2109 Humanizar tu marca no es dar lástima

Humanizar tu marca no es dar lástima

Mostrarte como una persona puede ayudar a tu marca o a tu negocio a generar confianza y credibilidad. Pero una cosa es mostrarte como sos, con tus defectos y tus aciertos, y otra es exagerar una historia hasta convertirla en una tragedia. Humanizar sirve; pasarse de rosca contando cualquier cosa como si fuera una epopeya puede hacerte quedar mal.

Dejá ver que detrás del negocio hay personas

Cuando tenés un negocio, está bueno ponerle cara y mostrar que detrás del producto o el servicio hay gente. Puede ser la persona que lo fundó o quien lo lleva adelante. Cuanto más honesto, transparente y real sea lo que mostrás, mejor. Durante mucho tiempo, sobre todo quienes tenían marcas personales, se presentaban como si todo les saliera bien: facturaban un montón, sus clientes estaban felices, su flujo de trabajo era fenomenal y nunca se equivocaban.

Después empezó a aparecer gente que decía: “En esto acerté, en esto no soy perfecto, en esto me equivoqué”. Esa gente empezó a conectar más con quienes consumían sus contenidos y con sus potenciales clientes. Mostrarse vulnerable puede acercarte a los demás, pero algunos se pasaron de rosca y empezaron a contar historias para dar lástima.

Yo, por ejemplo, hace poco hablé de TikTok y reconocí que me había equivocado cuando dije que era una cagada, que la gente bailaba y hacía boludeces y que la plataforma no iba a servir para nada. Me equivoqué: TikTok cambió las reglas del juego del contenido. Admitirlo me muestra como una persona normal, capaz de equivocarse, y también como alguien que lleva adelante su negocio con sus luces y sus sombras.

No conviertas cualquier anécdota en una tragedia

Una cosa es contar algo real y otra montar un melodrama. Imaginate que alguien diga que puede ayudarte con tu negocio porque es un luchador, y que de chico tenía tres caramelos en el recreo. Les convidó a sus compañeros, uno le sacó dos y el otro se llevó el tercero. Se quedó sin caramelos y, a partir de ahí, entendió que tenía que luchar por sus sueños.

¿En serio? Son tres caramelos y dos compañeros. Ni siquiera sabés si la historia es cierta. Convertir cualquier pavada en una epopeya épica no humaniza la marca; parece una excusa para engañar a la gente y pedirle que te tenga lástima.

También pasa cuando alguien acomoda su pasado para que parezca una gran historia de superación: habla de un barrio marginal aunque no haya vivido ahí, o presenta como una lucha extraordinaria cosas que nos pasaron a muchos. No hace falta inventar un drama para conectar con el público. Si fuiste de clase media, decilo. No hay nada malo en eso. Contá las cosas como fueron.

Mostrá lo que quieras, con tus propios límites

Humanizar tampoco significa contar toda tu vida. Hace más de siete años que hago este podcast y nunca dije cómo se llaman mi mamá o mi hermana, ni dónde vivo exactamente, ni qué auto tengo. Son cosas que no necesariamente les interesan a los demás. Hablé de aciertos y de muchos errores, pero no expongo todo.

Este año tuve varias cuestiones de salud: me corté un dedo, tuve un problema en un ojo y ahora tengo una lesión parcial del manguito rotador en el hombro. Puedo contarlo para dar contexto, pero no hace falta convertir cada episodio en “no puedo levantar el brazo, valoren todo lo que hago”. No tenés que poner toda tu vida sobre la mesa para mostrarte humano.

Vos decidís hasta dónde mostrar. Ser natural y contar algo verdadero no es lo mismo que montar un personaje para que la gente saque el pañuelo y llore por tus dramas. Tampoco hay garantía de que vaya a ocurrir.

Compartí las experiencias que pueden servirle a alguien

Si querés conectar con la gente porque tenés algo para aportar, podés hablar de tu camino y de tus dificultades cuando tengan relación con lo que hacés. A mí me pasó, por ejemplo, que quería crear contenido y al final hice más o menos; lo conté porque tiene que ver con este trabajo. También reconocí que pensé que Threads iba a desplazar a X y no pasó. A todos nos comen una curva de vez en cuando.

Contar las buenas y las malas puede servir si ayuda a quien te escucha. No se trata de meterle una idea en la cabeza ni de pedirle que piense como vos. Le das tu visión para que la compare con otras, saque sus propias conclusiones y tome sus decisiones.

Hace unos cuatro años, durante el segundo año del podcast, conté que me había pasado de rosca y tuve que frenar por burnout. No lo conté porque crea que a la gente le interesa que yo me haya quemado; lo conté para decirle: “Ojo, pensé que era algo que le pasaba a otros y me pasó a mí. Te cuento cómo fue para que no te pase”. Ahí hay valor. Muchas veces consumimos contenido de gente que cuenta lo que le pasó y aprendemos de una experiencia que puede servirnos.

Ser humano es suficiente

Humanizar tu marca sirve para conectar con la gente, generar confianza y aportar desde tu lugar. No es contar historias tristes con violines de fondo ni inventar dramas. Es mostrarte como sos, con límites, con errores y con cosas que aprendiste, cuando compartirlas le puede servir a otra persona.

La gente no es boluda y suele darse cuenta cuando algo no parece real. Mostrate humano sin pedir lástima: contá lo que tenga sentido para tu trabajo y para las personas que te escuchan.

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