2000
Un episodio distinto, apenas un suspiro
Hoy va a ser un episodio distinto, probablemente mucho más corto. Va a ser como una especie de suspiro, como una brisa, como algo así que al pasar vengo y te digo gracias, vengo y te cuento un par de cositas y nada más. Además es viernes, por ende, un viernes tranqui, sin que yo te deje la cabeza como un tambor, hablando rapidísimo y contándote un montón de cosas.
Hemos llegado a los 2000 episodios y digo hemos llegado porque, obviamente, si vos no estuvieras de aquel lado, yo hubiera llegado lo mismo. Es increíble. Jamás vas a venir y decir, bueno, no, es que es la verdad. Una vez dije en un episodio, refiriéndome a redes sociales, que no hay que agradecer a la comunidad y por supuesto puse entre paréntesis, esto muy entre comillas, e hice la salvedad: yo te agradezco profundamente, en un contexto y en un mundo lleno de distracciones, que dispongas de un pequeño tiempo para escucharme a mí una vez, dos veces e incluso todos los días, e incluso que me hayas acompañado a lo largo del tiempo.
Carajo, tendría que no tener sangre en las venas, no tener corazón, ser realmente, no sé, un psicópata, para no venir a agradecértelo. Por supuesto que te lo agradezco. Pero esa cosa que dicen, no, porque si no fuera por mi fiel audiencia yo no habría llegado a donde llegué, no sé. Y viste, es como las redes sociales: gracias a vos llegamos a los 100 mil. No, boludo, llegaste a los 100 mil porque estás haciendo las cosas bien y como estás haciendo las cosas bien, la gente te lo premia dándote pelota, porque si hicieras las cosas para el culo, no te seguirían 100 mil, te seguirían cero.
Agradecer, sí; chamuyo, no
Se entiende. Pueden jugar otras variables, pero a lo que voy yo es como siempre doy el ejemplo del actor de cine. El tipo va, después de un montón de años de pelarse el culo, de lavar platos, de tener que congraciarse con algún productor, no quiero ser grosero y decir cosas que pueden llegar a ser censuradas, el camino de los actores y las actrices muchas veces está plagado de un montón de cositas, hasta incluso, por qué no, cuestionables. Y el tipo llega, o la mina llega, y finalmente empieza a conseguir buenos trabajos, no sé qué, y ahí está, y hace una película y otra, y que se gane un Oscar.
Y de repente puede ser, bueno, me gané un Oscar, suben las escalinatas y dice gracias al público. No, gracias al público las pelotas, porque cuando estabas lavando platos no tenías público. Y vas a llegar a donde llegaste porque te rompiste los cuernos y la gente te da bola porque le gusta cómo actuás, porque si vos actuaras mal, a la gente no le gustaría directamente, no miraría tu película, no serías un actor o una actriz taquillera.
Y ojo, no es que yo quiera relacionar directamente el éxito con la calidad. No siempre éxito es sinónimo de calidad, pero en general la gente no es tonta. Entonces quiero decir, por dónde voy. A ver, a la puta que te parió, boludo, vengo a escuchar el episodio 2000 esperando, no sé, algo que me diga bueno, gracias comunidad, y vos estás con tus porquerías. No, no. Soy honesto, loco, no me gusta el boludeo. Odio cuando en redes sociales se sacan las fotos con el cartel somos 10 mil, ay qué alegría, la la la la, voy a comprar caramelos para regalar. No compré nada, amigos.
Pongamos las cosas en su lugar
No le tomes el pelo a la gente. No le hagas creer a la gente que realmente te interesa si lo único que te interesa es que te aplaudan o te pongan like, o que te soben el lomo o que te chupen las medias porque llegaste a 5.000 seguidores, 10.000, 20.000 o 100.000. Y no digo que hay que ser amargado y no estar agradecido. Yo estoy profundamente agradecido. Te lo acabo de decir: que vos dispongas de un minuto de tu vida para darme bola a mí, qué más quiero. Y que lo hagas en muchos casos a lo largo de los años, acompañando en todo este proceso, qué más quiero. Obviamente que es para agradecer.
