2099 La autoridad en tu marca personal.

No alcanza con que sepan quién sos.

Si tenés una marca personal, no alcanza con que la gente sepa quién sos. Necesitás que piense: bueno, este tipo o esta mina realmente sabe de qué habla.

Por eso en este episodio vas a entender qué construye esa autoridad, qué importante es la autoridad dentro de esto que se denomina marca personal y qué necesitás demostrar para que un potencial cliente confíe en tu criterio.

Vengo a hablarte de qué significa eso de autoridad en el contexto de tu marca personal.

Lo primero: por qué importa la autoridad y qué es la autoridad. Yo siempre digo transmitir autoridad, generar confianza, bla, bla, bla. Y el otro día en una consultoría alguien me dijo: “sí, te escucho siempre, vine a partir del podcast, pero ¿qué es eso de la autoridad?”.

Por eso se me prendió la lamparita y dije: bueno, voy a hacer un episodio del podcast hablando de lo que, al menos yo, considero que es la autoridad.

La autoridad aparece cuando alguien percibe que sabés de verdad.

La autoridad básicamente es que alguien, a partir de encontrarse con vos en un contenido, se dé cuenta de que realmente sabés de lo que hablás.

No digo solo en una publicidad, que también puede ser, pero siempre es mejor construir tu marca personal a partir de contenido. Porque estás trayendo gente de modo orgánico, estás creciendo y estás dejando tu huella digital.

Por publicidad se puede, pero mejor por contenido, mejor en orgánico, o con una combinación de ambas cosas.

Cuando alguien se encuentra con vos, con un contenido tuyo, o con una publicidad y va, por ejemplo, a tu sitio web, esa persona debería darse cuenta en segundos de que vos realmente sabés de lo que hablás.

A veces no va a ser en segundos. A veces se va a dar a lo largo del tiempo, a partir de que esa persona te sigue.

Ejemplo: vos andás dando vueltas un día por Spotify, te encontrás con un episodio de mi podcast cuyo título te llamó la atención, empezás a escucharlo, te gusta, escuchás otro, después otro, y decís: “bueno, a este boludo lo voy a seguir porque me gusta lo que dice”.

Después de escuchar durante meses, o después de escuchar cierta cantidad de episodios, seguramente vas a pensar: este boludo algo sabe del tema.

Más si te comés los 2099 episodios. ¿Qué es eso? Bueno, autoridad. Esa persona realmente habla de marketing y, por todo lo que yo pude percibir a partir de consumir su contenido, de escucharlo, entiendo que es algo sobre lo que sabe.

La autoridad reduce la incertidumbre antes de comprar.

¿Por qué es importante la autoridad? Por varias cosas.

Primero, reduce la incertidumbre en tu potencial cliente. No es lo mismo buscar un dentista y encontrarte con uno que tiene contenidos, videos, tutoriales o testimonios de clientes, que encontrarte con alguien de quien no sabés nada.

Si tenés un problema dental, querés saber si esa persona sabrá o no sabrá, si vas con ese dentista y te hace un trabajo espantoso, si realmente puede ayudarte.

En cambio, si te muestra procedimientos, si te cuenta cosas interesantes, si ves testimonios o contenidos que te generan confianza, esa incertidumbre se reduce.

La autoridad te ayuda a saber si esa persona a quien podrías contratar o comprarle algo puede ser la solución que buscás. Por ende, confiás en esa persona.

Y si vos sos el profesional, tu autoridad aumenta las probabilidades de que la gente confíe en vos. Porque, muy simple, las personas dicen: “bueno, este tipo, esta mina, entiende el tema, sabe de qué habla, me genera confianza”.

O como diríamos en el barrio: no es un chanta. No es alguien que repite como un loro lo que dicen otros.

Aunque también hay gente que repite como loro. Por eso ahora vamos a hablar de cómo se construye esa autoridad.

El primer pilar es conocimiento real sobre el tema.

Para mí, al menos desde mi punto de vista, hay cuatro pilares innegociables.

