2024 Eliminar para triunfar.
Tenés demasiado peso en la cabeza.
Tenés cursos guardados, herramientas pendientes, ideas anotadas, referentes que te dicen qué tenés que hacer y mil caminos posibles para mejorar tu negocio. ¿Cuál es el drama? Que tanta abundancia, que más que abundancia es un universo infinito, lejos de ayudarte termina siendo una carga. Te confunde, te frena.
Vengo a darte muy pequeñas sugerencias, una mano si querés, una visión para ver si te sacás de encima tremenda carga y podés empezar a avanzar. Tenés demasiadas opciones. Deberías tener menos peso en tu negocio, en tu vida y principalmente en tu cabeza. ¿Para qué? Para lograr más foco.
Voy a hablar de tres temas que son los que más saltan a la vista en la mayoría de los casos, porque de esto podríamos hacer una enciclopedia. Primero, la información. La típica persona que acumula información creyendo que acumular información es suficiente para lograr avances.
Es más, están los otros que no solo la acumulan, sino que además se ponen a estudiar todo lo que cae delante de sus ojos. Levanto la mano porque he sido uno de ellos. Yo en una época hacía todos los cursos habidos y por haber, de prácticamente todo lo que había.
¿Me ayudó? Sí. Porque soy un consultor de marketing generalista, que toca un poquito de cada instrumento. Ahora, si vos me pedís que sea el mejor trompetista o el mejor guitarrista, no lo soy. Te lo paso en limpio.
Acumular información no es avanzar.
Si vos decís: «Mirá, tengo mi negocio y necesito hacer SEO porque tuve una agencia de SEO fenomenal y quiero mejorar, estoy prácticamente rankeado en casi todas las keywords y quiero mejorar un 2%». No, para eso necesitás un especialista.
Ahora, a veces venís y me decís: «Mirá, tengo un agua, no tengo SEO». Ahí adelante, puedo. Yo te llevo del cero al cien prácticamente en todo lo que tiene que ver con el mundo digital. Ahora, si vos querés del cien al ciento uno, mejor un especialista.
No digo que no te pueda llevar del cien al ciento uno en algunas cosas, como por ejemplo contenidos, que me apasionan. Pero quizás no lo puedo hacer en SEO, quizás no lo puedo hacer en funnel de venta. No porque sea complicado, sino porque muchos no ven el valor y prefiero dejarlo en otro que se rompa los cuernos.
Pero para no irme por las ramas, gran parte de lo que hoy soy como profesional ha sido gracias a esto: a que consumí cantidad de contenido y aprendí un montón. Pero también, y acá también soy protagonista, y vayan las disculpas por haber puesto también y también en la misma frase, eso ha sido un limitante. Ha sido un freno.
Porque se produce un fenómeno del que en estos siete años hablé en distintos episodios y tengo uno muy concreto. El fenómeno de que el tipo que no sabe se mete y hace. Un tipo dice: «Quiero hacer mi página web». Agarra YouTube, ve un video de cómo hacer tu web en WordPress en 15 minutos, pum, y ya la hizo. Está contento. Arrancó a las 10 de la mañana y a las 8 de la noche tiene su página hecha en WordPress, por dar un ejemplo.
Los tipos como yo miran un video, miran otro, miran otro, se meten cada vez más y se van para, para, para. Resulta que WordPress no es solamente instalarlo. También están las URL amigables, los custom post type, los plugins, los aspectos de seguridad, la velocidad, el rendimiento del servidor, los plugins que te podés hacer vos, la programación, las plantillas. Estás seis meses haciendo la página.
Bueno, yo era así. Entonces, primero: no acumules información. Mínima indispensable. Quedate con lo que vas a aplicar ahora, aplicalo y seguí avanzando.
Cierto es que en algún momento tenés que tener una visión general. Pero una vez que tenés esa visión general, hacé lo que tenés que hacer para avanzar. Porque si no, te infoxicás.
Hay tanta información, y no solamente está esta información, sino que parte de esa información es buena, parte es cualquiera y parte contradice lo anterior. Entonces no te compliques la vida.
Eliminar herramientas también es avanzar.
Lo mismo con las herramientas. Este episodio se llama eliminar para triunfar, y es sacarte peso. Sacarte cosas que estén en tu cabeza y que te compliquen, que te quiten tiempo, que te quiten foco y que te quiten atención.
Las herramientas son otro caso. Nuevamente, a lo largo de estos siete años he señalado a más de un creador de contenido cuya estrategia se basa en esto. No voy a dar nombres, y además es legítimo y está bien, pero hay cantidad de cuentas exitosísimas en Instagram de emprendedores o emprendedoras que te vienen con la última herramienta que salió para editar tus videos, la última no sé qué, la última no sé cuánto.
Vos mirás una semana su cuenta y te querés pegar un tiro. Porque obviamente salen 100 herramientas por día y las 100 hacen lo mismo o algo parecido. Y esto del fear of missing out, el FOMO, decir «no puedo estar sin la última herramienta», es otra locura.
Yo en su momento tenía la ofimática de Google, tenía la ofimática de Microsoft, tenía Notion, tenía herramientas para ideas como Google Keep. Hubo una época en la que tenía no solamente un montón de herramientas, sino que la utilización de esas herramientas se llevaba puesto un porcentaje enorme de mi tiempo productivo.
Ejemplo: yo había creado para mis clientes un panel de control, un dashboard donde estaba la bienvenida, había un video de bienvenida, había enlaces a bases de datos donde yo ponía las tareas, había enlaces a distintas páginas. Esto en Notion. Había tutoriales, había prácticamente un curso de marketing de contenido.
