2062 Videos virales: no es inspiración, es sistema.

Hay mucha gente que cree que un video se vuelve viral por suerte, por inspiración o porque alguien la pegó de casualidad. Pero cuando mirás mejor detrás de esos contenidos que funcionan, hay mucho más.

Uno no puede garantizar que un video vaya a explotar, pero sí podemos dejar de publicar al voleo confiando solamente en la suerte.

Vengo a hablarte de por qué los videos llamados virales, o aquellos videos que funcionan mucho mejor que la media, no dependen solamente de la suerte o de la inspiración, sino que tenés que planteártelos en términos de sistema.

Antes de arrancar, una pequeña aclaración: no te vengo a decir que si hacés exactamente esto que te voy a contar, tus videos van a empezar a tener millones de vistas. No. Porque a cada persona le puede funcionar de manera distinta. No es una única variable. Es el contenido, cómo está hecho, cómo está grabado, la calidad, un sinnúmero de cosas y el testeo que hacen las propias redes sociales.

Lo que sí te traigo son tres elementos o tres ideas que tenés que tomar en cuenta y meter dentro de tu marco mental si querés crear videos con la esperanza de que esos videos sean vistos por mucha gente, que excedan el promedio, o mejor dicho, que superen el promedio de los videos que tenés actualmente.

Las ideas importan.

Lo primero: las ideas. Definitivamente, de todos los elementos que pueden hacer que logres un video, no sé si llamarle viral, vamos a definirlo como un video que funcione mucho mejor que los que te funcionaron hasta ahora, están las ideas.

Porque detrás de videos ganadores hay siempre ideas ganadoras.

Y vos podés decir: “bueno, pero justamente es mi talón de Aquiles, porque a mí no se me ocurre nada”. Bueno, te traigo una buena noticia. Hay cantidad de contenidos que funcionan y vos podés, viendo el contenido que funciona dentro de tu sector, de tu nicho o por fuera de él, entender por qué hay ideas que captan y atrapan la atención de las personas, la retienen y hacen que se disparen los tiempos de consumo en ese contenido. Y también por qué hay otras ideas que no.

Y esto debe tomarse en serio. Y en serio es investigar.

Porque muchas veces hablamos de los contenidos para redes sociales y lo vemos desde el punto de vista de la creatividad. Y te digo que es bastante más científico que creativo.

Obviamente, si vos le metés una capa de creatividad y un contenido que sea más propio, más de autor, más original, si es que eso se puede hacer, porque nadie inventa nada, por supuesto que te va a ayudar. Pero hay que pensar más en términos científicos: analizar datos, mirar, comparar, ver números.

Investigar lo que funciona.

Hoy, afortunadamente, muchos de los contenidos que están en redes sociales permiten ver su rendimiento. Y a partir del rendimiento podés entender qué es lo que funciona y qué no funciona.

O mejor dicho, podés encontrar videos ganadores y videos que no lo son, e ir guardando esos videos para analizarlos tratando de entender por qué a un mismo creador hay un video que le funciona y otro que no.

Y para esto vamos al segundo punto, que es entender la estructura. Porque si vos querés crear videos que funcionen por encima del promedio de tus videos, o que tengan estas chances de volverse virales, no es solamente: “ah, voy a decir algo que se me ocurrió, prendo la cámara y lo digo”. No. Hay estructuras.

Detrás de un video ganador, además de la idea, que como dije es importante, está cómo esa idea se lleva a la práctica. Cómo el creador decide poner la cámara, qué plano usa, qué transiciones, el guión, que es fundamental, cómo empieza el video, qué hook sonoro, qué hook visual, qué hook de guión hay delante.

Y para esto te traigo otra muy buena noticia: hay mucha gente en redes sociales que hace este trabajo por vos. O bien te muestra cómo logra resultados para sus clientes, o hay gente que también analiza por qué dos videos que hablan del mismo tema tienen rendimientos dispares.

Ejemplo: un video puede tener 10.000 vistas y otro que habla de lo mismo capaz que tiene 5 millones. Hay gente que te lo explica. Es cuestión de buscar en YouTube, es cuestión de buscar en Instagram.

La estructura también se aprende.

Así como era importante investigar en el punto anterior, tomarte una o dos horas por semana solamente para mirar videos, guardar, investigar y encontrar joyitas que funcionan muy bien, también es importante entender eso que funciona.

Primero, por qué funciona. Qué estructura hay detrás. Y segundo, por qué funciona desde el punto de vista de la psicología de las personas.

Porque acá es donde se equivoca mucha gente. Yo veo estos contenidos de “los 10 hooks que necesitás para no sé qué”, “los 10 ganchos visuales”, “los 10 sonidos”. ¿Sonido de qué? ¿Porque vos le pongas un whoosh a un video pensás que se va a hacer viral?

¿O porque vos digas “no te vas a dormir sin saber esto”, “te va a cambiar la vida”, te parece que se va a ir viral, siendo que esos ganchos supuestamente los usa todo el mundo? No es por esto que las cosas funcionan.

Esto funciona porque todas esas estructuras, esos ganchos, esos hooks visuales, sonidos o lo que sea, funcionan como anzuelo. Por eso gancho, por eso hook. Retienen, paran el scroll, retienen la atención y la mantienen si hay un buen guión.

Y esto es por los humanos, por cómo somos los humanos, por nuestra psicología.