El primero es conocimiento real sobre el tema. Si vos vas a un taller mecánico a llevar tu auto y el dueño del taller duda, empieza con “no sé, capaz que sea esto, capaz que sea el carburador, aunque podría ser la caja de cambio, no descarto que pueda ser un fusible o que sea un tema eléctrico”, decís: flaco, decidite.

Y cuando vuelve a preguntar a ChatGPT y el tipo te empieza a tirar opciones, a la quinta decís: este flaco no sabe lo que me está diciendo.

Decí “no lo sé” y no me hagas perder tiempo.

Hay gente que vos te das cuenta de que no sabe un carajo, con perdón de la expresión. Por ende, uno de los pilares es conocimiento real sobre el tema.

Si vas a un abogado porque tenés un conflicto laboral y le decís: “trabajé diez años, me echaron”, y el tipo te dice “pará un cachito”, va a buscar un libro, lo empieza a mirar y dice “ah, sí, acá está”, te vas a la mierda.

Porque tenés que saberlo de memoria. Si sos abogado laboralista, derecho laboral, tenés que saber de memoria lo que te estoy planteando en un caso típico.

Entonces primero: conocimiento.

El segundo pilar es mostrar historia y experiencia.

El segundo punto importante es la historia y la experiencia.

Cuando me refiero a historia, hablo de que haya una huella digital, que haya un historial. Por ejemplo, te aparece alguien que dice: “yo soy nutricionista”, “yo soy personal trainer”. Bueno, a mí me gustaría que tenga un sitio web, redes sociales, algo para hacerle un seguimiento y ver desde hace cuánto está.

Me podrás decir: “pero si estoy empezando”. Bueno, si estás empezando, decile a la gente que estás empezando a crear contenidos, pero que venís trabajando hace tantos años. Mostrá cosas para que la gente diga: “este no es un improvisado”.

Tampoco hay nada malo en empezar. Pero para construir autoridad, tener cierta experiencia y cierta historia ayuda.

Y cuando hablo de experiencia, hablo de lo bueno y de lo malo. A mí me escuchaste más de una vez venir a contarte todas las cosas que me salieron bien y también venir a decirte que el 90% de las cosas me han salido mal.

Porque eso también es parte de la experiencia. Y esto también es parte, si querés, de cierta transparencia que te ayuda.

No tanto desde el punto de vista de la autoridad, pero sí desde el punto de vista de la conexión humana y de generar confianza.

Entonces, historial y experiencia. No hay nada malo en estar empezando. Nadie nació sabiendo y siempre en algún momento de la vida tenés que empezar algo.

Nadie nace abogado, nadie nace consultor de marketing, nadie nace creador de contenido. Pero cuanto más pronto puedas transmitirle a la gente el valor de tu historia, de tus conocimientos y de tus experiencias, mejor.

El tercer pilar son resultados, métodos o sistemas probados.

Otro punto importante, otro pilar fundamental para construir autoridad: resultados. Resultados propios, casos de éxito o métodos probados.

Y acá abro un paréntesis sobre algo que digo siempre, porque también he sido crítico de los casos de éxito. Hoy cualquier boludo con inteligencia artificial te genera una imagen o un video y dice: “no, sí, fulanito es un genio”.

Entonces cuidado con esto.

Los casos de éxito sirven, si los tenés fenómeno, y obviamente tienen que ser reales y comprobables. Pero más que casos de éxito, también importan la metodología, los sistemas, las cosas que aunque no sean tuyas estén probadas.

Vamos a suponer que sos entrenador y entrenás a gente que quiere correr media maratón, maratón o atletas de fondo.

Quizás no tenés ningún atleta tuyo que haya ganado la maratón de Boston. Pero a partir de tus contenidos, vos te apoyás en métodos, sistemas y formas de entrenamiento que están más que probadas en el mundo y que funcionan.

Entonces no son tuyas propias. Si tenés las tuyas, mejor. Pero podés decir: “yo hago las cosas así, y esto que yo hago así también lo hace el que entrena a los nigerianos o a los otros tipos que ganan siempre”.

