2041 Te mintieron: emprender es más difícil de lo que parece.

Emprender no es tan fácil como te lo contaron

¿Te dijeron que emprender era cuestión de animarte, meterle ganas, ser constante y publicar todos los días? Pero cuando salís a la cancha descubrís otra cosa.

Vender es complicado, crecer es difícil, conseguir atención es mucho más complicado que lo anterior. Y sostener tu negocio no es tan fácil como te la contaron.

La idea no es tirarte abajo. La idea es que sepas realmente en qué cancha estás jugando el partido.

Seguramente te pasa lo que le pasa a cualquier dueño de negocio o emprendedor. Querés avanzar con tu negocio, con tu proyecto, con tu emprendimiento, y te frustrás porque los resultados no llegan o porque las cosas son algo más complicadas de lo que parecían.

Y el problema de hoy es que hay muchos cantos de sirena que dan a entender que podés crecer más rápido, vender más fácil, conseguir más atención y que, en realidad, quienes lo dicen suelen mostrarte solo una cara de la moneda. Cuando no están intentando venderte una receta mágica para que vos les des bolilla.

No estoy señalando ni jugando a quién hace de la capacitación, del coaching o de este tipo de cosas un negocio. Al contrario, siempre que no haya mala fe, está correcto. Pero hay toda una línea discursiva, principalmente en redes sociales, donde parece que todo es fácil.

Y en realidad no.

La frustración aparece porque te vendieron una fantasía

Por eso aparece la frustración. Por eso adjudicás el problema de que tu negocio no va como te gustaría y pensás que tal vez vos estás mal, que estás haciendo las cosas mal.

Probablemente sí. Probablemente haya muchas cosas que no estás haciendo del modo correcto. Pero no tanto por tu responsabilidad desde el punto de vista de hacer cosas incorrectas sabiendo que no son así.

El problema es que te están diciendo que esto es fácil. Y como es todo fácil, quizás le prestás menos atención, no te profesionalizás, no invertís lo que hay que invertir, no volcás recursos.

Porque si fulanito, que lo seguís en Instagram, te cuenta que es tan fácil como sentarte una tarde, grabar, no sé, codear una aplicación y venderla para ganar dinero, ¿por qué habrías de esforzarte cuando alrededor está ese fulanito y cantidad de fulanitos más diciéndote que es muy fácil?

Y la realidad es que no.

Un negocio hoy compite contra miles de negocios. Tus contenidos compiten contra miles o millones de contenidos. Cada plataforma es un mundo. La gente está, estamos todos, yo también obviamente, recibiendo estímulos todo el tiempo. Los algoritmos llevan agua hacia su propio molino. Todos estamos peleando por la atención.

Mi caso con el podcast y la competencia real

Para que te des una idea, voy a hablar del caso puntual de mi contexto actual.

Yo tengo este podcast desde hace más de siete años. Como te conté en un episodio, debí migrar de manera manual todos los episodios, ahora no me voy a poner a contar de nuevo lo de Spotify, porque las métricas estaban envenenadas y se desplomaron los oyentes.

Pasé de miles a menos de 50 por día. Y fue una curva descendente que me reventó el negocio.

Después de 20 días de reclamarles, se lavaron las manos. Dije: «¿Sabés qué? Al carajo. Me llevo todo a una cuenta nueva».

Pero empecé de cero. Empecé sin seguidores, empecé sin ningún tipo de valoración, recién estoy teniendo algunas, y empecé a darle bola a cosas que antes no, como por ejemplo entrar a una plataforma como iVoox, buscar la palabra marketing y ver que hay 29 mil podcasts listados en esa categoría.

Y si te vas a Spotify, tenés innumerable cantidad. Pero yo arranqué en 2018, éramos unos pocos. Hay cosas a las que no les presté atención.

Hoy miro y digo: pucha, si me escuchan hoy cinco personas más que ayer, o diez, para mí es un logro extraordinario. ¿Por qué? Porque estoy viendo que la cosa no es tan fácil como quizás fue en el momento en que arranqué.

No competís solo contra los que hacen lo mismo que vos

Además, yo no compito solamente contra otros podcasts de marketing. Compito contra otros podcasts de todas las temáticas.

Pero no solamente compito con podcasts de audio. Compito con los que ahora se llaman podcasts y en realidad son videos.

Además, no solamente compito con esos podcasts que son en video, que se llaman podcasts cuando deberían llamarse videos. También compito con otro tipo de contenido, con otras plataformas, algunas de las cuales ni siquiera estaban cuando empecé.

Cuando yo empecé no estaba TikTok. Cuando yo empecé no había Reels.

Y además están Netflix, las newsletters, los videojuegos y cualquier otra cosa que pueda llegar a capturar y retener la atención de las personas que también podrían consumir mi contenido.

