2091 Tu negocio no avanza porque querés hacer todo.

No te falta tiempo, te sobran prioridades.

Cuando todo parece importante, terminás repartiendo tiempo y energía en demasiadas cosas y ninguna avanza. Por eso en este episodio vas a entender por qué muchas veces tu problema no es la falta de tiempo, sino el exceso de prioridades.

Y cómo elegir qué merece tu atención es la clave.

Vengo a hablarte de por qué intentar hacer todo al mismo tiempo puede estar frenando tu negocio.

Si tenés por costumbre consumir contenido relacionado con productividad, habrás escuchado aquello de que hasta cierto momento en la historia de la humanidad se hablaba de prioridad. Prioridad, en singular. Y luego se transformó en prioridades.

Hoy vivimos en el mundo de las prioridades, en el mundo de la multitarea, en el mundo en el que pareciera que todo es igual de importante.

Los clientes, el contenido, las ventas, la administración, la propia gestión de tu negocio, ideas nuevas. ¿Y cuál es el problema? Que si vos no podés filtrar entre aquello que realmente es importante y lo otro que puede dejarse para más tarde, quitarse o delegarse, jamás vas a avanzar.

No todo tiene la misma importancia.

Cierto es que cuando uno trabaja solo se tiene que encargar de un montón de cosas. Pero cuando hablamos de prioridades, como dije, deberíamos hablar de prioridad.

En última instancia, deberíamos tener cada día una, dos o tres cosas importantes para hacer, porque el tiempo es algo limitado. Es algo que no podemos volver a recuperar.

Y si el tiempo que tenés es poco y lo repartís entre un montón de cosas, algunas de las cuales tal vez no son relevantes, jamás vas a avanzar. O lo vas a hacer a costa de tu salud, de navegar por un interminable océano de quilombo.

Porque si no sos de Argentina, quilombo es lío, es desorden.

Entonces esto es importante. Cierto que tenés que ocuparte de vender. Cierto que tenés que ocuparte de clientes. Cierto que tenés que ocuparte del contenido. Cierto que tenés que ocuparte de cosas que tal vez no te gustan, como facturar, ir al contador o llevar cosas.

Bien. El asunto es que no todo tiene la misma importancia, porque no todo impacta del mismo modo en tu negocio. No todo va a hacer avanzar a tu negocio. No todo lo hace crecer.

El problema no siempre es el tiempo.

Entonces es fundamental que tengas en cuenta esto primero. Y como dije recién, no es cuestión de tiempo.

Nosotros muchas veces pensamos: “no me alcanza el día, tengo tantas cosas por hacer que no me alcanza el día”. Pero el día tiene las horas que tiene y para todo el mundo.

Y hay gente que puede hacer lo que a veces uno no puede. ¿Y por qué lo hace? Porque se organiza de un modo mejor, porque tiene prioridades, porque decide qué va a hacer y decide qué no. Decide qué va a cortar o con qué va a seguir adelante.

Prioriza. Básicamente, prioriza.

Mirà, hace años que vengo haciendo este podcast. He hecho cantidad de episodios hablando de estas cosas. Y si me apurás, te diría que en la mayoría de los casos, cuando algo no avanza, no es porque falte tiempo, sino porque sobran cosas en la cabeza, en la agenda y en la lista de tareas.

Y muchas de esas cosas no deberían estar ahí, o por lo menos no deberían tener el mismo peso que las otras.

Cuando todo compite, nada avanza.

Si vos ponés todo en la misma bolsa, todo compite por tu atención. Y cuando todo compite por tu atención, nada termina ganando de verdad.

Porque un día te levantás y decís: “hoy tengo que hacer contenido”. Pero también tenés que responder mensajes, ver un presupuesto, hablar con un cliente, revisar una idea nueva, mirar si conviene cambiar la web, pensar en publicidad, facturar, llamar al contador, resolver una urgencia.

Y al final del día sentís que hiciste un montón, pero tu negocio no avanzó.

Estuviste ocupado, sí. Estuviste haciendo cosas, sí. Pero estar ocupado no es lo mismo que avanzar.

Esto es un error muy frecuente. Confundir movimiento con progreso. Confundir actividad con crecimiento. Confundir hacer cosas con hacer lo que corresponde.

Hay tareas que parecen urgentes, pero no son importantes.

Hay tareas que gritan más fuerte que otras. Un mensaje de WhatsApp grita. Un mail grita. Un cliente que te escribe grita. Un problema administrativo grita.

Pero que algo grite no significa que sea lo más importante para tu negocio.

Y esto es difícil de manejar, porque vivimos apagando incendios. Pero si vivís apagando incendios, nunca construís el edificio.

Entonces tenés que empezar a mirar tu negocio con otra lógica. Qué cosas hacen que avance. Qué cosas impactan en las ventas. Qué cosas mejoran tu capacidad de captar clientes. Qué cosas te permiten entregar mejor tu producto o servicio.

Qué cosas, si las hacés, hacen que todo lo demás sea más fácil o incluso innecesario.

Elegir también significa dejar cosas afuera.

