Marketing digital para gente como uno

Episodio 91 | Que los muertos entierren a sus muertos.


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Cuándo nos largamos a emprender nos fascinamos tanto con el mundo del emprendimiento que deseamos ayudar a todo el mundo. El problema es que no todo el mundo quiere ser ayudado, cambiar, salir de su estado actual y muchas veces ni siquiera te van a prestar la más mínima atención.

El caso de mi amiga locutora.

Tenía una amiga locutora que trabajaba en una radio y era una gran cantante. Su gran talento la llevó a participar en un programa de concursos de canto en televisión nacional. Una gran personalidad, mucha gente amiga y una importante cuota de popularidad eran algunas fortalezas que prometían, si se las trabajaba bien, ser ingredientes valiosos para darle sabor a una vida a la medida de sus inquietudes.

En cierto momento perdió el entusiasmo, no sabía que hacer, tenía ganas de dejar el país, no estaba conforme con su trabajo. Necesitaba un cambio urgente.

Por entonces yo había vuelto al diseño web, empezaba a dar los primeros pasos con el marketing digital y estaba teniendo mis primeras “batallas” como emprendedor.

Le sugerí que aprovechará su talento artístico y su incipiente cuota de popularidad para publicar su propia página web y ofrecer servicios relacionados con sus conocimientos, talentos y experiencias. En un principio mostró interés por la idea, yo me puse manos a la obra y le hice una página web que, modestia aparte, quedó genial.

Al final el proyecto murió antes de empezar. Solo hubo un par de idas y vueltas, típicos contactos que terminaban en -¡Dale, nos juntamos así arrancamos! y cosas por el estilo.

Periodista y fan del rock.

Otro amigo que supo colaborar conmigo en un programa de radio vino de Buenos Aires a Mar del Plata buscando una mejor calidad de vida y oportunidades de trabajo.

Luego de un par de años “probando suerte” no obtuvo nada bueno. Radios que no le pagaban lo que valía su trabajo y que incluso le pagaban por debajo y lo tenían haciendo tareas que nada tenían que ver con su puesto. Un día me contó que se quería volver a Buenos Aires, que acá las cosas – “no daban para más”.

Al igual que con mi amiga le conté una idea, le dije que en vez de laburar para otro creara su propio portal online de información. De momento podía seguir en su trabajo actual mientras creaba su emprendimiento. Al principio aceptó.

Me puse a diseñar una web, una especie de plataforma de noticias online, luego de un par de semanas lo terminé y salí disparado a mostrarle mi obra.

Igual que en el ejemplo le gustó, me felicitó dijo que “teníamos que arrancar” pero nada de lo conversado se concretó.

Experiencias fotocopiadas.

Estos son solo dos ejemplos de los muchos que te puedo contar que me han pasado como emprendedor.

Cuando uno se mete de lleno en el mundo del emprendimiento descubre que hay infinidad de posibilidades. Que es podemos cumplir nuestros sueños, trabajar de lo que nos gusta y diseñar nuestra propia vida. Aunque requiere trabajo duro, esfuerzo y constancia las posibilidades son reales.

Sin embargo quienes no están relacionados con el tema de emprender ven las cosas de otra manera, no comparten nuestro punto de vista. A veces esto ocurre por desconocimiento, otras veces por miedo.

La mayoría de la gente tiene miedo, se queda en lo que se denomina la “zona de confort” (que nada tiene de confortable). Prefieren estar mal que afrontar los cambios necesarios para estar mejor. Aplican (muchas veces de manera inconsciente) el “más vale malo conocido, que bueno por conocer”.

¿Por qué te cuento todo esto?

Porque te va a pasar.

Si estás emprendiendo a poco de andar vas a descubrir un mundo de posibilidades, un montón de cosas que ni siquiera sabías que eran posibles.

Si sos una persona de bien además de querer progresar vas a querer que tu familia, amigos, conocidos y clientes también progresen, les vaya bien y tengan una vida mejor que la que tienen.

Cuando alguien se acerque y la oportunidad lo amerite vas a dar consejos, sugerencias e incluso vas a trabajar gratis para dar una mano a la gente pero en la mayoría de los casos te vas a llevar amargas decepciones.

Muchas veces ni siquiera te van a prestar atención y muchas otras ni siquiera vas a obtener un ¡Gracias!.

Nadie es malo ni somos mesías.

Te estoy contando historias, experiencias de mi vida, cosas que me pasaron. No estoy juzgando a nadie ni queriendo imponer mi manera de ver las cosas.

La gente, como te dije en un párrafo anterior, si no está inmersa en el tema del emprendimiento muchas cosas no las entiende y si a eso le sumamos los miedos que todos tenemos a la hora de enfrentar situaciones nuevas lógicamente el resultado será el que menciono. Nadie quiere cambiar su vida aunque diga lo contrario a cada minuto.

Tampoco es una buena idea andar por la vida pretendiendo ser mejor o superior a otras personas y menos aún creyendo que nuestra perspectiva es la única posible, la correcta, la mejor.

Se trata de ayudar desde la humildad, sin esperar nada a cambio y principalmente de no invadir la libertad de los demás. Que cada persona elija el camino que desee.

Resumiendo.

Al menos desde mi humilde perspectiva todos los emprendedores tenemos la obligación de aportar nuestro granito de arena, de ayudar a quienes lo necesitan, de dar nuestra opinión y punto de vista toda vez que se nos presente la oportunidad y en los casos en los que ese punto de vista u opinión sirva para encontrar soluciones a problemas.

Pero no tenemos que creer que las sabemos todas, tampoco pretender que la gente esté obligada a escucharnos o aplicar nuestros consejos.

Solamente te conté dos experiencias, pero tengo decenas de ellas. Gracias a estas cosas que me pasaron aprendí a tomar distancia, no jugar mi emoción o expectativa. Ahora si veo que puedo ayudar ayudo, si aceptan mi ayuda me pongo manos a la obra y si no me dan bolilla sigo mi camino sin mirar atrás, ni juzgar ni sentir pena o decepción. Todos somos libres para elegir los caminos de nuestra vida.

Contacto.

Espero que este episodio haya sido de utilidad para vos. Te dejo el formulario de contacto para que me hagas llegar tu comentario. Al toque te voy a responder.

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