2088 Antes de crear contenido, respondé estas 2 preguntas.
El contenido tiene que pensarse desde quien lo va a consumir.
Antes de hacer un post, un carrusel, un reel, un video para YouTube, por ejemplo, tendrías que hacerte dos preguntas. Tendrías que poder responder esas dos preguntas, que tienen que ver principalmente con los destinatarios de ese contenido.
No tanto con tu idea del contenido, que igual es importante, sino con entender qué le estás dando a esa persona que podría llegar a consumirlo.
Muchas veces arrancamos los contenidos pensando en nosotros. Qué es lo que quiero contar, qué quiero publicar, qué tengo ganas de decir, qué considero que puede ser interesante.
Y a veces está bien, cuando vos tenés mucho recorrido, tenés un vasto conocimiento de tu potencial cliente o tu consumidor de contenido. En cierto modo, ya mismo la intuición te puede marcar las pautas de qué contenido puede o no interesarle a tu gente.
También, por supuesto, esto depende del tipo de contenido. Imaginate que vos creás contenido con cierta frecuencia y un día querés hablar de un tema personal, una experiencia. Bueno, ese contenido por un objetivo puntual que vos tengas, o un deseo, lo podés hacer.
Sí, pero más allá de estos ejemplos, siempre tiene que primar el principio de lo que le interesa y lo que es relevante a las personas.
Interesante no es lo mismo que relevante.
Yo a lo largo de estos más de siete años tengo episodios, tengo uno muy interesante hablando del contenido interesante y del relevante.
Y es un ejemplo, creo que en su momento dije: hablar de Messi es interesante porque a la mayoría de la gente le interesa. Pero no es relevante porque eso no le va a cambiar la vida a tu oyente. No le va a dar un consejo que le va a servir, que le va a ayudar a transformar o a mejorar algo.
Entonces hay que ir jugando con este tipo de cosas. Pero básicamente es pensar en quién está del otro lado.
Porque quien está del otro lado no es igual que vos, no piensa lo mismo que vos, no le gusta lo mismo que te gusta a vos, no tiene el mismo conocimiento. Y acá hay dos preguntas que son fundamentales.
Por qué alguien pararía a mirar este contenido.
La primera: ¿por qué alguien pararía a mirar este contenido?
Y esto es vital. Estamos en un momento en el que la moneda de cambio es la atención. Y el que logre captar la atención de las personas se queda con todo.
Porque acá no importa qué tan bueno seas vos, qué tan bueno sea tu contenido, el valor que aportes. Todo eso es súper importante, pero te lo voy a dar con un ejemplo más terrenal.
Imaginate que vos tenés un restaurante o una pizzería, un negocio gastronómico. Tu comida es fenomenal, el precio es insuperable, la atención es increíble, tu local está buenísimo, buenísimo. Pero nadie entra.
Y si nadie entra, ¿de qué sirve?
Si vos no lográs que la gente entre a tu local, ¿de qué sirve todo lo demás?
En los contenidos pasa exactamente lo mismo. Vos podés ser una persona excelente en lo que hacés, resolver problemas, entender los puntos de dolor, ser didáctico. Podés hacer muy bien tu contenido, eso puede ser entretenido, podés hacerlo perfecto.
Pero si tu contenido no logra que la gente frene el scroll, o por ejemplo en YouTube, si tu título y la miniatura no son lo suficientemente potentes como para que alguien decida darle clic para mirarlo, perdiste.
Si nadie frena, todo lo demás no sirve.
Otra analogía: tu propuesta de valor, la comunicación de tu negocio. Vos podés tener un producto o servicio inmejorable, pero si nadie frena ante tu oferta, o porque es confusa o porque no hablás de los puntos de dolor, sino que hacés autobombo de tu negocio, no vas a vender nada.
Entonces primera pregunta y primera respuesta que tenés que encontrar: ¿por qué alguien pararía a mirar mi contenido?
