1799 ¡Espabilá paparulo! ¡Ya no estamos en 1980!

Hoy es jueves, 3 de julio de 2025, y en el episodio 1799 hablamos de una verdad que duele: el mundo de los negocios ya no es el de 1980. Analizamos por qué la mentalidad de «abro la persiana y la gente entra» es el camino más rápido a la quiebra.

Bienvenid@s a otro episodio.

Bienvenida y bienvenido a marketing para gente como uno.

Soy Carlos Malfatti, Consultor de Marketing y nos encontramos otra vez para hablar de Marketing, Emprendimiento, Redes Sociales, Contenidos, Publicidad y todo lo que tenés que saber para llegar a más personas, captar más clientes y vender más en internet.

¡Listo, pa! Acá tenés el formateo del texto, con la intro optimizada por la IA y el cuerpo manteniendo tu onda, bien resumido y con títulos que van al grano, tanto para el lector como para Google.


Soy Carlos Malfatti, consultor de marketing, y si querés mejorar tu vida mejorando tu negocio gracias al marketing, contactame en https://carlosmalfatti.com.

🎵 Música: «Golden Sunrise (Instrumental)» de Josh Woodward. Descarga libre y licencia Creative Commons Attribution 4.0 en https://www.joshwoodward.com/song/GoldenSunrise.

¿Abriste tu negocio pensando que se vendería solo como «antes»? Te explico por qué ese «chip de 1980» te impide vender hoy. Descubrí cómo la competencia feroz y la era digital cambiaron el juego y por qué sin marketing, tu negocio está condenado a la guerra de precios o a cerrar. ¡Es hora de despertar y adaptarte para vender de verdad!

Chau mentalidad de 1980: El negocio hoy es distinto.

Hola, ¿cómo va? ¿Te acordás de esa época? Bueno, tal vez ni habías nacido, pero hubo un tiempo en el que poner un negocio era para unos pocos valientes, pero lo positivo es que se vendía fácil, casi no había competencia. A mucha gente le quedó ese chip, quizá por herencia o por copiar a los que no saben, pero eso ya terminó. Y probablemente no lo entendiste, y por eso no estás vendiendo. Así que ¡atenti!

Soy Carlos Malfatti y esto es Marketing para Gente como Uno. Hoy es jueves 3 de julio de 2025, el episodio es 1799. ¡Mirá, mañana el 1800! Son unos cuantos, ¿eh? Hoy vengo a decirte que no seas paparulo, que ya no estamos en 1980, y uso esa palabra vetusta para decorar el episodio. Antes se vendía mucho más fácil, es importante que lo entiendas.

También es importante que entiendas que si tu negocio mejora, mejora tu vida. Por eso yo te ayudo a mejorar tu vida mejorando tu negocio con Marketing. ¿Y por qué marketing? Este es un episodio central. No voy a profundizar mucho porque te lo voy a contar a lo largo del episodio, pero la mayoría de la gente no sabe vender, vende mal, y la competencia es altísima. Como digo, no estamos en 1980, por eso es necesario diferenciarte, posicionarte, y para esto nada mejor que el marketing. Por eso, dejá de dar vueltas y pasate ahora mismo por https://carlosmalfatti.com. Contame sobre tu negocio, que te voy a responder para decirte cómo puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.

Más negocios, más competencia, precios por el piso.

Hoy vengo a hablarte de esto que menciono: «Ya no estamos en 1980». Y es cierto. Yo voy a cumplir este año 54, nací en 1971, así que los 80 los conozco muy bien. En esa época, acompañaba a mi vieja, a mi viejo o a mi abuela a hacer los mandados. ¿Cómo funcionaban las cosas? No había redes sociales, ni internet, ni computadoras. Había una casita donde vivía la familia en un barrio y ahí una panadería, carnicería, zapatería, el cerrajero. Negocios típicos de barrio, pero muchos menos que hoy.

Hoy «cualquier boludo pone un negocio». Es fácil conseguir productos, la logística es más rápida. La velocidad con la que se producen bienes de consumo es un escándalo. Hay un documental en Netflix que da ganas de llorar: la velocidad con la que producimos cosas que terminan en pilas de basura. Ejemplos en el desierto de Chile de ropa tirada que nadie compró, porque es menos costoso tirarla que revenderla o donarla. Es una locura.

