2029 La trampa de lo gratis en Internet.

Internet está lleno de cosas gratis, pero eso también tiene trampa.

Internet está hasta la jeta, está llenísimo de cosas gratis. Las redes sociales, herramientas, contenidos, tutoriales, plantillas, aplicaciones, consejos, gente que habla, como yo. Hay de todo.

Pero el problema es que vos podés acostumbrarte demasiado a lo gratis y cuando tenés un negocio eso te puede perjudicar. Lo gratis sí, por qué no, pero ojo: hay muchas cosas que deberías saber.

Cuidado, que lo gratis no siempre es gratis. A veces lo gratis no alcanza y tenés que sacar la billetera. Y después hay otra cosa importantísima en este universo de las cosas gratuitas en internet: a veces conviene pagar.

¿Por qué? Porque es como meterse un palo ahí donde te imaginás. Si ese palo no está, no avanza tu negocio, no avanza tu vida, no avanza nada. Porque no hay compromiso. En cambio, si te pica el bolsillo, hay compromiso.

A veces lo gratis no es gratis.

Lo primero es decirte que a veces lo gratis no es gratis. Y esto pasa con las redes sociales. Vos fijate: Instagram es gratis, YouTube es gratis, TikTok es gratis. Sí, obvio que lo son. No te están cobrando.

Después está la discusión de que cuando algo es gratis, el producto somos nosotros, porque usan nuestros datos. De hecho, las redes sociales son un negocio formidable. Tenés decenas de miles de millones de personas que laburan gratis, que crean contenido.

Yo no todavía, pero en junio voy a empezar a subir contenido a distintas redes y voy a laburar para ellos. A ver, en realidad voy a laburar para mí, porque mi contenido tiene el objetivo de diferenciarme, posicionarme, transformarme en una autoridad, salir solamente de la burbuja de las pocas personas que me conocen por el podcast.

Entonces lo hago porque es conveniente para mí, para mi estrategia. Pero sin embargo ellos absorben o se nutren de ese contenido. O sea, venden nuestro laburo.

Entonces no es gratis. Primero, que entiendas que sí, es gratis abrirte el perfil, pero no es gratis crear el contenido. Incluso aunque no le pagues a nadie, está tu tiempo, tu trabajo, tu esfuerzo, tu energía, tus recursos y el tiempo para aprender.

Acá tenés que tener en cuenta lo que digo para cambiar la mentalidad. Porque a veces la mentalidad de lo gratis es la que más te perjudica.

Si tuvieras que pagar, te pondrías las pilas.

Imaginate una cosa. Vamos a suponer que mañana Instagram dijera: «Bueno, ahora para estar en Instagram hay que pagar 10 dólares por mes». Yo te aseguro que tu contenido lo va a ver un montón de gente.

Me refiero a pagar para subir contenido, no para consumirlo. Obviamente se muere al otro día Instagram, porque la gente es muy rata. No querían pagar un dólar por WhatsApp, porque se acostumbran a lo gratis.

Pero ponele, vamos a suponer que en un futuro distópico, como dicen ahora, para subir contenido hay que pagar. ¿Vos qué harías? ¿Harías lo mismo que hoy?

Vos, que tenés un negocio y creás contenido a la bartola, que decís que no tenés tiempo, que decís que para qué si total no funciona, que andás llorando por los rincones de Instagram diciendo que estás baneado, que el contenido no funciona, que el algoritmo te perjudica, que vos hacés unas cosas geniales pero la culpa es de ellos.

Imaginate que tuvieras que pagar 10 o 15 dólares por mes para subir ese contenido. ¿Sabés cómo te ponés las pilas? ¿Sabés cómo movés las patas para hacer buen contenido?

Entonces ojo. Lo gratis también tiene que ver con esto. Si es gratis, subo un reel, subo dos. Quizás me autoengaño diciendo: «No, pero estoy dando lo mejor de mí». No las bolas.

Pero ponele que no te autoengañás. Ponele que sos consciente y decís: «Mirá, yo me grabo, no tengo tiempo, tengo un negocio, no me rompas las guindas, no me voy a poner a grabarme, no soy Spielberg, no soy DiCaprio».

Te grabás y decís: «Hola, qué tal amigos, Ferretería Cachor». Uy, Cachor, saludos Cachor. No creo que me escuche, pero otra vez encontré el canal de un tipo que en Instagram hace un contenido tan delirante, pero está tan bien hecho. Es más, tuve la oportunidad de preguntarle por WhatsApp un par de cositas, de conversar, una genialidad.

