2001 ¿Querés ganar más? ¡Aportá más valor!

No alcanza con hacer las cosas bien

Resulta que elaborás bien, cumplís, tenés clientes, pero no estás ganando lo que te gustaría. Sentís que podría estar un poco mejor, que tu negocio podría estar un poco mejor. Y el hecho es que a veces no alcanza con hacer bien las cosas.

Tenés que meterle algunos pequeños cambios para que tu negocio sea mucho más relevante, de manera que la mejor gente, los mejores clientes, te elijan y, por ende, puedas tener mayores ingresos o mayor rentabilidad o la suma de ambas cosas.

No alcanza a veces con hacer bien las cosas. Con tener el negocio, ofrecer una solución, ser profesional, brindar un servicio, tener una marca personal y determinados clientes.

Cuando el negocio no está mal, pero tampoco crece

Muchas veces el enfoque es que los negocios funcionan mal o están haciendo las cosas mal, y por eso cuesta llegar a fin de mes, cuesta ingresar dinero, cuesta crecer o incluso mantenerse.

Pero hay casos en los que las cosas no van del todo mal, pero vas notando que poco a poco hay una mayor resistencia. Cada vez la competencia te genera un poco más de daño, cada vez se hace más difícil captar nuevos clientes, retener a los que tenés o marcar la diferencia frente a otros negocios que venden lo mismo o algo similar.

El contexto cambia y vos también tenés que cambiar

Esto ocurre porque el contexto va cambiando, y cambia a gran velocidad. Y si vos no hacés cambios a la misma velocidad, te quedás. Pero no es solo implementar tecnología o rediseñar un sitio web. Es muchas veces un cambio de mentalidad.

Podés hacer todo bien: cumplir con los tiempos, con los horarios, tener buena calidad, brindar una buena solución. Sin embargo, no alcanza. No es suficiente para destacarte.

Lo básico no te diferencia

En un contexto de alta competencia, hacer las cosas bien es lo mínimo que la gente espera. No es un diferencial.

Decir que sos profesional, que tenés trayectoria o que ofrecés confidencialidad no te distingue. Es lo esperable. Nadie contrataría a alguien que no cumpla con eso.

Entonces, muchos negocios se apoyan en cosas que no los diferencian. Y como su competencia hace lo mismo, todo queda en el mismo nivel.

El problema de ser uno más

Ahí aparece el problema: un negocio que funciona, pero cada vez le cuesta más. Más competencia, más dificultad para captar clientes, más dificultad para sostener precios sin recurrir a descuentos o promociones.

La solución no es hacer más de lo mismo, sino pasar de ser un negocio que hace las cosas bien a uno que las hace casi perfectas para un público muy concreto.

Cambiar el enfoque: ser específico

No alcanza con cambiar elementos aislados. Hay que cambiar el enfoque. Repensar el negocio.

Puede ser que tu negocio haya arrancado mal concebido por desconocimiento, o que lleve años y te cueste cambiar algo que funciona. Pero si el entorno cambia, no podés seguir haciendo lo mismo.

Aportar más valor implica dos cosas:

  • Ser más específico, apuntar a un público más acotado.
  • Mejorar tu marketing y comunicación para ser relevante para ese público.

Lograr que alguien diga “esto es para mí”

Cuando alguien se encuentra con tu negocio, lo que buscás es que diga “esto es para mí”. Esa es la magia del marketing.

Eso significa que encontró no una solución, sino la mejor solución, o al menos así lo percibe.

Si tu propuesta es demasiado abierta, se diluye. Se mezcla con la de otros que ofrecen lo mismo. Y dejás de ser relevante.

Ejemplo: generalista vs específico

Imaginá que sos nutricionista. Si atendés a todo el mundo, competís con miles.

Ahora imaginá que te enfocás en mujeres con problemas hormonales. Toda tu comunicación, contenidos y propuesta se alinean con ese público.

Eso tiene más valor. Es más específico. Es más relevante.

No es lo mismo un médico clínico que un especialista en el corazón. No es lo mismo alguien generalista que alguien enfocado en un problema concreto.

Más valor, más ingresos

Cuando ofrecés una solución más concreta a un público más definido, el valor percibido aumenta. Y cuando el valor aumenta, podés cobrar más.

No se trata de trabajar más ni de hacer más de lo básico. Se trata de transformarte en súper relevante para un tipo de cliente con un problema claro.

De ese modo, ese cliente va a estar dispuesto a pagar más por la solución que le ofrecés.

Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing
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