2018 Cómo hacer que tus clientes te promocionen gratis.

Tus clientes podrían promocionarte gratis y no lo estás aprovechando

Tenés clientes, tenés un lugar, tenés productos, pero nadie le da bola a tu negocio. Nadie saca fotos. Los clientes van, consumen en tu local, van a tu hotel, compran ropa en tu negocio y se van. Y nadie se entera.

Te estás perdiendo una oportunidad de oro para aprovechar a tus propios clientes y lograr que te promocionen gratis. Y capaz decís: «¿Cómo puedo hacer para que mis clientes me promocionen de manera gratuita?». Bueno, poniendo un poquito de cabeza y diseñando algunas cositas para que la gente comparta.

Esto se puede transformar en una pequeña estrategia o táctica de marketing. Si creés que no va a demandar esfuerzo de tu parte, al principio sí. Pero después quienes van a hacer el trabajo por vos van a ser tus propios clientes.

Qué es una shooting opportunity

Antes de avanzar conviene hablar de un concepto: shooting opportunity. O sea, oportunidad de foto. Una oportunidad para que alguien saque fotos a algo porque le interesó, le encantó o le llamó tanto la atención que lo quiere compartir.

Este concepto de shooting opportunity no es algo nuevo. De hecho, muchas marcas y muchos negocios, principalmente en turismo, suelen aprovecharlo. Lo habrás visto de manera presencial si alguna vez te fuiste de vacaciones a algún lado, o lo habrás visto en las películas.

Es la ciudad que pone el cartelito para que la gente se saque la foto en el cartelito y lo suba a redes para mostrarle a todo el mundo que está en Los Ángeles, en Miami, en Mar del Plata, en Cariló, en Curuzú Cuatiá, en Cuba, en La Habana o donde sea.

También puede ser un negocio de ropa, o ese edificio altísimo que tiene un gran ventanal que da al cielo y pone unas alitas para que la gente se pare ahí y se saque una foto como si fuera un angelito. Hay muchos ejemplos de este tipo de cosas.

Eso es una shooting opportunity: buscarle la vuelta para que haya algo interesante en tu negocio que motive a tu cliente a tomarse una fotografía, tomarle una fotografía a tu producto, a tu servicio, a tu lugar, o sacarse una foto ahí y compartirla.

La publicidad gratis que nace de tus propios clientes

Esto te permite tener publicidad gratis a partir de tus propios clientes. Lo que ocurre es que la mayoría ni se lo plantea. La mayoría de los negocios no han pensado en esto, y no es nuevo. Este tipo de cosas se vienen viendo desde hace bastante tiempo, prácticamente desde que aparecieron las redes sociales.

Hay mucha gente astuta que se puso a hacer esto. Y lo bueno de esta estrategia es que no es invasiva. No tenés que andar diciendo: «Mirá, sacale una foto a esto». No. La propia gente es la que dice: «Che, mirá esto. Le voy a sacar una foto».

La atención no tiene que venir necesariamente del rubro turístico. Mencioné turismo porque es un ejemplo muy evidente, pero no es el único. Esto se puede pensar para muchos rubros.

Dónde puede aparecer esa oportunidad en tu negocio

Tendrías que ponerte a pensar en tu negocio. Si es físico, mirar todo lo que tiene que ver con tu local, con lo que pasa adentro y también con lo que pasa alrededor. Acá se pueden dar varias situaciones.

Una posibilidad es que tengas un negocio físico donde haya algo en el local o en los alrededores que sea digno de que alguien vaya y se tome una fotografía. Puede ser una pared, una entrada, un cartel, un rincón, una vista, un objeto o cualquier cosa que tenga sentido para tu público.

Otra opción es que el atractivo esté en el producto. Vos tenés un negocio y la manera en que la gente recibe lo que fue a comprar puede ser fotografiable. Imaginate un restaurante: la presentación del plato o la presentación de la mesa pueden estar fuera de lo común.

Si esa presentación es creativa, valorada y valiosa para tu público, la persona puede decir: «Pucha, le voy a sacar una foto». Y siempre tenés que pensar en tu público, porque no hay nada que sea bueno para todo el mundo. Pero para tu público puede ser tan interesante que le nazca compartirlo.

