1121 El maestro aparece cuando el alumno está «ready».


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Dicen que el maestro aparece cuando el alumno está preparado y estar preparado a veces tiene que ver con seguir buscando respuestas aún en momentos en los que las cosas no están del todo bien. Hoy te vengo a contar un suceso personal, una experiencia hermosa y dolorosa a la vez que seguro te ayudará si andás sin rumbo.

A continuación te comparto las notas del episodio y su transcripción editada. Si querés que amplíe el tema, aclare algún punto o deseas comentar escribime al formulario.

Bienvenid@s a otro episodio.

Bienvenida y bienvenido a marketing para gente como uno.

Soy Carlos Malfatti, Consultor de Marketing y nos encontramos otra vez para hablar de Marketing, Emprendimiento, Redes Sociales, Contenidos, Publicidad y todo lo que tenés que saber para llegar a más personas, captar más clientes y vender más en internet.

Te comparto una experiencia personal. Una lección de vida.

Arrancamos un episodio que puede que te haya sonado medio raro el título porque mezclé el español con el inglés, lo hice para bajarle un poco el tono no quiero hacer de este episodio algo melodramático.

No quiero dramatizar demasiado aunque lo que te voy a contar es muy profundo por lo menos así lo sentí yo y por eso te lo estoy compartiendo porque estoy absolutamente convencido de que te va a servir.

Mi 2022. Un año con contracturas y dolores de espalda.

Voy al grano para no hacer tan larga la introducción si tuviese que definir el 2022 para mí diría que ha sido un buen año pero ha sido un año de dolor de espalda, dolor de cuello, contracturas e incluso mareos.

Un año complicado desde el punto de vista de lo físico. Todo por demasiado estrés.
Un estrés presente pese a que hice mil cosas para no tenerlo.
Seguro que te pasará si laburás como yo mucho tiempo delante de una computadora. 

Lo que me ocurrió la semana pasada.

El fin de semana pasado tuve que estar descansando justamente por los dolores que me impedían trabajar.

Aproveché el fin de semana para escuchar audiolibros y otros contenidos que me sirven y ayudan para analizar lo que me está pasando (entiendo que esto que me pasa proviene del interior, de cuestiones que no han sido resueltas). De lo contrario no estaría tan estresado.

Igualmente es algo medio interno, porque no ando todo el día nervioso, podría decir que “la procesión va por dentro”. Entonces aproveché el fin de semana para bajar un cambio y mejorar mi humor y salud.

Descansé y arranqué con todo.

El lunes arranqué con todo.
Rediseñé mi time blocking bajando los bloques de 1 hora a 45 minutos,  acomode todas las actividades de mi semana y ese propio lunes hice todo lo que me había propuesto hacer.

Lo hice rápido, de forma eficiente, muy enfocado con una claridad mental que hacía tiempo que no tenía. Fue un lunes perfecto.

El martes, aprovechando lo bien que había sido el lunes (y súper contento por ello) comencé mi día con ejercicio.
Al parecer hice demasiado porque los dolores volvieron. La cuestión es que me obligó nuevamente a acostarme otra vez porque ya los dolores no me permitían trabajar.

Esta situación otra vez me puso “patas para arriba” la organización de la semana (y además me puso de mal humor). 

El miércoles fue un día hermoso de sol, me levanté pensando en cambiar la historia.
Dije: – Está hermoso para ir a caminar. En vez de trabajar ahora, camino un rato y luego me pongo con las tareas pendientes.

La caminata por la costa y el encuentro.

Al llegar a la costa (yo vivo muy cerca) veo venir una persona no vidente, un ciego que traía unas cajas. Primero lo había visto cruzar con dificultad (se tropezó) y después cruzó en rojo mientras los autos circulaban. Algo que ponía en riesgo su vida. 

Me acerqué y le pregunté ¿A dónde vas? Me respondió que iba a tirar la basura. Lo acompañé hasta el contenedor.

En la despedida le pregunté qué iba a hacer (para ver si necesitaba de mi ayuda) me respondió que iba a seguir caminando hasta Camet (un parque a 2 kilómetros de donde estábamos).

Me lo dijo con una sonrisa y un estado de ánimo envidiable.

Un golpe al corazón. Una lección de vida.

Para mí fue como una trompada. Tal es así que yo lo despedí él dio unos pasos, yo caminé en sentido contrario  y no pude aguantar el llanto.
Me largué a llorar (te lo cuento y me emociona) ¿Por qué? 

Yo venía de una semana de no sentirme del todo bien físicamente y eso hace que también me sienta mal anímicamente. Eso me llevó a pensar una serie de cosas y planteame otras, también a quejarme (y te aseguro que no soy de caer en la “autocompasión”).

Sin embargo a veces me cambia el humor y me empiezo a enroscar con cosas que son estupideces a las que les doy una dimensión enorme. 

Como dije al principio, este encuentro no fue casualidad. En cierto modo la vida me puso frente a los ojos (de una manera tremenda) un ejemplo de vida como para decirme: 

“no te quejes de estupideces hay gente que enfrenta verdaderos problemas más importantes que los que vos tenés”

Yo mismo en ese momento “me cagué a pedos” en cierto modo me enojé y recriminé por prestar atención a bobadas que no son importantes.

Yo preocupándome por pequeñeces y postergando vivir mi vida por sinsentidos y esta persona, no vidente, aprovechando al máximo sus oportunidades sin que su dificultad lo frene. 

Estoy obligado a compartirlo con vos.

Por eso hoy quise compartir con vos esto que me pasó. Podría estar hablando un buen rato pero creo que con esto es suficiente. 

Lo quise compartir con vos porque primero quiero que sepas que no soy perfecto, soy vulnerable al igual que vos.  A veces hago las cosas bien y a veces no. Lo de “la montaña rusa del emprendedor” también lo sufro en carne propia.

Como emprendedor y persona humana a veces le presto importancia a cosas que no son tan importantes. En este ejemplo la vida, Dios o el universo me puso frente a la nariz un gran ejemplo para ayudarme a cambiar mi perspectiva. 

Lo compartí con vos para que reflexiones sobre aquellas situaciones que suelen ocurrir en en tu vida a las que les das demasiada importancia y te des cuenta de que hay cosas que son mucho más graves.

Enfocate en mejorar y en tener el ánimo correcto y dale a todo su justa medida, su justa dimensión.
Valorá el enorme tesoro de la vida, la salud, y de todo aquello valioso que tenés que muchas veces no le das el valor que corresponde por perseguir otras cosas supuestamente más valiosas.

Así como yo aprendí vos también podés aprender.

Espero que te haya sido de utilidad. Hasta mañana.

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