1017 El mito de la flexibilidad al emprender.
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Emprender no se trata de hacer lo que te viene en gana, no es vivir de vacaciones, trabajar solo cuatro horas por día y menos aún vivir de ingresos pasivos. En este episodio voy a tirar algunos mitos por la ventana, lo hago para que no te confundas, para que sepas realmente como son las cosas en el mundo real.
Bienvenid@s a otro episodio.
Bienvenida y bienvenido a marketing para gente como uno.
Soy Carlos Malfatti, Consultor de Marketing y nos encontramos otra vez para hablar de Marketing, Emprendimiento, Redes Sociales, Contenidos, Publicidad y todo lo que tenés que saber para llegar a más personas, captar más clientes y vender más en internet.
La falsa libertad del emprendedor.
Hoy vengo a hablarte del mito de la flexibilidad al emprender. ¿Estás por emprender? ¿Querés lanzar tu propio negocio o proyecto? ¿Soñás con una vida relajada, sin obligaciones y con mucho tiempo libre? ¿Tu deseo es trabajar pocas horas al día y pocos días a la semana? ¿Pensás que emprender es hacer lo que se te da la gana?
Quedate escuchando, me parece que vas a tener que modificar algunas ideas.
Así te venden el emprendimiento
El asunto es que mucha persona que arranca cree que emprender es no tener obligaciones y eso, ojo, no es a veces culpa tuya que estás dando tus primeros pasos.
Es que se vende de esta manera, entre lo del mucho tiempo libre, lo del ingreso pasivo, la agenda laboral con pocas horas por día.
Es más, en el episodio 1002 fui muy claro cuando dije que emprender versus trabajar para alguien, ahí mencioné. Si bien yo sostengo que el emprendimiento es quizás la mejor alternativa, al menos desde mi punto de vista, en ese episodio fui muy claro al contarte todas aquellas cosas que están incluidas dentro de esto de emprender, porque no todo es tan sencillo como parece.
Hay personas que a partir de esta ”venta del emprendimiento” de esta idea glamorosa y romántica piensan así.
“Quiero emprender, así trabajo cuando quiero. Me tomo las vacaciones cuando se me ocurre y la cantidad de días que tenga ganas. Nadie me va a decir cuántas horas tengo que trabajar porque lo decido yo. Si quiero trabajo el fin de semana, si no quiero no lo hago”.
Un emprendedor tiene libertad pero es responsable de lo que hace o no hace.
¿Esto tiene algo de verdad todo lo que te dije? Sí, efectivamente lo tiene. Cuando emprendés, y más si emprendes en soledad, sos la dueña o el dueño para hacer prácticamente lo que quieras.
El asunto es que tus resultados están directamente relacionados con lo que hagas. Quiero decir, si tú trabajas poco, si trabajas mal, si vives de vacaciones, ¿cómo piensas que le va a ir a tu negocio? Porque en definitiva, emprender y crear un negocio es lo mismo. Se llama emprender, pero es lo mismo.
Así que para que a tu negocio le vaya bien, tienes que trabajar y hacerlo bien. Y una cierta cantidad de horas y con una cierta cantidad de esfuerzo y durante una cierta cantidad de tiempo, que en algunos casos es toda la vida.
Si pensás que podés trabajar poco y lograr mucho vas a la quiebra.
Las consecuencias de pensar de esta manera, de que se trata de trabajar poco y no sé qué, me tomo vacaciones, hago lo que quiero, si quiero trabajo el domingo, si no quiero trabajo, no sé qué.
Es que te vas a lanzar a emprender creyendo que vas a trabajar poquito, que vas a trabajar solo cuando tengas ganas y que aún haciendo esto vas a ganar mucho dinero.
El resultado es que la realidad te va a pegar una piña que te va a sacar del ring. Si esta es tu idea, tu negocio nunca va a levantar. Y ojo, porque no solamente es hacer funcionar un negocio, porque esto se trata de que tu negocio levante vuelo, se mantenga y crezca. Y nada va a ocurrir si lo dejas librado al azar.
El ojo del amo engorda el ganado.
¿Viste la frase? El ojo del amo engorda el ganado. Bueno, exactamente eso.
En ese episodio 1002, yo te dije que al trabajar para otra persona, te decían lo que tenías que hacer, cuándo hacerlo. Y ni siquiera tenías que preocuparte ni por la estrategia, ni por conseguir clientes, ni por hacer tu marketing, ni siquiera por vender, ni siquiera tareas administrativas.
Cuando emprendés tenés que hacer todo esto. Por lo tanto, es obvio que con tanto por hacer, tus obligaciones son más. Y esto significa que más trabajo, más tiempo, más inversión en estas tareas.
El ejemplo de mi podcast.
Yo te doy un ejemplo, hago este podcast, soy libre, absolutamente.
Yo puedo decidir cuándo grabo, cuándo no grabo, cuándo edito, cuándo no edito. Puedo sentarme una tarde y grabar 5, 7, 10, 20 episodios alguna vez. No, 20 no, pero a 18 llegué.
