2070 Las vacaciones y los fines de semana de un emprendedor.
Cuando emprendemos, el descanso no siempre es como cuando trabajamos para otro, que nos vamos el viernes o el sábado y volvemos el lunes. Hay momentos en los que tenemos que trabajar mucho y momentos en que nos podemos dar un poquito más de libertad para el descanso.
Vengo a hablarte de vacaciones y fines de semana para el emprendedor. A ver, no hay una sola biblioteca. Acá hay muchas opiniones.
Por un lado están quienes dicen, y tengo un episodio hace dos, tres o cuatro semanas donde hablé de trabajar dos horas, que si vos querés resultados extraordinarios tenés que hacer esfuerzos extraordinarios. Como trabajar muchas horas y no mirar el calendario. Trabajar sábados, domingos, feriados, fiestas, listo.
Del otro lado de la biblioteca tenés a quienes dicen que no. Que tenés que cuidar el cuerpo, que tenés que cuidar la cabeza, que tenés que buscar el equilibrio. Que tenés que descansar, estar con la familia, para no quemarte.
Y en definitiva, cada una de estas bibliotecas tiene su parte de verdad. Pero esto tiene más que ver, más que con la estrategia de qué voy a hacer, si voy a trabajar mucho o voy a trabajar menos, con las etapas.
Hay que mirarlo por etapas.
Creo que hay que mirarlo desde este ángulo. Porque seguramente si vos estás escuchándome, puede que estés emprendiendo. Y esta cosa te debe rondar la cabeza.
“Che, ¿estaré trabajando demasiado? ¿Estaré trabajando muy poco? ¿Tendré que meterle más horas? ¿Cómo hago para equilibrar mi vida personal con el laburo?”.
Y por supuesto que no hay una receta para todo el mundo. Cada cual, dependiendo su caso, tendrá que ver. Pero lo de las etapas es súper importante.
Cuando uno arranca y emprende solo principalmente, es probable que tengas que trabajar mucho. Porque tenés que armar el negocio, las propuestas, el sitio web, las redes sociales, los contenidos, la venta, que llegan los clientes, que tengo que ofrecer servicios, que tengo que aprender para mejorar.
Entonces, por lo general, cuando uno arranca trabaja muchísimo más que cuando el negocio ya se estabiliza. Por regla general, al principio siempre hay que trabajar. A veces son años en los que tenés que trabajar mucho.
No todo tiene el mismo ritmo.
Esto también se puede pensar en términos estratégicos. Porque además no todo tiene el mismo ritmo.
Dependiendo, obviamente, de aquello que vos estés haciendo, de cómo sea tu negocio, hay negocios que requieren en ciertos momentos meterle muchas horas.
Vamos a suponer que vos tenés un negocio donde lo que ofrecés es estacional. En el momento en que lo que ofrecés se vende mucho más, vas a tener más horas. Cuando la demanda cae, bueno, te podrás tomar tiempos.
Imaginate que sos una persona que se dedica a lo digital y querés vender un curso o hacer un taller. Bueno, para eso quizás significan sprints larguísimos, o con muchas horas, para terminarlo lo más rápido posible. Y después volver a lo que sería, entre comillas, lo normal.
La intensidad no debería ser permanente.
¿Cuál sería el problema? Al menos desde mi punto de vista, haciendo que hace ya unos cuantos años que trabajo solo, que me dedico a esto y que pasé por distintas etapas, entre ellas un burnout.
Creo que tengo un episodio en estos más de siete años donde he contado esto. Era lo que quería decir. He contado cuando choqué en ese burnout y también lo he tratado desde el punto de vista, si se quiere, de la parte teórica. O sea, te lo conté desde la teoría y te lo conté también en primera persona.
Entonces, desde mi punto de vista, la intensidad no debería ser permanente. A ver, trabajar mucho puede ser necesario. Sí. En determinado contexto, en determinados momentos, en ciertas etapas y de acuerdo a lo que vos hagas, puede darse el caso en que tengas que trabajar mucho, meterle muchas horas.
Pero vivir al límite ya no sé si te lo recomiendo. Por muchas razones, entre las cuales que hacer las cosas bien también depende, por ejemplo, del descanso.
No es lo mismo estar a full, catorce horas por día durante seis meses, que te recontra quemás la cabeza, que decir: “bueno, mirá, esta semana le vamos a meter pata y después descanso un poco”. Porque uno tiene que descansar también.
No es lo mismo. El foco, la atención, la manera en que trabaja tu cabeza no es lo mismo si estás detonado que si estás con el descanso apropiado, con las pausas y demás.
El descanso también se diseña.
Y en cuanto al descanso, la otra vez lo dije también. Es algo que vos tenés que diseñar.
