2093 Tu primer sistema para grabar videos sin miedo.

Mostrar la cara ayuda a generar confianza.

Ponerle cara a tu negocio genera confianza y te ayuda a conectar con las personas. Obviamente vende, y esto ya lo sabés. Pero el problema es que vos no te grabás, aun sabiendo esto, porque te da miedo estar frente a cámara.

Por eso en este episodio te voy a compartir un sistema muy simple para que puedas empezar a publicar dejando atrás ese miedo.

Vengo a hablarte de cómo podés empezar a grabar videos para tu negocio, aunque todavía no te sientas cómodo frente a cámara.

Vamos primero con lo importante. ¿Por qué deberías grabarte? ¿Por qué deberías prender la cámara, prender tu teléfono y hablarle a tus clientes o potenciales clientes? A ese universo de personas que podrían beneficiarse a partir del producto o servicio que vos tenés para ofrecer en el mercado.

A lo largo de estos más de siete años he hablado cantidad sobre contenidos. Y en muchos episodios mencioné justamente esto: la importancia de humanizar tu marca, de ponerle cara a tu negocio, de generar una conexión humana.

Y esto hoy cobra una relevancia mucho más fuerte por la introducción de la inteligencia artificial. La gente cada vez quiere ver más gente.

Esto es muy importante por tantísimas cosas que no vienen a cuenta, pero quedate con que sirve para generar confianza en quien te podría comprar, conectar a nivel humano y lograr reconocimiento.

La cámara te vuelve reconocible.

Cuando vos creás contenido en video, la gente ve un video tuyo y, si lo hiciste bien, luego te va a seguir. O cuando se encuentra con un segundo video, te va a reconocer y va a decir: “este tipo lo vi el otro día, dijo algo muy importante”, “esta mina la verdad la tiene clara, voy a mirar de nuevo”.

Y lo va a mirar de nuevo. Así se va generando cierta familiaridad, cierta confianza. Por eso es tan relevante esto de poner la cara.

Ahora, el problema es que mucha gente no lo hace. Y no lo hace porque le da vergüenza, porque le da miedo, porque piensa que va a quedar mal, que se va a trabar, que no sabe qué decir, que no tiene la voz adecuada, que no tiene la cara adecuada, que no tiene el fondo adecuado.

Y así puede pasar la vida entera. Porque si estás esperando a sentirte cómodo para empezar a grabarte, olvidate. Esa comodidad no va a aparecer antes de hacer el trabajo.

La comodidad aparece después de practicar, después de repetir, después de verte, corregirte, mejorar y publicar. No antes.

El miedo no se vence pensando, se vence grabando.

El primer paso es grabarte y no publicar. Grabarte no significa publicar. Grabarte significa prender ese celular y ponerte a hablar.

Contás algo relacionado con tu negocio. Lo podés hacer con guion o sin guion. Lo importante es que le pierdas miedo a estar frente a la cámara y que des pequeños pasos.

Muchas veces, cuando enfrentamos algo que para nosotros parece que estamos subiendo el Himalaya, tenemos que pensar en pequeños pasos. Entonces empezás a grabarte. Lo hacés en privado.

Te vas a acostumbrar a verte y escucharte. Te vas a poder corregir. Podés corregir una cosa: “no me gusta cómo me veo acá”, “no me gusta cómo salió este perfil”. Bueno, ponés el teléfono del otro lado y te grabás del otro perfil.

“No me gusta porque salió oscuro”. Bueno, te ponés frente a una ventana con luz natural.

Porque para hacer esto ni siquiera necesitás invertir. Con un buen teléfono, o con el que tengas, te ponés de día frente a una ventana donde entre luz natural. No que te dé el sol directo a la cara, sino que entre luz natural, y empezás a practicar.

Y vas corrigiendo. Corregís tu manera de moverte, tu forma de hablar, las palabras que utilizás, la mirada. En vez de mirar el papel donde tenés escrito lo que hay que decir, mirás la lente del teléfono.

Todos los creadores empezaron mal.

Además, cuando hagas esto, si querés, reservá un pequeño espacio de tiempo para irte a los perfiles de creadores de contenido que tienen millones de reproducciones en cualquier red social. Puede ser TikTok, YouTube o Instagram.

Es más fácil hacerlo en TikTok y en YouTube porque podés ver lo primero que publicaron. Fijate que sus primeros contenidos eran espantosos. Y si no eran espantosos, no tenían ni por asomo la calidad que tienen hoy.

No tenían la fluidez, la frescura frente a cámara, la manera de moverse, de hablar, de mirar. Todo se aprende. Todo el mundo empezó desde cero.

