En el mundo del emprendedor no hay miedo ni escasez.

Emprender requiere tiempo, esfuerzo, un espíritu a prueba de decepciones, una voluntad inquebrantable y la mente limpia sin pensamientos limitantes que nublen la visión y entorpezcan el avance. 

  El juego del miedo.

Somos parte de un sistema que transformó a los seres humanos en conformistas y temerosos. Las mayorías prefieren conservar lo que tienen y no cambiar mientras miran con desconfianza y envidia a quienes se animan al cambio.

Este sistema forjó una humanidad vacía de vida, que valora lo que no vale nada y presta poca atención a lo que verdaderamente tiene valor.

La mayoría de la gente vive en la comodidad de lo conocido. Infelices, con niveles de estrés inadmisibles, sosteniendo una vida que no les provee plenitud ni felicidad pero que aceptan por terror a lo desconocido. A ellos me referí en “convertite en un verdadero maestro del fracaso”.

Fuimos y somos educados a fuerza de miedo, educados para obedecer, para no romper las reglas, para no hacer mucho ruido, para no llamar la atención, para ser meras piezas de engranaje de un mecanismo al que poco le importa la individualidad y menos la humanidad.

Adictos a la dosis diaria de veneno.

Los medios de (des)información son parte y responsables de lo que pasa. Por acción u omisión propagan todas las ideas que mantienen a la humanidad encerrada en un laberinto de desesperación y apatía.  Los medios repiten sin cesar y hasta el cansancio, que el mundo es un sitio pavoroso gobernado por el mal y quienes lo habitamos poco podemos hacer para cambiarlo.

Desde que nos despertamos hasta que nos vamos a dormir nos cuentan historias de horror, nos dan ese veneno al que nos hicimos adictos en diarias dosis. Muertes, violaciones, conflictos bélicos, hipótesis de futuros conflictos y de crisis a escala global resuenan en nuestros oídos como ominosos cantos de sirena.

Poco importa si el asalto a mano armada con un saldo de tres muertos ocurrió a la vuelta de tu casa o en Indonesia o si la toma de rehenes fue en Berazategui, en Carolina del Norte o en Ucrania, lo que importa es que aquello nos perturba, nos hace sentir en peligro.

El miedo vende y los medios amplifican ese mensaje de miedo utilizando las más modernas técnicas para pegarnos donde más nos duele.

Nos estremecen con catastróficos títulos, con imágenes, sonidos y montajes hechos por profesionales que tienen como único fin captar nuestra atención, adueñarse de nuestras emociones para que sigamos en sintonía consumiendo ese veneno, permitiéndoles ganar un dineral gracias a la publicidad que venden mientras nos mantienen encadenados por el miedo.

Y para peor ni siquiera son veraces y honestos  pues recortan la realidad para adaptarla a los intereses comerciales y políticos de las empresas propietarias de los mismos y de aquellos grandes grupos que llenan los espacios con su publicidad.

Los medios sustituyen la calma con un ruido ensordecedor que nos distrae de lo verdaderamente importante. Por causa de ese ruido terminamos tristes y angustiados por las desgracias ajenas sin darnos cuenta que la peor desgracia es la de desperdiciar nuestra vida por ocuparnos de asuntos que nada tienen que ver con nosotros, asuntos que no nos hacen felices, que no le aportan sentido a nuestra vida ni podemos modificar.

Seres dependientes en un mundo de escasez.

Los medios son perversos responsables de propagar y dar entidad a un mensaje devastador que nos hace sentir víctimas indefensas de un sistema. Según ese mensaje lo único que abunda en el mundo es la escasez y los resultados de nuestra vida van a depender de terceras personas o circunstancias.

Dicho de otra forma, nuestra suerte dependerá de la economía, de las decisiones que tome un gobierno, de la bonanza o crisis global, en definitiva, según esa visión no tenemos control ni forma de modificar nuestra realidad y mucho menos nuestro futuro.

La gente común del mundo actual hace ya tiempo que dejó de pensar por sí misma y repite aquello que lee, ve o escucha y esa sociedad macabra entre mensajes siniestros y miles de voces que lo multiplican da forma a una idea de realidad, a una idea de mundo y no precisamente un mundo bueno.

Nos presentan un mundo de escasez, de falta de oportunidades, nos dicen que solo algunos podrán alcanzar una vida plena, nos invitan y sugieren conformarnos con lo que tenemos ya que si intentamos ir por algo más, por algo mejor fracasaremos pues el mundo de escasez nada tiene para ofrecernos.