Me salió contenido Ferretería Cachor. Pero no me refiero a ese Cachor. Imaginate un tipo que se llama Cachor, tiene una ferretería, pone el celular así y te cuenta su vida, o te dice: «Llegó este producto de marca tal». Sin preparación, sin nada.

No digo que no pueda salir bien. Pero me refiero a que lo subís así nomás porque total lo subís y si funciona, funciona.

Si Cachor tuviera que pagar 10 o 20 dólares por mes para subir ese contenido, o no lo sube, o lo hace bien. Entonces a veces lo gratis tiene esto: te obliga a decir «pucha, estoy pagando, más vale que o dejo de hacerlo, o dejo de pagar».

El acostumbramiento a las herramientas gratis también te puede frenar.

Otra cosa es el acostumbramiento a la herramienta gratis. Y esto no es una crítica a cuando uno arranca. Yo he tirado de cosas gratis. Es más, hoy en la actualidad tiro de cosas gratis.

Estoy grabando este episodio con OBS. OBS es gratuito, código abierto, también por la cuestión filosófica del código abierto. Audacity es gratuito. Tengo muchas herramientas que son gratis. Incluso me estoy construyendo mis mismas herramientas.

Pero también tengo otras herramientas que son pagas. Uso CapCut para editar, ¿por qué no habría de pagarlo si me resuelve un montón de cosas? La cuenta paga de Canva, obviamente. Tengo Metricool. Metricool, como es un negocio, compré cuando recién salieron y tengo la lifetime, no tengo que pagar el plan pro.

De esas tengo varias. Esto de tener un ojo de halcón para decir: «Estos tipos están buenos, lo compro ahora y me queda de por vida».

Pago herramientas y también tengo gratuitas. No es una crítica a que si vos tenés una oportunidad de utilizar una herramienta de código abierto, algo gratuito o freemium y te alcanza, listo. El problema es cuando vos tenés un negocio, cuando tenés un emprendimiento, y este acostumbramiento a lo gratuito hace que la sábana te quede corta.

Vos dirás: «No, pero esto es gratis». Bueno, boludo, pero pagar un plan pago de Canva, si en vez de crear un solo contenido creás 50 de un tirón, como lo expliqué el martes, tiene sentido.

A mí me ha pasado en consultoría. «Mirá, podés crear…» y le expliqué esto que expliqué el otro día. «Si vos le pedís a ChatGPT 50 frases, después podés hacer de un tirón 30 carruseles». «Pero yo tengo el plan gratuito». Bueno, fiera, pagalo.

Te estoy diciendo que creás 30 de un tirón y ahora estás creando uno. ¿Cuánto tiempo te ahorrás? ¿Cuánto tiempo te ahorrás en el año? ¿Me vas a decir que ese tiempo no vale?

Por rata podés perder horas haciendo algo que se resolvía pagando.

O cuando te falta alguna funcionalidad. «No, resulta que sí, tengo el plan gratuito, pero no me permite borrar el fondo». Entonces me voy a esta herramienta para borrar el fondo. Y ninguna de estas dos me permite los subtítulos como quiero.

Entonces me voy a una herramienta gratuita que sí me permite el subtítulo, pero tiene marca de agua. Después voy a una herramienta gratuita para quitar la marca de agua. Boludo, para hacer un video que podía tardar 20 minutos tardás dos horas, por rata. Sí, por rata.

Entonces digo: lo gratis fenomenal, pero fenomenal hasta cierto punto. Porque si lo gratis te impide mejorar, te impide avanzar y te impide comprometerte, ahí hay un problema.

Y acá está el punto más importante. Mucha gente, y esto a veces es inconsciente, no paga herramientas porque su compromiso es de palabra nada más. No paga herramientas y no paga muchas cosas.

Sabés la cantidad de potenciales clientes que han llegado a mí preguntando, que nos reunimos, intercambiamos mensajes de WhatsApp, que me dicen: «Yo quiero, mi negocio, la verdad, te escucho, lo que vos decís, este año me propuse…».

«Ah, sí, vale tanto». «Bueno, resulta que me estoy yendo de viaje», o «resulta que estoy por tener un hijo», o «resulta que me voy a mudar», o «sabés qué, ayer al perro lo picó un mosquito y se le hizo un ronchón en el lomo. Soluciono ese tema y te contacto».

Obviamente yo sé que jamás me va a contactar. Pero esto es lo mismo. De palabra todos damos la vida por Perón. Me refiero a Perón porque era una época así: «La vida por Perón». Empezaron a tirar tiros y se escondieron abajo de la cama, no quedó nadie.

Y no estoy defendiendo a Perón ni al antiperonista. Pero «la vida por no sé, por Messi». Sí, bueno, la vida las bolas. El día que realmente des la vida, te creo. Pero de la boca para afuera todos somos buenos, hacemos cosas, nos comprometemos.