O sea, vos contratabas mis servicios, entrabas como cliente y el onboarding era encontrarte en una plataforma con cantidad de información y de recursos que te venían bárbaros. ¿Qué descubrí con el paso del tiempo? Que la gente no le daba bola. No le daba bola.
Ya de por sí les complicaba la vida, porque la mayoría o estaban en Microsoft o estaban en Gmail, o sea, en Google, o estaban en Outlook. Y yo, como un gil, me había puesto a crear toda una plataforma de onboarding al pedo, que no solamente no le daban bola, sino que tampoco la valoraban.
No hagas sistemas para vos si tu cliente necesita otra cosa.
¿Pero por qué hacía esto? Porque hacía lo mismo conmigo en mi propio negocio. Montones de herramientas, plataformas. En una época tenía distintos correos para todo: un correo distinto para oyentes, otro para tal cosa, otro para la otra cosa. Era un delirio.
Entonces me di cuenta de que al final, más ahora que hay que avanzar rapidísimo porque la velocidad hoy cuenta y mucho, no podés perder tiempo. Lo que yo te contaba recién no se usa. El tiempo que yo perdía creando la base de datos, que hoy también podés automatizar gracias a la inteligencia artificial, pero es lo mismo.
Si vos vas a crear una base de datos para tus clientes para tener las tareas y poner cuál es el responsable, cuál es la fecha, cuál es la tarea y el enlace al documento de la tarea, pero el tipo lo único que quiere es que se lo mandes por WhatsApp, ¿para qué tanta infraestructura?
Si le decís: «¿Te fijaste en tu panel de control la tarea?». «No, no miré, después lo miro». Listo, mandale un puto WhatsApp que lo lee en 30 segundos y ya sabe lo que tiene que hacer.
Ojo, para los tipos como yo, que somos ordenados y nos encantan los sistemas, esto parece lógico. Pero también tenés que hacer lo que funciona, no lo que a uno le gustaría o aquello que uno considera que es lo que hay que hacer. No. El mercado manda. La realidad manda.
Así fue que poco a poco mis herramientas cada vez son menos. Hoy estoy solamente con el paquete de Google. Tengo suscripciones varias, pero las tengo como respaldo. Por ejemplo, Microsoft familiar, que tengo ahí para almacenamiento y todo eso. Bueno, listo, lo tengo como backup.
Pero lo mío se centraliza en Google. Y esto es mejor porque te quitás un montón de fricciones, un montón de cosas que habitan en tu cabeza, preocupaciones, configuraciones, tiempo. Así que segunda recomendación.
Escuchar demasiadas voces también te frena.
Tercera recomendación: los consejos, los contenidos. Yo soy un agradecido a la vida por la existencia de la gente que crea contenidos. No sería hoy consultor de marketing, no tendría un podcast de siete años y 2024 episodios si no hubiese sido por la gente que creaba contenidos.
Grandísimos nombres de aquella primera época: Luis Ramos, Vilma Núñez, Gonzalo Navarro, Borja Girón, Joan Boluda, Oscar Feito. Me iré odiando y te podría nombrar una docena más de tipos. Ni hablar de la gente de WordPress, con Fernando Tellado a la cabeza, que fue la avanzada.
Los primeros que empezaron a crear contenidos. Gracias a esos primeros tipos, un montón aprendimos y tomamos la posta o fuimos paralelamente creciendo.
Los contenidos son fenomenales. Cada vez hay más y cada vez hay tipos que aportan valor enorme. Hoy tenemos incluso el beneficio, la fortuna de que existe la inteligencia artificial.
Vos ves un creador de contenido. Yo, por ejemplo, me cuesta hablar en inglés, obviamente escribirlo también, pero lo entiendo. Miro videos en inglés y los entiendo todos, prácticamente. No lo puedo hablar, no lo escribo, pero lo entiendo.
Entonces, cuando a veces consumo contenidos de creadores en inglés y después quiero cuadrarlos, ese contenido me sirve. Con cuadrarlos me refiero a NotebookLM, la aplicación de Google.
Entonces no es que los contenidos no. Sí. Pero si vos te perdés escuchando demasiadas voces, va a ocurrir lo que te dije con lo de la infoxicación al principio. Claro, cada maestrito tiene su librito.
Elegí referentes, pero no vivas encerrado en una burbuja.
Vos te vas a encontrar un tipo que te habla de publicidad, por decir los chicos de Vamos Bien, de Manuel Terpin acá de Miramar, o Felipe Vergara, el colombiano, que también es otro referente de publicidad, y te va a decir: «Hacé publicidad».
Del otro lado tenés a Víctor Heras o la gente de Resueltas Estudio, y te van a decir que todo es contenido orgánico. Te encontrarás a Iñaki Talledo, encontrarás a Romuald Fons y te van a decir que mejor apuestes por el SEO o que apuestes por YouTube.
Cada maestrito tiene su librito. Y acá lo importante, en definitiva, es saber quién realmente es bueno en lo que hace y en lo que dice. Quién te puede mostrar resultados, para que adoptes tus propios referentes.
No digo que te quedes cerrado en esa burbuja de escuchar a tres o cuatro nada más, pero tené un pequeño grupo de asesores. Hoy, gracias a la IA, incluso podés hacer diez mil cosas con esa información que te dan. Y listo.
Porque si vos todo el día estás escuchando a todo el mundo y cada uno te va a decir una cosa distinta, vas a perder por goleada.
Entonces vos no necesitás más cosas para avanzar con tu emprendimiento, con tu negocio, incluso con tu vida. Lo que tenés que hacer es sacarte de encima todo ese peso que justamente es el que no te deja mover.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.