Pero pongamos las cosas en su lugar. Pongamos las cosas en su lugar, que si yo no me hubiera partido el lomo, no estarías del otro lado. Si yo no tratase de hacer esto cada vez mejor, no estarías del otro lado. Si yo no hiciera cosas que realmente te interesan, te sirven, te ayudan, vos no estarías del otro lado. Entonces te agradezco, sí, pero también me agradezco a mí, también me felicito a mí y también festejo por todo lo que hice. Porque además si vos no estás, está otro. Che, qué buena manera de agradecer a la comunidad. Es que no. Ya te digo, no me gusta ser hipócrita.
Odio cuando quiero agradecer a hoy, cuando le ponen nombre a otra cosa. Qué sé yo, te llamás López: quiero saludar a la comunidad de los Lópezitos, hola Lópezitos, aquí estamos en un nuevo episodio. ¿Por qué no te vas a la concha de tu madre, flaco? Somos grandes. Como que estoy de vuelta y hay boludeces que no me las banco. Y si no las puedo decir en mi episodio número 2000, bueno, ¿cuándo las voy a decir?
Dos mil episodios, un montón de cambios
Feliz, feliz de haber llegado al episodio 2000. No significa más que es un número, en definitiva, pero bueno, tenés que hacer dos mil episodios y que te salgan medianamente bien. Porque a ver, no me van a dar un Oscar, un Pulitzer, pero bueno, más o menos la vengo piloteando desde el primer episodio. Cambié cosas. Puse cortina, cambié la música, le puse un nombre, después le cambié el nombre de Marketing Digital para Gente Como Uno a Marketing para Gente Como Uno, le cambié los colorcitos a las miniaturas. Hubieron algunos cambios.
Cambió de repente que un día te hablaba de emprendimiento, otro día de contenido, otro día de marketing, otro día de desarrollo personal, otro día preguntas y respuestas, después saqué las preguntas y respuestas, después las volví a poner, después las volví a sacar. Hubieron un montón de cambios, pero siempre todo lo que hice fue para tratar de entregarte lo mejor y obviamente para beneficio propio. A ver, nuevamente, no seamos muy hipócritas: yo hago esto porque esto me trae clientes, punto. Me encanta, sí. Pero empecé con esto con la idea de que me trajera clientes y me los trajo. Y después me encantó, me apasionó. La verdad, me apasionó.
Esto del podcast está buenísimo. Está buenísimo, ya te lo dije primero, porque está bueno en sí, está bueno prender micrófono, venir y contarte cosas. Está buenísimo para aprender y está buenísimo también para adquirir cierta cintura, si podemos decir fortaleza. No me gusta la palabra resiliencia porque me la han usado hasta el hartazgo, pero digo, no todo es color de rosa.
Nada fue mágico ni instantáneo
No pienses que publicás un podcast y enseguida tenés comunidad y un montón de gente y te llueven los clientes. Yo ya te lo conté: un año y un mes para obtener mis clientes. Sí, obvio, si hubiera hecho como otros, hubiera regalado mil dólares si ponías algún, no sé, me saludabas en Twitter, hubiera regalado un teléfono, hubiera hecho alrededor de mi podcast una cofradía, una comunidad de chupamedias, y bueno, quizá hubiera sido más rápido. Pero esas cosas no me gustan. La verdad que no me gustan.
Entonces fue lo más orgánico que te puedas imaginar, sin regalar dinero, sin venir a venderte la historia que no es. Y bueno, aquí estamos. Y decía: no siempre o no todos los momentos fueron iguales. Mi humor no fue siempre el mismo, las cosas que me pasaron no fueron todas buenas, mis aciertos fueron unos cuantos, mis errores fueron triplemente la cantidad de mis aciertos.
