2106 Si creás contenido tenés que probar Google Flow.
Una sola herramienta reúne imágenes, videos y edición con IA.
Si creás contenidos para tu negocio, Google Flow te permite generar imágenes y videos con inteligencia artificial desde un mismo lugar. También podés editar los videos, armar storyboards, crear personajes y trabajar con distintas referencias. En este episodio te cuento qué ofrece y cómo podrías aprovecharlo para producir contenidos.
Google Labs es un espacio de Google donde podés probar herramientas de inteligencia artificial para generar imágenes, videos, música y otras cosas. Que estén en Labs no quiere decir necesariamente que no funcionen: son herramientas que Google deja disponibles para que la gente las pruebe, aunque algunas también formen parte de sus planes pagos o de otros productos.
Dentro de ese espacio está Flow, una aplicación web para crear imágenes y videos, editarlos y organizar escenas. Cuando grabé este episodio, las cuentas gratuitas ofrecían una cantidad diaria de créditos para generar videos. La disponibilidad y las condiciones pueden cambiar, así que revisá lo que te muestra la plataforma cuando la uses.
Las imágenes permiten probar ideas sin gastar créditos.
En ese momento, la generación de imágenes en Flow se podía usar gratis con distintos modelos de Nano Banana, incluidos modelos de la familia Pro. Podías pedir una imagen o varias alternativas de una vez; por ejemplo, generar hasta cuatro versiones de un paisaje y elegir la que mejor te sirviera. En otros lugares, algunos de esos modelos de imágenes se ofrecían con costo.
Para los videos podías elegir entre modelos de Google como Veo 3.1 y Omni Flash. Yo solía usar la versión Light de Veo: cada generación de ocho segundos consumía diez créditos y, según mi experiencia, me daba buenos resultados aunque fuera una opción más liviana. Ese modelo no permitía crear videos de menos de ocho segundos, así que convenía pensar bien qué querías que pasara en esa secuencia.
Omni Flash ofrecía más margen para elegir la duración, con opciones de distinta extensión. También servía para modificar un video que ya tenías: por ejemplo, podías subir un clip bailando y pedir que te agregara un sombrero, te lo sacara o te cambiara la ropa. Es como tener algunas herramientas de edición parecidas a las de Photoshop, pero aplicadas al video.
La cantidad de créditos depende del modelo y de las opciones que elijas. Antes de generar, Flow te indica cuánto va a costar cada video; las imágenes, según las condiciones que encontré al grabar, no descontaban créditos. No des por sentado que los precios o los límites siguen iguales: mirá esa información en la herramienta.
Podés controlar cómo empieza y termina cada escena.
Una forma de crear un video es escribir lo que querés ver. Por ejemplo: una persona andando en patines por la costa, un gatito tocando la guitarra o una lata de cerveza girando mientras se nota la condensación sobre el aluminio. Eso es convertir una descripción de texto en video.
También podés indicarle al modelo una imagen de entrada y otra de salida. Así le mostrás visualmente cómo querés que empiece y cómo debería terminar la secuencia. Podrías partir de una persona sentada en una plaza y usar como imagen final a esa misma persona de pie, mirando el horizonte. El prompt acompaña esas referencias y ayuda a guiar lo que ocurre entre ambos momentos.
Otra opción es trabajar con ingredientes, es decir, darle varias imágenes de referencia para que las use al construir el video. Podés combinar una imagen tuya, una de tu local y varias de tus productos, y pedirle una escena en la que atendés a una persona que viene a comprar. También podés usar referencias para mantener la apariencia de un personaje, un objeto o un estilo visual.
Flow además permitía crear personajes y elegirles una voz del catálogo de texto a voz de Google. Después podías extender los videos y organizar un storyboard con distintas escenas y planos. Hay varias maneras de llegar a un resultado; cuál conviene depende del video que quieras hacer y de la práctica que vayas sumando.
Probá escenas breves para tener más control del resultado.
Un video más largo puede dar lugar a más errores o detalles inventados. A veces conviene generar clips cortos y después unirlos en un editor: una escena para este plano, otra para el siguiente y algunas más para completar la secuencia. Si usás un modelo que genera ocho segundos, podés pensar la acción para aprovecharlos o resolverla en varias tomas.
También hay un modo agente que, con Gemini, te va guiando mientras pensás qué querés crear y qué modelo de imagen o video usar. Podés contarle tu idea y pedirle ayuda para llevarla a la herramienta. No significa que todo vaya a salir perfecto a la primera: vas a tener que probar, corregir el prompt y acostumbrarte a lo que cada modelo puede hacer.
Llevá la herramienta a situaciones reales de tu negocio.
Si tenés un local, podés crear imágenes de ese espacio para tus redes. Si vendés productos, podés mostrarlos en distintas situaciones y casos de uso. También podés generar una imagen y después tomarla como referencia para animarla, o representar las etapas de un proceso de fabricación.
Podés crear un video de ocho segundos, armar uno algo más largo con otro modelo o generar clips de pocos segundos para definir cada encuadre por separado. Yo muchas veces prefiero hacer videos cortos y después editarlos juntos. La mejor alternativa depende de la escena, de lo que quieras contar y de cómo responda el modelo.
Cuando grabé, Flow ofrecía créditos diarios para generar videos y permitía hacer imágenes sin descontarlos, lo que daba bastante margen para experimentar. Con esos créditos podías producir varios clips y encontrarle la vuelta a la herramienta. Las condiciones pueden cambiar, pero la idea sigue siendo probar con lo que tengas disponible y ver cómo integrarlo a tu trabajo.
Buscá Google Flow y entrá a la aplicación: vas a encontrar ejemplos y la opción para iniciar un proyecto. Desde ahí podés pedir imágenes o videos, o subir fotos tuyas, de tu local o de tus productos. Nadie nació sabiendo y no hace falta conseguir un resultado genial en el primer intento; lo importante es practicar, porque si no te animás a probar, otros sí lo van a hacer.
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