Gestioná tus redes sociales como el almacenero de tu barrio.

No necesitamos ser expertos en marketing digital o hacer cursos de community manager para gestionar eficientemente nuestras redes sociales. Necesitamos sentido común, ser humanos, entender a nuestra comunidad como lo hacían los viejos almaceneros de barrio.

Hablando claro y con sencillez.

Nos encanta complejizar las cosas y hacernos los “chetos”.  Creemos que hablar de “engagement” “inbound” “likes” “shares” y “post” nos da autoridad.

Acepto que la terminología técnica tiene su razón de ser pero a veces terminamos como aquellos médicos y abogados que se expresan de forma tan técnica que nadie les entiende nada.

Voy a dar una explicación sencilla de engagement.

Cuando creamos relaciones duraderas y sólidas con nuestra comunidad logrando compromiso y fidelidad de su parte hemos logrado el  tan ansiado “engagement”

Los consumidores actuales están más informados y son más exigentes, si queremos que sean nuestros clientes o permanezcan como tales debemos deleitarlos a fin de establecer con ellos un vínculo a largo plazo. 

El engagement de almacén un ejemplo a seguir.

De niño viví en la zona del puerto de Mar del Plata. Por esos tiempos acompañaba a mi abuela a hacer los mandados, una de las paradas obligatorias era el almacén de “Gelado” en la calle 12 de Octubre.

El otro domingo en un a sobremesa familiar a la hora de las anécdotas nos acordábamos de “Rosita” la señora que tenía su almacén en la calle Los Andes (que ahora se llama Teodoro Bronzini) esquina Avellaneda. Vivíamos en el barrio “Centenario”, un barrio que es precedido por una no muy buena fama.

Dos barrios distintos, dos etapas de mi vida y dos almaceneros diferentes pero con deliciosas coincidencias. Ambos conocían a su clientes como si fuesen parte de su propia familia.

Estos almaceneros de barrio nos llamaban por nuestro nombre, conocían nuestros gustos, nos hacían regalos y se interesaban por la salud de nuestra abuela cuando se enfermaba. Era tan fuerte su “ser almacenero” que nos llamaba la atención cuando los veíamos paseando por el barrio “de civil”. Era imposible pensar en el almacenero sin el almacén, para nosotros eran la misma cosa.

Emanaban autoridad, a los almaceneros no se le discutía. Si te decían que tal leche o tal yogurt eran mejores que otros lo comprábamos sin dudar. Era tal su maestría que nos vendían incluso aquello que no íbamos a comprar. -Probá este pedacito de dulce de batata con chocolate, es riquísimo!, decía Rosita. Siempre estaba “picando algo” y por lo general terminábamos comprando eso que estaba comiendo.

Era tan fuerte el vínculo con el almacenero y con su negocio que aún recuerdo a mi abuela cruzar la calle para no pasar delante del almacén con bolsas de la competencia. Cuando por alguna razón elegía otro almacén en vez del habitual sentía que estaba cometiendo una altísima traición.  ¡ Pavada de engagement !

Nada nuevo bajo el sol.

La visita al almacén del barrio iba más allá de la necesidad de la compra de todos los días. El almacén era un lugar de reunión, de charlas, una fuente de información. En el almacén nos enterábamos de todo lo que había ocurrido en el barrio. 

Los gurúes del marketing actual inflan el pecho con orgullo hablando de “experiencia de usuario” sin embargo no hay nada nuevo bajo el sol. 

No me vengan los bloggeros a querer inventar el marketing, no me corran con palabras como inbound, post, share, engagement.  Los almaceneros de mi barrio no egresaron de Harvard pero eran unos monstruos del marketing.

Cuando la modernidad nos infoxica con toneladas de datos, conceptos, nombres, técnicas, procesos y herramientas es bueno volver a las fuentes. Te propongo ir a lo sencillo, pensar en tus redes sociales como si fueran un almacén de barrio y vos el almacenero o almacenera.

Almaceneros digitales.

Es fundamental ser y trabajar como verdaderos profesionales siguiendo atentamente la evolución del sector del marketing digital, las nuevas tendencias y herramientas pero sin perdernos en complejidades. Debemos ser sencillos, pensar como los almaceneros de barrio para quienes cada uno de su clientes era un pequeño tesoro.

Tenemos que escuchar a nuestra comunidad, ofrecer contenido de valor, conversar con ellos. Las redes sociales son espacios a los que la gente concurre para expresarse, comunicarse con otras personas con intereses afines y explorar un mundo lleno de cosas interesantes.

Ofrezcamos algo interesante, de valor. No sirve salir desesperados a vender, vender, vender cuando nadie quiere comprar nada y menos en redes sociales.

Seamos honestos vayamos con la verdad, no copiemos lo que hacen otros. Dejemos de hacer estúpidos sorteos o concursos mendigando un “me gusta“, eso no sirve para nada.

Volvamos a las fuentes, asesoremos correctamente a quienes nos visitan en las redes sociales, hagamos que visiten nuestra página web y dotemos a la misma de contenidos interesantes.

Dejemos las frases hechas del estilo “somos una empresa con misión, visión, valores… y toda esa parafernalia que en vez de diferenciarnos de nuestra competencia nos iguala y que a nadie le importa un pepino.

El marketing se trata de gente. Estamos cansados de ser atendidos como uno más. La era de los hipermercados y los call centers nos despojaron de humanidad, nos sentimos unos pobres parias indefensos que hablamos con máquinas o con empleados que tienen un “cassette” puesto.

Volvamos a lo simple, seamos como el almacenero del barrio, enamoremos a nuestra comunidad y los habremos ganado para siempre.


Estrategia perdedora: No entender que para gestionar nuestra comunidad en el ámbito digital debemos pensar en gente en vez de buscar shares, likes o followers.

Estrategia ganadora: Ir a lo simple. Ser quienes somos, escuchar a nuestro cliente ideal y conversar con el para entender sus necesidades. Transformemos a nuestros clientes en amigos y fanáticos de nuestro negocio.