2021 Te metiste a emprender por las razones equivocadas.
Salir corriendo de un laburo no es emprender
Dejaste tu laburo o estás por dejarlo porque no lo soportás más, pero en el fondo la verdad es que no tenés ni idea del negocio que estás construyendo. Y esto podría ponerte en una situación peor que la que querías evitar.
Ser capaz de algo no es emprender. Dicho de otra forma: no es una buena idea salir corriendo de una situación que no te gusta, ponerte a hacer otra cosa y considerar que eso es emprender. Puede ser un paso, a veces si estás desesperado podría funcionar, pero no es lo más lógico.
Hay cosas importantes para tener en cuenta. Si no tenés ventas, no tenés negocio. Y además, siempre decidí con la cabeza, decidí en frío.
Me han llegado casos como consultor de marketing de gente que no se bancaba más el laburo y venía a decirme: «Mirá, hace años estoy laburando en esto, no me lo banco más, no quiero ir más a trabajar». Esto empezó a ocurrir incluso con más frecuencia después de la pandemia.
«No quiero ir más al trabajo, quiero trabajar desde mi casa, no quiero cumplir horario, estoy todo el día metido en el laburo y el día que no estoy en el laburo estoy moviéndome para allá, tomando un colectivo o yendo en auto para llegar al trabajo. Se me va la vida. Lo que gano no me alcanza. Listo, lo dejé».
Claro, pero lo dejaron sin siquiera haber tenido una estrategia de salida. Simplemente: «Lo dejé porque no me lo banco más y como soy bueno como contador, me puse a trabajar de contador por mi cuenta». Suena bonito, suena incluso épico, pero si no tenés clientes, si nadie te conoce, si no tenés una estrategia de captación, si no tenés presencia digital, un sitio web o redes sociales, estás complicado.
Al principio la gente te ayuda, después te quedás mirando el techo
Al principio está buenísimo, porque incluso al principio la gente te ayuda. Ya lo conté en más de un episodio a lo largo de estos años. Amigos y conocidos te dicen: «No sabés, voy a empezar por mi cuenta». Y del otro lado te responden: «Dale, dale, avisame cuando empieces».
Después el tipo empezó y se quedó mirando el techo. He tenido varios casos, de distintos productos y servicios. Gente que se lanzó de cabeza a crear un e-commerce. «No me banco más tal cosa, entonces puse una tienda online porque conseguí un mayorista de regalos y puse una regalería».
Sí, está bien, todo muy bonito. Pero ¿acaso pensás que sos la única regalería del planeta?
No es culpa de la persona. Quizás sí, tomó una mala decisión, pero el problema es que hay todo un entorno alrededor que muchas veces te vende la idea de «listo, largate nomás». Y ojo, no estoy diciendo que no lo hagas. No estoy diciendo que te quedes en la zona cómoda y que no enfrentes desafíos o posibles problemas.
Pero todo tiene una escala. Si tu vida y tu familia dependen de ese ingreso que vos tenés del laburo que no te bancás, pero no tenés un plan sensato, concreto, con pasos, te la vas a pegar en la pera y vas a arrastrar al resto a ese infierno. Podés chocar la calesita, poner tu vida patas para arriba.
¿Cuál sería la solución? Definir con claridad hacia dónde querés ir. No digo que tenga que ser perfecto. No digo que tengas que estar cinco años creando un plan de negocio. Pero sí estudiar bien la situación y las opciones que tenés.
De acuerdo a tu recorrido, conocimiento, talento, habilidades y experiencia, tenés que ver qué corno podés ofrecerle a los demás, si eso se puede transformar en un negocio y además cómo transformarlo. Entonces, cuando des el paso, lo vas a dar sobre un terreno más seguro. Certeza del éxito no hay, nunca la hay. Pero por lo menos habrás estudiado un poquito más el panorama.
Crear contenido no alcanza si no vendés nada
Otro caso: tenés una idea que te parece genial, te ponés a crear contenidos, incluso adquirís herramientas o armás todo el sistema de tu negocio y le das para adelante. Entendiste parte del juego. Parte del juego es tener presencia digital, parte del juego es mostrarte.
Entonces creás una red social, subís contenido, armás tu página web, todo muy bonito. Le metés horas y horas a todo eso, pero no vendés. Y si no vendés, es un hobby.
Si vos te metiste a emprender pensando que emprender solamente era crear contenidos en redes sociales, sonaste. Porque la razón para crear contenidos en redes sociales es hacerte visible, hacerte confiable, para que la gente te compre.
Pero claro, si no le vendés nada, ¿qué te van a comprar? Si no sos claro o clara en decirle: «Che, mirá, yo hago esto, ofrezco este servicio», difícilmente te van a comprar. Y esto pasa muchísimo.
Nuevamente, como consultor, no sabés la gente que veo que tenía muy claro todo lo que era la parte de captar gente en el embudo. Y sí, algunos tuvieron incluso éxito: decenas de miles de personas que los seguían en alguna red social. Pero no pudieron transformar eso en un negocio.
