2059 Contar buenas historias para vender más.
Podés tener un buen producto, buenos precios, buenos argumentos de venta, pero si no sabés contar historias te va a costar captar la atención de las personas y generar confianza. No vas a conectar lo mismo que aquellos negocios que sí cuentan buenas historias.
Porque las historias no son un adorno. Esto que se ve, lo mío es storytelling, no es al dope, no es al pedo. Es una herramienta que, bien usada, te va a ayudar a traer mejores clientes y, por supuesto, a vender más.
Necesitás buenas historias para aumentar tus ventas, para captar mejores clientes y para conectar mejor con tu audiencia. No voy a entrar otra vez en el lugar común de que el hombre en la caverna contaba historias y por eso contar historias es lo mejor que se puede hacer. Pero tenelo en cuenta, porque no deja de ser así.
Las historias no son solo para entretener.
Las historias no son solamente para entretener. Sirven para vender mejor. Porque cuando vos contás una historia, no solo ayudás a que la otra persona entienda qué hacés, por qué lo hacés y todo el contexto que hay detrás de tu negocio.
Más importante todavía: como somos humanos y estamos acostumbrados a las historias, eso nos entra mejor. Conectamos mejor.
Imaginate la página de “quiénes somos” o “quién soy”. Supongamos que sos profesional. En tu página quién soy decís: “soy fulanito, me gradué en el año tanto, obtuve este diploma, hace diez años que trabajo” y ya está.
Ahora contrastá eso con otra cosa. “Hola, soy fulanito. Nací en un pequeño pueblo de mi país, un pueblo en el que para ir a la escuela había que caminar 28 mil kilómetros. Teníamos un solo caballo, pero el caballo era medio rengo y además era sordo. Se iba lejos a pastar y cuando yo tenía que ir al colegio le gritaba, pero el caballo no venía. Entonces me iba caminando”.
“Pero resulta que mis papás no tenían para los zapatos, así que caminaba en patas. Y cuando llegaba, como me transpiraban los pies y tenía olor a pata, me tenía que lavar en el abrevadero de las vacas. La señorita me quería mucho. Pensaron que no iba a llegar a nada, pero después me mudé a la gran ciudad y me convertí en el mejor abogado para tal cosa”.
No se trata de mentir ni de inflar.
No estoy hablando de mentir. No estoy hablando de inventar. No estoy hablando de inflar. No estoy proponiendo que hagas lo que muchas veces se hace ahora, por ejemplo con cantantes de música urbana y todos estos ladri.
Te dicen: “resulta que tuvo una infancia difícil y gracias a la música urbana ahora llegó al éxito”. ¿Y cuál era su infancia difícil? Que el papá no lo podía llevar al cine todas las noches o no lo podía sacar a comer a un restaurante el domingo.
Leé “El hombre en busca de sentido” para entender lo que es una vida difícil. No que te digan: “resulta que le decían cuatro ojos y ahora canta música urbana y se pudo poner lentes de contacto”.
No se trata de inventar. No se trata de venir a contar historias estúpidas. Y tampoco se trata de que todo sea una historia sobre tu vida.
Pero no es lo mismo decir “somos una panadería con 25 años de experiencia” que decir “desde que mi abuelo llegó a la Argentina”, o al país que sea, “siempre nos gustó tal cosa y a lo largo de los años…”. Se trata de contar historias que puedan ser interesantes para las personas.
Porque por un lado conectan, pero por otro lado también te diferencian.
Contar historias sirve en muchos lugares.
Además, un buen contador de historias, que no es fácil, hay que aprenderlo, no solamente puede aprovecharlo para la página web, para la sección sobre nosotros o nuestra empresa. También lo puede aprovechar para captar la atención de las personas cuando envía un correo.
Escribir un buen asunto y escribir una buena historia como introducción. Hay buenos copywriters que se especializan sobre todo en esto, en contar historias, y la historia termina siendo prácticamente más importante que lo que quieren vender. Hay varios ejemplos, podés buscar en YouTube, hay muchos.
