1798 No son tus seguidores, siguen a tus contenidos.
Hoy es miércoles, 2 de julio de 2025, y en el episodio 1798 te voy a decir algo que ningún gurú de redes sociales se anima a decir: tus seguidores no te siguen a vos, siguen a tu contenido. En este episodio, te explico por qué tenés que dejar de romantizar a tu audiencia y entender la naturaleza egoísta del consumo de contenido.
Bienvenid@s a otro episodio.
Bienvenida y bienvenido a marketing para gente como uno.
Soy Carlos Malfatti, Consultor de Marketing y nos encontramos otra vez para hablar de Marketing, Emprendimiento, Redes Sociales, Contenidos, Publicidad y todo lo que tenés que saber para llegar a más personas, captar más clientes y vender más en internet.
Soy Carlos Malfatti, consultor de marketing, y si querés mejorar tu vida mejorando tu negocio gracias al marketing, contactame en https://carlosmalfatti.com.
🎵 Música: «Golden Sunrise (Instrumental)» de Josh Woodward. Descarga libre y licencia Creative Commons Attribution 4.0 en https://www.joshwoodward.com/song/GoldenSunrise.
¿Te dice el marketing que «amés a tu audiencia»? En este episodio, te pincho el globo: esa idea es un verso. Descubrí por qué la relación con tus seguidores es transaccional y cómo la clave para el éxito de tu negocio está en la calidad y relevancia de tu contenido, no en ser chupamedias. ¡Dejá las fantasías y generá resultados reales!
Tu audiencia no te ama: la cruda verdad del marketing.
Hola, ¿cómo va? Vengo a pincharte el globo. Viste toda la gente que habla de marketing y te dice que tenés que amar a tu audiencia, construir una familia y por poco llevarle el desayuno a la cama a tus seguidores. Bueno, esto es una boludez, es una mentira, una mentira edulcorada, lo políticamente correcto. Hoy voy a decirte algo bastante incómodo sobre tus seguidores, pero madurá, tenés que saberlo.
Hay mucha gente hiper, mega, chupamedias en el mundo del marketing. Seguís cuentas de marketing en Instagram y todo el mundo es políticamente correcto: «Tenés que amar a tu comunidad», «no sé qué la gente…». La verdad es que esto no es así. A mí me da igual no ser políticamente correcto. No es por hacerme el rebelde sin causa, es que a veces me funciona el marulo, la materia gris. Y cuando me funciona, me doy cuenta de cosas. Yo también arranqué el podcast repitiendo lo que escuchaba. Hasta que un día empecé a soltar mis propias alas y a tener mis propios criterios.
Cuando veo que «tu comunidad» y «no sé qué», digo: «Pará, flaco, hay algo que no se dan cuenta». No tenés que romantizar, idolatrar ni poner en un pedestal a tus seguidores. Y ¡atenti! No estoy diciendo que no se deba ser agradecido. Me estás escuchando hoy y te agradezco profundamente. Pero, seamos sinceros, si me escuchás es porque lo que digo te interesa, te sirve, lo podés aplicar o por lo menos te entretiene. Si estos episodios no te gustaran, no te sirvieran, el día del arquero me vas a seguir. Te agradezco que me escuches, absolutamente.
La relación es transaccional: el valor de tu contenido.
Ahora, ¿tengo que decir: «Ay, mis seguidores, mis seguidores, gracias muchachos»? ¡Gracias a las bolas! Porque el día que yo haga malos episodios, no me vas a escuchar más. Y soy muy consciente de eso. Y no me voy a enojar. Ahí está la diferencia. «Ay, me seguían y ahora no me seguís». ¡Claro, flaco! Porque la gente sigue tus contenidos, no te sigue a vos. Siguen tus contenidos de manera egoísta. Y es válido, porque sacan provecho. Es correcto, y hay que entenderlo.
Si tenés un negocio y querés hacer marketing de verdad, profesional, orientado al resultado, y vas a crear contenido, esto te lo tenés que tatuar: el día que tu contenido deje de ser relevante para el público que tenés, para los seguidores que tenés, desaparecen. ¿Por qué te van a seguir si te empezaron a seguir porque les gustaba tu contenido y ahora no les gusta?