Priorizar no es solamente decidir qué vas a hacer primero. Priorizar también es decidir qué no vas a hacer.

Y acá es donde mucha gente se complica, porque quiere hacerlo todo. Quiere estar en todas las redes, crear todos los formatos, vender todos los productos, responder a todo el mundo, mejorar todo al mismo tiempo.

Pero no se puede. O si se puede, se paga caro.

Se paga con cansancio, con estrés, con desorden, con tareas a medias, con decisiones tomadas a las apuradas y con esa sensación horrible de que laburaste todo el día, pero no sabés muy bien para qué.

Por eso hay que elegir. Elegir qué va primero. Elegir qué queda para después. Elegir qué se descarta. Elegir qué se delega. Elegir qué no merece tu energía en este momento.

Hacé una lista y mirá qué pesa de verdad.

Tenés que frenar, parar todo, tomarte un par de horas, una hora o un fin de semana, y hacer un listado de todas las cosas que estás haciendo.

Tratar, en lo posible, de darle un puntaje. Hay un montón de información en internet que te puede ayudar, pero lo importante es que vos puedas, en cierto modo, medir y hacer una escala de aquellas cosas que son más necesarias que otras, o que dan más resultado que otras.

Poco a poco vas a poder aplicar esto. Y en la medida que lo apliques, tu negocio va a cambiar, tu vida va a cambiar.

Además, como lo digo en casi todos los episodios, es un momento ideal para hacerlo. ¿Por qué? Porque tenemos tecnología que puede cargarse cosas que antes necesitábamos delegar en otra persona.

Entonces es un buen momento para ponerte con este tema. Porque reitero: muchas veces no es falta de tiempo. Es desorden. Es no tener una prioridad. Es no haber definido un objetivo y, a partir de ese objetivo, determinar cuáles son las acciones clave que tenés que hacer.

Una prioridad sin calendario es solo una intención.

Dentro de esas acciones clave, hay que ejecutarlas. Porque tampoco sirve tener un listado o haber identificado una tarea como importante si no la bajás a un calendario, si no le ponés un día y una hora.

Que la tengas en una lista y digas “esto es muy importante, lo voy a hacer esta semana” no sirve de mucho.

No. Esta semana no. ¿Qué día lo vas a hacer? ¿A qué hora lo vas a hacer? ¿Qué recursos necesitás? Si es una tarea de cierta complejidad, ¿cómo la vas a subdividir para ir poco a poco obteniendo pequeños logros, para ir tachando cosas?

Pero reitero: esto no es soplar y hacer botella. No es complicado en definitiva, es muy simple la idea. Lo que ocurre es que uno está acostumbrado a hacer las cosas a la bartola.

Hay un momento en el que conviene, por el bien de tu negocio, por el bien también de tu tranquilidad, de tu estrés y de un montón de cosas, empezar a mirar tu trabajo desde esta perspectiva.

En vez de achacarle todo a que son un montón de cosas, que no tengo tiempo, que no sé qué. No. Organizate y vas a ver cómo tenés tiempo.

La tarea es separar lo relevante del ruido.

Entonces, tarea para el hogar. La clave está en quitarte de encima un montón de cosas que no son relevantes.

Lo primero es hacer un listado. Ponerte con ese listado y tratar de identificar aquellos elementos que son realmente importantes por las razones que te mencioné: porque te dan un mayor beneficio, porque tienen mayor impacto en tu negocio, o porque tal vez si hacés eso no es necesario que hagas otras cosas, o lo otro se hace más fácil.

Tal como lo decían en el libro “Lo único”. Entonces, una prioridad.

Y esto no tiene que ser perfecto. Esto lo vas a seguir domando con el tiempo. Porque esa es otra ilusión, la ilusión de todos estos sistemas de productividad: “listo, me siento, armo la lista y al otro día anda todo sobre ruedas”.

No necesariamente. Es un aprendizaje permanente y va mejorando con esta idea, incluso, de la mejora continua.

Priorizar es un ciclo que se repite.

Entonces priorizá primero. Definí exactamente el resultado que buscás. Todo lo que compita con esa actividad, con esa prioridad, lo dejás en pausa.

Lo ponés en una segunda lista para definir qué vas a hacer luego.

Una vez que trabajaste en esa tarea, una vez que organizaste tu semana alrededor de esa tarea importante o de las dos o tres tareas más importantes, tomate un día para analizar también cómo funcionó todo.

Y el ciclo vuelve a empezar.

Vas a volver a priorizar. Vas a poner esa tarea, o las dos o tres tareas más importantes, con fecha, con hora. Vas a ubicar las otras para más adelante o directamente las vas a descartar.

Porque priorizar no solamente es decidir qué vas a hacer primero. Es decir qué no vas a hacer, qué no vas a hacer ahora, qué vas a dejar para después o para nunca, o qué vas a delegar.

La clave no está en hacer de todo.

Y en esto está la clave de la mayoría de los emprendedores y de los negocios exitosos.

No es hacer de todo. No es hacer mucho. No es estar todo el día ocupado.

Al contrario: es hacer lo que verdaderamente importa. Ahí está la clave.

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