirve. Ojo, te lo dice alguien que muchas veces hizo las cosas a medias. Y los resultados vienen a partir de un verdadero compromiso, que se hace evidente en las acciones.
Un episodio para tirarte de las orejas
Hoy es un episodio para venir a tirarte de las orejas. Está bueno, porque viene el fin de semana y entonces vas a tener tiempito para reflexionar.
Puede ser que haga un poquito o que sea un poquito autorreferencial, porque levanto la mano. Yo también en más de una oportunidad dije: no, porque quiero ser esto, quiero ser lo otro, voy a hacer aquello. Y después, en los papeles, en las acciones, en el calendario y en la realidad, eso no se vio plasmado.
Pero además también es una realidad que vivo con mis clientes. Y esto no se trata tampoco de venir a castigar a los clientes ni de venir a castigarte a vos que me estás escuchando. Somos personas, y como somos personas tenemos formas de actuar. Además tenemos un contexto y estamos rodeados de otras personas que actúan más o menos de la misma manera.
Entonces es como que nos confundimos. Vemos a alguien que dice: no, resulta que Fulanita se puso la mercería y abrió el Instagram, y no sabe si está haciendo contenido, no me funciona, bla, bla, bla.
El caso de Fulanita y la mercería
Vos te vas a ver a Fulanita y le preguntás: che, Fulanita, vos que pusiste la mercería y creás contenido, ¿no te funciona? Sí, sí, no sabés, el algoritmo, no sé qué.
Bueno, a ver, empiezo a preguntar. Fulanita, ¿vos tenés Canva gratis o Canva Pro? No, el Canva gratis. ¿ChatGPT gratis o ChatGPT pago? No, el ChatGPT gratis. ¿Con qué editás? Con CapCut. ¿La versión paga? No, la gratis.
Fulanita, ¿cuántos cursos de creación de contenidos, de community manager, de marketing hiciste? No, ninguno. Yo sigo a tal y cual en Instagram, no voy a dar nombres, y saco ideas.
Fulanita, ¿cuántas horas le dedicás a la creación de contenidos? Y la verdad que con el negocio, con los pibes, con esto, con lo otro, una hora, dos horas, algunos sábados.
Bueno, Fulanita, te vas un poco a la mierda. No, perdón. Es una realidad de mucha gente, y yo lo entiendo. Pero se entendió el ejemplo, ¿no?
Resulta que no le funciona nada, y cuando empezás a escarbar, no hay un compromiso real. No hay un compromiso real.
No vengo a sentarme en el trono del juez
Yo también pasé por ahí. Reitero: no vengo acá a sentarme en el trono del juez y a señalar a todo el mundo como que están equivocados, como que yo tengo la verdad escrita en piedra y como que soy perfecto. No, no. Yo también pasé por ahí.
Cantidad de veces, y todavía en algunos casos sigo estando en esa posición de decir: no, yo con esto estoy comprometido. Después, en los papeles, flaco, ¿estás comprometido? Y bueno, más o menos.
Entonces, decir que estás intentando algo cuando en realidad hiciste poco y nada, yo te diría que mejor dejes de simular y te pongas a laburar de verdad.
Y no significa que ignore el contexto, a veces complicado, de quien además de tener un negocio tiene una vida, tiene una familia y tiene el tiempo que tiene. Estamos. No obstante, también hay que decir las cosas como son.
Querer crecer sin invertir en serio
Tengo en estos siete años muchos episodios hablando de cosas similares a esta. Otro ejemplo es el caso del tipo que dice: no, resulta que mi negocio anda mal y quiero invertir.
A mí me han llegado muchas consultas de gente que tiene muy claro lo que quiere obtener. Me dicen: resulta que yo estoy facturando cinco millones y quiero facturar quince. Perfecto. ¿Y cuánto tenés para invertir? Cien mil pesos por mes. No, flaco.
Andá al cine, después andá a comerte una pizza, al parque de diversiones, gastate esa plata, pasá un lindo rato, volvé a tu casa, agarrá YouTube y quedate todo el fin de semana viendo temas relacionados con marketing para entender qué es.
Para entender lo que cuesta, para entender el valor y para entender también todo lo que tenés que invertir en términos de tiempo, dinero, trabajo, cabeza, etcétera.
Y acá no se trata solamente de un tema de dinero. Mencioné Canva gratis, mencioné CapCut, mencioné lo de la plata, pero no se trata solamente de dinero.
El dinero es una manera muy fácil de darme cuenta si alguien tiene ganas de verdad o simplemente lo dice.
El formulario también muestra el compromiso
De hecho, en el formulario de contacto, cuando llegan a mí, hay una pregunta sobre cuánto tenés para invertir. Muchas veces la dejan en blanco, me ponen un peso, me ponen diez pesos o me dicen que no tienen idea.
En algunos casos puede ser por desconfianza. En otros casos porque no sé, no te voy a decir. Me pasó una vez que uno dijo: porque si te digo mucho, entonces me vas a dar un buen servicio.
Obviamente con ese tipo no trabajamos. Si un tipo viene a verme y considera que, de acuerdo a la plata que tiene para invertir, yo le voy a dar un mejor o peor servicio, bueno, andá a lavarte el culo. Perdón la expresión, señora. Con gente así no trabajo.
Por eso tengo un formulario que le saca la ficha al toque. Pero ha pasado. Dicen: no, no, yo qué sé. Bueno, a ver, nadie tiene por qué tener el bolsillo pesado y tener dinero. Pero está bien, tenés poco dinero. ¿Tenés tiempo? No, lo que pasa… Bueno, está bien. ¿Tenés herramientas? No, lo que pasa… ¿Te pusiste a estudiar? No, lo…
Bueno, flaco, entonces no quieras milagros.
