2061 Cómo dejar tu trabajo y comenzar tu propio negocio.
Si estás pensando en dejar tu trabajo para comenzar tu propio negocio, hay un par de decisiones que tenés que tener claras antes de dar ese paso. Porque si no, podés terminar más cansado, sin tiempo y sin ingresos.
Vengo a hablarte de un par de cositas que tienen que ver con dejar tu trabajo y comenzar tu propio negocio. Obviamente de este tema se puede hablar mucho, por ende seleccioné tres o cuatro puntos que a mi criterio están dentro de los más relevantes.
Primero, no estamos hablando de renunciar por impulso.
Antes hay una aclaración inicial. Acá no hablo de “vas a renunciar a tu trabajo porque se te ocurrió una idea ayer”. Dijiste “se me ocurrió esto, entonces voy a renunciar”. No.
Tampoco incluyo en este episodio todo lo relacionado con validar la idea. A lo largo de estos siete años en el podcast tengo varios episodios donde menciono esto de validar ideas de negocio, incluso propuestas mínimas viables, proyectos mínimos viables o cosas por el estilo. Entonces te remito a esos episodios.
Acá es para quien ya hizo alguna especie de investigación para ver qué se puede hacer. Ya tiene más o menos en la cabeza qué va a decidir en tanto a qué tipo de negocio, qué modelo de negocio, qué quiere hacer, qué quiere vender, etcétera.
Entonces eso no lo voy a considerar dentro de este episodio. La pregunta es otra: si vos ya tenés más o menos masticada la idea de que vas a dejar tu trabajo para empezar tu propio emprendimiento o tu propio negocio, ¿a qué cosas deberías prestarles atención?
El tiempo disponible.
Primero, el tiempo disponible. Porque el enfoque que hoy te propongo tiene que ver con ir desarrollando este proyecto mientras conservás el trabajo actual.
No es “renuncio y me pongo a desarrollar esta idea que tengo”. No. Acá se trata de hacerlo de forma paralela al trabajo que tenés.
Entonces lo primero es el tiempo. Esto es fundamental. Antes de pensar en otras variables, tenés que pensar en el tiempo.
¿Cuántas horas tenés para dedicarte a esto? ¿Cuántas horas tenés por día, por semana o por mes?
No es lo mismo tener un trabajo de medio tiempo y disponer de cuatro o seis horas adicionales, que estar trabajando diez horas y apenas tener una o dos horas por día, con mucha suerte.
Hay gente que desarrolla sus proyectos durante los fines de semana porque en la semana está con su trabajo. Entonces esto es fundamental que lo tengas en cuenta.
¿Y por qué es importante? Porque a partir de hacer una cuenta exacta del tiempo que tenés, vas a poder desplegar en un calendario las actividades.
Vas a poder agarrar esa idea que querés llevar a la práctica, dividirla en pequeñas tareas y poner eso en un calendario para ir avanzando sin agobiarte.
El tiempo también alinea expectativas.
Si vos querés dejar tu trabajo y comenzar a emprender, y mientras trabajás lo vas preparando para luego volcarte de lleno, lo primero es esto. Porque también te va a servir para alinear tus expectativas.
Quizás vos considerás que esto te lo sacás de encima en seis meses y puede que necesites un año. ¿Por qué? Porque no tenés el tiempo disponible.
Y no solo el tiempo. Porque acá vamos al segundo punto, que es la mente, el cansancio mental, la disponibilidad que tenés para ponerle cabeza a esta idea.
La calidad de las horas importa tanto como la cantidad.
Una cosa es tener horas disponibles y otra cosa es estar a la altura de eso en términos de claridad mental, de enfoque.
Vamos a suponer que vos trabajás diez horas, llegás a tu casa, comés y le metés dos horas. Pero estás absolutamente sumido en un cansancio extremo. Esas horas no sé si las contabilizaría.
Y acá no se trata de hábitos, tampoco de disciplina ni de motivación. Todo eso, por supuesto, tiene que estar. Pero a veces hay límites.
Es cierto que nosotros los límites los podemos ir corriendo, y muchas veces el cuerpo y la mente nos juegan malas pasadas indicándonos que estamos agotados o que estamos al límite, y podemos dar un poquito más.
Pero en casos en los que no, sea la naturaleza de tu trabajo o quizás no tenés un trabajo complicado pero tenés que viajar una hora y media para ir al trabajo, una hora y media para volver, y enfrentar un montón de situaciones que hacen que llegues con desgaste a tu casa, esto lo tenés que tener en cuenta.
Como dije, una cosa es calcular las horas y decir “mirá, yo todas las noches tengo dos horas”. Pero quizás no estás con la cabeza para enfrentarlo.
Lo prudente o lo más lógico sería contabilizar, en vez de dos horas, una hora. Porque sabés que venís cansado. Entonces decís: “listo, yo sé que no puedo elaborar a full, quizás debo elaborar a media máquina”.
Y si no, directamente: “lo voy a hacer el fin de semana, porque cuando llego no me queda energía”.
Ordenar tareas según tu energía.
Otra alternativa es decir: “aquello que requiera poner mucha cabeza, poner foco, estar fresco y poder pensar, lo hago el fin de semana, que tengo tiempo”.