Esto que pongo delante de los ojos de las personas, de mis potenciales consumidores de contenido, ¿qué tiene? ¿Qué elemento tiene? ¿Qué tiene esta pieza para interrumpir lo que esa persona está haciendo y que esa persona se digne a darme una oportunidad?
Porque la mayoría que crea contenido dice: “no, pero mi contenido está bien, el diseño está bien, mirá los colores, se puede ver, está todo bien”. Pero está bien para vos.
Si no te funciona, no está bien. Algo no está bien.
Qué es lo que no está bien, es lo que tenés que descubrir. Es lo que tenés que hacer bien o mejor, o igual a aquellos a quienes sí les funciona, para que ocurra lo mismo con tu contenido: que frenen, que te den la oportunidad.
Reitero: detrás puede haber un contenido fenomenal, pero si nadie frena a verlo, no sirve de nada.
Los primeros segundos deciden si el contenido vive o muere.
Por eso si vos ves entrevistas y escuchás a tipos que son cracks en esto, te vas a dar cuenta de que el 70 u 80% de su tiempo cuando van a crear contenido está metido en los primeros segundos, en la miniatura, en el texto.
Porque no son boludos. Ya saben que puede estar fenomenal todo el video que dura 15 minutos, pero si vos en los primeros segundos, en la miniatura, en el título, en la apertura del video, no lograste convencer a la persona para que se quede a mirar, todo lo que viene después fue al pedo.
Primero no lograste que frene, y luego no lograste convencerla de que se quede.
Entonces primera pregunta: ¿por qué alguien pararía a mirar este contenido?
Es más, le añadiría, si querés, este plus: ¿cómo hago para convencerlo de que siga mirándolo? Lo frené. ¿Cómo hago para que siga mirándolo?
Qué se lleva la persona después de consumirlo.
Segunda pregunta.
Al igual que con las ventas, al igual que con un negocio, yo siempre te digo: el círculo virtuoso. ¿Cuál es?
Hay un grupo de personas a quienes mi producto o servicio podría solucionarles su problema. No me conocen. Luego me conocen, empiezan a confiar en mí, conectan, cuando van a resolver el problema me consideran como uno de los posibles proveedores o solucionadores de su problema, finalmente confían tanto que me compran.
Pero yo necesito que me vuelvan a comprar. Lo ideal es que vuelvan a comprar.
Con el contenido pasa lo mismo. Yo necesito que no vean un solo contenido mío. Necesito que me sigan, que vean más contenido, que vuelvan, que se suscriban a un canal.
Nadie te sigue porque le digas que te siga.
Por eso a mí me jode mucho cuando dicen: “suscribite y tocá la campanita”. Sí, está bien, yo qué sé, la gente es tonta, somos todos medios monitos y nos tienen que repetir las cosas.
Pero por un lado también es un poco de bajo, es un poco de, no sé, para mí es un contrasentido. “Suscribite y presioná la campanita para no olvidarte nada”.
Flaco, si obtenés un contenido de putísima madre, perdé cuidado que te voy a buscar cielo y tierra.
Yo hay muchos creadores de contenido en YouTube a los que no estoy suscrito, pero los voy a buscar porque son buenos. Finalmente me termino suscribiendo porque es mucho más quilombo ir a buscarlo que estar suscrito e ir a la parte de suscripción.
Pero digamos, esa boludez de “seguime para más”, no.
Si te gusta el fútbol y te gusta Messi, no vas a anotarte en la pared el día que juega. Ya sabés cuándo juega y no te vas a perder un puto partido.
Sos hincha de un equipo de fútbol, ya sabés cuándo juega. No necesitás seguir el Instagram de Boca o de Racing ahora para saber cuándo juega.
Bueno, salvando las distancias y el ejemplo, que no es del todo aplicable, esta lógica tenés que marcártela a fuego: nadie te va a seguir porque le digas “seguime”.