Cuando vos arrancás, probablemente no puedas tomarte todos los fines de semana o no puedas tomarte vacaciones. Tampoco, ojo, te habla un tipo que hace años que no se toma vacaciones. No me interesa lo de las vacaciones.
Eso de “me tomo la vacación y me subo a un avión, a un micro, al auto o no sé qué, y me voy diez días a un hotel”, no es algo con lo que yo me enloquezca. Hay gente que dice: “ah, tengo que irme de vacaciones”. A mí me da exactamente igual.
Yo prefiero, si veo que lo necesito, tomarme un par de días y manejar mis tiempos de esa manera. Pero lo cierto es que todos, en mayor o menor medida, necesitamos ese descanso.
Y el descanso, incluso en etapas tempranas de tu emprendimiento, debe ser de modo estratégico.
Primero bloqueá los momentos en los que no vas a hacer nada.
Lo dije el otro día cuando hablaba de time blocking, de tomar un calendario y bloquear tiempos para el trabajo. Dije que una de las primeras cosas que debería hacerse es establecer los momentos en los que no vas a hacer nada.
Porque además de otra cosa, muchas veces las buenas ideas aparecen cuando no hacés nada. Difícilmente se te ocurra algo bueno, o resuelvas un problema, cuando estás a full.
A mí me ha pasado de tener cosas muy trabadas, incluso venir muy cansado, agotado, estresado, y leer la computadora y no entender siquiera lo que estaba leyendo.
Y luego de tomarme un tiempo, o mientras me estaba tomando un tiempo, dije: “bueno, desenchufo, porque esto no lo puedo resolver”. Las cosas aparecieron como por arte de magia, como si hubiera bajado la musa inspiradora.
¿Y por qué? Probablemente porque desenchufé, porque paré, porque me aburrí. Y eso está buenísimo.
Aburrirse un poco también sirve.
No soy el primero, de hecho, no lo vengo a inventar. Yo he visto un montón de contenidos por ahí de gente que sabe, y gente que sabe de verdad desde el punto de vista de los científicos, hablando de lo positivo que es estar un poquito aburrido.
Hoy no estamos aburridos. Estamos todo el día pegados al teléfono. Yo no, pero la gente está todo el día pegada al teléfono, tiquitiquitiquitiqui, consumiendo contenido, y no tiene tiempo para aburrirse.
Hay que desenchufar, hay que apagar todo, hay que estar en silencio, dejar que las ideas vengan, que los problemas encuentren las soluciones.
Vacaciones y fines de semana dependen del caso.
Entonces, respondiendo a esto de vacaciones, fines de semana, cuando emprendo, qué onda con esto, bueno, depende el caso.
Primero, depende tu propia manera de entender el emprendimiento, tu gusto personal, tus apetencias. Como dije, hay gente a la que le da lo mismo tomarse vacaciones y otra gente que no puede estar sin tomarse vacaciones.
Lo que sí es necesario, y está relacionado con el episodio de la otra vez, es no romantizar. No se puede considerar que ni lo uno ni lo otro.
Emprender no es tener todo el tiempo del mundo porque total no tenés jefe, pero tampoco emprender es estar todo el día trabajando y no poder brindar en Navidad.
Es cierto que lo del equilibrio no existe. Como dije, si vos querés tener buenos resultados, probablemente la gente que tiene muy buenos resultados sea gente que está al pie del cañón muchas horas. Pero esto no significa que tenga que ser para toda la vida.
Hoy hay más herramientas para hacerte un hueco.
En el arranque es probable que tengas que trabajar mucho. Y menos ahora, quizás en los años 80 dormir abajo del escritorio era sinónimo de ser productivo. La gente en Silicon Valley dormía en los escritorios, al estilo de Elon Musk en Tesla, creo que fue. Y si bien lo de Elon Musk fue después, no fue en los 80.
Pero hoy, con la tecnología que tenemos, con inteligencia artificial, automatizaciones, con un montón de cosas, con la posibilidad de hacer nuestras propias herramientas, te diría que nos podemos hacer un huequito.
No para tener ese equilibrio ideal entre el emprendedor y su vida privada, que no es tan así. Y nunca creo que va a ser así. Cuando uno emprende está todo el día, porque le encanta y siempre hay algo que hacer, siempre hay algo que aprender y siempre hay una tecnología nueva que sale.
Pero vos podés diseñar un esquema de trabajo que contenga sprints, que contenga momentos de mucha intensidad seguidos de días de calma. Porque como bien dije también, es positivo.
Hay que meterle horas, pero también pisar el freno.
Lo importante es quedarte con esto: si vos te destruís, tu negocio no va a funcionar. Así que hay que meterle horas, pero también hay que pisar el freno a veces.
Y si te tenés que tomar un fin de semana, las vacaciones, y podés hacerlo, no te sientas mal. Mucho emprendedor se siente mal cuando descansa. No, no te sientas mal.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.