Pero antes no era así. Además, antes no había competencia. Vos ibas y comprabas siempre en la misma panadería, o en una a dos cuadras. Si no estaba en el barrio, te ibas al centro de la ciudad, y listo. A lo sumo, si tenías un pariente, por ejemplo, yo soy de Mar del Plata, la capital es Buenos Aires, se lo pedías a alguien de allá. O si vivías en un pueblo, venía el viajante de comercio a traer productos. Ni internet, ni redes, ni ocho cuartos.

Vos ponías un negocio, era más difícil ponerlo, pero una vez que lo ponías, tenías la vaca atada. Tenías que ser muy burro para que te fuera mal. Como yo digo, abrías la puerta y la gente entraba. ¿Por qué? Porque no había otra cosa. Ponías una zapatería en un pueblo y era la única, flaco. Te compraban a vos o andaban descalzos. Ya está. Hoy no es así. Hoy podés comprarle al de enfrente, por Mercado Libre, por Aliexpress o en Amazon.

Si sos igual a todos, elegís el precio.

Cambió el juego. Además, cada vez hay más negocios. Antes en tu barrio había una zapatería, y ahora hay cinco. Hacés diez cuadras y hay otras cinco, y diez cuadras más y hay quince. Muchas terminan vendiendo lo mismo porque van al mismo mayorista o fabricante. ¿Por qué te pensás que yo rompo las guindas todos los días con diferenciación, posicionamiento, «no te parezcas al vecino», «no vendas lo mismo diciendo lo mismo de la misma manera en el mismo canal»? Porque es la realidad más dolorosa de hoy.

Si no me creés, paseate por tu barrio, anotá los negocios que hay y tres meses después vas a ver que algunos ya cerraron. ¿Por qué? Porque están vendiendo lo mismo que el de a dos cuadras. Y como el otro tiene la pata muslo a cinco mil, este la pone a cuatro mil ochocientos cincuenta. El otro a cuatro mil ochocientos, este la baja a cuatro mil setecientos noventa y ocho. El otro a cuatro mil seiscientos cincuenta y hasta que cierran los dos. O aguanta el que tiene más músculo financiero o el que tiene una clientela más fiel.

¿Cómo se supera eso? ¿Cómo salís de esa cárcel, de esa locura? Con marketing. Porque ya no estamos en 1980. Ya no estamos en ese contexto donde el cliente era más fiel. No había competencia, no había opciones, no había información.

Estamos hablando de una época en la que, aquí en la República Argentina, una línea de teléfono para tu casa o negocio valía como un auto. Las casas valían más porque se vendían con línea de teléfono. Capaz que vos tenés veinte, veinticinco, treinta años y tus viejos te lo contaron. Parece ciencia ficción, pero era la realidad.

Tu negocio necesita marketing, ¡o cerrás!.

Hoy «cualquier boludo» (levanto la mano el primero) tiene en su bolsillo dos teléfonos con conexión a internet. Puedo comprar desde el teléfono, puedo mirar YouTube para ver si un producto me conviene o soluciona un problema. Y resulta que hay gente que no se adaptó a este mundo. Hay gente que sigue pensando que poner un negocio es poner el local, un logo, abrir la puerta y sentarse. «Listo, ya soy empresario, comerciante. Ahora lo único que tengo que hacer es vender». ¡Ah, sí, no me digas! Justo lo más complicado.

Porque vender no es solo vender. Vender es atraer a las personas correctas a tu negocio. ¿Por qué cierran los negocios? Porque la gente tiene la mentalidad anticuada de «abrimos la puerta y que entren». No, flaco, eso no pasa más. Hace años que no es así. Preguntale a la gente que tiene negocio. La mayoría vende «puro pedo» y más o menos.

Si vas a poner un negocio para vender «más o menos», la mayoría se termina transformando en autoempleo. Está el dueño, la dueña, el marido, los pibes. No da para más. Hay negocios que no dan más que para una o dos personas. ¿Por qué? Por la altísima competencia. Y porque no hacen marketing, no hacen nada. Abren la puerta y esperan al cliente. Pueden tener suerte y venga. Un día viene, otro día viene. Hasta que tres meses después abrió otro negocio mejor, que vende lo mismo, más barato, o te da una promoción o facilidad de pago. Y cerraste. Es triste, pero es lo que pasa. Lo veo a diario.

