2082 ¡Cuidado! No te siguen a vos, siguen a tus contenidos.

Siguen a tus contenidos.

La gente no te sigue por tu cara bonita, ni porque crea que todo lo que hacés es interesante. La gente llega a tus redes sociales por un motivo concreto, no por tu cara bonita ni por muchas cosas que vos pudieras pensar.

Y si esa condición no se cumple, complica que la gente se quede. Por ende, si te preguntás por qué no está funcionando ese contenido que se te ocurrió hacer, capaz que es por esto.

Vengo a hablarte de por qué algunos de tus seguidores dejaron de seguirte cuando te pusiste a improvisar contenido y a pensar que eras el dios del contenido, y que la gente iba por vos.

La audiencia no está atornillada.

El tema de los contenidos es algo que a mí me apasiona. Y es complicado, pero simple a la vez, porque es de sentido común. Pero tiene capas sobre capas, y para poder lograr contenidos que funcionen hay ciertos principios que hay que entender.

Y uno es este: hay muchos que creen que su audiencia, sean grandes números o pequeños, está ahí prácticamente atornillada.

Vos tenés un Instagram, hablás, por ejemplo, de cómo ser mamá primeriza, arrancaste más o menos, le encontraste la vuelta y de repente venís pegando un contenido. Empezaste a crear una comunidad, tenés miles o decenas de personas que te siguen y decís: “qué bueno, che, la verdad me va fenómeno dando consejos para ser mamá primeriza”.

Y ahora, como escuchaste por ahí que hay que humanizar la marca y que hay que conectar con la gente, te vas de viaje a Katmandú y hacés un blog de tu viaje. Publicás todos los días que estás en la India, o donde sea, en Cusco, en corriente, en República Argentina, ponele.

Y esa mina que venía bien, venía creciendo, venía teniendo resultados, venía creando una comunidad de gente que confiaba y veía mucho valor en sus consejos, de repente empieza con la típica: “hola, acá estoy en el aeropuerto, me voy de viaje porque soy emprendedora. Y como toda emprendedora, merezco tener un espacio para mí”.

“Y si vos estás emprendiendo, también merecés tener un espacio. Así que me voy de viaje, te voy a contar todo este viaje y también voy a reflexionar durante estos 15 días que me voy a tomar de vacaciones en Katmandú. Y sí, te lo voy a dar porque te agradezco que seas parte de mi comunidad”.

Pedazo de cabeza de termo: son parte de tu comunidad porque llegaron ahí a partir de los consejos que vos das para mamás primerizas. Si quisieran seguir a una persona que va de viaje a Katmandú, hubieran buscado blogs de viaje a Katmandú.

No sos Messi.

Se entiende. Me vas a decir: “pará, loco, estás heavy, estás ácido, estás raspando demasiado”. Pero es la verdad.

A veces la gente dice: “no sé por qué mis contenidos ya no funcionan”. Y por qué: porque te pensaste que eras Messi y que podías hacer un video mostrando el papel higiénico que comprás en el Publix, o en el Winn-Dixie, o como se llamaba ese supermercado de Miami.

No, flaco. Messi puede publicar cualquier idiotez porque primero lo siguen toneladas de personas, y segundo, porque la gente es chusma. Los famosos siempre traccionaron.

Y con el famoso ocurre lo inverso que con el no famoso. Al famoso le conocemos lo que hace. Messi, excelente futbolista. Se ganó todo, pupupú. Y queremos saber qué hay detrás, qué hay de su vida, qué come, qué caga, qué música le gusta.

Cuántos pibes tiene, cómo se llaman, a qué juegan, si tiene Play, si no tiene Play, si tiene pileta en la casa, si no tiene pileta, si maneja él, si tiene chofer, si tiene guardaespaldas, si tiene dos, si tiene tres, si tiene cinco. ¿Por qué? Porque son gente famosa y queremos meter la nariz en su vida.

Pero vos no sos famoso. Tu negocio no es famoso.

Humanizar no es hablar de cualquier cosa.

Es que tal vez después de un tiempo, ponele, creaste una gran comunidad y sí, algún pequeño destello podés mostrar. Podés correr un poquito la cortina.

De hecho, siempre propongo lo de humanizar la marca, lo del backstage de tu negocio, lo de contar experiencia propia. Porque cierto es que todo eso enriquece tu contenido.

Si yo vengo acá a dar un libro de marketing y le digo a ChatGPT: “che, boludo, dame cinco temas de marketing de esos que no fallan nunca”, y lo único que hago es tirarte teoría, teoría, teoría, vos me vas a decir: “bueno, flaco, aflojá”.