Listo, ya está. Lo que yo te propongo es lo mismo que usa todo el mundo que tiene resultados.

Entonces eso está bien, aunque vos no tengas un atleta. Después también está la otra: “¿podés hablar de dinero si no sos millonario?”. Bueno, aflojá, flaco, aflojá.

El cuarto pilar es tener criterio propio.

Para mí, el cuarto pilar, y principalmente el más importante, es el criterio propio.

Porque el criterio propio no solamente te ayuda. La síntesis de todo lo anterior debería hacer que formes un criterio propio. Y ese criterio, además de darte autoridad por empezar a pensar de modo distinto, o por lo menos tener tu propio pensamiento, es fundamental.

También te va a servir para diferenciarte.

Lo conté: tengo un episodio de hace una pila de años donde dije que yo empecé repitiendo como loro. Después empecé soltando mis alas, diciendo lo mismo que decían otros cuando coincidía, pero también diciendo cosas de otra manera.

O sea, contrariando a otros.

Cuando empecé a tener criterio propio, las cosas empezaron a mejorar. Mejoraron mis contenidos y también mejoró la manera de entregar mis servicios y demás.

Porque ya no estaba diciendo “todo el mundo hace esto”. No, pará. Él lo hará así, yo lo hago así. Y lo hago así porque es mejor por esto y por aquello.

El criterio propio evita que seas una mala copia.

El criterio propio para mí es lo más importante.

No repetir lo que dice todo el mundo, obviamente. Sí, hay cosas que están probadas y funcionan. Bárbaro.

Pero tu criterio sirve para no repetir como loro. O sea, para no ser una mala copia de otro.

También sirve para darte cuenta cuándo algo aplica y cuándo no. Para adaptar esos sistemas, esas metodologías y esas formas a tu contexto y al contexto de tus clientes.

Y, como dije, en mi caso también sirve para contradecir si fuera necesario.

Un ejemplo te lo di recién. Esto de que tenés que tener casos de éxito. No. Yo tengo dos o tres episodios diciendo que no siempre conviene tener casos de éxito.

Te di mi propio ejemplo cuando hacía páginas web. ¿Yo hubiera puesto como casos de éxito los sitios web un día en mi negocio? ¿Por qué?

Porque yo entregaba el sitio web y dos meses después iba a verlo, y el tipo al que le había entregado la web lo había hecho mierda.

¿Qué voy a poner, el enlace? “Miren la página web”. ¿Para qué? Para tener que explicar: “mirá, cuando yo se la di a este cliente estaba bien, después la agarró el sobrino y la destrozó”.

Entonces, ¿de qué caso de éxito me hablás? Mucho cuidado con estas cosas.

Por eso digo, contradecí en algunos casos, siempre que tu opinión no sea una paparruchada.

La autoridad también se comunica.

Para cerrar, recordá: la autoridad dentro del contexto de tu marca personal es muy importante. Es muy importante por todo lo que mencioné.

También recordá qué tenés que hacer para construir esa autoridad. Y por último, como te decía, criterio propio.

Escuchá de nuevo esto, anotá y fijate si lo estás aplicando. Fijate si tu marca, sobre todo si sos profesional, transmite autoridad.

Cuando la gente te escucha, te ve, se reúne con vos, lee tu página web o la respuesta que das por WhatsApp, fijate si se forma esta idea: “este tipo sabe”, “esta mina sabe”.

En el caso de que no, mejoralo. En el caso de que esté flojo, también apuntalo. Modificalo para transmitir esa autoridad.

Porque a veces no es que el profesional o la persona que trabaja por su cuenta no tenga cierta calidad, conocimiento o historia. A veces no lo ha comunicado bien, no lo sabe comunicar.

Y si no sabés comunicarlo, es igual que no tenerlo.

Así que atenti con esto, porque la autoridad no solamente es saber mucho. Es demostrar, por ejemplo, que sabés pensar y usar ese conocimiento para resolver los problemas que tus clientes necesitan que les resuelvas.

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