Un emprendedor por definición no acepta vivir en ese mundo, el emprendedor cree en la abundancia y no acepta límites impuestos por otros ya que en su mente no los hay.

Caminar por la misma calle viviendo en otro mundo.

El peor error que podemos cometer como personas y como emprendedores es creer que hay un único mundo, si así fuese estaríamos en problemas pues según la opinión general el mundo ese ese sitio de escasez.

El mundo aceptado por las mayorías es real, no lo niego. Existe la muerte, el hambre, la guerra y el dolor pero resulta que no es el único mundo que existe, hay muchísimo más que eso.  No te estoy invitando a negar la realidad, te estoy diciendo que la información que consumís le da forma a tu mundo, por lo tanto es necesario, vital y urgente que cambies la información que consumís para que cambie tu forma de pensar y puedas advertir lo mucho y positivo que tiene el mundo para ofrecerte.

Puede haber tantos mundos como visiones de ellos tengamos, podemos  elegir y no conformarnos con una visión limitante del mundo y de la vida, podemos establecer nuestras propias reglas, nuestras propias formas de hacer las cosas y rendir culto a nuestra propia fe cuyo principal dogma es creer en nosotros mismos, en nuestras capacidades y en las ilimitadas posibilidades a nuestro alrededor.

Emprender es un camino repleto de desafíos que requiere mantener clara la visión de nuestros sueños y la fe en que los podemos alcanzar, los mensajes del exterior provengan de donde provengan deben ser filtrados para dejar pasar sólo aquellos que nos sirvan a nosotros como individuos y sean beneficiosos para nuestro proyecto de vida.

Un emprendedor puede caminar por la misma calle que los demás, pero no está obligado a vivir en el mismo mundo.

La práctica de la teoría.

Todo lo anterior puede llevarse a la práctica aunque aquellas cosas que a ciertas personas le sirven quizás a otras no. Cada cual debe adaptar estos conceptos a su propia vida.

En mi caso particular hace años ya que no miro televisión, no escucho radio y menos aún leo diarios. Eventualmente y ante alguna cosa puntual ingreso a algún medio online o me dejo enlazar por algún título que leo al pasar cuando ando por Twitter publicando algún contenido propio.

Mi tiempo lo dedico al trabajo, a la actividad física y a la capacitación. Permanentemente escucho podcast relativos a mi trabajo, veo videos en youtube o leo artículos de blogs de mi interés utilizando Feedly.

Tal vez pienses que soy algún tipo de “marciano” pero no lo soy, hace apenas unos pocos años estaba permanentemente consumiendo noticias, una de mis actividades principales era la de publicar en mis redes sociales contenidos que tienen que ver con la política -asunto que siempre me apasionó- . Mis publicaciones siempre generaban comentarios a favor y en contra y la mayor parte del tiempo me dedicaba a responder esos comentarios, principalmente los negativos. Muchas veces terminaba enemistado con gente desconocida y conocida.

Cierta vez, escuchando una conferencia en Youtube alguien habló del concepto de círculo de interés y círculo de influencia. El ponente mencionaba la diferencias entre ambos y decía que como personas puede haber temas que nos importen (interés) pero sobre los cuales no tenemos posibilidad alguna de actuar (influencia) por lo tanto, lo mejor que podíamos hacer era no perder tiempo en aquello sobre lo cual no podemos influir o , caso contrario, cambiar nuestro rumbo y dedicarnos a ello para poder cambiarlo.

Esto produjo un “click” en mi y sumado a otras experiencias de mi vida decidi, así como alguna vez decidí dejar de fumar y hacer actividad física, no consumir “noticias” y prestar atención sólo a aquellas cosas sobre las cuales tengo la posibilidad de influir en forma directa.

El segundo gran paso relacionado a lo anterior fue no prestar atención ni gastar tiempo en conversaciones negativas ni con personas negativas.  Estos pequeños cambios, entre otros, hicieron posible que hoy me encuentre escribiendo en mi blog, dedicándome a mi propio negocio.

En conclusión.

Lo que te propongo es tremendamente sencillo pero endiabladamente difícil de realizar (aunque no imposible) pues tenemos que lidiar con una gran parte del mundo que irá en sentido contrario, pero el esfuerzo vale la pena.

Dicen los que saben y lo estoy comprobando cada día que no hay mejor inversión que la que se hace en uno mismo y esa inversión empieza en nuestra mente, debemos cambiarla y abrazar nuevos paradigmas en los que el miedo y la escasez no tengan el protagonismo que tienen en el mundo de las mayorías.