Yo también. No estoy diciendo «yo soy un genio infalible». No, estoy muy lejos de eso. Pero me conozco suficiente para darme cuenta de que yo también he incurrido en esto.

«Bueno, no pago». O mejor dicho, me conté la historia de «para qué voy a pagar una herramienta si con la gratis igual me sirve». O «por qué voy a pagar ese curso si igual lo aprendo por YouTube».

No lo pagué porque yo sabía que me daba miedo hacer eso. Porque qué excusa iba a tener. Si yo pagaba un curso de SEO y después no me ponía con el SEO de mi página, ¿qué excusa iba a tener? Me iba a sentir peor. ¿Por qué? Porque lo pagué y no lo hice.

Incluso a veces, ojo, pagando no se hace. También pasé por ahí.

Lo gratuito y el código abierto también pueden ser una maravilla.

Entonces no hay nada malo con las herramientas gratuitas. Está buenísimo. Lo del código abierto es un universo fenomenal.

Sin ir más lejos, hablando de contenido y de herramientas gratuitas, el otro día me enteré, yo ya conocía la herramienta pero no entendía muy bien para qué era, del software FFmpeg.

Resulta que es un software de código abierto, gratuito, sobre el que se montan muchos editores de audio, muchos editores de video y muchas plataformas. El propio YouTube se monta sobre ese software de código abierto.

O sea que YouTube es más rata que nosotros, porque usa software de código abierto. Bueno, usa varias cosas de código abierto la gente de Google. La otra vez había saltado un bardo porque habían mandado a parchar no sé qué software. Manga de ratas. Ustedes tienen un equipo de programadores enorme, en vez de esclavizar a los pobres tipos voluntarios del código abierto.

Pero bueno, muchas megaempresas tiran de código abierto. Y uno es este, FFmpeg. ¿Sabés la maravilla que es FFmpeg? La navaja suiza para todo lo que es video. Es más, podés editar por línea de comando.

Si no sabés mucho de computadoras, eso puede que sea chino. Te lo cuento. ¿Cómo editarías un video? Imaginate que tengo un video y son cuatro pequeños videos, cuatro clips, y quiero transformar esos cuatro clips en un video, esos cuatro cortes en uno.

Abrís un editor de video, no sé, Kdenlive, Adobe Premiere, CapCut, Movavi, DaVinci Resolve, lo que sea. Arrastrás el primer clip, arrastrás el segundo, arrastrás el tercero, arrastrás el cuarto, le das exportar. Imaginemos que es así. Simplemente los quiero pegar, no les quiero meter transición, nada. Lo exporto.

Bueno, es fácil, es rápido. Pero esto es más rápido. Con FFmpeg metés los cuatro videos en una carpeta, una línea de comando, que ni siquiera sé programar. Le dije a ChatGPT cuando empecé a leer todo lo que se podía hacer: «Esto es una bomba, es lo que yo necesitaba para automatizar mis contenidos».

Hay que pagar cuando tu negocio lo necesita.

Ejemplo, este podcast. Una de las cosas que me viene frenando es que no es lo mismo venir acá a improvisar, decir cuatro boludeces, hacer algún silencio que después lo corto de manera automática en Audacity, que el video.

El video requiere ir al timeline y cortar los silencios. Ahora me estoy ingeniando para hacerlo con FFmpeg. ¿De qué manera? No lo miro en el video, no lo edito con las manos, no lo edito con el mouse, no lo edito en CapCut, aunque estoy pagando CapCut.

Línea de comando, FFmpeg, ping, ping, ping, cortame acá, acá, acá, acá, devolveme el video cortado.

Hay cosas que son geniales en herramientas de código abierto, en herramientas gratuitas. Hay todo un mundo y prácticamente cualquier herramienta de pago tiene del otro lado una herramienta gratuita de código abierto.

O sea que ojo, no me malinterpretes. No estoy en contra. Al contrario, me encanta mucho ese mundo del código abierto y de herramientas gratuitas.

Pero a veces hay que poner la guita porque tu negocio necesita, porque vos lo necesitás, porque tu cabeza necesita comprometerse un poco más. Herramientas, cursos, mentorías, lo que sea.

Esa es la razón por la cual hoy vine a hablarte de esto. Porque a veces poner plata te obliga a trabajar mejor y a tomarte mucho más en serio lo que estás haciendo.

Lo gratis te puede ayudar, pero es muy complicado, y no te lo deseo, que te acostumbres a no invertir nunca. Esa mentalidad tenés que cambiarla.

Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing
.