2064 El precio oculto de trabajar por tu cuenta.

Trabajar por tu cuenta, por supuesto que te puede dar más libertad, pero también te enfrentás a muchas cosas en completa soledad. Como conseguir clientes, resolver problemas, poner límites y también bancarte un altísimo grado de incertidumbre, porque no sabés qué te depara el mañana.

Obviamente que la independencia, cortarse solo y poner tu propio negocio tiene beneficios reales, pero también hay cositas que tenés que mirar.

Vengo a hablarte de algunas cositas que tenés que considerar si te picó el bichito del emprendimiento. Este episodio está relacionado con el episodio del lunes, en el que te hablé de un par de cositas interesantes si vos estás actualmente trabajando para alguien y tenés la inquietud de, en un futuro próximo o cercano, comenzar a emprender.

La libertad existe, pero no siempre como te la venden.

Primero hablamos de la libertad. Es maravilloso, o por lo menos así te lo venden.

Igual te digo que sí, porque yo hace años que no tengo jefe, no tengo horario, resuelvo. Tengo mi negocio y me banco todo, pero esto tiene partes positivas y partes negativas.

Lo positivo: hay una libertad. No es cierto que no haya libertad.

Hoy es domingo. Yo estoy grabando el domingo, son las ocho de la mañana, estoy grabando episodios y arranqué a las cuatro de la mañana porque tuve que hacer otras cosas.

Bueno, si trabajase para alguien, probablemente hoy estaría durmiendo. Porque muchos negocios trabajan hasta el sábado al mediodía y después el domingo no trabajan.

Hay mucho que decir, pero digo, el típico negocio, el comercio, salvo que sea el chino o el supermercado, por lo general, cuando yo trabajaba bajo relación de dependencia, listo: sábado a la una, chao, nos vemos el lunes. Y era fenomenal.

Hoy estoy laburando, pero la otra cara de la moneda hace que esto que estoy haciendo ahora, cómo lo estoy haciendo y en el horario que lo estoy haciendo, sea una decisión mía. Podría no hacerlo.

De hecho, lo estoy haciendo porque esta semana que viene voy a tener más tiempo libre. Como necesito dedicarme a finalizar el curso de creación de contenidos con inteligencia artificial para negocios, estoy adelantando para tener esas horas.

Y todo en completa libertad. Yo manejo mis horarios, cuándo trabajo, cómo lo hago, en qué lugar incluso. Pero esto no significa que sea un camino de rosas.

A veces la libertad no es tan libre.

A veces uno tiene grandes posibilidades de manejar su agenda y que todo esté bien organizadito, que todo tenga coherencia, que todo fluya. Pero a veces no es así. A veces la libertad no es tal.

Entonces, importante: si vos vas a emprender, hablá con personas que lo hayan hecho. Que personas que vos conozcas, que tienen un emprendimiento o que tienen un negocio, te cuenten cómo es de verdad.

Ahí vas a tener un panorama mucho más claro y realista del que a veces te venden en las redes sociales, diciéndote que con alguna herramienta maravillosa, la tecnología, la inteligencia artificial, el no sé qué, el funnel, vas a poder conseguir muchos clientes, ganar 20K y trabajar cuatro horas por día, tres veces por semana.

Y no es así. ¿Que puede ser? Por supuesto. Pero dudo que sea así el primer día.

Entonces esto es importante. Que entiendas que cuando vos emprendés podés tener cierto grado de libertad por encima de quien trabaja para alguien. Nadie te puede exigir que vayas a trabajar un día que no querés.

Pero, por otro lado, a veces la libertad es menor, por lo que te decía.

La responsabilidad cae toda sobre vos.

Otra cosa importante es la responsabilidad. Si vos trabajás para alguien, por supuesto que dependiendo la tarea que realices y dónde estés, en qué nivel del organigrama de la organización, vas a tener más o menos responsabilidades.

Todo el mundo las tiene. Algunas son mayores o menores. Pero hablando de la gente común que labura en un negocio, en un local pequeño, sí, tenés responsabilidades. Pero cuando tocó el timbre y te vas, te olvidaste.

Cuando vos emprendés, no. Cuando vos emprendés, todo cae sobre vos.

Que los clientes, que los envíos si vendés productos, que la entrega de los servicios, que procurar estar actualizado para optimizar todos tus procesos. Nadie te cubre las espaldas. Nadie.

Y si hablamos del tema dinero, mamita querida. Conseguir clientes, cobrar, retener esos clientes o conseguir nuevos.

Entonces, que tengas en cuenta que hay muchas responsabilidades y muchas decisiones. Y esas decisiones, algunas no van a ser las acertadas. Y te lo dice alguien que la ha pifiado en más de una oportunidad y a veces todavía lo sigue haciendo.

Esto es un precio que hay que pagar cuando vos trabajás por tu cuenta. No es todo un camino de rosas, como dije recién. No es todo maravilloso.

Vos mirás cuentas de gente emprendedora que te vende cosas, en Instagram, y obviamente se maquillan, se ponen lindos, prenden la cámara y te cuentan: “ay, miren chicas, me llegó esto, la verdad estoy recontenta, envíenme DM”. Pero cuando apagan el celular, no sé, están adentro de una centrifugadora.