Y los que más o menos pudieron estaban atrayendo a un cliente incorrecto. Porque era gente que venía por precio. No supieron poner sobre la mesa el valor de tener el alcance o la visibilidad que tenían.
En definitiva, no pudieron conectar esto de tener presencia digital, que es fundamental hoy en día, con transformar eso en algo que ofrezca valor y por ende vuelva en dinero, ingresos, facturación y rentabilidad. Simplemente se hicieron buenos creando contenido y atrajeron un montón de gente que solamente está por el contenido, que nada compra.
Acostumbrar a tu comunidad a lo gratis también es un problema
Principalmente, el problema es que no salen a vender. Y cuando salen a vender, salen con dudas, salen con miedo. Acostumbraron a su comunidad a lo gratis.
Este es otro problema: gente que estudia bien cómo crear contenido, se larga, pero no tiene la mentalidad de negocio detrás. No tiene la mentalidad de las ventas.
La mejor solución para esto es poner foco desde el día cero en las ventas. Te ponés a crear contenido y enseguida empezás a decirle a la gente que tenés algo para ofrecer. Sin miedo.
Porque si realmente tenés una experiencia, un recorrido, una historia, lo que vos tenés para ofrecer alguien lo necesita. Siempre va a haber alguien que sabe mucho menos que vos y para quien un consejo, una palabra o una guía de tu parte puede ser valiosa.
Después esto lo empaquetarás como vos quieras, pero ya de por sí esto es valioso para alguien. Bueno, empezá por esas personas.
El tercer punto es quien se deja guiar por esto de la idea épica y glamorosa del emprendimiento. El típico que consume contenido donde muestran a gente que ha logrado mucho éxito. En algunos casos esos éxitos son reales, en otros es humo total.
Los tipos se piensan que es simplemente cuestión de arrancar porque nada, fiebre del oro. Y no se dan cuenta de que detrás de un negocio exitoso, y esto te lo dice cualquiera que tenga un negocio, hay subidas y bajadas, hay días lindos y hay días de terror.
El emprendimiento puede tener algo de épico, pero no tiene nada de glamoroso
Ingresa dinero, luego no ingresa nada. Te va bien, luego te va mal. El contexto te ayuda, luego el contexto cambia. Y es la experiencia, la mentalidad, la insistencia y el aprendizaje de los errores lo que finalmente te va a permitir crear un negocio que pueda ir navegando en ese océano de incertidumbre que es la vida y que es el mercado.
Esto puede tener algo de épico, pero no tiene nada glamoroso. No tiene nada de varita mágica. No tiene nada de «pongo el restaurante, la panchería, la hamburguesería, ofrezco tal servicio o me ofrezco como lo que sea y ya está. Al otro día me va a ir bien y dentro de dos semanas me van a entrevistar en un podcast porque voy a ser un caso de éxito».
Difícilmente va a ocurrir. Excepciones por supuesto que hay siempre, pero aun detrás de esas enormes historias de éxito en las que uno dice «cómo la pegó este tipo en poco tiempo», «cómo le encontró la vuelta» o «cómo salió con esta idea», hay mucho que está más allá de la superficie.
Porque claro, lo que vende es lo superficial. Lo que vende es el éxito. Y si vos vendés algo como que es súper exitoso, que además se consiguió en breve tiempo, prácticamente sin esfuerzo y por alguien que estaba muerto de hambre, la fórmula es sencilla.
¿Quién no va a comprar eso? Si la mayoría de la gente no quiere hacer un carajo, quiere éxito rápido, quiere además de éxito dinero y además fama. Si vos le vendés el cuentito, te lo compran. Pero detrás del cuentito, por lo general, hay humo.
Entonces, bajá a tierra. Entendé realmente de qué va. Si consumís contenido relacionado con negocios y emprendimiento, que ese contenido cuente historias de personas reales. Y las personas reales te van a contar realmente cómo es esto.
Emprender por las razones correctas
Esto es un subibaja, no es lineal. Hay montones de fracasos hasta alcanzar algo de éxito. Hay idas y vueltas. Hay que pivotar. No es fácil.
Ahora, ¿se puede lograr? Obvio. Si otras personas han podido, ¿por qué no habrías de poder vos? Porque acá no es un juego de inteligencia, no es un juego de educación, no es un juego de nacer en cuna de oro. No están así.
Pero escuchá a los que saben, a los que lograron, a los que lo alcanzaron, a los que te cuentan la verdad. Si te vas a poner a emprender, que sea por las razones correctas. Y tomá la responsabilidad de entender realmente de qué va todo esto.
Te lo digo como consultor de marketing. Estoy recibiendo siempre personas que llegan con el globo desinflado, pinchado, porque arrancaron pensando que se comían el mundo y después se enfrentaron a la triste realidad de que no era así.
Así que, atenti. Si vas a emprender, no lo hagas solamente porque no te bancás más tu laburo, porque aprendiste a crear contenido o porque compraste el cuento glamoroso del éxito rápido. Hacelo entendiendo el negocio, las ventas, el valor que ofrecés y el camino real que tenés por delante.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.