1968 Negocios con trayectoria que podrían fundirse.

Tu competencia no es la que vos creés

Tu competencia no es la que vos creés. Mientras vos mirás al de la esquina, o estás en la cómoda pensando que tenés el negocio afianzado, alguien que no conocés puede estar construyendo visibilidad, autoridad y confianza.

Y de buenas a primeras, esos clientes que vos tenías ahí prácticamente atados se van. Y perdiste. Así que atenti.

El peligro de hacer la plancha

Hay negocios con trayectoria, establecidos, con años de experiencia, clientela, nombre, y se quedan ahí. Como si en la vida no existiera algo llamado cambio. En la vida en general y en el comercio o la economía en particular.

¿Cuál puede ser la consecuencia de quedarte haciendo la plancha? Que te lleven puesto. Que te pasen como alambre caído. Y de esto te lo puedo contar en primera persona.

Cuando arrancamos, allá por 2018 o 2019, éramos cuatro gatos locos hablando de marketing. Después vino la pandemia, explotó todo, y en vez de cuatro gatos había cuatrocientos millones de gatos hablando de lo mismo. Yo me di cuenta cuando me pasó, y ojalá lo hubiese advertido antes: no conviene dormirse en los laureles.

“Está asegurado para siempre” es una fantasía

Muchos dueños creen que porque tienen trayectoria, marca, clientela, incluso músculo financiero, la cosa está asegurada para siempre. Y la verdad es que no. No importa a qué te dediques, aunque obvio que hay matices.

Si vivís en un país proteccionista, capaz tu sector está más blindado por reglas que frenan la entrada de competencia. Pero eso puede cambiar. Y cuando cambian las reglas de juego, cruje todo.

Hay gente que con preocupación dice: “esta apertura económica me está perjudicando, no sé qué voy a hacer”. Y después están los que toda la vida la supieron surfear y siempre ganaron, que hoy chillan porque antes no competían con nadie y ahora tienen que competir.

El cambio no solo viene por la economía

No todo obedece a un cambio político o económico. También puede venir por el lado tecnológico. Tenés un estudio de abogados, tenés nombre, trayectoria, clientes. Perfecto. Pero mañana se juntan dos tipos, alimentan inteligencias artificiales con casos, ofrecen un servicio de puta madre y te pasan por arriba.

O fabricás un producto y mañana se juntan cuatro tipos, se organizan, crean un e-commerce rompedor, compran a un proveedor en China y te patearon el gallinero en uno, dos o tres meses.

Entonces, no alcanza hoy.

Lo que hiciste ayer importa menos de lo que creés

Es como esos que dicen: “lograste algo, pero lo que hiciste ayer poco importa hoy”. Es relativo, obvio. Pero sirve la idea.

Imaginate que te propusiste cuidar la salud: enero bárbaro, febrero bárbaro, caminaste, comiste sano, dejaste los dulces, tomaste menos alcohol, más agua. Pero si hoy te la ponés en la pera, mañana también, y pasado también, no importa todo lo que hiciste en enero y febrero. Lo que importa son las consecuencias de tus acciones de hoy, de mañana y de pasado.

Con el negocio pasa parecido. Podés tener 15, 20 o 30 años de trayectoria, buen nombre, marca, red de contactos, logística. No estoy diciendo que eso no sea importante. Obvio que lo es.

Yo he hablado de la barrera de entrada: cuanto más alta, más blindado está tu negocio. El escudo es más grande para soportar los embates de la competencia. Pero como todo cambia, a veces no alcanza.

Cambian los hábitos, cambia el mundo, cambia tu mercado

Todo cambia: la economía, la política, la tecnología, los hábitos de consumo, las comunicaciones, la geopolítica. Sin ir más lejos, puede pasar algo a nivel global y se te dispara el petróleo, y tu negocio depende del petróleo. Y listo, te cambia todo el tablero.

Sin ir a extremos apocalípticos, lo que te quiero decir es simple: no está bueno dormirse en los laureles. Hay que estar permanentemente mirando lo que pasa alrededor.

Y no solo para enfrentar la llegada de nueva competencia. Puede ser todavía mejor para ampliar la diferencia a tu favor. Para ampliar esa barrera de entrada.

Aprovechá tu ventaja para sacarle más distancia

Si vos tenés un negocio con 30 años, red de contactos, logística, proveedores, historia, conocimiento, y aparecen competidores que compran en China y te ponen uno igual enfrente, usá a tu favor el peso de tu trayectoria.

Metete más en tecnología, metete más en comunicaciones, acompañá los cambios. Todo lo que el otro tiene que hacer para llegar a donde estás vos lleva tiempo. Aprovechá ese tiempo para sacarle el triple de distancia.

El peor error es confiarte en que la posición que tenés hoy es permanente.

La ola sigue: si te pasa, sonaste

Mirálo como una ola. Tenés que seguir con la ola. Porque si te pasa, sonaste. Y hay ejemplos típicos de empresas que se confiaron: Kodak, Blockbuster y un montón más. Se confiaron en su posición dominante, en su tajada del mercado, y de repente se los llevó puesto un cambio económico, la tecnología, cambios sociales, hábitos de consumo o una nueva generación que compra distinto.

Entonces es importante mirar lo que pasa alrededor, tratar de anticiparte y estar siempre en la cresta de la ola.

Un caso real: de salir primero en Google a desaparecer

Te cuento un ejemplo de un cliente que conozco hace un montón de años, desde que yo hacía diseño gráfico y le diseñaba blisters para mercadería que vende. Todavía vende lo mismo y todavía tiene los mismos blisters.

Cuando buscabas en Google los productos que vendía, salía él. Porque literalmente no había nadie que vendiese eso con catálogo online. Y de hecho, sigue teniendo el mismo catálogo. La misma tecnología. Un desastre.

Hoy no aparece ni a los premios. Hay un montón de nuevos jugadores que aparecieron y aprovecharon lo digital: desde páginas web hasta redes sociales. Instagram, TikTok, WhatsApp para vender.

Fijate cómo alguien con una gran ventaja competitiva fue pasado como alambre caído. ¿Por qué? Por no mirar alrededor, por menospreciar lo digital, por tener una confianza excesiva y absurda en las fortalezas del negocio, del producto, del nombre, de la trayectoria y de la marca.

Trayectoria y marca importan, pero no te salvan solos

Trayectoria, habilidad, conocimiento, autoridad, marca: todo eso es esencial para construir una buena barrera de entrada contra la competencia. Pero a veces no alcanza, más si te quedás haciendo la plancha.

No digo que no labures. Digo que no acompañes los cambios del mercado: económicos, tecnológicos, sociales. Y ahí es donde te pasan por arriba.

Un tiempo bisagra y la IA como cachetazo

Este episodio es importante porque estamos en un tiempo bisagra. Y no necesito decirte por qué: la inteligencia artificial vino por todos nosotros.

Si no nos ponemos las pilas, si no entendemos cómo está impactando y cómo va a impactar, el tendal va a ser enorme. Van a quedar todos culo para arriba.

Es un momento clave para estar despierto, mirar lo que pasa alrededor y dejar de pavear. No caigas en “para qué internet”, “para qué videos”, “para qué vender”. Ya sabés lo que te va a pasar. Después no digas que no te avisé.

Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
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