Y si hay cuestiones de corte repetitivas, medio automáticas, o cositas que quizás no dependen tanto de mí, como trabajar con textos o contenidos con inteligencia artificial, pedir cosas y después mirar, bueno, podrías hacerlo en esos momentos de menos energía.
Entonces, segundo punto importante: la calidad de tus horas en relación a la energía que tenés y al cansancio que tenés.
El modelo de negocio puede comerte las horas.
Por último, también es importante lo siguiente. Cuando uno desarrolla un proyecto paralelo, puede darse el caso de que empiece a funcionar.
Imaginate que vos querés dedicarte a brindar servicios. Por ejemplo, trabajás para una empresa en el área de informática y de repente conseguís clientes por tu cuenta. Vas desarrollando este proyecto paralelo, vas creando contenido o haciendo publicidad, y vas consiguiendo clientes para dedicarte a lo que sabés, a esto que vos hacés dentro de tu empresa, pero para clientes propios.
También puede pasar en el caso de que salgas a vender productos. Puede haber un montón de casuísticas.
Pero el tema importante es tener en cuenta el modelo de negocio. Porque si no tenés tiempo y de repente te cargás de clientes, vas a tener obviamente menos tiempo.
Y si además esos clientes, o la forma en que vos brindás ese servicio o vendés esos productos, requieren que estés monitoreando envíos, atendiendo urgencias, teniendo reuniones o respondiendo consultas, todo eso te va a comer las horas.
Y dudo que puedas compatibilizar el trabajo que tenés con esto nuevo si no lo pensás bien.
Pensarlo por fases.
Quizás lo lógico o lo óptimo sería establecerlo por fases y decir: “estoy decidido a dejar esto y largarme por mi cuenta. Entonces, durante un tiempo voy a preparar el proyecto y en el trabajo que tengo voy a trabajar la cantidad de horas que vengo trabajando”.
Luego voy a pasar a la fase donde voy a estar con un pie en cada lado. Esto obviamente va a depender de cómo sea el trabajo que tenés y la posibilidad que tengas, o que tengan las personas que te están empleando, de decir: “bueno, está bien, te reducimos la jornada para que puedas hacer las dos cosas”.
Esto no se da siempre, pero hay casos en los que sí puede darse.
En el caso de que sea así, trabajarás la mitad del tiempo para el trabajo actual y la otra mitad del tiempo ya lanzado con tu propio negocio.
Para poder justamente hacer esto que te digo: si hay que enviar mercadería, poder enviarla. Si tenés que atender consultas, poder hacerlo. Si hay reclamos, poder atenderlos. Si tenés que brindar el servicio, reunirte con clientes o salir a buscar clientes, también.
No siempre conviene quemar las naves.
Además, como broche final importante: si tenés un trabajo actual, yo sé que muchas veces es tentador, sobre todo si el trabajo que tenés te da un buen dinero, y si además sos organizado con las finanzas, los ahorros o tenés posibilidad de financiamiento bancario.
Hay mucha gente que dice: “bueno, mirá, sabés qué, yo creo que aguanto tres o cuatro meses con esto, así que me largo, renuncio al trabajo y arranco”.
No siempre quemar las naves es la mejor alternativa. Porque en el papel, como sabemos decir, el papel aguanta todo.
A veces nos parece que aquello que venimos pensando, que hemos empezado a desarrollar, que ya hemos creado contenido y que tuvo alguna consulta, va sobre ruedas. Pero no siempre es así.
Tampoco digo que estés eternamente con la duda y que nunca te animes. Digo hacerlo con la cabeza fría.
Si vos tenés un trabajo y ese trabajo te provee un buen dinero, usalo para financiarte y para desarrollar esto en etapas, como dije recién. Porque el hecho de que tengas ingresos puede ser la base que te va a permitir ir de a poco haciendo la transición.
Dejar el trabajo no debería ser la primera decisión.
Dejar el trabajo no debería ser jamás, o por lo menos en la mayor parte de los casos, la decisión más acertada como primer paso. Dejo y empiezo una cosa nueva. No creo.
Creo que esto de ir desarrollando el proyecto en forma paralela tiene mucho más sentido.
Obviamente depende de muchas cosas. Si de repente vos tuviste una idea, la hacés con socios, hay financiamiento, pueden proyectar estar trabajando un año sin necesitar generar ingresos, no trabajás solo y además, por la naturaleza del asunto, hay que actuar rápido, bueno, obvio.
Pero en general los emprendedores que dicen “me cansé de esto y voy a largarme por las mías”, no van por ese camino.
Me refiero a cosas como: “laburo en una imprenta y me voy a dedicar a ofrecer diseño gráfico por las mías”. O “laburo para una agencia de marketing y me voy a dedicar a hacer páginas web por las mías, a tener clientes y a ser comunity manager”. O “laburo para un negocio y me voy a dedicar a vender mercadería, voy a buscarla no sé dónde, voy a poner un sitio web, voy a vender por Instagram”. Hay mil posibilidades.
Hoy es fácil empezar, pero no sostenerlo.
Como hay tantas posibilidades y pareciera que es todo tan fácil, muchas veces la gente se equivoca.
Como lo venía diciendo el año pasado, hoy es muy fácil poner un negocio. Pero hay tanta competencia que hacerlo rentable, que se sostenga y que crezca, es la parte más complicada.
Entonces todo esto hay que hacerlo con suma precaución y con mucha cabeza.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.