No pierdas tiempo buscando trabajo.

Este artículo está dedicado a los emprendedores digitales o a quienes quieren serlo, a los miles y miles que a diario dejan sus datos o envían sus curriculums con la esperanza de ser los elegidos.  También está dedicado a quienes fueron excluidos del sistema y necesitan reinventarse. En definitiva, a todos aquellos que buscan algo mejor que lo que tienen, a quienes ansían un futuro mejor que su presente.

Sos lo que alguna vez fuí.

Te conozco aunque no nos hayamos visto personalmente, entiendo tus ansiedades, tus miedos tu deseo de salir adelante. Conozco esa presión que se despierta con vos a la mañana y te acompaña todos los días a lo largo de todo el día. Se que tu inseparable compañera se llama insatisfacción.

Recuerdo abrir el diario o entrar a un portal de empleos ya sabiendo que era una absoluta pérdida de tiempo, los mismos textos una y otra vez. “Importante empresa seleccionará..” no era importante ni seleccionaba nada.

Yo, al igual que vos, también quedé azul de de frío haciendo interminables colas esperando mi turno para entregar un curriculum vitae a un tipo cuyo único interés era que la gente se fuera rápido para poder separar de los curriculums a aquellas minas que tenían buen culo y buenas tetas para llamarlas y entrevistarlas personalmente.

Yo, al igual que vos, me fui masticando la frase “cualquier cosita te llamamos” más de una vez. La búsqueda de trabajo es una experiencia aterradora para la cual nadie nos prepara.

Welcome to the jungle !

Dejamos la escuela secundaria, la universidad o nuestro terciario con un título bajo el brazo, un absurdo papel que nos dice que servimos para algo sin decirnos que al mundo poco le importa lo que dice ese papel. En algunos casos me atrevo a decir que hasta un papel higiénico tiene mayor utilidad.

Por un instante nos creemos en la cúspide de la creación en el extremo superior de la cadena evolutiva hasta que damos el primer paso y al dar el primer paso en el mundo real recibimos una andanada de golpes que nos dejan knock out, casi inconscientes, desechos, temerosos y con la confianza en nosotros mismos por el suelo.

No te culpes, el sistema es así. Un sistema no exento de virtudes pero con muchos defectos de los cuales, el castigo ejemplificador para quienes quieren ser libres y el odio y la envidia hacia la juventud, son las caras más evidentes de de su costado ominoso.

No esperes milagros del Dios Mercado.

Fuimos mal educados. Nos hicieron creer que si éramos buenos, honestos y trabajadores  las puertas de la felicidad estarían abiertas de par en par.

Curiosamente (tal vez no tan curiosamente), algunas religiones sostienen argumentos similares. -Se buenito, portate bien y seguí las reglas, no importa que sufras, desde arriba te están mirando y vas a obtener tu recompensa más tarde o más temprano.-

Lamento decepcionarte, pero en cuestiones laborales nadie te va a regalar nada, lo que obtengas será, ni más ni menos, un reflejo del valor de lo que aportes. Te guste o no te guste vivimos bajo la dictadura del mercado, un algo omnipresente que sirve para explicar todo lo que nos pasa sin hacerse cargo de nada. (cualquier semejanza con nuestra idea de Dios es mera coincidencia).

El mercado es el Dios moderno que dicta las reglas de lo que sirve y lo que no sirve y el Dios mercado no pierde tiempo separando las cosas de las personas, para decirlo en lenguaje marketinero atiende una sola métrica:  el valor del aporte.

Si lo que hacés le aporta valor no tenes de que preocuparte, caso contrario no te va a ir nada bien.

La humanidad no cotiza en bolsa.

Como seres humanos no solo merecemos sino que tenemos derecho a ser felices, a comer, vestirnos, encontrar amor, pasarla bien, a una casa, un trabajo, justicia y tantísimas otras cosas que, aún estando presentes en nuestra legislación, en muchos casos no dejan de ser meras expresiones de deseo.

Lo que te digo no es fácil de digerir, nos pega en el centro, en nuestra creencia de que vamos a ser recompensados por nuestra calidad humana, cuando en realidad la cosa pasa por otro lado.