La gente te va a seguir porque lo que vos estás creando es de valor para ellos, por lo que fuera. Porque educás, porque entretenés, porque los divertís, porque les resolvés sus dudas, porque les enseñás, lo que sea.
Y vos te podés quedar disfónico diciendo “apretá la campanita”, boludo. Pero si tu contenido es una mierda, por más campanita, por más botoncito, olvidate.
La promesa del contenido tiene que cumplirse.
Por eso la segunda pregunta, importantísima, es: ¿qué se lleva esta persona?
¿Se va con las manos vacías? ¿Qué relación hubo entre la promesa del video, eso que vos le dijiste, “en este video, en esta cosa, en este episodio te voy a contar esto”, y lo que finalmente recibió?
¿Se llevó algo de verdad o era puro humo? ¿O no estuviste a la altura?
Después de mirar tu video, tu reel, tu carrusel, después de leerte, después de escuchar tu contenido, ¿con qué se queda esa persona?
Se puede haber quedado con una idea, le podés haber respondido una duda, una reflexión, le solucionaste algo. Eso que le contaste lo puede aplicar.
Por ejemplo, yo ahora te estoy contando esto y vos lo podés aplicar. O podés decir: “ah, voy a analizar mi contenido, voy a hacer esta pregunta”. Esto lo podés aplicar, lo podés adaptar.
No sé si tal cual lo podés aplicar, pero quizás lo podés adaptar. Quizás se te disparen otras ideas a partir de lo que te digo.
Si no podés responder, todavía no tenés una buena pieza.
De forma que si vos no podés responder esto, si no me podés responder por qué alguien pararía, por qué seguiría mirándolo y qué se va a llevar al final, tal vez todavía no tengas una buena pieza de contenido.
Y esto de qué se va a llevar al final no es solamente el final de la pieza de contenido. Esto es el desarrollo del contenido.
Eso que vos querés transmitir, ¿lo estás transmitiendo? ¿Cómo lo estás transmitiendo? ¿Hay una mejor manera de hacerlo? ¿Una mejor estructura, mejor texto, un mejor copy, mejor guion, mejores imágenes, mejores títulos?
En la medida en que vayas pensando tu contenido de esta forma, vas a ver que el contenido va a ir mejorando y los resultados van a venir.
Porque este tipo de cosas no las hace todo el mundo. Por eso todo el mundo anda lloriqueando por los rincones de Instagram o de otras redes sociales y dice: “ah, me banea, no me quieren”.
No, el algoritmo no tiene nada malo con vos. Vos creá contenido que le guste a la gente y vas a ver cómo subís como si tuvieras un cohete en el culo.
Porque eso quieren las plataformas: contenido que le guste a la gente para que la gente siga estando como zombie con la nariz pegada a la pantalla, con los cuellos que parecen cisnes, que parecen que no tuvieran otra vida más que dentro de esa pantalla.
Horroroso, sí, pero bueno, es lo que hay.
Captar atención, retenerla y construir relación.
Si vos necesitás hoy vender, que conozcan tu negocio, lo que sea, hay que hacer esto. Hay que captar la atención de las personas, retener esa atención y hacer que la gente siga consumiendo tu contenido.
¿Para qué? Para que esa relación con tu negocio, con tu marca, haga que te conozcan, tengan confianza y finalmente te compren y te sigan comprando.
Entonces este tipo de cosas tenés que pensarlas. Sí, es más fácil sentarse, abrir Canva y decir: “ah, qué tendencia, qué linda plantilla, le voy a poner tal cosa”. Bueno, eso no funciona.
Tenés que sentarte y analizar todo lo que hacés con tu contenido.
Los tipos que son grandísimos creando contenido, que la rompen en todas las redes, hacen esto. Son científicos del contenido. No hacen las cosas al voleo.
Así que antes de pensar recordá: por qué alguien te prestaría atención, qué se va a llevar, y todas las otras cosas que te dije a lo largo de este episodio.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.