No hace falta tener local físico

Esto no tiene que ver solamente con negocios físicos. Imaginate que tenés una marca que vende por internet, por página web o por redes sociales. Cuando le enviás el producto al cliente, la presentación puede ser tan espectacular que a la propia persona le nazca decir: «Tengo que sacarle una foto a esto y mostrarlo».

Pero no lo va a hacer necesariamente porque quiera hacerle un favor al que se lo vendió. Difícilmente ocurra así. La persona que toma la fotografía quiere mostrar otras cosas.

Quiere decir: «Mirá lo que estoy comprando», «mirá qué bueno esto que me compré», «mirá la calidad de lo que compro». Es autobombo, no autobombo para tu negocio.

Es como el tipo que se saca la foto en una playa del Caribe. No quiere promocionar la playa. Le quiere decir a sus vecinos: «Miren, manga de giles, estoy en el Caribe y ustedes están sudando en el colectivo yendo a trabajar». Los humanos somos así. No voy a ponerme a discutir si está bien o está mal. Lo que digo es que lo podés aprovechar.

Lo podés aprovechar si tenés un local físico. Lo podés aprovechar si enviás mercadería y te compran sin que tengas local físico. Lo podés aprovechar si vendés productos y también si vendés servicios.

He visto más de una vez gente que comparte capturas de pantalla de un curso online porque le encantó. «Mirá, acá estoy haciendo el curso de fulano, estoy feliz». Está bien, ese ejemplo se va un poquito del tema de este episodio, porque acá quiero centrarme más en la cosa física. Pero igual vale aclarar que, aunque lo tuyo no sea físico, también podés aprovechar estos principios.

Ejemplo: un café con algo digno de foto

Ejemplos hay un montón. Te doy algunos porque, si no, este episodio se haría larguísimo. Pero los ejemplos que te doy los podés aplicar a cualquier negocio.

Imaginate que tenés un café y resulta que hay un mural precioso en una pared. O hay una frase. O el baño tiene algo especial. O hay un espejo. O un mueble antiguo. Algo que impacta a la gente y la hace decir: «Me tengo que sacar una foto acá».

Cerca de la ciudad en la que vivo, que es Mar del Plata, provincia de Buenos Aires, República Argentina, hay otra ciudad que se llama Santa Clara del Mar. Cuando entrabas, por lo menos hace unos años, había una vaca. Creo que era la vaca de Milka, violeta. No amarilla, violeta.

Me acuerdo porque una vez fui corriendo desde Mar del Plata. Fue el día que más corrí: 32 o 33 kilómetros. Después di un par de vueltas al parque Camet, pero eso no viene a cuento. La cuestión es que estaba esa vaca y me saqué una foto con la vaca.

¿Por qué? No sé. Me pareció interesante. La vaca estaba buena, me miraba, y yo todavía corría y seguía estando gordito. Era como decir: «Mirá, acá estamos las dos vacas». Hubo algo que me motivó a sacarme esa foto y postearla. A eso me refiero con shooting opportunity.

Ejemplo: ropa, espejos y frases pensadas para tu cliente

Podés tener un café, pero también podés tener un negocio de ropa. En el espejo donde la persona se prueba la ropa puede haber alguna frase. No te voy a dar la frase, buscala. Porque depende del tipo de producto que vendés y del tipo de cliente que tenés.

Seguramente puedas encontrar algún tipo de frase con la cual tu gente se identifique. Algo que le dé ganas de sacarse una foto. Algo que no esté puesto porque sí, sino porque tiene relación con tu marca, con tu público y con la experiencia que querés provocar.

Ni hablar del tema de los gimnasios. En algunos gimnasios hay un lugar destacado donde aparecen frases de corte motivacional. No en todos, pero en varios pasa. Y muchas veces la gente se fotografía ahí porque ese mensaje conecta con lo que quiere mostrar de sí misma.

Esto es más viejo que las redes sociales

Esto incluso es previo a internet y a las redes sociales. Recordá algo que se ve mucho en películas antiguas: el típico lugar turístico con una especie de panel, por lo general de madera, con dibujitos y agujeros para que la gente meta la cara y se saque una foto.

