2116 El primer éxito de tu negocio es que te dé de comer
El primer éxito de tu negocio es que te dé de comer
Emprender no es solamente tomar mate a las tres de la tarde, trabajar desde donde querés y mostrar una vida linda en redes sociales. Cada persona tiene su propia idea del éxito, pero hay una que puede servirte para empezar: que tu negocio te dé de comer.
En el mundo emprendedor hay fantasía, humo y espejitos de colores. Se habla de manejar tus horarios y trabajar desde cualquier lugar, y eso puede ser cierto, pero no lo es en todos los casos. Mientras algunos muestran que salen a tomar sol en una tarde de semana, quizás todavía no consiguieron clientes. No digo que todo el que comparte esa vida esté mintiendo; digo que no conviene confundir esa imagen con tener un negocio que funciona.
Hay distintos grados de éxito, de libertad y de objetivos. El primero, sobre todo desde el punto de vista económico, es que el negocio te traiga clientes y te permita vender. Después podrás avanzar hacia otros logros.
No confundas la imagen del emprendimiento con sus resultados
En redes se muestra mucho la otra cara del emprendimiento: la casa linda, la computadora, el día soleado y la libertad para hacer lo que quieras. A veces es real, pero otras veces se vuelve una actuación. Hay gente que cambia de modelo de negocio todo el tiempo y al mismo tiempo aparece diciendo que trabaja desde una mansión que, en realidad, es una casa linda, pero no una mansión.
El problema no es lo que hagan los demás. Es que esas imágenes pueden meterte ideas equivocadas en la cabeza y hacerte creer que el éxito consiste en tener una casa, un auto o tiempo libre para salir un martes a la tarde. Podés tener libertad y disfrutarla, pero eso no significa que tengas que mostrarla antes de asegurar que el negocio se sostiene.
A mí también me pasó. Cuando empecé, le daba demasiada importancia a mostrar las redes sociales y el logotipo que había diseñado para mi negocio, en vez de dedicarme a conseguir clientes. Terminaba copiando lo que veía hacer a otros: fotos trabajando, tomando mate y contando lo bien que la pasaba. Ponerle cara al negocio está bien; hacerlo antes de lograr que funcione puede distraerte de lo que importa.
Que el negocio te mantenga es un primer logro concreto
Que tu negocio te dé de comer no significa que debas volverte millonario ni mudarte a Dubái. Significa poder vender un producto o un servicio y generar ingresos. Tal vez primero llegue un cliente, después dos o cuatro. Es un comienzo, y podés construir desde ahí.
El éxito no es solamente económico. También puede ser tener más libertad para salir en bicicleta, mejorar tu equipamiento, mandar a tus hijos a un mejor colegio, contratar a alguien para delegar parte del trabajo o ganar tiempo para descansar y pensar en nuevos proyectos. Pero muchas de esas cosas también dependen del dinero. No es materialismo: el dinero importa porque te permite sostener tu vida y hacer otras cosas.
Por eso, cuando pensás en emprender, no elijas una actividad solamente porque parece atractiva en redes. Preguntate si puede darte ingresos. Quizás no ocurra en el primer mes: puede llevar dos, tres, cuatro o cinco meses, según el negocio, tus conocimientos, tus contactos, lo que ofrecés, el precio y cómo conseguís clientes.
Comprobá si hay un negocio detrás de la idea
Que a otra persona le vaya bien no significa automáticamente que a vos también te va a pasar. Mirá si existe un mercado, qué precios se manejan, cuánto podrías cobrar, cuál sería tu margen y cómo conseguirías clientes y cerrarías ventas. La inteligencia artificial puede ayudarte a reunir parte de esa información, aunque después tenés que analizarla para tu situación.
Después calculá cuánto necesitás para vivir, al menos para arrancar con un objetivo concreto. Por ejemplo, si querés ofrecer edición de video, no alcanza con que esa actividad se haya puesto de moda y que alguien prometa que vas a ganar mucho. Hubo una época en que todos querían ser editores de video; antes, muchos se ofrecían como community managers a veinticinco clientes por poca plata, daban un mal servicio y terminaban quemados. Después decían que el negocio no servía, cuando lo habían encarado mal.
Para bajar la idea a tierra, calculá cuánto tendría que ingresar el negocio para cubrir lo mínimo que necesitás. Después preguntate cuántos productos, servicios o clientes hacen falta para llegar a esa cifra. Compará ese piso con tu situación actual y pensá qué acciones concretas pueden cerrar la distancia.
Asegurá el piso y después buscá otros logros
Cuando empieces a aplicar esas acciones, observá los resultados y ajustá lo que haga falta hasta alcanzar el objetivo. Una vez que tengas cierta recurrencia y un negocio medianamente estable, podés empezar a jugar otro partido: crecer, mejorar y acercarte a la vida que querés.
Antes de pensar en escalar, hacerte famoso, salir en redes o ganar millones, asegurate el pan. El primer éxito es que tu negocio sea realmente un negocio y te dé de comer, no que parezca exitoso desde afuera.
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Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.