Y con contenido, ni hablar. No es lo mismo crear un contenido pidiéndole a ChatGPT “armame algo más o menos” o partir desde lo que a vos te parece que puede funcionar, que pensar el contenido a partir de una buena historia.
Y seguro que estarás pensando a esta altura: “¿pero yo qué puedo contar? ¿Qué voy a contar si no tengo nada para contar? Mi negocio es una ferretería, una mercería, tengo un salón de fiestas infantiles, soy podólogo o depilo el bozo”.
Todos tenemos algo para contar.
A ver, cada persona es un mundo y a todos nos pasan cosas a cada rato. Acá no se trata de inventar, no se trata de querer transmitir que lo que hacés es espectacular. Muchas veces las mejores historias surgen de la realidad, de nuestro día a día.
Yo tengo cantidad de episodios a lo largo de estos siete años donde conté cosas que quizás otro no hubiera prestado atención. Me parecieron interesantes para contar, referidas a sucesos que me acontecieron a mí.
Hice un episodio hablando de marketing a partir de que me trajeron un sillón, me lo tiraron en mi casa, me dejaron toda la mugre y no obtuve ninguna comunicación por parte del dueño de la mueblería para preguntarme si había estado bien, para sugerirme conectar por WhatsApp para ver el catálogo o para ofrecerme algo complementario a partir de la compra que hice. Nada.
Bueno, esta experiencia personal, ya que soy consultor de marketing y además tengo un podcast, me sirvió para contar una historia. Una historia real que la llevé para el lado de lo que hago, que es marketing. A partir de ese hecho que pasó tal como lo conté, dije: qué pena que el dueño de la mueblería pierda clientes por esto.
Lo mismo hice en ocasión de ir a comprar, creo que era un soporte para televisión. Y tengo cantidad de otros episodios hablando de cosas que me pasaron a mí. También, por ejemplo, me habrás escuchado cuando tengo una consultoría y digo: “me llegó un cliente” o “atendí un cliente así, pasó esto, pasó aquello”.
No es vender, vender y vender.
De eso se trata contar historias. No se trata de inventar. Y hay una gran diferencia entre hablar de tu negocio o simplemente tratar de vender, vender, vender, como hace la mayoría, a crear alrededor de tu negocio todo un mundo.
Un mundo que se va creando a partir de historias. Reitero: un mundo real.
Si vos sos profesional, emprendedor o dueño de un negocio, a la gente le interesa saber cosas. Por eso funciona bien el contenido de detrás de escena. Funciona muy bien.
Y no digo que estés obligado u obligada a mostrar un montón de cosas que no quieras. Como dije también en un episodio cuando hablé de marca personal: uno pone los límites. Uno sabe de qué hablar y de qué no, qué mostrar y qué no.
Hay gente que hace contenido, familias enteras en YouTube mostrando su día a día, incluso con menores de edad. Hay gente que dice: “no, yo ni en pedo expongo mis hijos a redes sociales”. Luego cada cual lo hará a su manera.
Pero contar buenas historias, o crear historias para tu negocio, puede ser una gran diferencia por este componente de humanidad, de conexión, de realismo, de experiencia.
La ferretería también puede contar historias.
No es lo mismo un tipo que tiene una ferretería y simplemente habla todo el día de los productos, a que cree contenido explicando o contando anécdotas relacionadas con su trabajo.
Obvio, hay que hacerlo de modo que funcione. Primero, tal vez no sea igual para todos los canales. Quizás no sirva para un reel, pero sí sirva para las historias de Instagram. Eso lo tendrás que ver vos: cómo lo empaquetás, si hacés un carrusel con esto, un reel, una historia o un video en formato largo para YouTube.
Pero a todos nos gustan las historias y todos tenemos algo para contar. Esa es la clave. Todos tenemos algo para contar.
Puede ser una anécdota. Puede ser contar la historia o la vida que nos llevó al punto en el que estamos.
Mi historia con el podcast.
Yo lo he dicho en los primeros episodios y lo conté cantidad de veces. Este podcast es el producto de haber hecho un programa de radio que fue buenísimo desde lo artístico y nefasto desde el punto de vista comercial.
