Haceme algo básico – Parte uno

En mi actividad me encuentro habitualmente con personas que creen que los servicios que brindo pueden ser clasificados en algo “básico” y algo “no básico”.

Como profesionales jamás debemos aceptar que hacemos cosas “básicas” y cosas “no básicas”. Tenemos la obligación de ser concretos sobre nuestro trabajo y sus características.

No existe algo “básico” , existen determinados productos o servicios con sus respectivas particularidades que vamos a ofrecer a cierto tipo de cliente a fin de ayudarle a encontrar la solución que necesita.

Esta nota trata sobre este aspecto esencial al inicio de la relación profesional-cliente.

Me pasa a mi, te pasa a vos, nos pasa a todos.

Al momento de tener que realizar un presupuesto por escrito o en la primera charla con un posible cliente se me ha presentado siguiente escena y seguramente, aunque no te dediques a la misma actividad que yo , habrás vivido una situación similar:

Profesional:
– Hola ! recibí su contacto, en que lo puedo ayudar?

Posible cliente:
– Necesito una página web.

Profesional:
– ¿Que tipo de página web necesita?

Posible cliente:
– ehmmm…no se,… algo básico…

WTF ! ¿que es algo básico?

Por supuesto que este diálogo presenta una situación genérica, nunca las cosas son tan guionadas o tan lineales pero ayuda a comprender un momento que es clave al comienzo de la relación con nuestros clientes.

En el universo no existe lo básico

Nadie está obligado a conocer aquello que no tiene que ver con su trabajo, por lo tanto no hay nada malo cuando nos dicen “algo básico” , es absolutamente comprensible que quien nos consulta lo haga de esa manera, sin embargo como profesionales tenemos la obligación de educar, en cierta forma, a quienes requieren de nuestros servicios.

En este punto no hay flexibilidad posible, hay que dejar bien en claro que “algo básico” no existe en el universo. Tal vez exista en un universo paralelo, en otra galaxia, en otra dimensión pero aquí en el planeta tierra, en nuestro país, en nuestra ciudad y definitivamente en nuestra forma de trabajar las entidades “básicas” no tienen existencia real, sólo existe lo concreto.

Se trata de hacer las cosas bien

Intuyo que muchos de los que están leyendo este artículo son, al igual que yo, son profesionales y cuando digo profesionales no me refiero a títulos, maestrías o diplomas colgados en una pared. Cuando hablo de profesionalismo señalo la responsabilidad que supone asesorar a las personas que no están en nuestro campo de acción a fin de que a partir de nuestro asesoramiento encuentren la mejor y más eficiente solución a sus problemas.

Si todos coincidimos en este punto se cae de maduro que no tenemos chance, no podemos aceptar atajos por temor a perder a ese potencial cliente. Tenemos que ser claros, no existe una solución mágica que contemple a todos los clientes y a todas las problemáticas posibles, no tenemos la receta perfecta ni una píldora milagrosa que la tome quien la tome obtendrá los resultados esperados.

Ofrecemos servicios y nuestros servicios aunque entre sí tengan similitudes no son lo mismo. Tenemos que dotar al cliente de herramientas para que nos plantee su necesidad de la forma más concreta posible. Hacerlo de este modo no solo nos evitará muchos dolores de cabeza y muchas idas y vueltas, también será una inequívoca forma de decir a quien nos contacta que nos tomamos las cosas en serio, que no somos improvisados.

Actuando de esta manera quedará claro que no tenemos una “línea de montaje de servicios” concebida para vender lo mismo a todo el mundo. Aquellos que entiendan y valoren nuestra forma de trabajar serán nuestros clientes, los otros no. ¡ Buena suerte y buena vida !

En la segunda parte de esta nota: Haceme algo básico (parte 2) te voy a contar como me organizo personalmente para lidiar con estos casos.