Me has escuchado acá venir y prometer o decir cosas que iba a hacer y hacerlas, y después contarte que me fue bien. Me has escuchado venir aquí a decir te voy a decir esto y después venir a decirte soy un pelotudo, no lo hice, pero ahora sí. Y después volver a decirte sigo siendo un pelotudo, todavía no lo hice, y seguir prometiendo, como los contenidos que van a llegar. Esto te lo juro, ahora que está la IA llegan seguro, porque además tengo cosas muy creativas para hacer.
Con mis luces, mis sombras y mis episodios chotos
A lo largo de estos dos mil episodios y más de siete años, he sido yo, con mis luces, mis sombras, mi buen humor, mi mal humor, mis buenos episodios, mis episodios chotos que yo los escucho y digo la puta madre, no me gusta, y que después los escucho y digo, bueno, no era tan feo, tan mal no te salió. En definitiva, si algo tiene que quedar claro acá, sea que te interese o no, por lo menos a mí me interesa, es que dejo todo, dejo todo en cada episodio para hacerlo bien, para que te sirva, para contarte cosas, como dije, lo bueno, lo malo, algo que me enteré, algo que me funcionó, una idea que tengo, mi punto de vista.
Principalmente mi punto de vista, entre un mar enorme de un montón de gente que opina, y todos tenemos derecho, por supuesto, pero en muchos casos lo que se dice por ahí no es ni por asomo la realidad. Y eso que yo no soy el dueño de la verdad, pero hay muchas cosas que vale la pena venir acá y defender el punto de vista, defender la manera de que yo considero que deben hacerse las cosas relacionadas con esto de emprender, del marketing, contenidos y todo lo demás.
Así que si algo hay que celebrar, más allá de un número, es que vengo acá con la mejor, con la buenísima intención de ayudarte, y celebro que estés del otro lado. Celebro también, porque a ver, más allá del chiste, de mi manera de decir las cosas, que puede que no te caiga del todo bien, también he tenido testimonios de gente que realmente me ha sorprendido.
Esto es una cadena
Gente que me ha dicho: che, gracias a vos encontré una forma de generar un ingreso que no tenía. Gracias a vos, cuando pensé que ya la cosa estaba perdida, me animé, y me animé a hacer contenido y me animé a crear esto y aquello. Y no son uno, son unos cuantos que a lo largo de estos siete años me han agradecido. Así como también yo agradezco a infinidad de personas que algunas todavía están creando contenido y son grandes nombres en esto del ámbito del marketing digital, que han sido quienes me han inspirado, me han ayudado, me han educado. Y esto es una cadena.
Si vos escuchás el episodio número uno, lo dije: vengo aquí para, así como yo gracias a un montón de gente que creó contenido salí de una situación en la que había quedado culo para arriba porque no tenía un mango, con más de 40 años no tenía ingresos, gracias a un montón de gente pude aprender, pude aplicar y pude transformar esto, llámalo consultor de marketing o ponéle el nombre que se te ocurra, también creo que es mi obligación ayudar a quien está en la misma situación que yo estuve. Y esa es la razón, entre otras, pero sí una de las más importantes por las cuales hago este podcast.
Y es por eso que el episodio de hoy es 2000. Por eso hace 2000 veces vine acá, prendí micrófono, bueno, más, porque hubo algunos episodios que vos recordás, me gustaron, pero 2000 veces vine acá y te conté cosas que consideré interesantes, que te podían ayudar, que te podían hacer pensar y principalmente que incluso te podían divertir, por qué no.
Gracias por haberme acompañado
Así que más allá de mi particular manera de ver las cosas y de mi particular manera de no festejar o de festejar a mi modo, no tengo más que decirte que gracias, muchas gracias por haberme acompañado durante los 2000, durante 1000, durante 500, durante 50, durante 100, o los episodios en los que vos me hayas acompañado. Y obviamente espero que me sigas acompañando.
Muchísimas gracias, no tengo más que decir por hoy. El lunes nos volvemos a encontrar en el episodio 2001. Por lo pronto viene el fin de semana: descansá, desenchufá, pasala lindo, que el lunes nos volvemos a encontrar. Y gracias en serio, de corazón, muchísimas gracias por estar.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.