Me quedé con deudas, quise seguir haciendo radio, no tenía el dinero y dije: bueno, lo que voy a hacer es una radio online. Y no solamente voy a poner mi programa, sino también voy a dar espacio a otros programas y con eso voy a ganar dinero.
Cuando vi lo que costaba hacer una radio online, estamos hablando de 2015 o 2016 por ahí, dije: pucha, esto ni loco, no tengo el dinero para hacerlo.
Me puse a buscar, o me aparecieron contenidos en YouTube, que funcionaba distinto en esa época, sobre cómo diseñar sitios web. Entonces me puse a hacerlo yo. Yo ya tenía algo de experiencia porque mi primera computadora la tuve en los años 90, y en 1991 había hecho páginas web antes de que apareciera Flash, una tecnología que no me gustaba.
Me puse a hacerlo. Finalmente lo de la radio dejó de interesarme porque encontré en el diseño de páginas web una posibilidad, o sea, un resurgimiento para tener un ingreso. Encontré podcasts, encontré referentes, empecé a consumir contenidos y luego empecé a hacer mi propio contenido, que es esto que estás escuchando.
Y de ahí transformé, me transformé, en consultor de marketing.
Una historia dice más que una lista de diplomas.
Esta historia, vos que me estás escuchando, habrá gente a la que le interesa y habrá gente a la que no. Pero seguramente es mejor que venir acá a hablar de lo bueno que soy, de los cursos que hice o de los diplomas que me dieron.
Las historias están buenas porque con una historia, fijate que yo te resumí años en un par de minutos, y todo esto que te cuento te da contexto.
Lo hago porque está bueno y lo hago porque también me sirve. Tampoco creas que por mi cara bonita te cuento esta historia.
Fijate lo que te dije sin decirte “tengo mucha experiencia”. Yo no te dije “soy un tipo que tiene mucha experiencia”. Te dije: mi primera computadora la tuve en 1990, hacía sitios web antes de que apareciera Flash, estaba hecho pedazo, no tenía un mango y tuve que aprender a hacer sitios web. A partir de ahí capté clientes.
Te estoy diciendo un montón de cosas sin decirlas directamente. Estoy hablando de trayectoria, de autoridad, de un camino real, de emprendimiento de verdad. No humo. Todo contando una historia que es real.
La potencia de una historia real.
Entonces fijate vos la fuerza, la potencia que tienen las historias para contar un montón de cosas. A mí me sirven para que me digas: “este boludo hace mucho que anda en esto, entonces me interesa”.
No podría ser de otra manera o podría tener otro resultado. Entonces contar historias es fundamental para todos los negocios.
Y esto lo relaciono con el episodio en el que hablé de contenido. Hay tantísimos contenidos que cuanto más personalidad tenga el contenido tuyo, mejor todavía. ¿Por qué? Porque eso no te lo puede copiar nadie.
Nadie puede copiar mi historia. Si alguien se pone y mete exactamente mi historia con estos matices, además yo lo puedo probar. Yo digo: tengo más de siete años en el podcast. Cualquier persona puede decir: andá al archivo y fijate si están los primeros episodios. Y si cuando digo “primer episodio” dice la fecha de hace siete años atrás.
Por eso está bueno. Y además es útil. Y además diferencia. Y además conecta con tu audiencia. Y además te posiciona. Todo esto de contar historias.
Si tenés julepe, empezá igual.
Y si vos tenés julepe y decís “sí, pero yo no sé contar historias”, seguro que podés contar historias. Seguramente a un amigo, a tu familia, a tu papá, a tu mamá o a tu pareja alguna vez le contaste: “no sabés, fui a comprar el pan y pasó esto”.
Bueno, listo. Sabés contar historias. Contala como se te venga en gana y luego mejorarás. Mejorarás de acuerdo al feedback, mejorarás de acuerdo a los resultados.
Pero en tu negocio, o en todo lo que se conoce como sistema de contenidos de tu negocio, las historias tienen que estar presentes. Porque, como dije, vas a captar mejores clientes y vas a vender más. La gente va a conectar con tu negocio.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.