1914 Equilibrio y sprints al emprender.
El dilema del emprendedor: ¿equilibrio o burnout?
Si vivís agotado o agotada porque sentís que tenés que estar a full todo el tiempo o al revés, sentís culpa porque no hacés lo suficiente, hoy vengo a decirte cómo pensar esto del equilibrio y cuándo tiene sentido poner el freno de mano y cuándo hay que apretar el acelerador y hacerlo en serio.
Hoy vas a aprender por qué un emprendedor sin límites no es un héroe sino un candidato al colapso, cómo diferenciar un sprint estratégico de vivir permanentemente corriendo atrás de todo y cómo podés diseñar tu manera de emprender que te dé resultados sin que te lleve puesto.
El emprendedor sin límites es un candidato al colapso.
Todo esto entre el equilibrio y el equilibrio sí, el equilibrio no, hay distintas bibliotecas. Están los que dicen que un emprendedor debería ir buscando el equilibrio. Equilibrio significa poder tener tiempo para el trabajo, para la familia, para el ocio, para la salud, para un montón de cosas, pero resulta que los días son, y más ahora, cada vez más cortos. Por ende, eso de la búsqueda del equilibrio no siempre se logra. De hecho, te diría prácticamente nunca.
Por otro lado, tenés a los que dicen no. El equilibrio es algo de gente floja. Si vos realmente querés conseguir resultados, sin importar en qué ámbito sea la vida, el trabajo o tu propia salud, tenés que ir a fondo, pisar el acelerador, ponerle un ladrillo y nunca más dejar de pisarlo.
En mi opinión, y no soy el único que opina de esta manera, yo creo que esto se da por fases. Y te lo dice alguien que estuvo en fase de pisar el acelerador, estuvo en fase de haberse quemado, el famoso burnout, estuvo en fase de, bueno, perdón, voy a hacer una grosería, todo me chupa un huevo, voy a ir slow, tranqui. Yo pasé prácticamente por todo esto, por eso vengo aquí y te lo transmito.
No es conveniente no tener límites. Esto de que yo hice la analogía de pisar el acelerador y darle, darle, darle, y bueno, termina como un auto que pisás el acelerador y le das. Le vas a poder dar, hasta tanto no se te cruce algo. Cuando se te cruza algo, te la ponés en la pera y sonaste. Si tenés suerte, zafás. Pero para mí no es un buen camino.
La metodología de las fases: sprint estratégico vs. operación normal.
Entonces, por eso te decía, a lo largo del tiempo aprendí que hay etapas, hay momentos en los que conviene pisar el acelerador.
Te doy un ejemplo con mi contenido. Este podcast tiene siete años. A lo largo de siete años he ido probando distintas formas. Tuve momentos y épocas en las que grababa un episodio por día y tuve otras en las que llegué a grabar 18 episodios en tres o cuatro horas. Bueno, por experiencia, por metodología, por saber cómo encarar.
Y alguien puede decir, «che, y sentarte una maratónica sesión de seis horas a grabar, y la voz y no sé qué». Bueno, eso puede significar que luego tenés tres semanas en las que no tenés que grabar nada. Y podés dedicar eso a cosas importantes que tenías pendientes o simplemente tomarte un respiro.
O sea, estamos en diciembre, vienen las fiestas. ¿Por qué no pisar el acelerador, meter jornadas un poquito más largas para que cuando llegue la semana de Navidad, la semana de Año Nuevo, puedas tener un poquito más de tiempo?.
Yo lo veo como ni lo uno ni lo otro. Ni le doy a fondo y bueno, nada, que sea lo que tenga que ser. Ni «voy despacio, soy emprendedor, manejo mi propio tiempo». Eso tampoco te lleva a nada bueno.
Diferenciar el sprint estratégico del agotamiento accidental.
¿Cómo diferenciar un sprint estratégico de vivir permanentemente a full?. Si vos no te ponés límite, decís, «bueno, listo, voy a descansar, quiero tomarme vacaciones». Para tomarme vacaciones, le meto jornadas de 12 horas. Claro, el cuerpo se acostumbra. Y puede darse el caso que vos digas, bueno, no, la verdad que ya me acostumbré a esto de ir a full siempre.
Pero no te lo recomiendo, porque tarde o temprano te pasa factura. A mí me pasó, me pasó a punto tal que no entendía lo que leía. Leía textos y no los comprendía, no los entendía. Es terrible, porque te sentís, «¿cómo puede ser?». Era toda una niebla, viste, que le llaman niebla mental, tal cual. Por no haber puesto ese límite.
Pero sin embargo, también es cierto que para lograr resultados extraordinarios, llamémosle por encima de la media, tenés que meterle un poco más de lo que le venís metiendo. Y tenés que meterle un poco más de lo que suele meterle la gente. La gente normal vive en la queja. «No, no, ¿cómo voy a trabajar el fin de semana?». «Yo a las 4 para hacer ejercicio, ni en pedo».
La persona promedio está en esa franja donde obtengo los resultados promedio de acuerdo a mis acciones promedio. Por eso, pisar el acelerador a veces vale la pena. Y a veces no solamente es que valga la pena, sino que es tu única alternativa.
Plan de acción: definir el modo normal y el sprint.
Emprender no es tener que elegir entre equilibrio eterno o sacrificio eterno, sino en esto de saber cuándo cuidar la energía, el cuerpo, el descanso, y estar más o menos en un piloto automático, y cuándo también tenés que pisar a fondo para obtener ese plus, ese resultado extraordinario, esa velocidad.
Plan de acción, ¿qué te diría?. Bueno, definí en principio lo que podríamos denominar modo normal de operación. Tus horarios, descansos, los límites básicos que vas a respetar incluso en esas temporadas donde hay un poquito más de trabajo. O sea, esta es la zona media.
Y en esa zona media distribuirás tu tiempo y tu energía en tu trabajo, en tu propia vida, o dedicándote a vos y también a tus afectos.
Pero, por otro lado, también deberías poder identificar de manera estratégica cuándo tiene sentido pisar ese acelerador y meterle un sprint. Pero atención con esto, que vos le metas un sprint, esto tiene que venir a partir de un diseño, de algo pensado, de algo estratégico.
No vale decir, «uuuh, la puta madre, se me juntó todo, me puse a boludear y ahora resulta que me tengo que quedar». Esto no es diseñar un sprint. Esto tendría que ser con criterio, con diseño, con cabeza.
El gran beneficio: invertir tiempo para ganar el doble.
Yo estoy ahora en una fase donde estoy transformando mi negocio, de pasar de ser una consultoría de un solo tipo, que soy yo, a una suerte de agencia donde los empleados van a ser, al menos en principio, inteligencias artificiales. Armar todo este rompecabezas requiere que tal vez trabaje un poquito más, un par de horitas más.
Y está bien, y lo acepto, pero también soy consciente y estratégico e inteligente para decir, bueno, hoy estoy invirtiendo tiempo para tener el doble o el triple, no solo de tiempo, sino de beneficios de toda índole en el futuro cercano.
Entonces, trata de meter vos tu cabeza, tu organización, tu estrategia, conocimientos ajenos, como esto que comparto yo, lo que puedas leer en un libro, consejos profesionales. Para tener lo mejor de ambos mundos y además, tener resultados sin que esto te lleve puesto, sin que te lleve puesta la salud, las relaciones, etc.
Y si no sabés cómo hacer esto, cómo aplicarlo, muy simple, te vas a carlosmalfatti.com, me contás sobre tu negocio o sobre tu contexto en el formulario.