Hábitos para mejorar la productividad.

Dicen que no es posible lograr resultados distintos haciendo siempre las cosas del mismo modo. Si querés mejorar tu productividad tenés que cambiar de hábitos.

En este artículo voy a compartir con vos un par de hábitos que me están ayudando a mejorar mi productividad, lo que se traduce en una mejora no solo de mi trabajo, sino también de mi propia vida. Espero que al aplicarlos te sean útiles como a mi.

Primer hábito: Poner orden

Cuando iniciamos un proyecto por lo general nos tenemos que encargar de todo y al tener tantas cosas por hacer a veces no sabemos ni por dónde empezar.

Terminamos con agotamiento o frustración por el peso de las responsabilidades. La mejor manera de evitar esos problemas es ordenarse.

  • Ordená tus pensamientos:  Antes de avanzar con tu proyecto o emprender una tarea pensá de qué manera podés ser más eficiente y crea un flujo de trabajo acorde con ello. Estamos acostumbrados ir “a lo loco” creyendo que eso es sinónimo de trabajo productivo, cuando en realidad es lo contrario.

“vale más una hora de buen pensar que un año de trabajar”

  • Orden en lo digital: Cada día nos digitalizamos más y más. Usamos muchas herramientas y aplicaciones para crear, procesar y compartir gran cantidad de información en varios tipos de formatos y dispositivos. Recomiendo usa la menor cantidad posible de aplicaciones y centralizar toda la información para no perder tiempo buscando cosas.

Yo utilizo Google Drive, Gmail, Docs, etc. Todo en la nube en un solo lugar y pocas aplicaciones.

  • Orden en la papelería: Las facturas, los recibos de pago, los formularios, las tarjetas de los clientes (si, todavía hay gente que usa tarjetas) en cualquier actividad comercial hay que lidiar con toneladas de papeles, esos papeles deben estar ordenados para así evitarnos pérdida de tiempo y dolores de cabeza.

Consejos vendo.. (esto todavía no lo logré, prometo hacerlo en el corriente mes…)

Valor agregado: vas a ver que en la medida en que ordenes algunos aspectos de tu vida, poco a poco vas a ir ordenando el resto !

 

Segundo hábito: establecé un horario para trabajar

Esto parece una obviedad hasta que comenzás a trabajar en un proyecto y poco a poco te das cuenta de que no te alcanzan las 24 horas del día.

¡ No trabajes todo el día !

Antes mis jornadas frente a la computadora eran interminables. Al final acababa frustrado por mi falta de productividad y por todo lo que me había quedado sin hacer. Sentía que necesitaba un día de 48 horas.

Sin embargo el tiempo no era mi problema, sino su utilización. Poner un límite de tiempo dispara nuestra productividad aunque parezca lo contrario.

El historiador naval británico Cyrill Northcote Parkinson advirtió este asunto y enunció la “Ley de Parkinson” cuyo resumen sería el siguiente:

“el trabajo se expande hasta llenar el tiempo disponible para que se termine”.

En buen romance… si tenés 5 horas para hacer cierta tarea las vas a ocupar, si en cambio solo tenés 3 horas la vas a terminar en 3.

Es como cuando estudias para un final, al principio vas  con lentitud, resumiendo y prestando atención a todo, en la medida en que la fecha del exámen se acerca empezás a optimizar más el tiempo y a prestar atención a lo importante.

Tercer hábito: evitá a los “ladrones de tiempo”.

Ser productivo no se trata ser un robot, un autómata sin vida que solo piensa en trabajar y trabajar. Se trata de sacar el máximo provecho a los recursos y a las herramientas de las que disponemos.

En el punto 2 te dije que establezcas un horario para trabajar, ahora te digo que en dicho horario trabajes. No estoy siendo redundante para dar más volumen a este artículo, me refiero a dejar afuera todo tipo de distracción y tarea que no tiene que ver con trabajar.

Por lo general trabajamos mientras respondemos WhatsApp, mientras leemos los mails, noticias o miramos videos en youtube. Para algunos trabajar es eso que hacen mientras hacen todo lo demás.

El mundo no va a dejar de girar por no contestar un mensaje, no mirar Facebook o Instagram. El tiempo es nuestro recurso más valioso, ¡ que no te lo roben !

A la hora de trabajar ¡ Trabajá !.

Cuarto hábito: Olvidate del perfeccionismo.

Tenes que ir a lo concreto, como decimos en Argentina “andá a los bifes!” .

Ultimamente están de moda conceptos tales como lean startup y producto mínimo viable , se trata de “salir a la cancha” con lo que tenés, no andar perdiendo tiempo en cuestiones secundarias.

¿Querés hacer un blog para escribir sobre algo que te gusta?

Hace una web sencilla y empezá. No esperes a tener la web perfecta, el logo super diseñado y las fotos profesionales de estudio.

¿Querés vender por internet?

Arranca en una red social, o en un marketplace mientras vas haciendo tu propia tienda online y de paso validas tu idea de negocio. No esperes a terminar tu ecommerce ya que tu proyecto se irá dilatando innecesariamente.

Además uno de los beneficios de empezar es obtener el feedback de la gente, lo que te permitirá ir perfeccionando tu proyecto de acuerdo a la respuesta de tu público.

Ojito ! que no se trata de hacer las cosas “a la bartola” se trata de no demorar, de evitar la “Parálisis por análisis”

 

Quinto hábito: Hacé una tarea a la vez

Dejá la multitarea para el sistema operativo de tu compu. Vos hacé Una cosa por vez. Así de sencillo.

Si queres hacer varias cosas no vas a terminar ninguna o las vas a hacer mal.

Una buena forma de trabajar es definir una fecha y una hora para cada tarea. De esta forma todo cae en su justo lugar.

Una vez que hagas esto lo próximo es ceñirte a ese esquema pues de lo contrario, si intentás hacer todo a la vez vas a avanzar con la velocidad de un caracol.

Cuesta, no digo que sea fácil. Estamos acostumbrados a nadar en un océano de cosas por hacer, para colmo, la vision occidental del trabajador es la de una persona permanentemente estresada por las montañas de tareas por hacer.

Relaja, ordena y una cosa por vez. Se puede.

Sugerencia adicional: ¡ Paciencia !

Paciencia, no vas a cambiar de un día para el otro. Hace años que intento seguir mis propios consejos al pie de la letra y no siempre puedo.

Sin embargo nunca, y por ninguna circunstancia, bajo los brazos pues entiendo ( y lo se por experiencia) que en última instancia y cuando todo falla tanto la persistencia como el deseo de lograr nuestros objetivos terminan imponiéndose y aquellas cosas que parecían imposibles finalmente se hacen realidad.

Como dije al principio, espero que apliques y te sean de utilidad estas sugerencias y recordá ante cualquier inquietud dejarme un contacto en el formulario.

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