2046 Negocios: No gastes energía en lo que no podés controlar.
Enfocate en lo que sí podés controlar.
Tenés poco tiempo y tenés mucho por hacer. Tu negocio te necesita tomando decisiones, haciendo cosas y ocupándote de lo importante. Pero si gastás cabeza pensando en el mercado, en el algoritmo, en la competencia, en la economía y en un montón de cosas que no dependen de vos, te vas a quemar y no vas a tener buenos resultados.
No todo lo que te preocupa está bajo tu control y, por ende, no debería preocuparte de la misma manera. Tu energía es escasa, así que tenés que direccionarla hacia donde puedas tener un resultado, donde puedas transformar, donde puedas cambiar algo, y quitarla de aquellos lugares donde da lo mismo porque no podés resolver nada.
El problema de gastar energía en lo externo.
Como dueños de negocio tenemos mil cosas que hacer: las ventas, los clientes, el mercado, la competencia. Pero además estamos dentro de un contexto, y en ese contexto hay cosas que nos pueden ayudar y cosas que nos pueden perjudicar.
Cuando hablamos de amenazas y oportunidades, muchas veces hablamos de factores externos. Son esas cosas que pueden impactar en tu negocio, pero sobre las que no tenés control. Un cambio de política económica, una guerra que dispara el precio de las materias primas, movimientos geopolíticos. Todo eso puede afectarte.
Una cosa es tenerlo en cuenta. Otra cosa es prestarle atención. Otra cosa es estar informado porque esa información puede ayudarte a tomar decisiones. Pero distinto es ocupar toda tu cabeza, amargarte o pasar el día pensando en cosas que no podés resolver.
Vos tenés una energía y un tiempo limitados. Entonces tu trabajo, tu tiempo y tu energía tienen que estar puestos en lo que sí podés modificar.
No te pelees con la realidad.
El mercado puede cambiar. La economía puede moverse. Vos podés crear contenido en una plataforma y de repente la plataforma cambia el algoritmo y te perjudica. La competencia puede lanzar una promoción y complicarte.
Todo eso puede afectar a tu negocio y es lógico que lo tengas en cuenta. Lo que no es lógico es que estés con la cabeza metida en eso todo el tiempo.
Si vos creás contenido en Instagram y mañana a Instagram se le ocurre sacar los Reels, no podés pasar una semana lamentándote. “Yo sabía hacer Reels y ahora no hay Reels”. Bueno, ¿qué hay ahora? ¿Carruseles? Listo, hacé carruseles.
Tu preocupación, tu amargura, ponerte a rumiar un montón de cosas, ¿va a lograr que Instagram vuelva atrás y restituya los Reels? No.
Entonces, ¿para qué perder tiempo?
Separá preocupación de influencia.
Hay un círculo de preocupación o de interés y un círculo de influencia.
Como personas nos pueden preocupar muchas cosas: la economía, la paz mundial, lo que hace la competencia, lo que hacen otros creadores de contenido. Hay un montón de cosas que nos pueden interesar o importar.
Algunas ni siquiera te afectan. Otras sí te afectan. Pero la pregunta importante es: ¿podés hacer algo al respecto?
Si podés hacer algo, hacelo. Preocupate menos y actuá más.
Si no podés hacer nada, entonces no tiene sentido gastar energía mental en eso.
Supongamos que en tu país hay una devaluación o inflación, o se dispara el precio de un commodity por una guerra. Ya está, pasó. ¿Qué podés hacer para adaptarte? ¿Qué podés hacer para aprovecharlo a tu favor si hay una oportunidad? ¿Qué podés hacer para mitigar el daño si te perjudica?
Ahí es donde tiene que ir tu energía.
Dejá de quejarte y aprendé las nuevas reglas.
Mucha gente se queja porque las redes sociales cambiaron. Antes mostraban el contenido principalmente a tus seguidores y cualquier boludez que publicabas la veía todo el mundo. Ahora tenés que ser un genio de la atención para lograr que la gente mire tus videos.
No ganás nada preocupándote. No ganás nada quejándote.
Mark Zuckerberg no se va a poner a escuchar tus quejas. El CEO de Instagram tampoco.
Les importa tres velines que tus videos no funcionen. Ellos tienen una plataforma para ganar dinero y hacen con ella lo que quieren.
Entonces, en vez de quejarte, preguntate: ¿cómo hago para lograr resultados con esta nueva realidad?
Aprendé las nuevas reglas de juego y actuá en consecuencia.
Informate, pero no te obsesiones.
No se trata de ignorar la realidad. No se trata de vivir en una burbuja ni de no darle bola a nada.
Se trata de separar aquello sobre lo que tenés control de aquello que no podés modificar.
La economía de tu país no la podés cambiar. Entonces, más allá de estar informado, atento y mover alguna ficha en función de los cambios, no tiene sentido quedarte atrapado ahí.
La realidad es la que es. Leela bien. Evaluá qué podés sacar a favor o cómo podés reducir el impacto negativo. Después, tomá decisiones para tu negocio.
Pero decisiones. No quejas.
Tu atención también es un recurso.
Esto también aplica a todo lo que roba tu atención. Cosas negativas o cosas aparentemente inofensivas, como pasarte horas mirando videos en redes sociales que no te sirven para nada.
Mismo principio: no gastes energía en cosas que no te sirven para nada.
Hacete una pregunta simple.
Cuando algo llame tu atención, cuando algo te preocupe, cuando te hagan un comentario, cuando te enteres de una noticia o cuando ocurra algo, preguntate:
- ¿Esto lo puedo modificar?
- ¿O no lo puedo modificar?
Está bien pensar si eso puede ayudarte o perjudicarte. Pero después actuá sobre lo que sí podés modificar y olvidate del resto.
No podés estar todo el día peleándote con cosas que no controlás.
Esa energía, esa cabeza y esos recursos deberían estar aplicados a actuar sobre lo que sí depende de vos.
Jugá tu propio partido.
Ocupate de aquellas cosas que pueden ayudarte a mejorar tu negocio, el rendimiento de tus contenidos o tu publicidad. Dale menos bola a aquello que no podés controlar, modificar o mejorar, porque eso no depende de vos.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.