1949 El verso del “no tengo tiempo”.

La excusa de “no tengo tiempo” casi siempre es un verso

Vos decís que querés cambiar, que querés emprender, mejorar tu vida, ah, pero nunca tenés tiempo. Hoy te lo voy a decir, sin que me tiemble el pulso, sin que me tiemble la lengua. En la mayoría de los casos, y probablemente también en tu caso, es un verso. Si no sos de Argentina, cuando decimos acá “es un verso” es como decir: es mentira.

Todos tenemos 24 horas. Es cierto. No quiere decir que todos las tengamos igual de ocupadas o desocupadas, pero siempre se puede rascar un poquito. El asunto no es si tenés o no tenés tiempo: el asunto es cuáles son tus prioridades.

El “secreto” de la productividad es priorizar

Hay bibliotecas enteras y gente que gana guita escribiendo libros sobre productividad. Yo fui durante muchos años un gran consumidor de estos temas, y en el podcast también hablé un montón de veces de esto. Si me preguntás cuál es el secreto de la productividad, es uno solo: priorizar.

Priorizar es elegir bien: elegir aquellas cosas que te van a llevar hacia donde querés ir y descartar las demás. Punto. No hay más. Después, sí, llevarlo a la práctica: sistematizar, transformarlo en hábito y todo eso. Pero en definitiva es establecer prioridades.

Cómo ver tus prioridades sin chamuyo

Si vos decís “no tengo tiempo”, pará un poquito. A partir de mañana lunes y hasta el otro lunes, anotá hora por hora qué corno estás haciendo. Y seguramente, cuando nos juntemos el otro lunes, vamos a ver que tiempo tenías.

Lo que pasa es que el tiempo no es que no lo invertiste: lo gastaste. Y ahí aparece lo real: tuviste otras prioridades. Capaz estuvo diez horitas mirando TikTok. Capaz se vio una serie entera. Entonces no es que no tuviste tiempo, es que tus prioridades fueron otras.

El ejemplo de la abuela: decí la verdad

Siempre doy el mismo ejemplo. “Che, ¿cómo anda tu abuela?” “Mi abuela fenómeno, la amo.” Bueno, bárbaro. Pero después pasan ocho meses sin verla. ¿Qué va a decir el tipo? “No, lo que pasa es que no tengo tiempo.” No, las pelotas: el tiempo lo tenés.

Guardá el celular, mirá una serie menos y andá a visitar a tu abuela. Porque después la probabilidad de que vayas, la llames y no te conteste, es alta. Entonces dejá de joder. Si querés emprender, si querés cambiar, si querés mejorar, y “nunca tenés tiempo”, sincerate: no es el tiempo, son tus prioridades.

Nadie está obligado, pero no te mientas

Nadie está obligado a emprender, ni a adelgazar, ni a ser más productivo. ¿Quién lo dice? Si no querés, no lo hagas. Pero no te mientas, y menos todavía le mientas a los demás en algo tan evidente.

Esto lo veo todo el tiempo con gente que me consulta por marketing: la cantidad de excusas que me dan es impresionante. Y a veces puede ser que yo no haya podido transmitir el valor de lo que ofrezco, puede ser una falencia de mi comunicación. Pero más allá de casos puntuales, la realidad es que hay mucha gente que pone excusas para no hacer.

Cuando alguien te dice “arrancamos” y después te patea

Te cuento un caso. Un “amigo” (lo pongo entre cien comillas) para quien trabajé durante años. Tiene un negocio que le va bien, con una veintena de empleados, y nunca tuvo tiempo para meterse con marketing, contenido, redes sociales. Le propuse cosas nuevas, incluso con inteligencia artificial: “me encanta, me interesa”. Preparamos una propuesta y cuando ya estaba todo para juntarnos, me dice: “podemos arrancar en marzo, porque ahora no hay tiempo”.

Mi respuesta fue no. No por lo menos conmigo. Porque ya era la segunda vez que recibía la misma excusa, y además es poco serio. Si realmente quisieras, lo harías. Si querés, se nota. Si no querés, también.

El problema no es el tiempo: es moverte un poquito

Esto no tiene que ver solo con el tiempo. Tiene que ver con mover un poquito el culo. Pasa con el ejercicio también. Yo tengo cosas para hacer ejercicio en casa, pero si alguien me dice “yo no tengo lo que tenés vos”, no te voy a decir “andá y comprate una máquina”. Te voy a decir: dejá de romper los huevos.

No tenés una pared. Ponete contra la pared y hacé fuerza de brazos. “No tengo fuerza.” Nadie tiene cuando arranca. Alejate un poquito y arrancá: uno, dos, uno, dos. No te digo que hagas cincuenta repeticiones: hacé cuatro. No tenés una silla para hacer sentadillas: te levantás, te sentás, te levantás, te sentás. A la quinta vas a tener el culo como un mandril.

Porque si realmente quisieras hacer ejercicio, lo estarías haciendo. Al menos saldrías a caminar alrededor de tu casa. Dejate de romper las bolas diciendo cosas que son mentiras y que lo único que hacen es autoconvencerte de que tu responsabilidad es el contexto, el entorno, “lo que te tocó”, “lo que no tenés”.

El tiempo se va por la alcantarilla de la pelotudez

Con el tiempo es lo mismo: “no tengo tiempo”. No, sí, tenés tiempo. El tiempo se te va por la alcantarilla de la pelotudez: mirando contenidos que no te nutren, perdiendo el tiempo, quejándote, soñando. Esa es otra: los emprendedores súper exitosos… dentro de su cabeza. Tienen la idea brillante, la van a implementar, y no sé qué. ¿Sabés cuántos me vinieron con eso en estos años? Montones.

Y ojo, no me hago el perfecto. Soy de la procesión de los boludos: soy el que lleva la virgen de los boludos. Yo también dije “no tengo tiempo”, dije que no tenía recursos, dije que mi computadora era lenta, dije que a mi web le faltaba optimización, dije mil boludeces. Ya pasé por eso, y por eso vengo a decirte: no le eches la culpa al tiempo.

Si querés resultados sin mover el culo, no existe

No culpes al tiempo, no culpes a la lluvia, no culpes a la playa, no culpes a tu abuela. Visitá a tu abuela. Y con esto es igual: si decís “quiero conseguir clientes”, “me encanta”, “quiero esto”, pero después “no, porque ahora estoy haciendo…”, entonces no te mientas.

Vos querés resultados sin mover el culo. Bueno, eso no existe. Lo querés, lo tomás. Si realmente dejás de jorobar con que no tenés tiempo y empezás a moverte, podés empezar a mejorar tu vida, mejorando tu negocio con marketing.

Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing
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