#NiUnRatónMas (parte I)

Nunca aceptes cobrar por tu trabajo menos de lo que vale, nunca aceptes clientes que no te quieran pagar, que te compliquen con requerimientos insólitos o con cuestiones absurdas. No tengas miedo a decir NO, vos elegís al tipo de cliente que querés, no te conformes con cualquiera.

Decile NO a los clientes ratones.

En Argentina la palabra “ratón” tiene muchas acepciones, una de ellas es la que se refiere a la persona que no le gusta pagar, a quien pudiendo hacerlo utiliza múltiples, variadas y creativas excusas para eludirlo o pagar menos.

En condiciones normales algunos ratones pueden resultar simpáticos, pero en el comercio no, y menos aún para los que somos emprendedores. Tener un clientes “ratones” es cosa seria ya que devalúan, desmerecen nuestro trabajo y nos llenan la vida de complicaciones.

No es motivo de la presente hacer un estudio exhaustivo del tema, solamente voy a darte algunas pautas para que los detectes, huyas raudamente de ellos y entiendas que se pueden evitar, que no estás obligado a trabajar para ellos.

Esta nota se va a dividir en tres partes. En la primera parte voy a darte una lista de los que yo considero los 10 tipos mas representativos de ratones, en la segunda parte voy a indicarte como hacer para evitarlos voy a darte pautas para encontrar a tu cliente ideal y en la tercera y última parte voy a hablar de como “filtrar” a tus potenciales clientes para quedarte con aquellos que valen la pena.


Tipos de ratones y como detectarlos.

No hay un tipo “puro”, los hay variados y muchas veces combinan características entre si. No tengo dudas, seguramente ya te cruzaste con alguno de ellos en tu camino.

1) El cansador:

Es el que no termina de decidirse. Te va a pedir que vuelvas a pasar, dirá que lo tiene que pensar.

Te va a pedir que le mandes un mail, que lo llames, que vuelvas por la mañana, o por la tarde, que le hagas una muestra, que le hagas dos o tres presupuestos distintos, etc.

Su estrategia es el desgaste por cansancio, busca que le digas “te hago un descuento”, “me pagas como puedas, pero empecemos ya!”

2) El Cobarde:

No tiene agallas para decirte en la cara que no quiere pagar por tu trabajo y disfrazará este hecho con frases tales como: “Lo tengo que consultar con mi socio”, “Lo tengo que consultar con mi señora” “Este mes esta complicado” “Yo estoy en el negocio pero no lo decido yo” etc.

El cobarde busca sacarse de encima la responsabilidad de la decisión arrojándola sobre otro/s individuos sean estos reales o imaginarios. Es el que te hace atender por sus empleados.

3) El mentiroso:

Este es bien peligroso pues acostumbra a ocultar sus verdaderas intenciones detrás de la máscara de la sensatez. Jamás te va a cuestionar los honorarios, dirá a todo que si. Vas a escucharlo decir que no se fija en el precio sino en la calidad, que es el mejor cliente que podes encontrar ya que nunca tuvo problemas con nadie, que no importa lo que se deba invertir pues para el lo más importante es el resultado. Sin embargo, a la hora de pagar la factura las cosas se van a complicar.

Si algún día haces tratos con un cliente como este vas a recordar eso de “a las palabras se las lleva el viento”.

4) El exprimidor:

Este es un caso serio ya que no te va a pelear el precio, pero de su mano vas a transitar un verdadero via crucis.

Le va a sacar el jugo a cada centavo que te pagó o te va a pagar. Este cliente te va a hacer modificar varias veces las cosas. Es el clásico cliente que cree que como te esta pagando tiene absoluto derecho a pedirte lo que sea las veces que considere necesario.

Si por mala fortuna te contrató un cliente así es imprescindible que aclares todo al empezar, tus derechos, obligaciones y los suyos. Te recomiendo hacerlo por escrito ya que es la única manera de evitar que este tipo de cliente te exprima.

5) El encumbrado:

Es un ratón en una posición de poder. Generalmente es dueño de una Pyme de mediana a grande.

No “mostrará la hilacha” cuestionando directamente el valor de tus servicios , su estrategia tendrá elementos más técnicos.

Dirá que no puede sumar gastos al presupuesto anual o que él no tiene problemas pero los socios no quieren pagar tanto por tus servicios y hará lo posible por tirarte encima el peso del tamaño de su empresa.

Te va a decir que “afines el lápiz” ya que si haces tratos con él vas a tener muchísimo trabajo en el futuro y vas a ganar prestigio trabajando para su empresa.

Para no sucumbir es importante que recuerdes que cuando vas  a la carnicería a comprar milanesas no las podés pagar con prestigio prestado o con promesas de futuros trabajos. No te dejes seducir por “espejitos de colores”.

