1052 Síndrome del impostor en primera persona.


Suscribite para escuchar Marketing para gente como uno en: IVOOX | Spotify | Google podcast | Apple podcast 

¿Qué pasa cuando alguien te pide que le enseñes pero vos pensás que no tenés la preparación suficiente para hacerlo? Esto, aunque no lo creas, es bastante común y en el mundo del emprendimiento lo conocemos como «Síndrome del impostor» Hoy, a partir de una consulta, te comparto un caso real y mi respuesta.

Bienvenid@s a otro episodio.

Bienvenida y bienvenido a marketing para gente como uno.

Soy Carlos Malfatti, Consultor de Marketing y nos encontramos otra vez para hablar de Marketing, Emprendimiento, Redes Sociales, Contenidos, Publicidad y todo lo que tenés que saber para llegar a más personas, captar más clientes y vender más en internet.

Caso real de “Síndrome del impostor”.

Muy bien hoy vamos a hablar del síndrome del impostor o de la impostora y también porqué no un poquitito del costo de oportunidad.

Esto es a partir del contacto de un oyente a quien voy a denominar Ernesto, que no se llama Ernesto pero solicitó quedar o continuar en el anonimato.

Procedo a leerte así de forma resumida el mensaje que me envió:

«Hola Carlos te escribo para pedirte una opinión. Hace pocos meses lancé mis servicios de consultor en marketing digital. En estos días una persona me contactó por mensaje privado para solicitarme unos servicios de asesoría de formación en marketing. La verdad es que yo no tenía pensado prestar este tipo de servicios pues mi foco son las pequeñas empresas, pero es la segunda vez que alguien me los pide. Esta persona que me escribió quiere que yo la forme, pues admite que no sabe nada de nada y está buscando mejores oportunidades laborales en este área. No sé que hacer, incluso me pide cosas en las que yo no tengo experiencia aún o en las que no soy una autoridad, por lo que además me sentiría mal asesorarla en esas áreas. ¿Qué opinas del caso? ¿Debería verlo como una gran oportunidad aunque no sea mi proyecto original? ¿Debería hacerlo como si prestara una consultoría a una pequeña empresa pero con un enfoque de formación personal? Saludos y muchas gracias.»

El síndrome del impostor que sufre este oyente lo sufrimos todos.

Bueno, básicamente yo le respondí por supuesto al correo porque esto se originó en un correo y le respondí, pero me pareció interesante porque seguramente así como le pasa a este oyente te ha de pasar a vos porque yo también recorrí el mismo camino.

Uno muchas veces duda de sus habilidades, de sus capacidades, del conocimiento, sobre todo cuando está empezando.

Cuando está empezando se refleja o se mira en el espejo de otras personas que están donde a uno le gustaría estar y la comparación aparece, aunque uno no quiera es inevitable compararse con los demás y cuando uno se compara por lo general se tira a menos.

Dice “bueno yo no soy como tal o como cual, no sé lo que sabe tal o cual y no se qué,” es lo que le pasa a esta persona, etc.

Cuando alguien necesita tu ayuda es porque sabe menos que vos.

Hay algo que es super importante en estos casos y se trata de darte cuenta de algo que es muy obvio pero que a veces se nos escapa:

Cuando alguien (como ocurrió aquí le pide a otra persona ayuda asesoramiento en este caso formación, cuando alguien llega a vos y te dice “quiero que me enseñes” es obvio que esa persona sabe menos que vos porque de lo contrario no te estaría pidiendo ayuda.

Si por ejemplo una persona que sabe diez veces lo que sé yo escucha los episodios de mi podcast seguramente los escuchará porque le gusta el tema porque le interesará saber cómo abordo yo estas cuestiones, pero difícilmente me diga ¿me ayudás? salvo que quisiera digamos una segunda opinión como un médico que le pide una segunda opinión a otro médico o a un tercer médico.

Esto que refiero, esto último es la excepción, la regla es lo anterior:

Cuando alguien llega a vos y te pide ayuda, te pide consejo, asesoramiento sea en forma de capacitación o como sea es porque esta persona sabe menos que vos, entonces esta ya es razón suficiente como para que te animes.

Nadie sabe sobre todo. La gracias es que ayudes de acuerdo a tu experiencia o conocimientos.

Yo soy generalista lo he dicho en temas de marketing pero en algunas cosas muy puntuales tengo que documentarme e incluso tengo que derivar a otros profesionales.

Lo que yo le sugerí aquí a este oyente es que en los casos en los que no pudiese brindar un asesoramiento directamente que no lo haga.

Poner las cartas sobre la mesa y aclarar: “mirá hasta acá llego, esto lo desconozco sobre esto sí puedo asesorarte o puedo brindarte todo mi conocimiento” “de aquí para allá no, porque la verdad este es un tema que no domino”.

Cada desafío es una oportunidad para mejorar como profesional.

La segunda cuestión del correo me dice aquí el oyente ¿debería verlo como una oportunidad aunque no sea mi proyecto? ¿debería hacerlo?

Hay como una especie de temor en cuanto a desviarse del proyecto original, el asunto es por supuesto cada persona y cada negocio es un mundo, yo lo que le sugerí es y te sugiero a vos si estás atravesando algo similar, te diría lo primero que te animes. Que lo hagas porque no hay nada mejor para aprender que enseñar, la mejor etapa de mi aprendizaje fue cuando comencé el podcast.

En segundo lugar, para brindar ayuda si podés hacerlo, ¿por qué no habrías de hacerlo?

Y si además te pagan ¡qué mejor!.

Pero eso sí, antes fijate si tu decisión está alineada con tu negocio, con tus objetivos.

Aquí es donde entra a tallar esto del “costo de oportunidad”, porque si bien está bueno ayudar, si bien está bueno ayudar cuando alguien te paga, y también está bueno hacerlo porque como te dije recién uno aprende, si vos estás totalmente enfocada o enfocado en gestionar o atender a pequeñas empresas o pymes y no está en tu plan de negocios dedicarte a la formación, entonces no lo hagas porque te vas a estar distrayendo.

Como digo siempre, cada negocio es un mundo.

Así que si a vos te ocurre algo parecido a lo que le ocurre a este oyente, bueno espero que lo que te comenté hoy te sirva y que tomes las decisiones que sean más acordes de acuerdo a tu contexto.

En fin, esto ha sido todo por hoy, pero no por mañana te espero, ¡chau chau!

¿Querés vender más?

Si querés vender más puedo ayudarte.
¿Qué te parece si hacemos una consultoría por videollamada?

  1. reservás tu lugar.
  2. nos conectamos.
  3. me contás sobre tu negocio
  4. y te asesoro para que mejores tu marketing, contenidos, publicidad o lo que necesites.

¡Deja de perder tiempo, dinero y energía en acciones que no te dan resultados!
Empezá a vender con estrategias, metodologías, contenidos y publicidad.

Escribime y reservá ya mismo tu lugar.