Por eso las teorías mías se matizan con casos reales, con ejemplos concretos míos. Siempre hago referencias a mi mundo.

Pero si de buenas a primeras yo vengo el lunes que viene y digo: “hola, decidí esta semana ser la semana de Carlitos. El lunes te voy a contar qué hago a la mañana. El martes te voy a contar qué hago a la tarde. El miércoles te voy a contar qué hago a la noche. El jueves te voy a contar lo que hago el sábado y el viernes te voy a contar lo que hago el domingo”.

Y vos decís: “qué mierda me importa”. Y con justa razón.

A ver, no digo que a alguno sí le puede importar. Un tipo que es emprendedor, que crea contenido, que tiene una agencia de marketing, ponele, te puede interesar cómo yo gestiono la productividad de lo que hago.

Obvio. Pero son temas donde hay una relación directa entre quien me escucha, que viene acá por lo que tengo para ofrecer, y donde le cuento cómo aplico determinadas herramientas, conocimientos, flujos de trabajo, etcétera.

Pero no necesariamente a vos, que me escuchás porque tengo un podcast de marketing, de contenido y de negocio, te va a interesar que yo te cuente que me comí una tarta de zapallitos. Lo puedo decir un día que estoy medio dicharachero, sí, pero no es la regla.

La tiktokización cambió las reglas.

Además de que la gente llegó a tu cuenta de Instagram por el valor que estabas ofreciendo sobre algo determinado, te va a ocurrir una cosa que hoy ocurre en todas las redes.

Eso de decir: “hoy soy consultor de negocio, sí. Ahora te voy a contar por qué en mi tiempo libre también hago jardinería. Te voy a contar cómo planto las amapolas, las margaritas”. Eso podría funcionar antes de la tiktokización de las redes sociales.

Cuando importaba más el contenido que creabas para tus seguidores, porque en mayor medida lo que vos publicabas era lo que veían tus seguidores.

A partir de la irrupción de TikTok y del cambio que sufrieron los algoritmos de todas las redes sociales, ahora lo que importa es que el contenido que vos estás creando capte la atención del mayor número de personas. Y te va a traer gente interesada en eso.

De forma que aunque vos me digas: “me importa tres carajos, yo igual voy a hablar de mi viaje a Katmandú aunque mi Instagram sea de consejos para mamás primerizas”, tenés que saber qué va a pasar. Vas a empezar a tener un montón de gente que viene interesada en viajes, no en consejos para mamá.

Y cuando vuelvas a publicar consejos para mamás primerizas, el algoritmo te va a ahorcar, te va a pegar un tiro. Porque ya no va a funcionar lo que te funcionaba.

Vas a tener una pila de nuevos seguidores que no van a consumir tu contenido sobre mamás primerizas.

La conexión humana importa, pero con límites.

Entonces, la conexión humana importa. Obvio. Todo es human first. Hay que construirla, hay que conectar, hay que mostrar el backstage, hay que humanizar la marca, como bien he dicho.

Pero cuidado. Cuidado, no te equivoques.

Si vos comenzaste una cuenta en una red social o un canal de YouTube hablando de un tema determinado, que sepas que la gente no te sigue a vos. Hay algunos que sí, porque conectan, porque les caés simpático. Estamos. Pero no la mayoría.

La gente está ahí por egoísmo, porque viene a sacar algo que le sirve. En este caso del ejemplo, consejos para mamás primerizas.

Ahora, si vos me decís: “pará, pará, pará. Yo lo que quiero es monetizar más de una cosa que tenga relación o que pueda llegar a monetizar en esta comunidad”. Bueno, consejos para mamás primerizas y, por ejemplo, consejos para niños en edad escolar podrían tener cercanía.

Podríamos decir que esos dos universos tienen una cercanía y podrían, en algunos casos, impactar al mismo potencial consumidor de contenido.

Pero irte al extremo de “hoy te voy a hablar de cómo tenés que cambiar el aceite al auto, mañana de cómo cambiar un pañal y pasado mañana de cómo cambiar la comida al perro” es transformarte en un magazine.

Y por ende, a nadie le va a servir, o difícilmente puedas monetizar.

Cuidado con los consejos sueltos.

Así que atenti con esos consejos que escuchás por ahí. O por lo menos, a veces no es la culpa del consejo.

Humanizar tu marca, mostrarte como sos, mostrar tu vida. Sí, pero poné límites. Además de los límites que tienen que ver con la seguridad, con la privacidad y con un montón de cuestiones.

Así que cuidadito.

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