La muerte, el superhéroe favorito de todo emprendedor.

La muerte está afinando el arpa que vas a ejecutar y no hay deidad, tecnología, ruego o súplica que la haga volver atrás con su decisión. Vas a morir, como voy a morir yo, como todo muere. ¿que esperas para tomar acción?

Todos vamos a morir.

No busco ser sombrío ni arrancar este hermoso viernes de sol en mi amada Mar del Plata abrumándote con pensamientos sobre tu futuro deceso. No es mi intención meterte miedo o traer a tu mente alguna escena al estilo de la película “Destino Final”. Quiero que te despiertes, que te des cuenta de que no hay tiempo para la duda, para el miedo, para la inacción o para postergar la vida.

Es un absurdo, una verdadera estupidez  y un triste desperdicio quedarnos quietos y asustados en un rincón mientras la vida se nos consume.

En mi adolescencia un gran amigo llamado Juan me presentó los libros de Carlos Castaneda, un antropólogo que en la década de los 60 fue furor al escribir su libro llamado “Las enseñanzas de Don Juan”. En dicho libro y los que lo sucedieron narraba su experiencia con un brujo yaqui llamado Juan Matus, todos los libros de Castaneda son imperdibles.

En su libro “Viaje a Ixtlan” se refiere a un concepto que me marcó para toda la vida, el de tener a la muerte como consejera. Esto le decía Don Juan a Carlos, su aprendiz de brujo:

“Cuando estés impaciente, lo que debes hacer es voltear a la izquierda y pedir consejo a tu muerte. Una inmensa cantidad de mezquindad se pierde con sólo que tu muerte te haga un gesto, o alcances a echarle un vistazo, o nada más con que tengas la sensación de que tu compañera está allí vigilándote….Cada vez que sientas, como siempre lo haces, que todo te está saliendo mal y que estás a punto de ser aniquilado, vuélvete hacia tu muerte y pregúntale si es cierto. Tu muerte te dirá que te equivocas; que nada importa en realidad más que su toque. Tu muerte te dirá: “Todavía no te he tocado.”

Palabras más palabras menos lo concreto es que nada importa salvo el toque de la muerte. La muerte es lo único que importa, no hay nada más importante, no importa lo que los demás piensen de vos, lo que vos mismo pienses de vos, no importan tus miedos, no importa el vecino de enfrente ni tu equipo de fútbol ni los permanentes e irresueltos problemas del mundo. Solo importa la muerte.

El miedo al fracaso impide vivir e impide emprender.

Emprender es accionar, ponerse en movimiento, dar lo máximo para salir del lugar en el que nos encontramos persiguiendo objetivos, sueños, metas.

La contracara del emprendimiento es la forma de vivir que todos en algún momento experimentamos. Una vida (si es que puede llamarse “vida”) cuyo componente principal es el miedo, la creencia en un mundo peligroso y de escasez. En mi artículo En el mundo del emprendedor no hay miedo ni escasez” me referí a este particular.

Uno de los principales obstáculos que debe superar el emprendedor es el miedo que le produce la posibilidad de un fracaso. Lamentablemente en nuestra cultura latinoamericana – en otras sociedades no ocurre así  –  asumimos que fracaso y fracasado son sinónimos, creemos que una persona que no obtiene el resultado deseado en un proyecto es un fracasado sin más.

Nadie quiere ir por la vida siendo señalado como un fracasado, ante esta posibilidad prefiere quedarse en la comodidad de su casa o de su mente en vez de arriesgarse y terminar con su ego lesionado.

No te preocupes, todos a lo largo de nuestra vida somos hostigados por el impiadoso fantasma del fracaso, una malévola entidad que al susurrarnos al oído despierta y hace danzar en nuestras cabezas nuestros miedos más profundos.

Todos tenemos miedo y debemos combatirlo para lograr el éxito en la vida. Por más fuerte, grande y asustador que sea el miedo ante la sola presencia de la muerte queda reducido a nada. Para combatir al miedo no hay mejor superhéroe que la muerte.

La muerte, el único héroe en este lío.

A esta altura probablemente te preguntes qué tiene que ver toda esta perorata en un blog que habla de marketing digital. La muerte tiene que ver con todo, ya que nuestra humanidad es el hilo conductor, la amalgama que une todas las piezas del rompecabezas de nuestra vida, o al menos debería serlo.

Si coincidimos que el miedo al fracaso es uno de los principales obstáculos que enfrenta el emprendedor y que la muerte es lo único que importa pues cualquier cosa comparada con ella pierde importancia verás que todo comienza a tener sentido.

Si vivimos la vida sabiendo que un día, de buenas a primeras ya no vamos a estar, como tampoco están los que alguna vez estuvieron y no estarán quienes nazcan luego de nosotros nos daremos cuenta cuan importante es dejar de postergar cosas por miedo al fracaso, a la opinión ajena o a cualquier otro sinsentido.

Por eso propongo que la muerte sea el superhéroe favorito del emprendedor, quien nos diga a cada segundo que debemos hacer todo lo que nuestro corazón nos manda pues tarde o temprano nos tocará y ya no podremos hacerlo.

Es fundamental tener conciencia de la muerte, aceptar que vamos a morir pero no para estar todo el día apesadumbrados, tristes y temerosos, al contrario, para dar valor a cada segundo.

Debemos hacer que nuestra muerte sea nuestra mejor aliada, nuestra mejor herramienta para impulsarnos a hacer a crecer a desarrollarnos como personas y profesionales.

No tengas miedo de morir, tené terror de no vivir.

Nuestra cultura rinde tributo a la muerte desde el dolor, desde la visión de aquello que desaparece para siempre. Es lógico sentir pena por la pérdida de nuestros seres amados e incluso temer a la muerte en tanto responsable de dichas pérdidas.

Pero si amamos la vida estamos obligados a dar a la muerte un rol más importante, si su única función es asustarnos o hacernos llorar de tanto en tanto que pobre lugar le habremos asignado.  El mejor lugar para la muerte es aquel desde el cual con su presencia nos permita valorar la vida.

No tengas miedo de morir, sentí terror de no vivir. Sentí un verdadero horror ante la posibilidad de que la muerte te toque sin que tu vida haya tenido el mínimo sentido.

La muerte no importa, importa la vida, importa que hagas todo eso que tenes ganas de hacer, importa una vida con sentido, un camino con corazón como decía el propio Castaneda en sus libros.

¿Que carajo importa la muerte si desperdiciamos la vida?

La muerte es el mejor regalo que nos puede dar la vida pues nos despoja de la estupidez y de la inacción que proviene del hecho de sentirnos eternos, inmortales.

Si utilizamos la muerte para dar a la vida el verdadero valor que tiene, para no desperdiciarla, para sacarle el máximo provecho nos olvidaremos del miedo a morir para darnos cuenta que la peor muerte es no haber vivido una vida que valga la pena.

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La muerte, el superhéroe favorito de todo emprendedor” es la versión audio de este artículo. Te dejo el enlace para que lo escuches y te invito a suscribirte a mi podcast.

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