La relación entre un creador de contenido y quien lo sigue es transaccional. No es un romance. No se enamoraron de vos. No se va a casar con vos la mina que te escucha o el tipo. La gente te da su atención y hay que valorarlo y agradecerlo, porque hoy es la moneda de cambio de mayor valor: la atención. Si tenés la atención de muchas personas, es fortuna. Si nadie te da bola, no vendés nada, no te conoce ni el loro.
La atención es fundamental. Hay que agradecer. Reitero, me estás escuchando y te lo agradezco. Pero también hay que ser consciente de que es un intercambio. Yo hace seis años que hago este podcast, cada día subo un episodio y trato de mantener cierto nivel. Tengo episodios mejores, tengo episodios peores. Pero me preocupo por venir aquí y darte valor desde mi punto de vista, mi experiencia, mi forma de pensar. Si vos me escuchás, entiendo que es porque te parece algo valioso. No porque yo digo que lo es, sino porque para vos lo es.
Tengo que mirar mis métricas, mis números, y decir: «Bueno, evidentemente a ciertas personas la forma en que yo presento estos temas les parece bien». Por eso hace seis años que estoy, por eso me siguen, por eso algunos se convierten en clientes. Pero yo no creo que estés acá por mi cara bonita. Obviamente, la forma de crear y entregar este contenido, la personalidad, la voz, el tono… somos personas, somos humanos, conectamos. Es fundamental entender esto. Pero lo primero es entender que me seguís porque lo que vengo a decir cada día te parece bien, te sirve. Si no, no me seguirías, no me escucharías.
La calidad del contenido es la base de la conexión.
Vos, como dueño de negocio que va a crear contenido para captar la atención de las personas y luego transformarlas en clientes, o si creás contenido de entretenimiento, esto lo tenés que tener bien claro. Esa conexión entre el creador y quien le sigue es una consecuencia, no la causa inicial. Vos me seguís y me escuchás por mi contenido. Que después yo te pueda caer bien o mal, que digas: «Puta, este tipo me gusta. Hoy estuvo flojo, pero me encanta porque me hace reír, me gusta su forma de hablar o su frontalidad». Claro, hay una instancia posterior que hace que uno se encariñe con el creador, sienta cercanía.
A mí me pasa. Hay gente que sigo hace años y me encanta. Casi que pueden hablar de cualquier estupidez que los sigo. Pero, ¿cómo ocurrió eso? Los tipos hacen un contenido de puta madre y sé que si dicen «hay que ir para el norte», yo voy para el norte. Confío absolutamente porque los he visto crecer, su trayectoria, sus resultados. Conectan con mi forma de ver las cosas. Hay otra gente que no y no las sigo. Pero todo arranca en un contenido. Un contenido que fue de valor para mí. Un contenido que me sirvió cuando yo ni siquiera sabía quién era el creador. Y esto hay que entenderlo.
Te doy un ejemplo fuera de internet, fuera del marketing. La música. Sale un disco, una banda, no la conocías, te encantó, la rompió. Buenísimo. Te hacés fan de esa banda. Sacan un segundo sencillo, otro disco. Y de repente empiezan a sacar temas de mierda. Música inescuchable. ¿Vas a seguir comprando sus discos, yendo a sus recitales, o siguiéndolos en redes o Spotify? Seguramente no, porque ya no te gusta lo que hacen. Eras fanático de su música, no de la banda. Obvio, esto tiene matices. Es un caso extremo, pero pasa. Es importante que lo entiendas.
No te duermas en los laureles: mantené la calidad.
¿Por qué es vital entender esto? Porque si pensás que te siguen a vos, esto te daría licencia para hacer cualquier verdura. «Total, me siguen a mí». No, flaco, ¡ojo, eh! Puede que no te estén siguiendo a vos. Puede que estén con vos por el contenido que estás creando, que es lo más probable.
Entonces, creás un canal de YouTube, te esforzás, te rompés lo que te tenés que romper. Le das palo, palo, palo, hasta que la gente te empieza a seguir: primero unos poquitos, después cientos, miles, decenas de miles. Y de repente te dormís en los laureles porque pensás que sos un creador consagrado. Y la gente se va.