Por eso la idea es muy importante, pero la estructura también. Construir una buena estructura es fundamental. Y esto se aprende. Se aprende, se hace. Aprendés de los que lo hacen bien, aprendés de quienes lo enseñan y lo empezás a aplicar en tu negocio.

El gancho, el desarrollo y la tensión.

Un buen gancho, la idea, como dije recién, el desarrollo, los primeros segundos, el storytelling, ese guión que mantenga la tensión, eso de contar algo, pero contarlo a medias para dejar la duda y que el cerebro quiera estar hasta el final para saber cuál es el resultado de lo que proponés.

O esa idea donde venís a contradecir lo que prácticamente todo el mundo dice que es. O meramente entretenimiento, como hay grandes creadores que hacen entretenimiento.

Cómo podés llevar el entretenimiento a tu marca. Cómo podés contar algo y que a su vez sea entretenido. Bueno, esto se puede aprender. Lleva tiempo, pero vale la pena.

Convertirlo en sistema propio.

Por último, vamos a suponer que ya tenés todo un sistema, una metodología. Porque además esto tiene que transformarse en un sistema propio, en una metodología.

¿Para qué? Para poder mantener a largo plazo cantidad, volumen, frecuencia y calidad. Porque tampoco vale que hagas uno bueno cada seis meses.

Entonces, para que todo eso se transforme en un sistema, gracias a la inteligencia artificial hay partes que podés delegar. Vos podés crear prompts, podés crear agentes que tengan guiones, podés crear también agentes, GPTs personalizados o gemas de Gemini que te analicen contenido y te lo evalúen de acuerdo a esto que se denomina viralidad.

Hay mil cosas que se pueden hacer gracias a muchas herramientas, e incluso herramientas que vos mismo podés crear.

¿Por qué o para qué? Con el objetivo de tener un sistema que ya no sea cuestión de suerte, sino una cuestión de metodología. Entender cómo encontrar una idea, cómo experimentar esa idea, cómo crear la estructura de ese video, cómo grabarlo, cómo editarlo, qué planos usar, qué recursos.

Esto es importantísimo porque va a hacer que tu flujo de trabajo sea mucho más eficiente. Vas a poder crear mucho más sin perder calidad. Y más de qué: más de lo que te funciona.

La mejora continua.

Por eso el último punto es la mejora continua.

Mucho creador de contenido piensa que el trabajo de los contenidos es crearlos y dejarlos ahí. Ya está, ya lo publiqué.

Claro, pero con el “ya lo publiqué” te estás perdiendo uno de los aspectos más importantes: medir el rendimiento.

Si vos publicás un video y te quedás solamente con que te dice “bueno, lo vieron 4.000 personas”, bueno, lo vieron 4.000. No. Metete adentro. Andá a mirar las métricas. Andá a ver la curva de atención. Cuándo se fueron las personas. Si se fueron en el segundo uno, en el segundo diez, en el segundo doce.

¿Por qué se fueron? ¿Qué pasa en el guión? ¿Qué pasa en la imagen? ¿Qué pasa en el propio video para que la gente de repente haya empezado a mirarlo y se haya caído de golpe?

Todo esto es importantísimo. Porque de esta información, obviamente si la sabés analizar como corresponde, vas a poder optimizar.

Y si no sabés, tomás captura de pantalla y se la pasás a la inteligencia artificial. “Che, mirá, este es el gráfico de rendimiento de este reel que hice. Explicame a ver qué pudo haber fallado”.

Esto te va a servir para hacerlo mejor. Básicamente, para ir optimizando tu contenido.

Mirar qué falló.

Ver si se compartió, por ejemplo, y tratar de entender qué falló. Si tu video aportó poco valor, si es aburrido, si demoraste demasiado en contar de qué vas a hablar o qué vas a entregar en ese video, si hubo una inconsistencia entre la promesa y lo que verdaderamente entregaste.

Todo esto es oro puro para optimizar y hacerlo cada vez mejor.

Y por último, no hay garantías. No hay garantías, como todo en marketing. Ensayo y error.

Quizás el mismo video que a vos te funciona, a otro no. O a la inversa. De hecho, si te fijás, cuántas veces te habrá ocurrido. A mí me pasó de poner un video y que funcionó bárbaro, volver a ponerlo tres semanas después y no funcionó nada.

O te funcionó fenómeno en TikTok, pero no te funcionó en Instagram. Te funcionó en Instagram, pero no te funcionó en YouTube Shorts.

Cada plataforma tiene su lógica.

Bueno, esta es otra pata en esto: crear cada contenido para cada plataforma. Pero es lógico que hay gente que no puede crear tres videos o tres versiones, una para cada plataforma.

De última, decidí por una. Puede ser Instagram, que es la más popular, y tratá de optimizar para Instagram. Después lo aprendido lo aplicarás en otras plataformas.

Pero como decía, no hay garantías. Lo que sí hay es garantía de mejor performance si en vez de tomártelo a la ligera, lo hacés de este modo.

Investigás las ideas. Ves qué ideas son ganadoras en tu sector, o no. Entendés las estructuras, lo que hay detrás y lo que hace que un video funcione o no funcione. Luego aplicás todo eso, creás tus videos, los publicás y ves las métricas para ir optimizando, comparando el rendimiento, haciendo ajustes y viendo cómo se mejora.

No es pegarla de casualidad.

La lógica de todo esto, como dije, es crear un sistema. No hacerlo de casualidad, sino ir haciendo las cosas de forma tal que el resultado no te lo garantice, pero sea previsible.

Que sea mucho más posible que pegarla, como dije, de mera casualidad.

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