2017 Sin marca, sos reemplazable.
Cuando tu negocio depende de un solo producto
Te ponés a vender algo, un producto o un servicio, y cuando eso ya no se mueve, cuando no te ingresa dinero, se te frena el negocio. Ahí te agarra la desesperación: que bajo precio, que me autopromociono, que empujo, pero las cosas no cambian.
Porque el problema no es tu producto. El problema es que tu negocio depende de un único producto. O sea, depende de vender algo específico. Y tu negocio no puede depender de vender cosas. Hay algo que es mucho mejor.
Dos tipos de negocios
Hay dos tipos de negocios. Los que tienen marca, donde la gente, independientemente de comprar sus productos o servicios, está ahí por la marca. Y esa marca le va ofreciendo distintas soluciones, incluso acompañando el crecimiento del cliente o los cambios en su vida.
Y después está el otro modelo: el que vende producto. Vendo un producto y listo. ¿Qué pasa? Si ese producto deja de ser necesario, si aparece más competencia o productos sustitutos, ese potencial cliente deja de prestarte atención y los clientes que ya tenés pueden elegir otra opción.
La diferencia de construir marca
Si establecés un vínculo más fuerte a nivel de marca, donde ese producto se asocia a algo más que su funcionalidad, la cosa cambia. Porque te saca de la competencia por precio o por características.
Cuando construís una marca fuerte, hay elementos que pasan a ser irrelevantes. Porque tu marca antecede todo lo demás. Es eso de que lo precede su fama, pero aplicado a un negocio.
Diferenciarte y posicionarte a partir de una marca fuerte es lo ideal. Es lo que prácticamente cualquier negocio desea. Pero la mayoría no lo logra porque está enfocada en vender productos.
El error de pensar solo en productos
Cuando pensás en productos, no pensás en el cliente ni en las soluciones. Y no empaquetás todo en algo más grande, que es la marca. Porque la marca es mucho más que un logo o colores: es todo un universo de percepciones.
Esto no solo limita tu capacidad de diferenciarte, sino también de escalar, diversificar y crecer. Terminás dejando plata arriba de la mesa.
Ejemplo: filtros para piscina
Imaginate que tenés un negocio que vende filtros para piscina. Vendés eso y algún accesorio, pero seguís apoyándote en el producto.
Ahora imaginá que tu negocio ofrece soluciones para quienes tienen o quieren tener una piscina. Construís tu comunicación alrededor de eso, con una marca que engloba todo.
Ya no vendés solo filtros. Podés vender mantenimiento, construcción, asesoramiento, accesorios. Pasás de ofrecer un producto a convertirte en referencia en ese mundo.
Y cuando sos referencia, podés vender lo que quieras. Porque confían en vos.
La percepción no se declara, se construye
Tu marca puede ser sinónimo de confianza, calidad o garantía. Pero eso no lo tenés que decir. Lo tiene que percibir la gente.
Cuando todos dicen lo mismo, pierde valor. Lo importante es trabajar la marca para que transmita esas percepciones sin necesidad de repetirlas.
Ejemplo: tortas vs marca personal
Te ponés a vender tortas. Vas a vender tortas. Ahora, si trabajás tu marca personal y te posicionás como referente en pastelería, la cosa cambia.
Podés vender tortas, mesas dulces, cursos, recetarios, eventos, talleres. La diferencia es enorme entre vender un producto y construir una marca.
Ejemplo: páginas web
El típico: hago páginas web. Todavía hay gente que las vende como hace años. Eso es pensar en producto.
Ahora, alguien que trabaja su marca puede ofrecer páginas web, pero también consultorías, mantenimiento, auditorías, estrategias digitales. Porque la gente llega por la marca.
La barrera de entrada
Cuando construís una marca, elevás la barrera de entrada. Puede haber miles vendiendo lo mismo que vos, pero no compiten en la misma liga.
El que vende filtros compite con todos. El que es referente en piscinas, no. Lo mismo con tortas o páginas web.
Más negocio y mejores clientes
Esto es más negocio. Porque atrae más clientes, pero sobre todo mejores clientes. Gente que no viene por precio, sino por tu propuesta.
Te van a comprar el producto, sí. Pero no por el producto en sí, sino por tu marca.
Tu marca como eje del negocio
Si tu negocio depende solamente del producto que vendés, no es sólido. Tenés que transformarlo en algo anclado a una marca potente.
Una marca que sea referente, independientemente de lo que vendas. Esa es la diferencia entre vender cosas y construir un negocio de verdad.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.