Y ojo, hablo de contenidos, pero lo mismo pasa con productos. Estoy cansado de ir a lugares, panaderías, restaurantes, que vas, abrieron, comés. Buenísimo: abundante, buen precio, todo rico, atención extraordinaria. Vas dos o tres veces, y al quinto, sexto mes o al año, la comida ya no es igual, la atención ya no es la misma. Te das cuenta que antes te traían una porción enorme de papas fritas, y ahora te traen tres cuartas partes. ¿Sabés las veces que vi esto en negocios?
¿Por qué? Por lo mismo. Se duermen en los laureles, piensan que uno va porque es fanático de su negocio. «No, flaco, vengo acá porque comía re bien, a un precio justo, me tratabas bien, y ahora te agrandaste porque se te llenó el boliche y querés ganar guita ajustando las porciones o vendiendo carne de inferior calidad». Y la gente no es boluda. Ha pasado con panaderías: comprás sándwiches de miga y al principio eran gigantes. Después, nada, el jamón miraba y pasó corriendo. Pará, amigo, ¿y pretendés que te siga comprando? No. No te voy a seguir comprando, porque no vengo por tu cara bonita, tu logo o tu local. Venía a comprarte porque me gustaba tu producto, pero como ahora te hacés el gil y querés ganar guita a costa de la calidad, tu negocio se va a ir en picada. Idéntico ocurre con los contenidos.
Entendé a tu audiencia, construí comunidad.
Tenés que entender esto con claridad meridiana. La gente sigue a tus contenidos, no te sigue a vos. Ahora bien, dicho esto, hay una instancia. Primero tenés que entender a quién consume tu contenido, obsesionarte y entender qué es relevante para esa audiencia, qué problemas tienen, qué dudas, qué los frustran, y que tu contenido sea una respuesta o los entretenga. No importa la naturaleza de tu contenido.
Si entendés bien qué hace que esas personas sigan tu contenido, vas a poder seguir creando contenido de esa calidad o mejor, independientemente de los formatos (video más largo, más corto, vertical, no vertical). Vas a entender muy bien a tu comunidad, a la plataforma y vas a poder servirles contenido.
Y ahora sí, la frutillita del postre. Una vez que lo hacés bien, que no bajás la calidad de tus contenidos, que sabés muy bien quiénes te siguen, ahora construí una comunidad. Ese es el siguiente nivel. Yo soy un lobo solitario, no soy muy proclive a decir «vamos a hacer una comunidad de emprendedores». Casi que mejor no, pero no por eso no veo el potencial. Hay un gran potencial en crear una comunidad alrededor de una marca, un negocio, una marca personal, de contenidos.
Pero no vas a poder crear una comunidad sin antes entender que la gente te sigue porque le estás aportando valor con tus contenidos. No podés decir: «Eh, vamos a crear una comunidad». No, flaco, porque no vamos a estar toda la vida con vos. Vamos a estar en tanto y en cuanto hagas las cosas que nos interesan a nosotros, eso que es relevante para nosotros.
Así que, ¡atentí con esto! Por más que salgas a chuparle las medias a tu comunidad en Instagram o donde sea, si un día te ponés a hacer la plancha y bajás la calidad de tus contenidos o cambiás de tema, la gente se va a ir. Nadie es dueño de las personas. Lo podemos ver en cine o televisión: actores consagrados hacen una mala película y no la ve nadie. Esto es igual. Así que, ¡atentí!
¿Querés vender más?
Si querés vender más puedo ayudarte.
¿Qué te parece si hacemos una consultoría por videollamada?
- reservás tu lugar.
- nos conectamos.
- me contás sobre tu negocio
- y te asesoro para que mejores tu marketing, contenidos, publicidad o lo que necesites.
❌ ¡Deja de perder tiempo, dinero y energía en acciones que no te dan resultados!
✅ Empezá a vender con estrategias, metodologías, contenidos y publicidad.
Escribime y reservá ya mismo tu lugar.