2056 Las grandes mentiras de la Inteligencia Artificial.

Nos vendieron a la inteligencia artificial como si pensara, si entendiera y además como si fuera la solución para todo. Pero muchas de esas promesas tienen más de marketing del malo que de realidad. Y si vos te comés esa curva, podés terminar usando mal una herramienta que, bien utilizada, puede ser extraordinaria.

Vengo a hablarte de aquello que yo considero las grandes mentiras de la inteligencia artificial. Y hay bastante humo con esto de la inteligencia artificial, lo cual no significa que no la tengas que usar.

A lo largo de estos años, y en los últimos dos o tres al menos, hablé bastante sobre inteligencia artificial. Siempre hago episodios relacionados con inteligencia artificial porque además la uso, la uso de manera intensiva. Me salvó las papas en más de una oportunidad, me ayudó muchísimo y me permitió hacer cosas que no podría haber hecho de otra manera.

Como herramienta es genial, pero también me llevé más de una sorpresa. Mala sorpresa. Me defraudó, me confundió, me hizo perder más tiempo del que gané.

Expectativa y realidad.

¿Por qué pasa esto? Por las expectativas, que no siempre están a la altura de lo real. Viste esos memes o esos videos que se hacían en YouTube: expectativa, realidad. Bueno, le tiraron todo encima a la inteligencia artificial, como tratando de dar a entender que era absolutamente revolucionaria, que era más importante que la revolución industrial, que iba a cambiar todo, que iba a solucionar todo, que todo el mundo iba a ser feliz y que no íbamos a tener que trabajar más.

Montones de cosas dijeron y se siguen diciendo sobre la inteligencia artificial. Y no estoy diciendo que mucho de eso no sea real. Pueden ocurrir varias cosas. Primero, que en potencial lo que predicen se cumpla eventualmente en un futuro. Y lo otro es que directamente sea más marketing, sea humo, sea toda una cosa montada para que las grandes empresas generen millones o al menos capten millones de los inversores, porque esto de generar dinero no a todos les está haciendo bien.

Lo concreto es que la inteligencia artificial funciona. Es una herramienta formidable que te puede ayudar muchísimo, pero yo te diría que tengas en cuenta algunas cositas.

Sacale lo de inteligente.

Primero, yo le quitaría lo de inteligente a la inteligencia artificial. Obviamente, si vos sos una persona que viene del campo de la inteligencia artificial, probablemente te den ganas de meterme un sopapo, pero acá le llamamos inteligencia a otra cosa.

Vamos a suponer que vos trabajás con una persona y le explicás un montón de cosas. O ni siquiera le explicás todo. Supongamos que tenés un restaurante y a un pibe le decís: andá a limpiar la mesa cinco. Probablemente con eso el tipo ya entienda mucho más. Tenga contexto real de lo que es limpio versus sucio. No hay que darle tanta parafernalia ni explicarle con lujo de detalles, porque es una persona inteligente.

Viste que cuando hablás con alguien, o vos mismo de repente te ponés a pensar cosas, vas atando cabos. Decís: pucha, mirá. Bueno, esto no ocurre tanto con la inteligencia artificial. Y lo digo no desde el punto de vista del conocimiento científico, lo digo como usuario.

Todo lo que te voy a decir, o por lo menos gran parte, viene de usarla de manera intensiva los últimos años. Esto tampoco es un episodio de “che, vengo a contarte mi opinión” y nada más. Lo que vengo a hacer es, a partir de mi propia experiencia, transmitirte lo bueno, lo malo, lo que me pasó, lo que me funcionó y lo que no. Simplemente para que vos no metas la pata.

Cuando la inteligencia artificial no ata cabos.

Hace un rato estaba creando unos textos. Le pido un texto, me lo hace medianamente bien. Le pido otro texto para un catálogo de productos de un cliente y le digo: ahora elegí otro producto y escribime un texto similar, con el mismo formato. Estaba haciendo carruseles para Instagram.

Y la IA me propuso el mismo producto que yo le había pasado como ejemplo. Una persona inteligente, o alguien que está atento por lo menos, si está dando bola, diría: pará, este tipo me acaba de mostrar que ya hizo este producto, voy a proponerle otro. Pero no. Propuso el que ya hizo.

Estoy hablando de un ejemplo tonto, que para muestra un botón tal vez no alcance en esto que estoy indicando o sosteniendo. Pero te lo cuento porque es lo más reciente que me pasó, hace nada, escasas horas. No es la única vez.

Un montón de veces me di cuenta de que lo que nosotros llamamos inteligencia, al menos en términos humanos, rara vez se da en esto llamado inteligencia artificial. Lo que sí tenemos es una buenísima herramienta que ha sido entrenada con cantidades ingentes de información. Es buena para detectar patrones, para replicar, para llenar huecos, para lo predictivo.

La tipa dice: si Juancito me pide un poema y a mí me entrenaron y me dijeron que todo esto es un poema, lo voy a escribir más o menos de esta manera y probablemente esto sea un poema. Ojo, te lo estoy explicando mal y rápido. Pero digo: para mí no es inteligente en los mismos términos en que denominamos inteligente a una persona.

Nuevamente, si viene una especialista de Harvard, Stanford o del MIT, se sienta acá conmigo, capaz que me caga a cetazos diciendo: no, boludo, porque la inteligencia artificial desde el punto de vista de la computación es distinta a la humana. Bueno, ponele.

Bajar expectativas para usarla mejor.

