1989 Tu negocio crece hasta donde crece tu cabeza.
Tu negocio es un reflejo de tu cabeza
Llega un momento en que muchos negocios no crecen y no es por falta de clientes, por falta de ventas o por el mercado. Muchas veces es la cabeza de las personas que están al frente. Son las decisiones que toman, su forma de pensar y su manera de ver el negocio.
Los negocios suelen ser un reflejo del dueño. Si el dueño tiene mentalidad chica, el negocio va a ser chico. Si el dueño piensa como autoempleado, el negocio va a funcionar como autoempleo. Si el dueño piensa como empresario, el negocio va a tener más posibilidades de crecer.
Nadie nació sabiendo, pero eso no es excusa
Nadie nació sabiendo de marketing, de ventas, de administración, de procesos o de estrategia. Todos aprendemos en el camino. El problema no es no saber. El problema es no querer aprender, no querer cambiar o no querer mejorar.
Hoy tenés acceso a información, cursos, videos, herramientas y hasta inteligencia artificial que puede responder tus dudas, ayudarte a pensar estrategias, darte ideas y explicarte conceptos que no conocés. Nunca fue tan fácil aprender cosas nuevas y mejorar un negocio.
La mayoría de los negocios no hace casi nada
Muchas veces escuchás a dueños de negocio decir que hicieron de todo y que nada funciona. Pero cuando empezás a preguntar qué hicieron, te das cuenta de que en realidad no hicieron casi nada. Subieron algunas publicaciones a redes sociales, hablaron con algún conocido, probaron algo durante un tiempo corto y lo dejaron.
Hacer de todo no es publicar tres veces por semana durante dos meses. Hacer de todo implica probar distintas estrategias, aprender, mejorar, invertir tiempo en entender marketing, ventas, clientes, competencia, procesos y números.
Salir de la mentalidad de autoempleo
Muchos negocios funcionan con mentalidad de autoempleo. El dueño trabaja, vende, compra, atiende, administra y hace todo. El negocio depende completamente de esa persona y no puede crecer porque todo pasa por el dueño.
Cuando tenés mentalidad de autoempleo, el negocio suele ser chico, depende de tus horas de trabajo y tiene un techo muy bajo. En cambio, cuando empezás a pensar en procesos, sistemas, marketing, delegar, automatizar y escalar, el negocio empieza a cambiar.
El mundo cambió y los negocios también
Antes alcanzaba con abrir un negocio, levantar la persiana y esperar a que la gente entre. Hoy eso ya no alcanza. Hoy hay más competencia, más opciones, más información y más tecnología. Si no cambiás tu forma de pensar y de manejar el negocio, es muy difícil que te vaya mejor.
Hoy tenés que pensar en marketing, en contenidos, en publicidad, en procesos, en sistemas, en datos, en clientes, en diferenciación, en posicionamiento y en estrategia. Y todo eso empieza en la cabeza del dueño del negocio.
Cambiar la cabeza para cambiar el negocio
Si querés que tu negocio cambie, primero tiene que cambiar tu forma de pensar. Tenés que empezar a mirar más allá de tu negocio, ver qué hacen otros, aprender cosas nuevas, probar estrategias distintas y entender que el mundo está cambiando muy rápido.
No se trata solamente de crecer y ganar más dinero. También se trata de que tu negocio pueda sobrevivir en un mundo donde todo cambia rápido, donde la competencia aumenta y donde la tecnología cambia la forma de hacer las cosas.
No cambiar también es una decisión
Si no cambiás, si seguís haciendo lo mismo de siempre, si no aprendés nada nuevo y si no te adaptás, también estás tomando una decisión. Y muchas veces esa decisión termina en un negocio estancado, en problemas económicos o en un negocio que desaparece.
Por eso, muchas veces el problema de un negocio no está en el mercado, ni en la competencia, ni en los clientes. Muchas veces el problema está en la cabeza del dueño y en las decisiones que toma todos los días.
Si querés que te ayude contame sobre tu negocio en el formulario.
Te voy a responder para decirte de qué manera puedo ayudarte a mejorar tu vida mejorando tu negocio con marketing.