6) El Orgulloso:

Este es el más simpático. Es ratón y no le importa serlo, al contrario, lo lleva con alegría.

No te va a ir con vueltas, de una te va a decir “¿no hay descuento?” o quizá utilizara humoradas del tipo ” eh ! ¿que rompí? ” cuando lea tu presupuesto.

Por lo general este cliente es gracioso y de estilo campechano, abusará de la familiaridad para obtener beneficios y bonificaciones,  es el que te hace sentir como de la familia, como un amigo de toda la vida y apalancado en eso buscara su beneficio.

7) El Sabelotodo:

El sabelotodo es insufrible, totalmente infumable. Es el que piensa que mientras vos fuiste él fue y volvió varias veces.

El sabelotodo sabe o pretende saber una página mas que el libro. Considera que si te contrata te esta haciendo un favor ya que eso que vos le ofreces tranquilamente, con un poquito de tiempo y maña, él también lo puede hacer. Este razonamiento totalmente falto de asidero lo hace pensar que no tiene porque pagar , o al menos pagar mucho a alguien por una “pavada” que cualquiera puede hacer, siendo el mismo el mas notorio de esa caterva de “cualquieras”.

El sabelotodo es el que lleva su computadora al 15 de su hija en vez de pagar un disk jockey pues según su razonar, es solo música y el tiene mucha que bajó de internet. Es el que prefiere perderse 10 mañanas seguidas y consecutivas para hacer sus propios tramites a fin de ahorrarse los honorarios de un gestor, un contador o un abogado. El sabelotodo sabe el valor del dinero y desconoce el valor del tiempo, este siempre termina pagando mas.

8) El “tengo un amigo que…”:

Este es precisamente amigo del “sabelotodo”. Bah, en realidad amigo de cuanto “sabelotodo” habita este planeta.

No importa a que te dediques, si sos abogado, él tiene un amigo abogado, si haces páginas web, él tiene un sobrino “que anda bien con la computadora” y le puede hacer la página web. Si sos dentista, él conoce a una piba del barrio que labura de mecánica dental y te consigue los dientes mas baratos.

También se destaca por no entender nada. El tiene amigos que entienden pero él no te va a entender, probablemente porque cuando vos le expliques las cosas estará simultáneamente pensando en que amigo “anda en el tema” para llamarlo y preguntarle ya que también es desconfiado.

Entonces, vos le vas a explicar, él no habrá entendido nada y cuando lo vuelvas a contactar va a tener una ensalada en el marulo porque estuvo toda la semana consultando a Dios y a María santísima lo que debería haberte consultado a vos, en definitiva, escapá, escapá, escapá , ni siquiera lo saludes, escapá corriendo de él !

9) El que no llora no mama:

Es el portador del gen rioplatense, nacido a la sombra de nostalgiosos tangos exhibe el costado más notorio del ser nacional.

A este siempre le va mal, no importa el gobierno, la época, el estado de la economía, las estaciones, la hora del día o el negocio que administre. Siempre va a llorar, aunque viaje tres veces por año a Miami, dos a Las Leñas, una a Bariloche, y pase quince días en Mar de las Pampas, Pinamar, Cariló o Punta del Este siempre va a llorar.

No importa si abrió una nueva sucursal, cambio el auto o se gano el Loto, siempre va a ponerse a llorar buscando que le cobres menos o le regales tu trabajo.

Ni lo intentes, no vale la pena un cliente como este.  Como digo siempre…”a llorar a la iglesia”

10) El que nunca te va a contratar:

Por último el que se ubica en la cúspide de la “ratonez” es el que nunca, nunca te va a contratar.

Es el que piensa que todo es gasto. Es el que “no pela la manzana para no tirar la cáscara”. Ahorrativo a ultranza, puede que esté durmiendo en un colchón repleto de dinero sin embargo en su guardarropa incluirá medias remendadas, camisas de hace dos décadas y pantalones con parches. Laburó toda su vida, está feliz de haber podido hacer su casita y comprar su auto y pará de contar. Este ni vacaciones se toma.
Es el tío, abuelo o pariente al que van a ir como aves de rapiña sus deudos una vez que se vaya a tocar el arpa.

No insistas, no te va a comprar nada.


Como te venía diciendo, no hay tipos puros y las combinaciones de los que mencioné y de los que no, pueden hacer una lista infinita.

Lo fundamental es que si por alguna razón tenés clientes como los mencionados no dejes que  manejen tu trabajo ni dejes que impongan desde afuera lo que debés cobrar por tu servicios.

Aunque lo mejor es evitarlos, es elegir el tipo de cliente que querés, un cliente de calidad que valore tu trabajo y entienda que el profesional sos vos.

Aquí tenés la segunda parte de esta nota, te voy a contar como desarrollar una estrategia para ganar clientes que valgan la pena.


Espero que mi artículo te haya sido de utilidad.

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