Esta es la realidad del mercado actual. Estás compitiendo con todo el mundo.

Lo he dicho en varios episodios, pero si vos no prestás atención a esto, nunca vas a poder desarrollar una estrategia, una metodología de trabajo ni una ética laboral. Porque vas a estar pensando que tu universo es solamente aquello que está alrededor de tu negocio.

Resulta que hacés pizzas y lo único que te interesa es el tipo que vende pizzas a dos cuadras de tu negocio porque tenés un local a la calle.

No. Vos tenés que entender que estás compitiendo contra un montón de actores en el mercado.

Estás compitiendo por la atención. Estás compitiendo por vender algo que hay otra gente que apunta al mismo público. Y aunque no venda pizzas, vende hamburguesas. Y aunque no venda hamburguesas, tiene una parrilla tenedor libre. Y estás compitiendo con él también.

Reconocer el terreno de juego

Hoy esto es abrumador. Es complicadísimo. Por eso te mienten cuando dicen que es fácil emprender.

Ahora, ¿es imposible? ¿Es re difícil? ¿Hay que ser un genio? ¿Hay que tener un máster?

No, no.

Hay gente que lo hace muy bien. Hay gente que lo hace muy bien incluso por intuición. Pero sea por ensayo y error, por habértela pegado en la pera, sea por lo que sea, todo comienza entendiendo dónde estás parado, dónde está tu negocio, contra quién competís y cuál es la complejidad de todo esto.

Tenés que descubrir cómo lograr mover la aguja a tu favor. Cómo hacer que tus contenidos se vean un poco mejor. Cómo hacer que tu producto resalte. Cómo hacer que tu negocio no pase desapercibido, se diferencie y se posicione en relación a la competencia directa o indirecta.

Esto es fundamental.

Porque si no, te pasa lo que le pasa a la mayoría de los negocios: compiten por precio, porque son un commodity, porque el resto los ve igual, porque hay tanto y tanto y tanto para ver, tanto para escuchar, tanto video para mirar, tanto negocio para seguir, tantas ofertas para comparar, que vos sos un mero grano de arena en un desierto.

Para ganar tu partida necesitás estrategia

Si vos ya arrancaste, si ya tenés un negocio o estás por arrancar, lo importante es que entiendas que, si querés ganar tu partida, si querés tener éxito, primero tenés que reconocer el terreno de juego.

El verdadero campo de batalla.

Tenés que saber que la competencia es enorme, que la atención es limitada y que cada avance exige, entre otras cosas, estrategia.

Vale decir: no hacer las cosas al boleo, no tirarte a la pileta porque sí, no improvisar.

Tratá de hacerlo de manera profesional, de manera eficiente. Tratá de ver a aquellos que tienen éxito real, no cartón pintado, sino éxito real, y ver cómo lo han logrado.

También tené en cuenta la paciencia, la consistencia y el largo plazo.

Pero esto lo vas a lograr si tenés la lectura del contexto.

Si pensás que tu negocio, tu cuenta de Instagram o tu canal de YouTube solamente compite con otros parecidos, y te enfocás en eso sin mirar realmente la big picture, sin mirar toda la película, sin mirar todo el contexto, vas a tener chances inferiores en comparación con aquellos que realmente leen bien el panorama.

No importa que vendas artículos de tocador, que tengas una pizzería, que arregles autos o que seas arquitecto. Tenés que captar la atención de la gente. No importa lo que vendas.

Luego tenés que ver tu competencia. Luego tenés que ver cómo hacer contenidos y que esos contenidos funcionen. Hay mil cosas. Y al haber mil cosas para hacer, no es fácil.

No digo que no se pueda lograr. Obviamente se puede. Donde hay gente que triunfó, ¿por qué no habrías de triunfar vos?

Pero no lo vas a hacer, o se te va a hacer mucho más cuesta arriba, si no leés realmente lo que ocurre alrededor.

Contra quién competís realmente

¿Qué debés hacer a partir de ahora? Mi sugerencia es que te pongas a pensar realmente contra quién competís.

Y no son solo negocios parecidos al tuyo.

Es todo aquel negocio, todo aquel creador de contenido, toda aquella plataforma que pueda llegar a robar la atención de tu potencial cliente. O robarle el tiempo. O esa confianza que vos necesitás para que te compre a vos.

O el dinero. Ese dinero que alguien iría y pondría en tu negocio, lo está poniendo en otro lado. Y no siempre es porque venda lo mismo que vos.

Todo esto lo tenés que internalizar. Tenés que empezar a pensar de esta manera.

Y a partir de ahí usar esta realidad para mejorar tu propuesta, para prepararte mejor, para tener más habilidades y herramientas en este contexto de suma competencia.