Está el dibujito y la cara de la persona metida en el agujerito donde supuestamente iría la cara del personaje. Eso es más viejo que el tiempo. Y es exactamente lo mismo: una shooting opportunity.

Un lugar turístico pone eso en la puerta del local, en la entrada de la ciudad o en la entrada de un parque temático para que la gente diga: «Ah, me voy a sacar la foto. ¿Cómo no me voy a sacar la foto? Todo el mundo se saca foto».

Y esto también funciona porque todo el mundo hace lo que ve hacer a otros. Somos monos. Mono uno lo hace, mono dos lo hace, mono tres lo hace. Se trata de eso también.

Lo instagramiable también puede estar en cómo entregás algo

También está el tema de cómo entregás algo. Lo instagramiable. Ese término existe: instagramiable. Es aquello que motiva a la persona a tomarle una fotografía y publicarlo en Instagram.

Esto es muy común en el rubro gastronómico. Capaz decís: «No se me ocurre nada». ¿Cómo no se te ocurre nada? Fijate cómo podés presentar tus platos para que sean memorables y la gente tenga ganas de compartirlos.

Me hizo acordar a Moe, de Los Simpsons. Buscá el episodio. Moe se había cansado de tener un bar y de los borrachines, y decidió hacer un restaurante familiar. Incluso había armado una promoción para los cumpleaños: si ibas, Moe te llevaba las papas fritas en la cabeza y no sé qué más.

Salió mal. Como dicen en YouTube: salió mal. El proyecto o la experiencia del bar de Moe transformado en restaurante familiar salió mal. Pero el principio estaba bueno: el tipo había pensado en entregar algo totalmente distinto para que la gente se asombrara y lo compartiera.

Por ejemplo, cuando un pibito cumplía años, iban, le cantaban una canción, aparecían con estrellitas y el plato de papas fritas en la cabeza. Me refiero a ese tipo de cosas.

Fiestas, cumpleaños y el riesgo de copiar lo mismo que todos

Seguro fuiste a algún cumpleaños de 15, a algún casamiento o a algún evento donde se apagan las luces, se abre la cortina, vienen los mozos, ponen música, todos aplauden y toda la gente saca el teléfono. Bueno, eso es instagramiable.

También pasó con las fiestas de cumpleaños. Se pusieron de moda todos esos carteles con el nombre, el mismo cartel, el mismo foquito. Ahí es donde la cosa empieza a tornarse un poco estúpida, porque si todo el mundo hace lo mismo, no hay diferencial.

El único que gana plata es el primero al que se le ocurrieron las letras con luces y todo eso. Por eso, ojo con repetir lo que hacen los demás. Hay que ir un paso más allá.

Ejemplo: una peluquería que arma su propio set

Supongamos que tenés una peluquería. Podés hacer lo típico: foto de antes y después. Pero también podés pensar un poco más.

Si tenés un local con ciertas dimensiones, podés crear en algún espacio una especie de set para fotografía. Incluso podrías jugar con el contraste: una pared horrible, con humedad, cascada, toda fea, para la foto del antes, y otro sector mucho más cuidado para la foto del después.

No se trata solamente de que la gente se cope. Se trata de que se cope y lo comparta. Esa es la diferencia importante.

La pregunta que deberías hacerte

La pregunta de fondo es: ¿cómo puedo hacer yo para presentar mis productos, enviar mis productos, tener un rincón en mi local, en la puerta de mi negocio, en un baño, en un espejo, en un mueble o en lo que sea, para que la gente diga: «Qué bueno esto, lo tengo que compartir»?

Todos los negocios pueden encontrar algo de este estilo. Hay que sentarse a pensarlo. Si lo encontrás, vas a tener publicidad gratis, porque tus propios clientes te van a hacer la publicidad.

No digo que sea fácil. Pero sentate, empezá a anotar ideas y pedile ayuda a la inteligencia artificial si querés. También te puede servir para encontrar ese shooting opportunity que va a permitir que tengas publicidad gratis sin que dependa de vos.

Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing
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