Aunque trates ignorar esta verdad o busques consuelo en pensamientos como “yo voy a tener suerte porque soy buena persona” te aviso que yo también lo soy. Es más, todos lo somos buenos en mayor o menor medida o en tal o cual circunstancia por el solo hecho de ser humanos. Dudo mucho que sean malas personas los pobres niños que en muchos países mueren de hambre o bajo una lluvia de bombas.

El mundo no funciona como debería funcionar y si queremos cambiarlo tenemos que empezar desde nosotros mismos.

O cumplís tus sueños o cumplís los sueños de otro.

Empecé esta nota diciendo que no pierdas tiempo buscando trabajo. No hablo de no trabajar, hablo de no subordinar tu sueños, metas u objetivos a los sueños, metas u objetivos de otros.

Si estudiaste periodismo, si sos community manager, si te gusta escribir y lo hacés bien, si hacés un buen trabajo en la publicidad digital o en el diseño ¿por que deberías trabajar para otro? ¡Dios santo! ¡Trabajá para vos!

Si hubieses nacido hace 200 , 100 o 50 años entiendo que si querías ejercer tu labor de periodista no tenías otra alternativa que pedirle trabajo al dueño del diario, un mismo esquema  se daba en la televisión de hace un par de décadas. Hoy esto no ocurre.

Toc, toc, ring, ring ¡despertate! estamos en la era de la información, en el Big Data, con las redes sociales, el video en vivo desde tu teléfono celular y las comunicaciones instantáneas ¿en que mundo estas viviendo vos?.  La incongruencia no tiene lugar en donde habita el éxito, no esperes triunfar en el siglo XXI con una mentalidad del siglo XX..o XIX.

Hay un lugar llamado éxito y todos podemos llegar a él.

Alguien podrá decir – yo no trabajo con computadoras –  a esa persona le digo que no solamente quienes nos dedicamos al entorno digital somos beneficiarios de este nuevo mundo, le ocurre lo mismo al que es bueno tapizando sillas, pintando cuadros o arreglando calefones. No importa a lo que te dediques, importa que lo hagas bien e importa que la gente que necesita eso que vos sabes hacer se entere de tu existencia. No hay otro secreto.

Tampoco se trata de dejar un trabajo que te hace sentir bien. Si trabajás para otra persona, para una empresa o tu sueño es trabajar para tal o cual compañía, dale para adelante, cumplí tu sueño. Si te sentís cómodo trabajando para el Estado, trabajando en una multinacional, haciendo pan o manejando un taxi no hay nada malo en eso. A cada cual lo suyo.

Se trata de ser feliz, de sentir plenitud, se trata de que nuestro trabajo sea algo más que una obligación que asumimos porque necesitamos dinero. No hay peor decisión que trabajar por dinero, solo por dinero. Tampoco se trata de salir corriendo “quemar las naves” y dejar un buen trabajo sin un plan alternativo, se trata, al menos, de considerar que hay millones de maneras de ganarse la vida y muchas de ellas además de aportarnos bienestar para nosotros y nuestra familia también nos pueden dar felicidad. No digo que sea un camino fácil, nada tiene de fácil, pero vale la pena animarse a transitarlo.

Recibimos en virtud de lo que damos. Podemos utilizar palabras rimbombantes, llenarnos la boca con términos de marketing en ingles, en español o en esperanto pero todo se resume a una cosa, aportar valor al mundo. Si lo que vos hacés aporta valor al mundo y ademas te apasiona no solo vas a ganar dinero sino que vas a ser feliz y de eso se trata el Exito.


Estrategia perdedora: Trabajar de algo que no te gusta, solo por dinero y subordinar tus sueños a los sueños de otra persona.

Estrategia ganadora: Cambiar la cabeza, entender que hay una sola vida y que no la podemos desperdiciar viviendo amargados por la obligación de trabajar por unos pocos billetes. Vale la pena encontrar una fuente de ingresos que además de aportarnos bienestar también nos haga felices.

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Versión audio.

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