Lo veo con potenciales clientes que me vienen buscando una solución desesperada. «Che, me cayeron las ventas, ¿cómo lo soluciono?». Bueno, no es mágico, no se soluciona de un día para el otro. Tiene solución, y la solución pasa por el marketing. No porque se me ocurra a mí, está a la vista.

El marketing profesional como escudo.

Vos abrís una ferretería, te abrió otra en el barrio y cerraron las dos porque compiten por precio. Porque no tienen sistema, base de datos, no conectan con clientes, no crean contenido. Abren la puerta y nada más. Y después hay un «pelotudo» que no es tan «pelotudo», que pone una ferretería, hace marketing, publicidad. Después abre otra y otra. Se hizo una marca fuerte, la transforma en franquicia y te cubrió todo el país en diez años. Y vos no aguantaste ni diez meses. Esta es la gran diferencia.

Cuando insisto con este concepto, para que sea gráfico, cuando digo «no estamos en 1980», me refiero a esto: no alcanza con abrir la puerta. No alcanza con abrir la puerta y no alcanza con abrir un Instagram. ¿Por qué? Porque todo el mundo está ahí. La barrera de entrada (término de marketing) es muy baja.

Cualquier «boludo» pone un negocio, abre un Instagram, recibe al promotor del banco y tiene la oferta de la tarjeta con descuento para el sábado. Pero claro, todo el barrio tiene el mismo descuento. No es un diferencial.

Si sos de Argentina, acá en la provincia de Buenos Aires, Cuenta DNI del Banco Provincia, podés pagar con el celular y tiene un montón de ofertas. Todos los negocios lo mismo: «Cuenta DNI». Y vos ves la carnicería con toda la cola el sábado. El jueves la pescadería, el martes la zapatería. Si no tenés la Cuenta DNI, no vendés un puto pescado, un puto zapato o un puto chorizo. ¿Por qué? Porque no tenés marketing. Porque dependés del marketing del banco.

No es tan fácil ahora vender. Diría que es complicadísimo. Que vendas de pura carambola, ni hablar, siempre la carambola sigue sirviendo. El boca a boca sigue sirviendo. Lo que a veces sirve menos. Yo te digo que vengas corriendo: «Ay, ayudame con mi negocio». No, pero ponete las pilas. Dale bola al marketing, porque lo necesitás. Lo necesitás para salir de ahí.

El lunes hice un episodio hablando de por qué necesitás marketing. No voy a volver sobre esos conceptos, pero es fundamental que entiendas: primero, que no alcanza con abrir la puerta y que entren. Y segundo, que hay toda una generación nativa digital que recién está empezando a tener capacidad de compra. Pero cuando estén plenamente con capacidad de compra, olvidate, compran todo por celular. Comparan en dos segundos, automatizan hasta las compras. Con la IA le van a decir: «Che, buscame el mejor producto, la mejor oferta». ¿Y vos qué vas a hacer? Nada. Vas a tener que cerrar, porque tu negocio no va a estar adaptado.

A veces veo negocios, es increíble, que dicen: «No vendo nada». Pero por lo menos hacé publicidad, meté cinco o diez dólares por día en Meta y que la gente al menos conozca tu negocio. No te estoy pidiendo que vendas un riñón. «Bueno, no, ni eso». «¿Por qué?». «Bueno, porque como tengo un negocio y porque tengo negocio y porque tengo negocio, me tienen que comprar». No, no te van a comprar. Así que mucho cuidadito con esto. Si tenés esa mentalidad de 1980, por favor, cambiá el chip.

¿Querés vender más?

Si querés vender más puedo ayudarte.
¿Qué te parece si hacemos una consultoría por videollamada?

  1. reservás tu lugar.
  2. nos conectamos.
  3. me contás sobre tu negocio
  4. y te asesoro para que mejores tu marketing, contenidos, publicidad o lo que necesites.

¡Deja de perder tiempo, dinero y energía en acciones que no te dan resultados!
Empezá a vender con estrategias, metodologías, contenidos y publicidad.

Escribime y reservá ya mismo tu lugar.