Emprender para sobrevivir.

El mundo está experimentando profundos y veloces cambios, es tiempo de dejar de depender de otros y andar nuestro propio camino.

Hijos del siglo XX

Somos hijos del siglo XX, criados y educados para un mundo que ya no existe.

El viejo paradigma nos animaba a estudiar una carrera para obtener la tan ansiada “salida laboral”. La educación prometía prepararnos para conseguir un empleo ya en el Estado, ya en una empresa privada, un empleo bien remunerado y prácticamente de por vida.

  • trabajá o estudiá
  • conseguite un “buen trabajo”
  • estudiá para ser “alguien en la vida

Frases como esas eran cosa común, un mandato familiar, casi un dogma.

Fuimos criados como obedientes piezas de un gigantesco rompezabezas mundial que necesitaba para su máquina productiva individuos preparados para tal fin.

Luego de la segunda guerra mundial el mundo se empezó a recuperar, las sociedades en los países industrializados comenzaron a disfrutar de una bonanza única en la historia de la humanidad. El mundo necesitaba producir para saciar el interminable apetito de nuevos productos y servicios de las crecientes clases medias del occidente civilizado. El tan mentado “American Dream” se traslado con propios matices a otros continentes.

La ciencia y la tecnología jugaron un papel vital en este nuevo mundo que avanzaba hacia escenarios que antes eran monopolio de imaginaciones afiebradas. Por primera vez parecía que no había imposible para el ser humano.

Del “Sueño Americano” a la pesadilla planetaria.

El mundo se fué achicando de la misma manera en que se fue achicando el poder de los Estados Nacionales y creciendo el poder de las corporaciones.

La nueva economía planetaria gobernada por el libre mercado rompió para siempre el equilibro de fuerzas entre el bien común, los derechos de las mayorías y el interés individual corporativo. La preminencia del capital especulativo, en las últimas décadas no hizo mas que agudizar un problema que parece a simple vista no tener solución a corto plazo.

Se puede hablar de volatilidad de mercados, seguridad jurídica, mercados emergentes, acuerdos de libre comercio, globalización y un sinnúmero de otras frases que en definitiva no son más que elementos comunicacionales usados para fortalecer el paradigma imperante. Palabras más, palabras menos todo señala hacia un único lugar, el imperio del mercado por sobre cualquier otra cosa.

Aquel viejo anhelo del capital en función social no es más que un recuerdo de algo que pudo ser pero no fue. El capitalismo actual -de corte financiero – tiene como único norte hacer que el dinero se multiplique a si mismo.

La aldea global y los desplazados.

Creo que hasta el mismísimo Marshall McLuhan  se sorprendería con el mundo actual. Un mundo en el que nada es como alguna vez fue, un mundo en el que los cambios son profundos y vertiginosos.

En este mundo no existe la estabilidad laboral, ni siquiera existe la seguridad de un empleo.  El avance de la tecnología, la robótica, las comunicaciones y las nuevas formas de producir bienes y servicios poco a poco van dejando fuera de la ecuación productiva al trabajador, o al menos al trabajador como lo concebíamos hasta ahora.

No en vano varios paises están debatiendo acerca de la necesidad de crear un ingreso básico universal para cada ciudadano independientemente de que trabaje o no. Las mentes mas avanzadas al vislumbrar el futuro saben, a ciencia cierta, que en el mediano plazo centenares de millones de puestos de trabajo dejarán de existir a manos de la automatización.

Vehículos de conducción autónoma, drones que entregan productos desde los grandes centros de distribución y comercios sin empleados son apenas la punta del iceberg de los monumentales cambios que observaremos en las décadas por venir.

El mundo productivo cada vez necesita menos trabajadores ¿ te vas a quedar esperando la catástrofe ?

Emprender para sobrevivir.

En el contexto actual y en el de los años por venir emprender es clave. Es necesario emprender para sobrevivir a los grandes cambios, necesitamos cortar de forma dramática la dependencia a la que estamos acostumbrados.

No digo que hay que renunciar al trabajo y salir como loco a desarrollar nuestro propio emprendimiento, me refiero a que es vital cambiar la manera de pensar. Como dije en los párrafos precedentes, fuimos educados de cierto modo para enfrentar y encontrar soluciones para un mundo que no existe, si no cambiamos nuestra visión, nuestros paradigmas y adoptamos nuevas herramientas o modificamos las que tenemos nuestro futuro será incierto.

Emprender va más allá de elegir una forma de vida que nos provea un sustento. Emprender tiene que ver con cambiar la mentalidad, quien emprende sabe que lo único permanente es el cambio, sabe que tiene que adaptarse y hacerlo de manera rápida.

En cierto modo veo en el futuro una similitud con nuestro pasado más remoto. El trabajador del siglo XXI tendrá que asemejarse al cazador de los tiempos de las cavernas, un cazador que deberá asegurar por si mismo su alimento, un cazador que comerá o pasará hambre en virtud de su pericia para cazar.

Fuimos formados con un paradigma, es tiempo de cambiarlo y adaptarnos.

El futuro será de aquellos que se animen a emprender a ir en busca de su propio camino, dichos individuos pueden estar tranquilos, en cambio, quienes crean que sus problemas serán resueltos por “la mano invisible del mercado” mejor que vayan prendiendo velas.


Estrategia perdedora: No prestar atención a los profundos cambios que se están produciendo, creer en la seguridad de un empleo o en un título universitario.

Estrategia ganadora: Abrir los ojos, ver como está cambiando el mundo y cambiar a la par. Depender de uno mismo.