Es cierto que hay quienes tienen mayor facilidad y hay otros que no. Pero eso no significa que vos no puedas mejorar.

Yo este año voy a empezar con mis contenidos en video. Lo vengo pateando hace tiempo y también tengo que enfrentarme con esto. Así que no te hablo desde un pedestal, te hablo desde el mismo barro.

Después de practicar, publicá algo simple.

Una vez que ya hiciste esa práctica privada, el segundo paso es publicar algo simple.

No tenés que empezar con un video de 20 minutos, con una producción cinematográfica, con luces, micrófono, edición, música, efectos, subtítulos y no sé qué más. No.

Empezá con algo simple. Un video corto, una idea concreta, un consejo, una respuesta a una pregunta frecuente, algo que le sirva a tu cliente ideal.

No hagas la típica de prender la cámara y decir: “hola, soy fulano, bienvenidos a mi cuenta, acá voy a hablar de no sé qué”. A nadie le importa.

Tenés que decir algo que tenga valor para quien está del otro lado. Algo que resuelva una duda, que anticipe un problema, que explique algo, que ayude a tomar una decisión.

Puede ser un video de 30 segundos. Incluso puede ser menos. Pero tiene que tener una idea clara.

No necesitás hacerlo perfecto, necesitás hacerlo.

Y acá aparece otra vez el perfeccionismo. “No, pero me salió mal”. “No, pero me trabé”. “No, pero no me gusta mi voz”. “No, pero el fondo”. “No, pero la luz”.

Bueno, corregí lo básico. Que se te vea, que se te escuche, que el mensaje se entienda. Pero no conviertas cada video en una tesis doctoral.

Porque si esperás a que salga perfecto, no vas a publicar nunca. Y si no publicás nunca, no vas a mejorar nunca.

El contenido mejora haciendo contenido. La cámara deja de dar miedo estando frente a la cámara. La voz deja de molestarte cuando te escuchás muchas veces. Todo se vuelve más natural con la repetición.

Entonces el sistema es simple: primero te grabás sin publicar. Después publicás algo muy sencillo. Y luego repetís.

La repetición te da soltura.

El tercer paso es repetir. Porque acá no se trata de grabar un video, publicarlo y decir: “listo, ya está”. No.

Necesitás repetición. Necesitás frecuencia. Necesitás acostumbrarte a que eso forme parte de tu trabajo.

Al principio te va a costar. Te vas a ver raro. Te vas a escuchar raro. Vas a pensar que todo el mundo está mirando cada detalle, cada gesto, cada palabra que dijiste mal.

Pero la realidad es que la gente no está tan pendiente de vos como vos pensás. La gente está pendiente de sí misma, de sus problemas, de sus necesidades, de lo que le sirve.

Entonces si vos hablás de algo que le sirve, si aportás valor, si transmitís confianza, si sos claro, la gente no va a estar pensando en ese detalle que a vos te parece terrible.

Y aunque haya cosas para mejorar, las vas a mejorar en el camino.

Primero rompé el hielo, después mejorás la técnica.

Después viene la segunda fase. Una vez que ya rompiste el hielo, una vez que ya te animaste, ahí sí podés empezar a mirar esto con un criterio más profesional.

Podés empezar a estudiar cómo se hace contenido para cada plataforma. Cómo captan la atención los creadores que tienen millones de reproducciones. Cómo abren sus videos, cómo retienen, cómo estructuran, cómo cuentan una historia, cómo cierran.

Pero esa es la segunda fase. La primera es romper el hielo. Ponerte frente a la cámara, grabarte, mejorar lo más que puedas y meterle para adelante.

Luego sí, sentarte con un criterio mucho más profesional y te diría casi más científico. Entender segmento por segmento cómo los creadores captan y retienen la atención, puesto que de eso se trata.

Pero no quieras empezar por ahí. No quieras empezar estudiando como si fueras a dirigir una película. Primero grabá.

No esperes a sentirte cómodo para empezar.

La clave es que no esperes a sentir comodidad para empezar, porque eso nunca va a llegar. Siempre te vas a sentir incómodo. Siempre va a haber algo que no te va a gustar.

Tenés que empezar, practicar y vas a ver que, accionando, te vas a dar cuenta de que al final no era la pesadilla que parecía.

Se te va a ir ese miedo y lo vas a empezar a hacer. Y cuando lo hagas y te empiece a dar resultado, vas a hacer lo mismo que hicimos todos los que creamos contenido y postergamos la creación.

Vas a decirte: “la puta madre, ¿por qué no lo hice antes?”.

Es lo que nos pasa y nos ha pasado a todos.

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