Esto lo puedo hacer. Yo no tengo ningún problema. Nadie me dice, nadie me reta si yo no grabo. Tampoco me felicitan si grabo.
Simplemente es de acuerdo a mi libre albedrío.
Yo puedo decidir estar al día con los episodios o puedo decidir tener 20 episodios de buffer.
Listo. Ponle que una semana diga o dos semanas. Mira, la verdad no tengo ganas de grabar. Durante estas dos semanas no grabo. Y se me agotan todos los episodios.
Bueno, me tengo que sentar a grabar sí o sí.
A esto sumaré los clientes. A esto sumaré todas las acciones que tienen que ver con mi negocio, con mi marketing, con mejorar procesos, con crear productos, servicios. Ahora estoy por lanzar los contenidos con los contenidos.
La flexibilidad al emprender no significa hacer cualquier cosa.
No es mentira que cuando una emprende haya flexibilidad. Obviamente que la hay, pero flexibilidad no significa hacer cualquier cosa o no hacer nada y obtener de todas maneras resultados.
Yo puedo no grabar los episodios del podcast. Puedo no captar clientes. Puedo no crear contenidos. Puedo no hacer nada. Pero así me va a ir.
Entonces, flexibilidad no implica que si tengo ganas hago, si no, no hago. Lógico. Uno tiene, digamos, una amplitud mayor que cuando trabajas para alguien porque decides tú. Pero ahí, por un lado, o esto mejor dicho, puede ser una ventaja o puede ser una desventaja si no lo sabes manejar.
Consejos y buenas prácticas para emprender.
Entonces, para que no te equivoques con estas y otras ideas relativas al emprendimiento, te propongo primero la mentalidad. Si tú vas a emprender, prepárate para trabajar y para trabajar mucho.
Al menos al principio. Lo segundo que te propongo es que aprendas más antes que tarde a organizarte. Porque tienes que hacer o vas a tener que hacer un montón de cosas. Cuanto más organizada o organizado estés, va a ser mejor.
Y esta idea de trabajar menos horas, de tener más periodos de descanso y mayor flexibilidad está muy relacionada con la organización. Lo tercero es que empieces de a poco. Hay muchísimo para hacer. Entonces, empieza de a poquito.
Tienes que estar en todas las redes sociales. Bueno, empieza en una. Tienes ideas para crear tres negocios. Bueno, crea uno solo. Créalo hasta que funcione, vas mejorando y una vez que adquiriste esa experiencia, esos conocimientos y esas habilidades, la puedes utilizar para otros proyectos, para otras redes sociales, para otras cosas.
Otro elemento importante cuando tu negocio crezca, vas a tener seguramente la posibilidad de tercerizar o de contratar a alguien que colabore. Por eso es fundamental que prestes atención a los procesos y a la documentación. Porque tener todo aterrizado en procesos y tener todo documentado es justamente lo que te va a permitir en un futuro delegar, tercerizar y por ende ganar mucha más libertad. No solamente libertad horaria, sino libertad en la cabeza. Tener más tiempo para reflexionar, para pensar, para tomar decisiones, para diseñar nuevas estrategias. Esto es importantísimo.
Algo que también te recomiendo, recuerda que yo siempre digo que vida y trabajo es prácticamente lo mismo. Es que lo integres, el emprendimiento a tu vida. Es lo mejor para que toda esta historia de emprender, que es una tarea titánica, sea más llevadera. Trata de no divorciar. Si bien tienen que estar separados, vida y trabajo, en ciertos aspectos, para poder ser productivos, para poder lograr objetivos, para no, digamos, invadir tu vida con tu trabajo, ni tu trabajo con tu vida. Lo cierto es que todas las decisiones que tomes, tienes que verlas desde este punto de vista. Integrar ambas cosas. No dedicarte mucho a trabajar y olvidarte de tu vida, ni dedicarte mucho a pavonear y olvidarte del trabajo.
Y por último, no creas todo lo que ves o escuchas por ahí. Ni siquiera esto que te estoy diciendo, no es más que un punto de vista surgido a partir de la adquisición de conocimiento por mi parte y también de mi experiencia, pero te corresponde a ti hacer tu propia experiencia.
Entonces, y en conclusión, no confundas esta idea de la flexibilidad con flojera. Cuando uno emprende, trabaja más del doble o el triple que cuando trabaja para otra persona. Y si resulta que las cosas funcionan, pero dejamos de trabajar, dejan de funcionar. Vale decir, esto es para siempre. Así que atenti, que no te engañen con esto de los ingresos pasivos, con los días de cuatro horas de trabajo, con vacaciones en el Caribe durante seis meses al año. No es la regla. A lo sumo será y solo para un pequeño puñado de personas la excepción. Y que entiendo que quien haya logrado algo así no fue ni de la noche a la mañana y ni siquiera está solo. Así que atenti.
En fin, esto ha sido todo por hoy, no por mañana, porque mañana si estás por reunirte con un cliente, hay temas que no tienes que dejar afuera y de eso vamos a estar hablando. Te espero, chau chau.
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