Comprometerse no es decirlo
Mucha gente no tiene resultados porque no se compromete. Porque comprometerse no es solamente dar voz. No es una expresión de deseo: voy a crear contenido para captar clientes en redes sociales. No, flaco. Es hacer todo lo que tenés que hacer para que ese objetivo que perseguís pueda ser una realidad.
Y acá entran a tallar muchas cosas: que aprendas, que apliques, que te equivoques, que tengas constancia, que inviertas tiempo, que inviertas dinero, que elijas las herramientas apropiadas, que si la herramienta apropiada hay que pagarla, la pagues.
Si no podés al principio, bueno, pero ni bien puedas, pagarla. Eso es lo que va a demostrar que realmente tu compromiso es total. De lo contrario, no. De lo contrario es una mera simulación.
O tal vez no. Tal vez ni siquiera te das cuenta. Como dije, somos personas, las personas obramos de determinada manera y vivimos en una época en la que la mayoría es así. Entonces claro, el de enfrente es así, tu prima es así, tus amigas son así, y te parece que es la normalidad. De hecho lo es. Pero que sea la normalidad no significa que sea lo correcto.
El ejemplo de bajar de peso
Está lleno de gente que dice: no, yo quiero bajar de peso. La verdad que quiero bajar de peso. ¿Y qué hiciste para bajar de peso? Bueno, nada, el otro día fui a caminar.
Cada tres horas te clavás un alfajor y vas a caminar una vez por semana quince minutos. Y volvés rápido porque te dicen: no, me mareo un poquito y me da miedo caerme redondo. No. Tendría que darte miedo abrir la heladera cada dos horas sabiendo que eso no es lo que está bien.
Y acá también me señalo a mí. Me señalo a mí. El compromiso real se demuestra en los hechos, no en las palabras.
El contexto existe, pero no alcanza como excusa
Está esta narrativa de que no puedo hacer andar mi negocio, no puedo hacer andar mis contenidos, tengo unos clientes espantosos, la economía cada vez está peor, cada vez vendo menos.
Pero hay mucho por hacer. Insisto, hay mucho por hacer. Y la cosa es sencilla: negocios en el mismo contexto que vos andan bien.
Cierto es que cada negocio es un mundo, cada emprendedor es distinto, digamos que todas las bolillas están en el bolillero, como me gusta decir. Pero el compromiso tiene que ser real y tiene que ser total.
No estoy hablando de que uno tenga que ser un autómata, no respirar y no tener vida. No. Pero si vos querés captar clientes por redes sociales y ni siquiera sentás el culo una o dos horas por semana para aprender de quienes sí lo han logrado, bueno, no quieras resultados.
Herramientas, mentalidad y prioridades
Siempre podés dejar de gastarte el dinero en pelotudeces. Escuchame, las herramientas que mencioné no son una locura. ChatGPT sale 20 dólares. Hay gente que no tiene 20 dólares, sí. Pero para alguien que tiene un negocio, vamos, por favor.
Canva Pro creo que sale seis o siete dólares, sesenta y pico, y CapCut más o menos por ahí. Estamos hablando de que con 50 dólares armás tus herramientas.
Pero no por el hecho de empezar. Porque si te duele el bolsillo seguramente lo aproveches mejor. Además, porque te van a salvar.
Por ejemplo, Canva en la versión de pago tiene un montón de cosas que te hacen la vida mucho más fácil. Creación de contenido en lote, poder crear cierta cantidad de piezas de contenido apretando un solo botón con variables que van cambiando. Ese tipo de cosas.
ChatGPT en la versión paga, ahora que tiene el nuevo modelo de imagen 2.0 que es fenomenal, con el plan de 20 dólares puede generar dos o tres posts por día para tu negocio tranquilamente, de calidad, de diseñador. ¿Me vas a decir que no vale la pena pagar el plan?
No estoy sponsoreado por la herramienta. Estoy hablando de mentalidad.
El problema no siempre es la plata
Una persona que tiene una tienda de ropa y va a comprar, no sé, dos remeras, un pantalón o un par de zapatos, y te sale 70 lucas, no es capaz de pagar seis dólares en una herramienta. Dejame de joder.
¿Sabés cuánto veo esto? Y no solo en el emprendedor pequeño. Tengo clientes con empresas enormes, que facturan en dólares y se cagan en 50 o 100 dólares.
Entonces el compromiso tiene que ser total. El compromiso tiene que ser total. ¿Querés resultados? Bueno, si querés resultados, tenés que hacer las cosas como hacen aquellos que tienen resultados.
Lo demás es tratar de parchar la realidad, tratar de tomar atajos, tratar de obtener las cosas de la manera en que no se pueden obtener.
Claro, quizá te da tranquilidad decir: no, pero estoy haciendo las cosas que hay que hacer. No, no lo estás haciendo. Y en la medida en que te des cuenta y dejes de engañarte, vas a ir por la senda correcta.
También me cago a pedos a mí mismo
Para cerrar vuelvo a levantar la mano, aunque no me estás viendo, porque yo también transité por ese camino. Y en algunas cosas de mi negocio y de mi vida todavía me sorprendo y me cago a pedos diciendo: no, no, no digas giladas, no estás comprometido.
Porque si estuvieras comprometido, ya habrías cambiado lo que dijiste que ibas a cambiar.
No estoy por fuera de esto. Yo no soy perfecto. ¿Vengo acá a tirarte de las orejas? Sí. Pero también te vengo a decir que hay situaciones que veo a diario.
Y como este es un podcast de marketing y tiene que ver con negocios, puede ser que tu negocio no esté funcionando porque tu compromiso no es total.
Quedate con esto. Disfrutá el fin de semana. Puteame si querés, no importa. Pero lo cierto es que cuando te comprometas, recién ahí las cosas van a cambiar.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.