¿Por qué es necesario decirte lo que te digo? Por una cuestión de bajar expectativas, básicamente. Es bajar expectativas por un lado y es saber utilizarla mejor por el otro.

Porque si vos pensás que la inteligencia artificial es inteligente como tu primo que es súper inteligente, entonces le decís tres boludeces y esperás que lo haga bien. Después te vas a dar cuenta de que no solamente no lo hace bien, sino que a veces ni siquiera lo hace bien cuando se lo explicás. Y a veces ni siquiera lo hace bien cuando le das un ejemplo.

Yo pensé que era un marciano que me cagaba a puteadas con la IA. Decía: no, dejalo, mirá lo que hiciste, te pedí tal cosa. Y vengo a descubrir que no soy el único conversando así con otra gente.

¿Por qué pasa? Porque mis expectativas están con la vara demasiado alta. Nos han vendido tanto esto de que la inteligencia artificial es inteligente, que no sabés, el nuevo modelo es súper inteligente, y vos le pedís una boludez y lo hace mal. Decís: flaco, ¿tenés un crayón en la cabeza que no lo entendés?

No es una persona.

Segundo punto importantísimo, relacionado con lo anterior. Te dije que a veces me caliento y le mando una puteada. Bueno, no lo hagas. No lo hagas por favor, porque te van a internar. ¿Por qué? Porque es un software. No es una persona.

Sin embargo, la mayoría de quienes la usamos llegamos a confundirnos. Tal vez no todo el tiempo, pero en cierto modo nos confundimos. ¿Por qué ocurre esto? Porque la gente pícara de Silicon Valley, o de donde corno provengan estas inteligencias artificiales, les ha dado una capa de humanidad.

Cuando vos interactuás con una inteligencia artificial, la inteligencia artificial habla de cierto modo que da la sensación, y esto es adrede, es a propósito que lo hacen, de estar hablando con una persona. De ahí que mucha gente le cuenta a la inteligencia artificial sus más íntimos secretos, anhelos o problemas, y no se los cuenta al mejor amigo o a la familia.

Estos guachos, si se permite la expresión, lo hicieron de este modo. Entonces uno charla con la IA y le parece que está hablando con una persona.

La capa de humanidad está puesta para que te quedes.

¿Por qué hacen esto? Muy sencillo: mayor adherencia. Pensemos en un software común y silvestre como los de antes. Por ejemplo, Excel o Microsoft Word. Lo usás, anda fenómeno, te sirve, te ayuda un montón, bla, bla, bla. Y mañana sale una hoja de cálculo que es gratuita, igual o mejor, y capaz que te cambiás.

Ahora, si vos usás ChatGPT como yo durante años, y te conoce, te llama por tu nombre, hace chistes, ya sabe cómo hablar y en cierto modo te imita, te da como cosita. Decís: pucha, ¿no será que hay algo ahí? ¿No habrá una conciencia, un atisbo de humanidad? ¿No habrá algo? ¿Y yo me voy a cambiar de herramienta con este que me conoce hace tanto tiempo y que me festeja los chistes?

Esta es una de las capas, o uno de los puntos. Hay más. Entonces, ¿a qué voy con esto? Vos hacé lo que quieras con tu inteligencia artificial. Hacete amigo, puteala, felicitala, vayan a mirar el partido, hablale como a tu mejor amigo. No es eso lo que me concierne.

Lo que me concierne, en tanto que somos emprendedores y que esto es un software que tiene que ver con emprendimiento, con herramientas y con marketing, es que tengas cuidado. Porque esto de humanizar puede llegar a perjudicarte.

Humanizarla también te puede hacer perder tiempo.

Por ejemplo, puede hacer que hables más tiempo del que tendrías que hablar. Si vos usás una herramienta común y silvestre como las de antes, vuelvo a lo mismo, un Excel, vas a hacer lo que tenés que hacer y listo.

Pero mucha gente utiliza la IA y se pone a contarle cosas: qué opinás, no sé qué. Y termina perdiendo mucho más tiempo. Además de otras innumerables cosas que no vienen a cuenta para no hacer demasiado extenso el episodio.

La IA no sirve para todo.

En definitiva, la IA no sirve para todo. Y esta es la tercera de las grandes mentiras, de estas tres que seleccioné que para mí son las más importantes. No siempre conviene usar la inteligencia artificial.

Creo que esto lo dije en un episodio la semana pasada, cuando daba un ejemplo de automatización versus que el modelo generara. No siempre conviene usar la inteligencia artificial.

Yo me choqué contra la pared, me rompí los cuernos, habiendo perdido jornadas enteras lidiando con la inteligencia artificial, tratando de que entendiera lo que yo necesitaba y me diera lo que yo necesitaba. Cuando al final, rebobinando, digo: pucha, si yo hubiera frenado la pelota, me hubiera puesto a pensar y hubiera dictado ideas sueltas, tendría eso que le estaba pidiendo a la inteligencia artificial.

Esto a veces uno no se da cuenta porque, reitero, todo está montado de modo tal que pareciera que para todo la solución es la inteligencia artificial. Y no es así.

Usala, pero no te comas todos los versos.

La IA es una herramienta formidable, pero tenés que entender muy bien de qué se trata, cuál es su poder y su potencial, cuáles son sus límites y también discernir entre la realidad y lo que te quieren vender.

¿Para qué? Para que tomes decisiones que sean beneficiosas para vos y principalmente para tu negocio. Hay que usar inteligencia artificial, sí, pero cuidado: no te comas todos los versos que te tiran por la cabeza.

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