Entonces esto es importante también que lo tengas en cuenta.

Poner límites también es parte del negocio.

También importante, y esto es más relacionado con lo que es el manejo o el trabajo con clientes, es el límite. Ver cómo te organizás para brindar el servicio, por ejemplo, entregar los productos o lo que sea.

Dar una buena experiencia, pero también poner límites.

Mucho emprendedor, sobre todo en el rubro de los servicios, cuando arranca se la pega en la pera porque no pone límites. Típicos freelance.

No ponen límites externos, o sea, no ponen límites a los clientes. Y tampoco se ponen límites en el sentido de decidir, por ejemplo, cuántas horas van a trabajar, cuáles van a ser los días de descanso.

Si vos trabajás con calendario, es bueno, y esto lo recomiendo, decidir cuál va a ser el tiempo libre antes de crear bloques de trabajo.

Es decir: calendario, lo primero que voy a definir van a ser los tiempos de descanso, o los días que no voy a hacer nada, o las horas en las que no voy a hacer nada. Luego sí, los bloques que voy a trabajar.

Porque todos necesitamos cierto descanso.

Si no te ponés límites, te quemás.

Por supuesto, cuando uno arranca difícilmente puede equilibrar. Hasta que tu negocio no se consolida y empieza a crecer, y podés delegar en tecnología o en personas, probablemente laburés como un burro o como una burra.

Pero igualmente, y pese a esto, deberías establecer algunas franjas horarias, algunos días, algunas horas, para ponerte límites.

Porque si no, uno es burro de carga. Le mete para adelante, le mete para adelante, le mete para adelante, hasta que se quema.

También hay límites que poner a clientes. Esto se hace aclarando muy bien los alcances de tu propuesta, derechos y obligaciones.

No digo que tengas que hacer un contrato con todo el mundo. Digo que seas muy claro al momento de expresarte.

Por ejemplo, tenés un negocio, vendés por Instagram y hacés envíos. La gente puede reclamar algo o preguntar algo. Si vos no querés que te jodan el domingo o el sábado, aclaralo.

“Estoy enviando el producto. Cualquier problema que tengas, te podés comunicar conmigo de tal día a tal día, de tal hora a tal hora, o tales días de tal hora a tal hora”. Esto es marcar un límite.

La gente ya sabe. Le dijiste un horario, listo. Si te envían un mensaje porque no te dieron bola o porque no se acuerdan, bueno, ya ellos. No tienen por qué enojarse, porque vos le aclaraste el punto.

Por supuesto que siempre hay gente complicada, pero la mayor parte no va a tener ningún problema porque se lo aclaraste.

A esto me refiero con respecto a lo de los límites.

La soledad también es un precio oculto.

Otra cosa, otro de los altísimos precios, y por esto mucha gente no emprende, es la soledad.

Por ejemplo, yo laburo desde mi casa, laburo solo, y soy el tipo más feliz del universo. Y no digo que esto sea perfecto. Es más, de una vez me ha pasado de sentirme en una burbuja.

Sobre todo cuando he tenido que hacer sprint sin meterle mucho tiempo y de repente, cuando terminé una cosa importante y frené, salía a la calle, veía vidas y decía: puta, estuve siete días metido en mi cabeza, en mi burbuja, hablando solo de marketing o pensando solo cosas de marketing mientras el mundo continuaba. Y ahora me parece estar en una realidad paralela.

Ojo, te puede pasar si laburás solo o sola en tu casa.

Pero para mí está buenísimo. Sin embargo, hay gente que no. Hay gente que no puede, que necesita el toque humano, relacionarse, estar en una oficina, hablar boludeces, comentar cómo le fue el fin de semana. Está bien.

Yo soy al contrario. Yo ahora estoy grabando, pero ponele, si yo estuviera haciendo alguna otra tarea y tuviese alguien que me colabora y se me pone a charlar, para mí sería una molestia.

En eso soy medio robot. Me pongo adelante de la computadora y no existe el mundo. Le meto y trato de no distraerme.

No estoy diciendo que sea perfecto ni que yo sea un modelo a seguir. Simplemente digo que hay gente que es feliz y que es muy productiva trabajando en soledad, y hay otros que necesitan el toque humano.

Pensalo antes de arrancar.

Lo que no está bien es que vos arranques y te pongas a laburar solo o sola, y de repente entiendas que no es para vos. Tenés que pensarlo antes, porque es un costo, un precio oculto que no todo el mundo dice.

Al contrario, te venden la idea romántica de que agarrás tu computadora y trabajás desde cualquier lugar. Y no es tan sencillo.

Así que te quise traer estos temas que me parecen súper importantes, además como complemento al episodio del lunes, relacionado con esto de emprender, de arrancar un negocio.

Seguramente te van a servir o te van a hacer pensar, porque trabajar por tu cuenta, por supuesto, te puede dar más libertad, pero también conlleva responsabilidad, el tema de la soledad y un montón de cositas que hemos hablado.

Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing
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