Podés ajustar tu propuesta de valor, mejorar tu comunicación, elegir mejor tus canales y, dentro de esos canales, mejorar tu contenido.

En vez de quedarte sentado esperando resultados, considerando que lo único que gravita en la ecuación es tu negocio, lo bien que hacés las cosas, la trayectoria que tenés, lo bueno que sos y cómo sonríe tu cliente.

Todas esas cosas son importantes, no lo niego. Pero hay mucho más.

La narrativa de éxito que no siempre es real

Por otro lado, esto también te va a ayudar con otra cosa que muchas veces escondemos bajo la alfombra.

En este contexto no solamente hay altísima competencia, sino que hay una narrativa de éxito que no siempre es real. Me atrevo a decir que en la mayoría de los casos no es real.

En el extremo grosero está el típico que vive en Dubai o en Miami, tiene un reloj de oro y un auto carísimo.

Pero sin llegar a ese nivel, hay un montón de intermedios que te venden una idea de éxito y se presentan como exitosos contándote solo lo bueno, sin contarte lo malo o sin contarte quiénes los sostienen.

Pasa mucho, por ejemplo, en el mundo de la música. Hay un montón de gente que no sabe ni siquiera cantar y supuestamente llena estadios, le va bárbaro y son millonarios, cuando en realidad hay cosas muy oscuras atrás de cómo se financian.

Pero esa no te la cuentan. Te cuentan que fulanito de repente no era nadie y ahora vende un montón de discos, tiene millones de seguidores en Spotify.

Claro, porque le pusieron un montón de guita. Guita de orígenes diversos, para no meterme en problemas.

Entonces hay muchas cosas que no te cuentan.

Después está el éxito legítimo, que sí, el tipo llegó rompiéndose lo que se tenía que romper. Y como tiene miedo de mostrar debilidad, solo te cuenta las buenas. No te cuenta que hace un año tenía 50 seguidores en Instagram, salvo que te venda viralidad. Entonces sí, pero si no, no te lo cuenta.

Te cuenta solamente los contenidos que le funcionan y oculta los que no, o los borra.

Entonces este es otro de los problemas.

La realidad suele ser mucho menos brillante

La realidad es otra. La realidad no es ese éxito inflado o maquillado.

La realidad, en prácticamente todos los ámbitos de la vida, si leés biografías, a mí me encanta leer biografías, es que la mayoría te cuenta la misma historia.

Gente que se la pegó en la pera 25 veces, que no tenía un mango, que la tuvo que remar y siguió, siguió, siguió, la fue remando, remando y remando hasta que al final tuvo éxito.

La mayoría: actores, deportistas, lo que busques.

Entonces, ¿qué te quiero decir con esto?

Que vos te ponés a hacer cosas y mirás: pucha, en mi podcast ahora me escucharon 50, ahora me escucharon 100, ahora me escucharon 500. Bueno, loco, son 50, son 100, son 500.

Hiciste un reel y te lo miraron 300 personas. Bueno, fueron 300. No es poco. Fueron 1000.

Ahora, de ahí no se desprende, o esto no significa, que vas a hacer un negocio o te vas a llenar de oro con 300 vistas por reel. No, seguramente no consigas nada. O te cueste muchísimo más que si tu video, en vez de verlo 300 personas, lo ven 30 mil o 300 mil.

Entonces, con esto no digo que tenés que quedarte haciendo la plancha y decir: «Bueno, yo agradezco y celebro que al menos 10 personas miren un video».

Sí, está bien. Agradecé, celebrá. Está bueno que 10 personas te den bola o que hagas un video en YouTube y 25 personas lo hayan visto de punta a punta durante media hora.

Son 25 personas que vieron un video de punta a punta durante media hora. Pero no creas que vas a construir un negocio a partir de ahí.

Entonces, a Dios rogando y con el mazo dando.

Tomar decisiones desde el contexto real

Es importante leer el contexto real de lo que es emprender, de lo que es tener un negocio, de lo que es la competencia, de lo que es el mercado actual, de los hábitos de consumo actuales, de la pelea por la atención, del posicionamiento, de diferenciarte, de tener una marca, de tener una barrera de entrada y de tener miles de cosas de las que hablo y he venido hablando a lo largo de estos siete años.

Todo esto es fundamental.

Entender realmente de qué va el juego puede hacer la diferencia para que puedas tener éxito con tu negocio o no.

Entonces empezá a tomar mejores decisiones a partir del contexto real.

No desde esta fantasía de que todo es fácil y menos aún comiéndote la curva de todos los que te dicen: «Mirá, yo hice dos boludeces y ahora vivo en Miami».

No. Tampoco es así.

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